¿Existe Dios en el inconsciente del hombre? | PERIODISMO DE ESCRITORES

¿Existe Dios en el inconsciente del hombre?

sábado, 24 de noviembre de 2012 9 comentarios

LA BÚSQUEDA DEL DIOS PRIMIGENIO Y ORIGINAL (Ensayo)
Segunda Parte
Subtítulo: ¿Existe Dios en el inconsciente? 
Escrito por: Lic Ramón D. Peralta 
Ilustrado por: Jordi Rodriguez Morillo

INTRODUCCIÓN

En apariencia, a medida que la civilización evoluciona se aleja de los vínculos que deberían unir la cadena de sucesos y eventos que relacionaron al hombre primigenio con el actual. Es conmovedor comprobar como ni siquiera podemos lograr consensuar tautología de épocas muy recientes. Por ejemplo en Argentina, gobierna una facción del peronismo que intenta hacer ver a los terroristas armados que violentaron  el orden constitucional del gobierno de Isabel Martinez de Perón en la década del setenta, como si fueran "héroes de la democracia" o mostrar solo una faz idealizada de Nestor Kirchner ocultando todos los hechos de corrupción que trascienden el plano de la sospecha, pero hay muchos casos mas.  







Prohombres que cuando yo era estudiante secundario se vendían como "patriotas" hoy se compran como "lacayos o apátridas". Ignotos y conspicuos personajes se elevan al atril de la fama de buenas a primeras, tan solo por obra y gracia de la ocurrencia del caudillo en el poder. Los liderazgos fuertes construyen dogma, y estos edifican fetiches, simobologías, misticismo y mitología. En otras palabras, la historia la escriben los que gobiernan, para luego ser re-escrita por sucesivos dogmas triunfantes. La peor condena del ser humano es creer en ideologías, ergo es la peor de las formas de esclavitud y de negación de la verdad.







Cuando vamos tras las huellas arqueológicas y paleontológicas del primer Dios, nos encontramos con problemas similares, pues observamos como en pos de demostrar tal o cual doctrina o tendencia, se tergiversan los hallazgos, o lo que es peor se ocultan algunos, se inventan otros, y se manipula casi todo. Durante siglos esta tarea estuvo a cargo del vaticano, quien no escatimó en sepultar testimonios históricos que lo comprometiera, que es casi todo. ¿Por qué una institución que en la liturgia se muestra tan vehemente y fuerte tuvo que hacer esto?, ¿por qué han tenido que apelar  a la sodomización del hombre mediante tan grotesco dogma si gritan a los cuatro vientos que ellos son la única verdad?, ¿por qué religión y filosofía nunca han podido convivir en armonía?. 








Parece tener fundamento la duda sobre Dios, pero habría que delimitar el territorio de ese Dios, porque no somos pocos los que sospechamos que existe un conjunto de componentes semióticos, semánticos, metalingüísticos y metafísicos que obran como condicionantes y catalizadores. En la primer parte de este ensayo tocamos tangencialmente la idea de un Dios primitivo que en nada se parece con el Dios ya civilizado. Es curioso incluso ver como tratadistas históricos afamados supieron proferir juicios de valor que rayan con lo absurdo y ridículo. 



TEORÍAS ABSURDAS SOBRE LA CONCEPCIÓN DE LA "FE PRIMITIVA"



  • ¿Tenían los hombres prehistóricos una idea clara de Dios? ¿Eran monoteístas, o politeístas? La famosa y desacreditada teoría evolucionista de Tylor lo niega. Para él, el hombre habría inventado la idea del alma humana partiendo de la conciencia de sí mismo, los sueños, la muerte, y por extensión, supondría que también la tenían los demás seres vivos e incluso las cosas. Ésta es la etapa animista. De aquí deduciría el culto a los muertos y a los antepasados, y por intermedio de visiones y de la noción del alma desprendida del cuerpo, formularía el concepto de los espíritus independientes, adjudicando unos a la vida humana y otros a los fenómenos de la naturaleza. La consecuencia sería la formación de la religión politeísta constituida por dioses que originariamente eran antiguos espíritus que, por la importancia de sus actividades propias, demostraron tener un poder muy superior: el Dios del cielo, de la tierra, del agua, etc. Finalmente la organización social, influiría sobre ellos, de manera que acabarían teniendo un jefe o monarca supremo, y la sociedad de los dioses, a semejanza de la humana, estaría formada por las almas humanas (pueblo, tribu), los grandes dioses (jefes de grupo, aristocracia) y el Dios Supremo (gran jefe, monarca).    
  •  La teoría sociológica de Durkheim da otra versión. El origen de la religión hay que buscarlo en la sociedad. El hombre organizado en grupos se siente mucho más poderoso que el individuo aislado. Esa fuerza, cuya naturaleza no comprende, recibe diferentes nombres, según las regiones: maná, wakan, orenda, manitowi, etc. La religión comienza por la adoración de esa fuerza algo abstracta y vagamente panteísta, personalizada en el tótem, que debe servir al hombre de elemento de unión con su grupo, y que es el símbolo de su energía. Consecuencia, el alma no es más que la manifestación del maná común en cada hombre, el maná individualizado. La noción de alma conduce a la de espíritus, formados también por un maná, aunque de naturaleza superior; son los antepasados de la tribu, que velan por ella y se encarnan en las churingas. Los grupos de ritos semejantes se sentirían descendientes de un antepasado común de poder especial, personaje que se va elevando hasta la categoría de dios importante, y que por difusión y repetición de los ascensos sobre otros dioses conduciría al Ser Supremo.
  • Estas teorías, ingeniosas y convincentes a primera vista, cayeron estrepitosamente por el suelo cuando se demostró, sin duda de ninguna clase, que las tribus primitivas más elementales, situadas en el primer escalón de la familia humana, carecen de animismo, de manismo y de totemismo. Las investigaciones de Schmidt y otros ilustres científicos confirman que la humanidad empezó su vida espiritual por el que se considera último escalón.  Lo mismo ha ocurrido con la poligamia, que se creía el primer y natural estado del hombre, y que ha resultado ser una costumbre adquirida con posterioridad a los primeros tiempos o a las formas más elementales de la sociedad 

EL INCONSCIENTE COMO TESTIMONIO HISTÓRICO 

Obviamente Freud y Lacan (entre otros) se deben haber reído mucho en el caso de haber leído semejantes planteos, pues cuando hablamos de hombre primitivo hablamos justamente de eso, y no de etapas intermedias de la evolución. En otras palabras, hablar de el hombre primitivo equivale a describir el inconsciente del ser humano. Claro que si me tomo de hallazgos de la prehistoria menos longeva encontraré pruebas de ciertas formas religiosas, sin importar si fueron poli o monoteístas, de hecho el cristianismo desde lo filosófico tampoco puede ser considerado un monoteísmo estricto ya que posee la dualidad Dios bueno y Dios malo, o Dios versus Satán. Y dejemos de lado para no explayarnos mas de lo adecuado, la concepción de una imaginaria orgánica dogmática que implica tener deidades de distintas jerarquías menores, tales los santos, las vírgenes,  beatos, etc.

En los restos fósiles y hallazgos rupestres o de otro tipo de arte paleolítico, no se puede encontrar un solo elemento que nos indique que el ser humano original tenía creencias en un poder superior, lo que no lo exime de haberlas tenido. En otras palabras no por carecer de pruebas fidedignas podemos sentenciar que el hombre en sus orígenes no haya sentido alguna predisposición natural a creer en un poder superior. 




Sin embargo a partir de la filosofía de la mente y de la psicología, podemos aventurarnos a inferir que el hombre primigenio tenía miedo a la muerte, o bien, aceptar como probable que el instinto de supervivencia es piedra angular de ese conjunto de miedos. Instinto presumiblemente inmanente a todo el reino animal. Es una evidencia que en la evolución, siempre hubo animales dominantes y cazadores, y otros que eran presas y cazados. A traves de los tiempos unos se hicieron mas veloces para sobrevivir y otros mas ágiles. Los que estaban en el agua se hicieron anfibios, y algunos de estos se hicieron terrestres. Algunos que volaban se hicieron corredoras, y viceversa. Los grandes se hicieron mas chicos, y muchos pequeñines fueron  creciendo, etc, dependiendo del hábitat, los cambios del entorno, el clima, y los fenómenos supracosmogónicos que afectaron la vida en la tierra (choque de meteoritos, era del hielo, diluvios universales, etc). En esta carrera evolutiva algunos se hicieron mas inteligentes, ¿pero esto es verdad?, ¿estamos seguro que el hombre evolucionó solo o fue producto de un legado o ayuda extraordinaria?. Tampoco está demasiado claro si la teoría de Darwin y Wallace tiene asidero, y de hecho los recientes hallazgos la ponen en duda de manera contundente. ¿Dònde está el eslabón perdido si es que el hombre no es una especie distinta de cualquier primate?.

Volviendo al tema del hombre en estado plenamente primitivo, debemos concordar que hay una pista muy interesante en nosotros mismos. Muchos estudios de campo en neurobiología, psicología antropológica y estudio de los sueños, etc, concuerdan en aceptar que Freud no se equivoca cuando habla de un estado de inconsciencia que obra muy sumergido en el hombre moderno, pero que aun civilizado y moldeado por la evolución dogmática de la sociedad, lleva escondido dicho inconsciente como muestra indeleble de  lo que era el ser humano primitivamente o de lo que puede volver a ser, si las condiciones de vida se repiten. En otras palabras, basta que nos quiten todo lo que tenemos y nos lancen al mundo nuevamente como originalmente vinimos, nos comportaremos de una determinada manera que nada tiene que ver con esta que tenemos ahora, en este instante. En el mundo de lo instintivo no hay monogamia pero tampoco poligamia, es decir el ser humano se comportaría como cualquier otro mamífero dominante o cazador.  Tendería a vivir en manada, pero el macho copularía con todas las hembras que encuentre solo dependiendo de que otro macho lo deje (lucha por el dominio), y las hembras decidirían a que macho aceptar o no, dependiendo de sus estímulos esenciales de reproducción, eligiendo por intuición genética normalmente al macho mas fuerte y bello a fin de procurar otra de las aptitudes intuitivas emergentes del instinto de supervivencia, la reproducción ergo preservación de la especie.


Comer, beber, protegerse del clima y los elementos de la naturaleza, también están previstos, que asimismo nos hablan del instinto de supervivencia. Tampoco hay distinciones entre matar un animal para comer o matar a otro hombre para los mismos fines, o bien para defender sus dominios (hembras, prole, manada). En síntesis, el inconsciente en el hombre civilizado podría aflorar a la superficie como parte de una conciencia elemental y esencial, si tan solo volviera a repetir la misma condición en que apareció en este mundo como especie animal. Visto desde otro ángulo, la conciencia que hoy postulamos, es solo un conjunto de invenciones que colectivamente hemos venido incorporando en nuestra mente, sin que todavía tengamos en claro si efectivamente fue fruto de una evolución o si  obedeció a otros ignotos factores o fenómenos. Hay teorías que sostienen, que de seguir el hombre abusando de la saturación de la "carga del planeta", o bien una tercer guerra mundial con armas atómicas, podrían producir una extinción masiva de la humanidad, reproduciendo al final del ciclo una coyuntura similar en los supervivientes al del hombre primitivo, donde el inconsciente se volvería conciencia. 

¿COMO HABRÍA SIDO EL DIOS PRIMITIVO? 

Antes de entrar de lleno en estos supuestos, he creído pertinente exaltar otro punto que me parece relevante en este ensayo, y es la creencia en la "inmortalidad". Pero seré sintético, pues este será tema del próximo capítulo de esta saga, ya que nadie está dispuesto a leer tanto en internet en un solo contacto.  No existe en el instinto o inconsciente del hombre, nada de donde tomarnos para que podamos tan solo deducir que primitivamente se creyó en la inmortalidad o en una vida en el mas allá. Justamente si existe un probado instinto de supervivencia, traducido en miedo a la muerte física, es casi imposible afirmar que haya podido convivir con semejante utopía (creencia en la inmortalidad). Tampoco es cierto que los primeros hombres hayan sepultado a sus muertos por razones esotéricas y supersticiosas, y quizás, si es que lo hicieron, se haya debido mas a razones coherentes y pragmáticas, como el protegerse del mal olor o de contaminación visual.  


El hombre primitivo esencial intuía aspectos de una inmortalidad instintiva, mediante la reproducción ergo preservación de la especie, lo que incluye el cuidado y protección de los bebes (cachorro) y en general a toda su progenie. Porque "si" es natural que el hombre quiera vivir en manada, otro de los aspectos inconscientes del ser humano. Explicado de otra manera, tenemos un miedo primario a morir, pero también tenemos un miedo muy sumergido en la inconsciencia, que es el miedo a desaparecer como género o especie animal ergo humana. Quizá por ello, la paradoja nos diga una cosa desde la conciencia de la racionalidad actual, que admite distintas opiniones o abordajes, pero que se unen en un punto común a todos, y está justamente en la necesidad de que la humanidad no se extinga. Es decir, en el debate sobre ecología, ecosistemas, peligros de la carga del planeta, los peligros de un supuesto recalentamiento global o la misma posibilidad de una guerra con armas de destrucción masiva de forma global,  se tienen muchas divergencias conceptuales dependiendo de donde está cada uno, pero que no resiste análisis en la cuestión de fondo, la preservación de la especie.    

Pero mas allá de que el instinto de supervivencia parece ser inobjetable, y que de el deriva un incontrastable "miedo a la muerte", es inevitable inferir que para que ese miedo se traduzca en una creencia sobre un "poder superior" como entidad catalizadora de un "desconocimiento superior", se debe contar con una conciencia lo suficientemente sofisticada como para imaginar tal entelequia. Y aquí es donde las aguas se dividen, so ante este dilema tenemos como algoritmo dos alternativas, o desechamos la idea de que el hombre primitivo haya tenido semejante capacidad imaginativa o decimos SI, el ser humano tenía esa capacidad innata y lo tomamos como válido. Es necesario hacer esta salvedad, puesto que la misión de este ensayo es analizar si el ser humano nació con la capacidad para creer en un Dios o si es fruto de un proceso de evolución cultural del que poco se sabe en realidad. 


Obviamente para continuar con este ensayo, deberé desarrollar la segunda alternativa, en el optimismo de suponer que la racionalidad del hombre primigenio era capaz de imaginar algo tan complejo y abstracto como un Dios. Aquí es donde insertaré una desagradable noticia, según las mismas investigaciones científicas, sobre todo en el estudio de los sueños, no se pudo detectar vínculos o huellas que nos lleven a tan solo tocar tangencialmente el mundo de la creencia dogmática a nivel del inconsciente. Dicho de otro modo, en la dimensión de lo elemental, primitivo, instintivo, esencial o inconsciente no hay espacio para abstracciones complejas. La pregunta en consecuencia sería: ¿Creer en un poder superior es una abstracción compleja?. Y otra vez, un nuevo algoritmo nos juega una mala pasada.  Si tenemos en cuenta que pasaron cientos o miles de años hasta que el hombre descubre el fuego, o las herramientas mas rudimentarias como una roca o un palo, es temerario tan solo sospechar que el hombre podía imaginar un dios o un algo similar. 

Como no puedo llegar a esos extremos filosóficos, y por que además me quedaría sin tema para continuar con este ensayo, sin duda debo optar por aceptar la hipótesis de que el hombre primario podía imaginar a Dios. Pero si lo podía imaginar: ¿què tipo de Dios o poder superior habrá imaginado?.....y aquí es donde la cosa se empieza a poner divertida e interesante, cuanto menos para mi. Quizá en esta circunstancia, deba valerme de algunos artilugios retóricos, para no meterme solo en un lodazal del que difícilmente podría salir airoso, y comenzar diciendo que: "no pudo haber imaginado". 


QUE NO ERA EL DIOS PRIMITIVO

Advierto que este último título quedará inconcluso de ex profeso, pues así me piden los miembros de Copia Oculta Argentina, y porque no quiero extenderme mas de lo que ya lo hice.

Hay un número de paradojas que aún no termino de elucubrar sobre estas posibilidades, pero anclaré en un aforismo, cliché, eufemismo, oxímoron o como quieran llamarlo que dice: "Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza". Es muy linda esta oración, puesto que para usarla como silogismo deconstructivo, resulta en si una cándida metáfora  para la filosofía antidogmática, so "como pescar dentro de una pecera". Pero no me quiero abusar de mi propia estupidez, por cuanto solo jugaré con algunas premisas o silogismos de predicados, para hacer notar algunas inconsistencias culturales. 


Hoy nos aceptamos como unigénitos o distintos. No hay un hombre o mujer igual a otro, sin embargo aceptamos que Dios es uno solo, vale decir que si nos hizo a su imagen y semejanza, estamos ante la presencia de una abstracción generalizadora y unificadora. Dios es hombre y mujer a la vez, ergo es blanco, negro, amarillo, etc. Es homosexual y bisexual, tanto como heterosexual, salvo que Dios esté exento de esas distinciones mundanales, lo cual lo hace no tan semejante al hombre. ¿El hombre bueno y el mas malo de todos también son iguales a Dios?. Según de que dogma religioso hablemos, las cosas son diferentes, pero en términos generales las religiones dominantes como las cristianas y la islamita, admiten un Dios bueno que lucha contra uno malo, que será semejante a su homónimo en los hombres. Los ateos y agnósticos tienen las cosas mas aliviadas y resueltas porque ellos son sus propios dioses, en cuyo caso son quienes mas se sujetan a la regla (a imagen y semejanza). Los gnósticos en cambio siempre sostuvieron que existe un poder superior pero que debemos buscarlo para conocerlo o tener conocimiento sobre él
 (gnósis). Una nueva variante es el "ignosticismo", que es mas o menos lo mismo. 

Pero si fuera así ¿còmo sería la "imagen y semejanza" aplicada a un hombre primitivo?. Obviamente no hay semejaza en imagen entre el hombre primitivo y el hombre civilizado de la modernidad, por cuanto parece poco sensato sostener que hay un Dios primitivo y un Dios que evolucionó con el hombre. ¿Si el hombre no fue el mismo al cabo de su historia, Dios tampoco lo fue?. Un sacerdote avezado en teología y con mucha esgrima en el arte de refutar lo irrefutable, sentenciaría que Dios obra de extraña manera y que hizo al hombre a su imagen y semejanza, y que justamente en esa evolución divina (la misma que la Iglesia negó desde siempre), el hombre se va pareciendo cada vez mas a su padre creador. Es decir, que con la misma simpleza dogmática de siempre, me debería conformar con ese reduccionismo contumaz, que intenta ser un argumento redentor. Cosa que me salva de  muchas cosas, sobre todo de pensar. 


No obstante el punto no es ese, sino el de ¿Còmo podía imaginar a un Dios el hombre primitivo, el primero, el que apareció por primera vez con esta forma en este planeta?. Acá es donde todos los sacerdotes tendrían serios problemas, y por favor, no me malentiendan, jactancias afuera, hablo de limitaciones dogmáticas para tal abordaje, no de capacidad inteligible. 

Para ir finalizando esta entrega, y dejarlos con ganas de seguir leyendo, lanzaré estas dos "falaces" proclamas. El hombre merced a su instinto de supervivencia y ese contingente miedo a la muerte, puede haber idealizado a priori  algunos elementos de la naturaleza, como luego se vio en hallazgos pertenecientes a períodos mas recientes del paleohistoricismo, como la lluvia, los rayos, el agua, la luna, el sol, las estrellas, los volcanes, animales  fuertes o maravillosos (como el cocodrilo, mamut, serpiente, aves, ...), etc. En general, es posible que los elementos y fenómenos de la naturaleza que estigmatizaban a ese primer hombre, hayan sido traducidas como la primeras idealizaciones, símbolos, íconos o fetiches imaginarios de esa abstracción íntimamente perceptible de que un algo superior debía existir.


¿Pero podría haber imaginado un poder superior con forma de hombre?,  todo es posible, pero si admitiéramos esta posibilidad, seguramente sería algo descabellado pues supondría que ese hombre primitivo a pesar de su escasa imaginación ya comprendía el concepto de omnipotencia propia, puesto que creer en un Dios con forma de hombre es inmanente a la propia adoración. En otras palabras, dicha idealización (un hombre semejante en imagen a Dios) parte de la creencia de que somos los únicos seres inteligentes en el universo, por ende Dios necesariamente debe parecerse al hombre, no a otra cosa. Obviamente ese Dios primitivo imaginado (hipótesis), sería un Dios que podía hacer poco y nada, mas allá de lo que el mismo hombre imaginaba podía hacer. Realmente es muy poco probable, que en los orígenes el hombre haya imaginado a un Dios con forma de hombre, o en otras palabras, que existiera el vínculo abstracto de "a  mi imagen y semejanza". Otro problema serio, que tendremos que resolver si la física cuántica nos demuestra que en realidad la vida, el tiempo y el universo  son otra cosa de lo que hasta ahora habíamos imaginado. Porque al fin y al cabo la historia del hombre, no es otra cosa que la historia de su imaginación y sentimientos. La pregunta sigue abierta: ¿Es natural y esencial en el inconsciente del hombre creer en un Dios como el que tenemos dogmatizado?.- 

FIN DE LA SEGUNDA PARTE         


       


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+ comentarios + 9 comentarios

Anónimo
24 de noviembre de 2012, 14:24

¡clap, clap, clap! APLAUSOS DE PIE. GENIAL, Ernesto Mitchell - Colombia

Anónimo
24 de noviembre de 2012, 15:25

Voy a confesarle al autor que he chequeado los últimos cuatro post, pero especialmente este que me llamó mucho la atención, y he podido comprobar que es un escrito totalmente original. Con esto quiero decirle que acabo de poner este blog entre mis favoritos. Lo califico como un feliz hallazgo. Felicitaciones al autor, MAGNIFICO.


Carlos María Ustari

Anónimo
24 de noviembre de 2012, 15:57

Comparto, un gran trabajo. Saludos. José Latorre (Cba)

24 de noviembre de 2012, 16:57

Ya sabés que soy católica, pero concuerdo con las opiniones anteriores, es muy original tu manera de filosofar, y por eso te leo casi siempre. Un besito

Anónimo
24 de noviembre de 2012, 17:17

Ave cesar¡¡¡ impresionante y me lo llevo ¿que mas puedo agregar?

Ezequiel Benitez Rojas
Caracas Venezuela

Anónimo
24 de noviembre de 2012, 19:02

¡Brillante!. Mis respetos al autor. Rosendo G. Fraga

Anónimo
26 de noviembre de 2012, 1:39

Adhiero a los precedentes. Brillante y muy original
Ignacio de Medellin - Colombia

Anónimo
26 de noviembre de 2012, 3:15

Sin palabras. 10 felicitado
Noemí Sandoval

Anónimo
25 de diciembre de 2013, 8:02

Es un placer leerlo Don Peralta, aunque admito que al principio me costó. FELIZ NAVIDAD al GRAN ESCRITOR. Maxi67

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