¿Se siente capaz de matar una persona? | PERIODISMO DE ESCRITORES

¿Se siente capaz de matar una persona?

sábado, 15 de diciembre de 2012 3 comentarios

LA MISANTROPÍA Y YO, ENEMIGOS AL ACECHO
Escrito por: Lic Ramón D: Peralta

Anoche no tuve mas remedio que cenar con toda mi familia, fue una noche "inolvidable"; que quisiera se repita (una vez cada mil años). Es verdad lo que teorizan sobre los estúpidos, soy un estúpido. El debate central, fue instigado por mi yerno, quien se conoce en nuestra "etnia" como el "psicólogo". Tipo muy avezado en alquimia, versomancia y ciencias exocultas. Muchos psicólogos se parecen entre sí, y de entre todos ellos, mi yerno es el "mejor parecido". Menos mal que la "evolución", me enseñó las artes del "autismo inducido", ingeniería minimalista que me permite estar presente sin estarlo. Pongo mi cuerpo en cada una de esas tertulias, pero nada mas. 



Se tocó el tema del homicidio en masas acaecido hace algunas horas es EE.UU, donde el atacante ultimó a 20 niños y seis adultos, incluyendo alguien que vivía con él, en la escuela primaria de Sandy Hook en Newton, Estado de Connecticut, donde viven 27.000 habitantes, situada a 130 kilómetros al noreste de Nueva York, para luego suicidarse. 

Luego de la larga exposición, me pregunta finalmente: ¿para usted don Diego, qué tipo de persona haría eso?... y respondí: --  contando conmigo, cualquiera. El silencio no se hizo esperar, quién desgraciadamente no duró lo que había deseado. Mi yerno siguió hablado, esgrimiendo una sólida batería de conocimientos tan empíricos como envasados, lo cual le granjeó una artificial admiración intrafilial, la misma que se puede comprar con dos pesos en cualquier bazar del barrio. La conclusión de mi yerno, quien posiblemente este leyendo, es que solo una serie bien definida de personas con patologías y trastornos de la personalidad, pueden llegar a cometer un acto semejante al de Connecticut. Es muy lindo saber que hay personas que saben tanto de cosas que yo y la filosofía ignoran por completo.
  


¿Quiénes son esos hombres capaces de matar de esta manera?. Mi yerno detectó la segmentación desde su ámbito científico, que es lo mismo que decir que el agua en estado  líquido moja, pero en estado sólido seguramente no. ¿Creo en la psicología?, pues claro, sin dudas creo que existe, pero jamás utilizaría los servicios de un profesional del área. No porque ignore los beneficios, sino porque decidí serle indiferente a mis "típicos" problemas. Muchas enfermedades psicológicas hoy de moda, no conculcaban de joven y solo porque nadie las conocía. En mis tiempos mozos nadie se estresaba en el trabajo, y el único pánico que existía era claramente detectable y descriptible (no hacían falta terceras opiniones). Lo que antes estaba en manos de los confesionales (sacerdotes), con la nihilista modernidad, pasó a los psicólogos, psicoanalistas y psicoterapeutas. Los otrora pecados, ahora hayan redención en la psicología. Otra pregunta que me hicieron: ¿Cómo hacer para controlar el abuso de las armas en EE.UU ante semejante proliferación de venta y usuarios civiles?: -- pues restrinjan la venta de balas.  Valga la exageración,  licenciemé la ironía.   

Claro que la psicología y psiquiatría aplicado a la criminalística tiene un rol importante, como auxiliar en los procesos de investigación de asesinos seriales que en apariencia siguen determinado patrón creados a partir de ciertos "tópicos", lo cual no obsta de que augure una condición tautológica  de tipo testimonial. Con cada caso, la ontología se mueve, y con cada nueva experiencia, aparece una nova axiología, demostrando que las tipologías y taxonomía tienen su techo en la demografía (cantidad de seres humanos en el mundo). De ahí que sea tan importarte festejar toda repetición, aunque esa repetición se sostenga mas en  vocación identitaria,  que en las equivalencias de la repetición como causa sui.


Cuando hablamos de misantropía, quizás hablemos de cosas distintas, dependiendo de las ganas de divagar o controlar los sentidos de la filosofía del lenguaje tengamos. Ciertamente en internet encontrarán una amplia gama de delirios y sandeces, en medio de algunos conceptos muy potables. El problema es que lo mejor de internet no siempre se halla en las primeras páginas. Le ruego, tampoco tome como válido este escrito, porque está elucubrado por un auténtico estúpido

En filosofía, cuanto menos en la mía, la misantropía o la aversión hacia el género humano, tiene un lado oscuro, uno gris, otro fucsia, para finalmente toparse con la paleta de colores primarios, con quienes pincelar matices, sombras, brillos y contrastes. 

El odio a la humanidad, es un silogismo que en si mismo no significa nada que no sea parte del instinto mas humano y esencial. Inconscientemente todo ser humano lleva consigo la carga instintiva de supervivencia, que le lleva a incluir entre las usinas mas importantes, ergo generadoras de miedo, a los demás hombres. Así como los elementos nos demandan en temeridad, los hombres también son piedra angular de ese íntimo y profundo miedo al hombre. El odio, no es un sentimiento definido, ni siquiera está descrito con claros delineamientos falsables, postulables o universalisables. Tal es así, que es frecuente escuchar el cliché: "yo no se que es el odio",  "yo no se que es odiar", o bien "yo no podría odiar a nadie". Como tampoco es incontrastable desde la semántica, semiótica y el mas críptico metalenguaje, el silogismo: "yo te odio", quien puede pendular entre significar muchas cosas, y que signifique nada. Algunos creen ser conscientes del uso que le dan a esa palabra, la mayoría realmente le da un uso simbólico, abstracto e impersonal.


Escribir o hablar contra la humanidad, puede significar muchas cosas, dependiendo de muchos agentes supraestructurales, y básicamente dependiendo del alfa y omega de cada dimensión en que se halla la mente humana en tal o cual momento de la temporalidad, emociones, alma, experiencia, sensaciones y razón. Lo curioso es que quien mas se manifiesta contra la humanidad, normalmente son los filósofos, escritores e intelectuales mas humanistas. Criticar el monismo de la materia y el hedonismo consumista, no parte de una misantropía destructiva, sino de su antimateria, el inane e inconmesurable amor por la humanidad. Es como el reto que se imparte a los hijos, en la creencia de que con ello, se evitará que sufran, golpeen y cometan errores que uno ya conoce.    

Hay que amar mucho, para poder, siendo padre, retar y escarmentar en ese acto a un hijo. Nada mas fácil que el dejar pasar, y nada mas procaz e inhumano que la indiferencia, sin embargo hay padres que hoy ven esto con una visión difusa y dogmática. Muchos de esos padres son afectos a mandar a sus hijos, desde muy pequeños al psicólogo, merced a una serie de argumentaciones capciosas, snobistas y caprichosas, que solo descubren el estricto sometimiento a la ley del menor esfuerzo. El rol de un psicólogo no se podrá equiparar jamás con el de un padre, mucho menos con el de una madre (en la niñez) . 


La misantropía a veces parte de un profundo desprecio introspectivo, fruto de una experiencia dura e ingrata desde lo humano, pero que se magnifica o degrada, con la sensibilidad del ser humano. Cada uno de nosotros conformamos un mundo aparte, aunque algunos profesionales insistan en encasillar y agrupar. Mi misantropía no es igual a la que tenía cuando solo disponía de 5 años, tampoco fue la misma a los 30, y ésta dista a su vez de los 40. Todos llevamos como condición, algo de misantropía adentro, en el  inconsciente, aunque algunos portentosos cerebros son capaces de llevarlo a la superficie de la conciencia y regurgitarlo a gusto y piacere. 

En cambio la filantropía, sobre todo, en tiempos del hombre posindustrial, y su heredero, el coetáneo hombre posinformático, hacen de esta palabra un atributo algo mas escaso, aunque no deja de develar otra condición innata del ser humano, la solidaridad. La cual, también se encuentra mimetizada y sepultada tras capas y capas de dogma, doctrina y cultura. Ese empirismo harto materialista, nos ha llevado a crear este monstruo que hoy es el ser humano: homo consumista. Es difícil  por estos días ejercer el amor por la humanidad, cuando asumo que no puedo con la mía, pues siento que siempre me faltan cosas. Cuando tengo el I´pod IV, necesito ir por el V, y ciertamente soy demasiado importante para la humanidad como para que le preste atención. Nada mas misantrópico que el consumismo siglo XXI.


De entre todos, el mas hermoso ser, es el suicida, quien lejos de odiar a la humanidad, se siente poco para ella, o bien siente que el mundo de la materia no es verdadera vida, so humanidad. La gran depresión, puede ser el momento de mayor lucidez. Hay una exótica sensación de felicidad en el que no quiere vivir. El que solo siente autocompasión en la tristeza, nunca termina por quitarse la vida, y los que sostienen que el suicidio es cobardía, es porque no conocen la valentía. Finalmente la elección de vivir, responde a los instintos y naturaleza, mas que a cualquier estereotipo mediocrático. 

La misantropía puede ser centrífuga, pero siempre es centrípeta a nivel de inconsciente, y aquí es donde una sólida cultura hace la diferencia. La patología recurrente es inmanente a la falta de amor, y se compensa con una sólida educación, pero una misantropía severa, por el contrario se potencia en esa culturización. Ese hombre de la gran urbe, plagado de sistemas de comunicación y tecnología, donde parece estar hipercomunicado, sin que se comunique con nadie. Ese gran soñador del posmodernismo, quien se cree unigénito, y al mismo tiempo se siente solo y se cree todo.  Ese señor de sus propios dominios quien se reinventa a perpetuidad en la apoplejía de la cosmovisión del universo de fantasía que la televisión, internet y el mundo celular hacen de él y para él. Donde ese hombre en un todo se siente todo, pero también se siente nadie. Su vida se torna perpetua lucha para lograr que su invisibilidad se torne menos invisible. Es la angustia que genera el contraste de la invención de alucinaciones de la conciencia, que chocan con la intuición de una inconsciencia que le sopla al oído: nada de eso es verdadero. Recóndita lucha introyectiva entre el yo, mi alter ego, el superyo y el ello, donde uno termina reclamando encriptadamente no ser olvidado por la humanidad.
        
  

La "mente" quién posiblemente esté en el cerebro es nuestro órgano más misterioso, pues de él parten todas las órdenes y las regulaciones del organismo, los sentimientos y el alma, desde las más simples a las más complejas. El cerebro procesa la información sensorial, controla y coordina el movimiento, el comportamiento y las funciones corporales homeostáticas, como los latidos del corazón, la presión sanguínea, el balance de fluidos y la temperatura corporal, pero también subyuga y condiciona nuestros estados de ánimos, emotividad y performación. Quizás ante esto, la pregunta sea: ¿cuán misántropo soy en este momento?...no hay mejor misantropía que aquella que parte de la indiferencia al materialismo, lo cual se traduce en profundo espiritualismo.


A principios del siglo XX se creó la psicología comparada, que consistía en el estudio de la conducta y las capacidades psicológicas de las diferentes especies animales y que, en este sentido, consideraba la conducta humana como uno de los muchos tipos de conducta animal. Los conductistas utilizaron este método en sus estudios, pero a partir de 1973, cuando los científicos Konrad Lorenz, Karl R. von Frisch y Niko Tinbergen recibieron el Premio Nobel por sus estudios sobre la conducta de los animales, la etología comenzó a considerarse ciencia con pleno derecho, y la psicología comparada se integró en esta nueva ciencia.








Una característica esencial del ser humano es concientizarse de su lado emocional, ello lo dota de habilidades tales como la originalidad y la creatividad con que asume todas las actividades que realizará después. Es a partir de ese momento, que el individuo puede participar en su supuesta realidad. Cuando la consciencia del individuo no es estimulada por novedades para ir incorporando a su esquema cognitivo, es cuando comienza a evaluar como lo aprendido somete su organismo a desgaste, comenzando a razonar que alternativas pueden existir para mejorar lo ya establecido, so estar en condiciones de poner en duda y someter a crítica esos patrones y llegar por su propio esfuerzo a elaborar una concepción del mundo que será la piedra angular, ergo que a partir de entonces (o no), le guiará en la toma de sus decisiones, en lugar de los patrones que antes poseía y que ahora puede abandonar o subsumir.










Durante décadas, muchos especialistas en etología, entre ellos Konrad Lorenz, proponían que un comportamiento o era innato o aprendido. En cambio otros científicos de la rama de la psicología y otros de ramas diferentes afirmaban que los comportamientos podían tener características de los dos tipos. Finalmente, se llegó a la conclusión de que, aunque un condicionante sea innato o aprendido, en muchas ocasiones tiene parte de ambas cosas: requiere aprendizaje o un conocimiento innato para su correcto desarrollo. A esta altura entenderán, por que la misantropía es tan normal, ya que no solo comporta inconsciente, sino que además abreva en la conciencia quien se haya edificada con una cronología historicista, empírica y ontológica con peso propio. Recuerden que hasta los textos y libros sagrados nos infieren misantropía, en algunos casos de manera solapada, en otros de forma explícita. Mucha de esta misantropía védica, hermética, zorostriana, gnóstica y cristiana, entre otros, hacen una crítica genérica a una humanidad que se haya degradada, corrupta y carente de valores morales y éticos. No se trata de una misantropía destructiva, sino que por el contrario intenta procurar su salvación. Cosa que también replican los filósofos, literatos y la mayoría de los comunes. Con esto quiero decirles, que la enorme mayoría experimentamos una oscilante misantropía, que a veces es refleja, otra dogmática, a veces solo una respuesta cultural e intelectual, pero que solo nace y muere en el afán por hacer de la humanidad algo mejor, ergo a nuestra imagen y semejanza (egocentrismo proyectivo).





Pero hay casos  excepcionales, que pueden llevar a una persona en apariencia ordinaria, a cometer actos extraordinarios. La ansiedad, angustia, miedo: son estados que se caracterizan por aparecer como reacción ante un peligro. Son tan fuertes a veces las señales o impulsos generados, que se produce un bloqueo general en la conciencia,  con la consiguiente sensación de aturdimiento e inmovilización racional.



Mas allá del miedo natural, primigenio y esencial en el ser humano, el miedo es un recurso evolutivo de los dogmas para proteger a los seres vivos de ciertos peligros, la mayoría de ellos inventados por la sociedad, como por ejemplo: el miedo al castigo de Dios, el miedo a no ser admitido en el cielo,  el miedo a "quedar mal ante los demás", "el miedo a fracasar", "el miedo de perder las posesiones materiales", "el miedo al rechazo del grupo de pertenencia", "el miedo que mi mamá se enoje" etc.   También ha sido utilizado como instrumento de poder, de coacción y de educación. Cuando se trata de seres poco evolucionados, puede ser útil y necesario para su inserción en la vida en sociedad. Sin embargo los humanos tenemos un alto grado de responsabilidad personal y social, y un gran espíritu de solidaridad. Lo cual convierte al miedo, en uno de los sentimientos más negativos que podemos experimentar. Hay que luchar contra él fuertemente, cosa que cada día se vuelve mas dificultoso. Genera un círculo vicioso y perjudicial que cada vez hace sentir más miedo. Esa sinergia disfuncional inhibe los circuitos de la inteligencia emocional, impidiendo un correcto funcionamiento del cerebro.







Hasta no hace muchos años, se pensaba que el cerebro tenía zonas exclusivas de funcionamiento hasta que por medio de imagenología, neorobiología, y psiconeurología espectral se pudo determinar que cuando se realiza una función, el cerebro actúa de manera semejante a una orquesta sinfónica, interactuando varias áreas entre sí. Además se pudo establecer que cuando un área cerebral no especializada, es dañada, otra área puede realizar un reemplazo parcial de sus funciones.



La psiquis posee dos funciones básicas: la función refleja y la función homeostática. El cerebro permite al organismo orientarse en el mundo sea por: reflejos cognitivos, sensaciones, percepciones, pensamiento, reflejos afectivos, emociones y sentimientos.



La mente humana es lo que le posibilita al organismo asumir una posición activa e independiente ante el medio, permitiéndole la supervivencia en función del desarrollo que le propone su inteligencia. En todos los animales la función homeostática de la conducta depende de condicionamientos biológicos (reflejos condicionados e incondicionados), siendo el resultado una respuesta instintiva a la realidad, mediatizada por su grado de conciencia.



En el ser humano la función homeostática se torna más compleja en tanto la autorregulación se transfiere a otras funciones mentales tales como el consciente y preconsciente, permitiendo o no, tomar conciencia de niveles reguladores que en otras especies son instintivos. Al adquirir un carácter eminentemente consciente, le permite no sólo adaptarse al medio sino también transformarlo para su propio provecho. Quizás a estas alturas, deba acotar que la misontropía es común en los seres humanos, solo cambiando su peligrosidad, el portador y mas que éste, los estímulos que potencian y distorsionan ese pensamiento emocional que nace de manera instintiva en el inconsciente. Todos somos asesinos en potencia, y solo las circunstancias y condicionantes ameritan excepcional acometividad.   






La acometividad tiene su origen en multitud de factores, tanto internos como externos, tanto individuales como familiares y sociales (económicos y políticos, en este último caso). La adicción a sustancias (las popularmente denominadas "drogas") y los cambios emocionales del individuo, tanto a un nivel considerado no patológico por los especialistas en salud mental como a un nivel considerado patológico (neurosis, depresión, trastorno maníaco-depresivo, trastorno bipolar, etc) pueden generar también comportamientos agresivos y violentos. La agresividad puede presentarse en niveles tan graves que puede generar comportamientos delictivos, o como en el caso que nos ocupa, llegar a la masacre de inocentes. 



La agresividad patológica siempre es autodestructiva, ya que no resuelve problemas, no es realista y es consecuencia de problemas emocionales no resueltos y también de problemas sociales diversos. La agresividad como la ansiedad, compromete un comportamiento o conducta que, a cierto nivel, se considera normal, funcional y necesario para la supervivencia y la vida cotidiana pero que, llevado a  ciertos niveles, se considera anormal, disfuncional y generador de muchos problemas que afectan la salud mental. La agresividad puede llegar a ser devastadora contra los que nos rodean o contra nosotros mismos,  cuando no somos capaces de resolver un problema y nos desesperamos, so para salir de esa desesperación, solemos catalizar nuestra presupuesta impotencia en rabia exagerada, que, si no es canalizada a tiempo y de buena manera, termina siendo destructiva. Hay algunos que evacuan la misantropía escribiendo un libro, otros los hacen aislándose del mundo, otros enfrentado  ese mundo tratando de adaptarse, y algunos pocos (por suerte), lo resuelven con violencia.  



Aparte de causar daño físico a las víctimas (que incluye matarlos), puede servir para coaccionar e influir en la conducta de otras personas, para demostrar el poder que se tiene entre los subordinados, semejantes y/o "patrones" (personas que nos mandan)  y/o para conseguir una reputación e imagen ante un ambiente con deformaciones simbólicas similares a las mías . Una de las formas de manejar nuestra ansiedad es por medio del poder, y la agresividad, generando miedo en los demás, hasta llegar al extremo de la venganza mas cruel posible (tal el caso que nos ocupa). El miedo canalizado de esta manera, provoca a su vez miedo en los demás, lo cual genera una sensación hedonista de poder. Vale decir, que en estas matanzas y venganzas, la líbido y el morbo, juegan un papel crucial a nivel de inconsciente. 






La discriminación es otro de los detonantes de la mas radical variante de misantropía, so todo acto de separar a una persona de una sociedad o bien denigrarla de una forma u otra, significa formar grupos de personas a partir de criterios determinados. En su sentido más amplio, la discriminación es una manera de ordenar y clasificar las personas según  entidades que  normalmente son una invención colectiva, condicionada por estereotipos y degeneración subcultural. Puede referirse a cualquier ámbito, y puede utilizar cualquier criterio. Si hablamos de seres humanos, por ejemplo, podemos discriminarlos entre otros criterios, por edad, color de piel, nivel de estudios, nivel social, conocimientos, riqueza, color de ojos diferente, etc. El elemento esencial en la violencia en estos casos, imparte mas que un daño físico, uno psicológico. Este puede manifestarse de múltiples maneras, por ejemplo, con la autoexclusión ante los estímulos nocivos de los que depende.



Es destacable también el daño (en forma de desconfianza o miedo) sobre el que se construyen las relaciones interpersonales, pues aquí encontramos uno de los disparadores mas frecuentes de la misantropía, ya que surge a la sombra del origen de los problemas en las relaciones grupales, bajo formas como: la polarización, el resentimiento, el "odio" (en caso de existir) , etc., que, a su vez, perjudica las redes sociales y de comunidad.








Otro aspecto que jode y que puede sin duda, desencadenar misantropía patológica, es la violencia implícita en una amenaza sostenida y duradera, causante de daños psicológicos  severos, provocando en quienes la padecen, una afectación trastornante muy fuerte,  y por ende muy peligrosa. El célebre latiguillo: "no hacer enojar a un manso", nos quiere decir que normalmente la misantropía mas violenta, es propia de aquellas personas de apariencia sosegada y apacible, quienes tienen  por costumbre y conductismo no exteriorizar sus emociones o estados de ánimo hasta que llegan a su umbral de tolerancia, vale decir, que cuando reaccionan simplemente "explotan", pasando de un estado de simil sumisión a uno de extrema violencia y agresividad.  



ANTECEDENTES SIMILARES EN EE.UU





Septiembre de 1982. En Wilkes Barre (Pennsylvania) un guardia carcelero mató a golpes de fusil a 13 personas, entre ellas a cinco niños, antes de entregarse a la policía. 



19 de julio de 1984. En San Ysidro (California) un hombre asesinó a tiros a 21 personas en un restaurante McDonald´s e hirió a otras 19 antes de ser abatido por la policía. 



28 de diciembre de 1987. En Russellville (Arkansas), Gene Simmons mató a 14 personas, entre ellas su esposa y sus siete niños. En marzo de 1989, la Corte Suprema de Estados Unidos anuló su condena a muerte. 



16 de octubre de 1991. George Hennard mató a 22 personas en un restaurante de Killeen (Texas) y dejó heridas a otras 20. Luego se mató él mismo con un tiro en la cabeza. 





1 de octubre de 1997. En Pearl (Mississipi), un adolescente de 16 años abrió fuego en su escuela, matando a dos estudiantes y dejando a otros seis heridos. Antes había matado a su madre cortándole el cuello. Fue condenado a cadena perpetua. 





1 de diciembre de 1997. En Paducah (Kentucky), otro adolescente de 14 años disparó en su escuela. Tres adolescentes murieron y cinco quedaron heridos. 





24 de marzo de 1998. En Jonesboro (Arkansas), dos estudiantes de 11 y 13 años dispararon en el patio de recreo de su escuela y mataron a cuatro estudiantes y un profesor. Los dos permanecerán en prisión hasta que cumplan los 21 años. 





4 de mayo de 1998. En Sacramento (California), Theodore Kaczynski, de 55 años, apodado "Unabomber", fue condenado a prisión de por vida por su "cruzada antimodernista" con cartas-bomba, que en 18 años dejó tres muertos y 23 heridos. 





21 de mayo de 1998. En Springfield (Oregon), un estudiante de 15 años abrió fuego en su liceo. Mató a dos de sus compañeros y dejó 25 heridos. Antes, el adolescente había matado a sus padres. 





20 de abril de 1999. En Littleton (Colorado), dos jóvenes dispararon en el instituto Columbine. Doce estudiantes y un profesor murieron y los dos jóvenes se suicidaron tras su crimen. 





29 de julio de 1999. Un hombre de 44 años, angustiado por sus pérdidas en la Bolsa, entró en unas oficinas de Atlanta con una pistola en la mano y dejó a su paso un reguero de sangre: nueve muertos y 11 heridos.

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+ comentarios + 3 comentarios

15 de diciembre de 2012, 15:45

Excelente Diego, aunque no creo que tu "yerno" se ponga muy contento, ja,ja,ja besitos

Anónimo
15 de diciembre de 2012, 16:45

Muy buen trabajo, como de costumbre. Buen finde Diego. ArmandoLNOL

Anónimo
16 de diciembre de 2012, 8:54

Yo tengo ganas de matar a mi suegra hoy, viene a almorzar a mi casa, ja,ja,ja,ja. Gran escrito, saludos. MarioM

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