Orígenes del Sionismo | PERIODISMO DE ESCRITORES

Orígenes del Sionismo

domingo, 16 de diciembre de 2012 1 comentarios

ORÍGENES DEL SIONISMO (Ensayo)
Primera Parte
Escrito por: Lic Ramón D. Peralta


Me pidieron de mi opinión sobre el sionismo, pero mas puntualmente me preguntaron, si era cierto que los israelíes tienen derechos divinos e históricos, sobre las tierras que actualmente ocupan, ergo "Tierra Prometida". Sin duda son dos preguntas distintas, so de la primera prefiero guardarme la opinión, pues no quiero meterme en un callejón sin salida, sin embargo contestaré la segunda pregunta mediante este ensayo, que por motivos de extensión decidí estrangular en varias partes, siendo ésta, la primer entrega. 


Comenzaré apelando a la historia de la filosofía del lenguaje, para abrevar muy superficialmente en la historia de la teología. Hoy solo diré a modo de introducción, que tanto árabes-palestinos, como Hebreos parten de la misma etnia, e incluso comparten religión y dogma hasta  después de la muerte de Jesús. Gran parte de las santas escrituras son compartidas y aceptadas, no solo por musulmanes y judíos, sino también por los cristianos. Isaac e Ismael, ambos hijos de Abraham, son padres de los isrealitas y árabes  (ismaelitas) respectivamente, y solo una mala interpretación de los textos considerados divinos y sagrados han hecho la diferencia. La misión de este ensayo es probar si esas diferencias tienen fundamentos fácticos e históricos, o si por el contrario, solo obedeció a ambición, egoísmo y política. Recordemos que "Hebreos" era una palabra que los egipcios usaban para describir a las tribus nómadas del este, es decir que el judaísmo como religión aglutinadora, identitaria y divisora apareció mucho después que estos.  Pero no quiero salirme del orden establecido, así pues dejemos las conclusiones para el final, si es que podemos rescatar alguna. 



Dijo Helena Blavatsky: "JHVH, El nombre de Jehovah, tan querido por los masones, podrá sustituir pero nunca reemplazar el admirable Nombre perdido. Los cabalistas saben esto perfectamente, y en su secreta etimología del nombre YHWH demuestran concluyentemente que es uno de los muchos sucedáneos del verdadero nombre, y resulta de la combinación de Iod, Vau y Heva, o sea, el nombre del primer andrógino (Adán) y de la serpiente femenina (Heva), símbolo de la divina Inteligencia emanada del Espíritu creador. Por consiguiente, no puede ser Jehovah en modo alguno el Nombre inefable (...) La forma nominativa de Jehovah empezó a usarse desde la innovación masotérica, cuando temerosos los rabinos de perder las claves de su doctrina, compuestas hasta entonces exclusivamente de consonantes, interpolaran entre ellas puntos representativos de las vocales. Pero los rabinos desconocían por completo la recta pronunciación del Nombre, y en consecuencia le dieron la fonética de Adonah y la gráfica de Ja-ho-vah, que resultó de esta suerte una adulteración del santo y verdadero Nombre".


Según estos cultores de la Teosofía: los hebreos, tomaron entonces las vocales correspondientes a la palabra ADONAI (a-o-a), que era la palabra que leían en substitución del Tetragramma. La letra “i” al final de ADONAI no la contaron porque para los hebreos es consonante y no vocal. Además, cambiaron la primara “a” por la letra “e” por razones de fonética semítica (Según el sistema inventado por los masoretas, la consonante (Y) y primera letra del Tetragrama, por ser consonante fuerte no puede llevar la vocal “a” que es débil, sino que debe cambiarla por la vocal “e” que es una vocal fuerte). No obstante estos trabajos de los masoretas, el nombre YHVH (YodHayVahHay) seguía remplazándose en las lecturas por “Adonai”. En otras palabras, Blavatsky supuso que los eruditos hebreos no eran tan sabios, vaya arrogancia. ¿Es esto coherente?, pues veamos si podemos hallar algo.



ORÍGENES DEL JUDAÍSMO

Las prácticas religiosas de los antiguos egipcios no eran estrictamente politeístas como se creía hasta hace poco. Existe gran cantidad de evidencia en la literatura tanto religiosa como profana que avala esta hipótesis. Es bien conocida la influencia sobre el carácter de la civilización egipcia de la unión entre política y poder religioso. La existencia de una divinidad suprema y otras secundarias formando un panteón es una idea tan antigua como la propia unificación durante las primeras dinastías históricas y la elaboración de la teología heliopolitana.

Otra de las fuentes más antiguas resulta la teología menfita, que en la IV dinastía representa un esfuerzo original para reducir a la unidad la pluralidad divina, sustituyendo a Atum-Ra de Heliópolis por Ptah de Menfis, creando un sistema panteísta más depurado claramente henoteísta.


Otro ejemplo, pero de la literatura profana, ocurre más adelante durante la dinastía XXIII, es la sabiduría de Amenemope, en la que el fiel se refiere a la divinidad únicamente utilizando el término nṯr (necher), que en el egipcio antiguo significa "poder divino", sin mencionar directamente el nombre específico de la misma. Aquí se introduce un término que los académicos llaman emanación, y se refiere al nombre o identidad particular de la única divinidad, Necher, que se manifiesta de forma independiente con atributos independientes, por ejemplo: Amón, Thot, Isis, Osiris, etc.

Este sistema incluye la asimilación de un nombre por otro, como es el conocido caso en el Reino Medio de la unión del antiguo dios Ra con el nuevo dios de la realeza, Amón, para formar Amón-Ra. Otros ejemplos pueden ser Ptah-Seker-Osiris, Horus-Ra, etc., en todos los casos la unión supone la suma de los atributos de cada nombre particular en el de la nueva divinidad con renovados poderes.


Muchos otros estudiosos han dado su aporte a la comprensión de la religiosidad en el antiguo Egipto. Así Hornung (1982) expuso la idea de que la unidad puede ser entendida como "singularidad", aplicable a todas las divinidades como tales, e inherentes al concepto de Necher, "Dios". El mundo divino, que constituía la expresión espiritual de la realidad, era concebida como una multiplicidad. De acuerdo a Hornung, fuera de la creación y la existencia, el único lugar en el que los egipcios encontraron la absoluta unidad de la divinidad, fue durante la transición entre la no-existencia y la existencia, es decir, el zp-tpj (zep-tepi) o "el primer instante".

Para Assman (1995), y con razón, Hornung fue demasiado lejos, puesto que existen muchos ejemplos textuales dedicados a la "soledad" del dios supremo, especialmente en la teología de Atón y en la posterior teología ramésida de Amón-Ra. Efectivamente, los más prominentes teólogos y académicos idearon un concepto henoteísta de Amón-Ra, que abarcaba tanto el lado no dicho como el simbólico de la bipolaridad fundamental de la divinidad.


Solamente podrían realizarse conjeturas de los trabajos de una minoría de especialistas acerca de que los "misterios" o "secretos" de Amón-Ra tenían un concepto abstracto (descontextualizado) del dios único, solitario y supremo. Esta idea creció al pasar de mano en mano al interpretar el panteón, comprendido como teofanía en los varios aspectos, formas, imágenes, manifestaciones y transformaciones del Gran Dios - Dios Único (henoteísmo racional o maduro en vez de puro monoteísmo). Por otra parte, esta teología expresaba sus puntos de vista en un lenguaje icónico, pictórico y contextual en el que Dios permanecía accesible al hombre común (piedad personal) y a las prácticas politeístas populares. Permitía "imágenes" y "divinidades" junto a Dios para explicar Su Voluntad. La adoración de la voluntad divina era la ley. 

Desde los inicios de la religión egipcia hasta principios de la teología de Amón-Ra, la trascendencia del creador había sido reafirmada a través de la noción de su preexistencia antes de la creación. Por lo tanto, la divinidad cual un halcón era inaccesible. Únicamente mediadores exclusivos podían realizar la conexión (el faraón y el panteón). La teología de Amarna buscó erradicar el polo nocturno, invisible y oculto de la divinidad, representado en el nombre de "Amón". Atón (el disco solar) era más accesible, físico y luminoso, sin sombras, velos, nubes o cortinas, sin traza de misterio o magia a su alrededor.

Fue Freud quien en 1938 acotó por primera vez el pretendido monoteísmo de la revolución amarniana de Ajenatón para justificar su condición de judío, centrando en la vista del debate a una corriente religiosa precedente. Ajenatón, faraón de la decimoctava dinastía, que gobernó Egipto entre 1379 y 1362 a.n.e., abolió el culto real de Amón e instauró el culto a Atón, el disco solar. Son bien conocidas las intenciones que motivaron la revolución amarniana: abolir el ilimitado poder del sacerdocio de Amón que asfixiaba no sólo al hombre común, sino también al propio faraón, cuyo poder en aquel momento era únicamente titular, una sombra de lo que fue el antiguo poder heredado de la teología tebana. Este período de cambio no sólo se extendió a la política y la religión, sino que también a las artes y a todos los aspectos de la vida del país del Nilo. Religión y política comenzaron a separarse, como primera manifestación contra el poder absoluto, cosa que se vería nuevamente con los griegos, y en la modernidad con el inicio de las revoluciones republicanas, iniciadas con la francesa en 1789.  

 

La evidencia arqueológica, apoyada en el hecho de encontrar mutilados en los templos anteriores al período de Amarna no sólo el nombre de Amón, sino también los jeroglíficos que denotan pluralidad en la palabra Dios (nṯr; plural nṯrw), sugieren el monoteísmo de la teología amarniense proclamado por Freud. Sin embargo más evidencia demuestra que durante el citado período continuó el culto a todas las divinidades del panteón egipcio en sus templos locales, e inclusive altas autoridades del gobierno de Ajenatón construyeron sus tumbas en Menfis, y no en Ajetatón, la ciudad de Ajenatón. Éstas y otras evidencias parecen demostrar que durante los años de reinado de Akenatón continuó el sistema henoteísta clásico tanto en egipcios como en semitas , con la diferencia de que el dios principal había cambiado, al menos para la religión oficial del estado, aunque en secreto el pueblo seguía adorando en su mayoría al antiguo rey de los dioses, Amón-Ra.

Por otro lado, los teóricos han discutido ampliamente el papel de la religión egipcia en la génesis de las ideas sobre la divinidad en el pueblo israelita durante el exilio en aquel país, cuyo regreso se narra en la historia bíblica del Éxodo. Parece no quedar dudas de que Abraham, iniciado en los misterios egipcios, tomó las más sublimes realizaciones doctrinales recogidas en la tradición egipcia incluyendo el Capítulo CXXV del Libro de los Muertos, las famosas Confesiones Negativas, para verterlas luego en la confección de los Diez Mandamientos y abrir el camino hacia el monoteísmo de Israel. 




GÉNESIS DEL HENOTEISMO HEBREO 

Nun: Dios egipcio que representa el agua primordial del que emergió la primera tierra firme durante la creación. Símbolo de fertilidad. Hace referencia a los orígenes que emergieron del agua o los mares, en clara alusión a que posiblemente haya existido un diluvio universal pre-existente en forma de cataclismo, tal como luego lo recogen las distintas religiones semíticas e indoeuropeas.   


Atum: Dios demiurgo, creador de Heliópolis. Su nombre tm (Tem) significa "Totalidad", "Estar Completo". Encabeza la Enéada heliopolitana, y habría surgido de entre Num (el agua) 

Ra:  como parte  de Atum, representa "El Sol", anónimo, demiurgo, dios solar de Heliópolis en la mitología egipcia. Ra era el símbolo de la luz solar, dador de vida, así como responsable del ciclo de la muerte y la resurrección. A principios del Reino Antiguo, Ra era sólo una de las varias deidades solares existentes, pero hacia 2400 a-c se había convertido en el dios oficial de los faraones, que se consideraban sus hijos, e incluso sus encarnaciones. Durante la dinastía V fue elevado a deidad nacional y posteriormente vinculado al dios tebano Amón para convertirse en Amón-Ra, la principal deidad del panteón egipcio.

Durante el Reino Medio su importancia cedió ante el auge del culto a Osiris, si bien en Tebas fue identificado como el dios local Amón bajo la forma de Amón-Ra, venerado como "único creador de la vida".

Ra conservó la supremacía durante siglos, excepto durante el corto periodo de atonismo en tiempos de Ajenatón (1350-1335 a-c.), cuando el culto monoteísta a Atón se impuso en Egipto, lo cual concuerda con la entrada al monoteismo por parte de los hebreos. Incluso el breve período durante el cual Amenhotep IV –que cambió su nombre a Ajenatón–, intentó imponer a Atón, el disco solar, en detrimento de Amón, es interpretado por los historiadores como una muestra de la persistencia del antiguo culto a Ra.

La identificación de Amón-Ra con Zeus o Júpiter fue reconocida por griegos y romanos. Los griegos incluso dieron el nombre de Dióspolis ciudad de Zeus a Tebas. El culto de Amón-Ra se ha relacionado en numerosas ocasiones con el de Apolo (Roma) por la simbología solar que ambos representan.


Maat: En la mitología egipcia, "mát" era hija de Ra. Diosa de la justicia, la verdad y el orden, tanto cósmico como político y social. Es una diosa fundamental en el gobernar de los faraones como suprema guardiana del orden universal. Mujer que porta sobre su cabeza una pluma de avestruz. Mujer alada a partir del reinado de Ajenatón. También aparece representada como una mujer, de pie o sentada, llevando sobre la cabeza su símbolo, una pluma de avestruz, vertical, portando cetro uas y anj (luego usado para el "Tanaj" de los hebreos). Tras el reinado de Ajenatón, también fue representada como mujer alada. Con los mitristas, Maat, se representa con una mujer con el gorro frigio y una balanza, ícono de la "Justicia", que rige hasta el día de hoy. 

Thot: Dios egipcio, creador en Hermópolis. Era un dios lunar medidor del tiempo, puesto por Ra en el cielo para dejar una luz tras su retirada. Sus diferentes fases ofrecen a los hombres una medida inmediata del tiempo, por lo que era el que medía el tiempo de los cielos. Fue el que estableció el primer calendario y por eso se le dio su nombre al primer mes. Su nombre ḏḥwtj (Dyehuti) significa "El de Dyehut", nomo XV del Bajo Egipto. Origen de la conjunción: D' Theus, luego latinizado: Deuz, castellanizado: Dios. Sería la deidad que se le apareció a Moisés y a Abraham (aunque hay dudas al respecto, como es obvio) 

Shu: Antiguo dios egipcio del aire, hijo de Atum, nacido junto con su hermana Tefnut. Su nombre Sw significa "Estar vacío" y "Luz"; constituye el principio de vida. Es el aire (en el sentido de atmósfera, aire seco) que se encuentra entre el cielo y la tierra, su soporte, el lugar gracias al cual pueden vivir y respirar hombres, animales y plantas. 


Nut: Diosa egipcia del cielo, creadora del universo físico y de todos los astros. Pertenece a la Enéada de Heliópolis como hija de Shu y Tefnut; hermana y esposa de Gueb (La Tierra) de quien fue separada violentamente por su padre Shu (El aire) y madre de los dioses osiriacos. Como tal, recibía el título de "La grande que da el nacimiento a los dioses". Sus hijos fueron: Osiris, Isis, Seth, Neftis y Horus el Viejo. Observen como se perciben conceptos  cuánticos y de la astronomía.

Gueb: Dios egipcio de la Tierra, soporte físico del mundo. La tierra recibía el nombre de "Casa de Gueb". Representaba el principio de fertilidad y vida. En un principio era tan sólo un dios local, adorado como ave acuática (una oca). Se desconoce su lugar de origen, aunque su sede parece haber sido Heliópolis donde, con su pareja Nut produjo el Gran Huevo del que surgió el dios Sol bajo la forma de un Fénix y de ahí el calificativo de "Gran Cacareador" o "Gran Graznador" (Gengen-ur).

Durante el reinado de Amenhotep III adopta la forma de carnero de Jnum en Hypselis. Como dios creador fue identificado con Atum. Era más familiar a los teólogos que al pueblo, debido a lo cual no ocupa un lugar muy importante en la onomástica egipcia. 

Horus: "El elevado", dios celeste y dios sanador en la mitología egipcia. Se le consideró iniciador de la civilización egipcia. Nombre egipcio: ḥr (Hor). Horus es un dios muy antiguo, ya conocido en la época predinástica. Era un dios vinculado a la realeza que tutelaba a los monarcas tinitas, cuyo centro de culto era Hieracómpolis. Desde el Reino Antiguo, el rey es la manifestación de Horus en la tierra, aunque al morir se convertirá en un Osiris, y formará parte del dios creador Ra. Durante el Imperio Nuevo se le asoció al dios Ra, como Ra-Horajti. 



Horus, hijo de Osiris, fue escondido por su madre Isis y lo dejo al cuidado de Thot, dios de la sabiduría, que lo instruyó y crió hasta convertirse en un excepcional guerrero; al llegar a la mayoría de edad, ayudado por los Shemsu Hor luchó contra Seth para recuperar el trono de su padre, asesinado por el propio dios. Seth quedó como el dios del Alto Egipto y Horus del Bajo Egipto. Posteriormente Horus fue dios de todo Egipto, mientras que Seth era dios del desierto y de los pueblos extranjeros. Representa la lucha entre la fertilidad del valle del Nilo (Osiris) y la aridez del desierto (Seth). Más adelante dejó el gobierno a los reyes míticos, denominados Shemsu Hor, según la tradición.

Como dios solar, Horus defiende la barca de Ra, con la ayuda de Seth, contra la gran serpiente Apofis. Además es el protector de Osiris en el inframundo egipcio, o Duat. Durante el juicio de Osiris, según el Libro de los Muertos, es el mediador entre el finado y Osiris. 

Osiris: es el dios egipcio de la resurrección, símbolo de la fertilidad y regeneración del Nilo; es el dios de la vegetación y la agricultura; también preside el tribunal del juicio de los difuntos en la mitología egipcia. Su nombre egipcio es ȝsjr (Asir), wsjr (Usir) o jsjrt (Isirt). En castellano suele nombrársele con la forma helenizada Osiris. Era el jefe de la tríada osiríaca, formada por Osiris, Isis (su mujer) y Horus (su hijo). Osiris fue un héroe cultural, rey mítico, fundador de la nación egipcia, que enseñó a los hombres la civilización, las leyes, la agricultura y cómo adorar a los dioses. Muere como hombre pero resucita como inmortal gracias a Thot. Es el responsable de juzgar a los muertos en la Duat, donde está acompañado por 42 dioses-jueces (uno por cada nomo) que dictaminarán lo que acaecerá al difunto. 



Seth, También Set; dios ctónico, deidad de la fuerza bruta, de lo tumultuoso, lo incontenible. Señor del mal y las tinieblas, dios de la sequía y del desierto en la mitología egipcia. Seth fue la divinidad patrona de las tormentas, la guerra y la violencia, también fue patrón de la producción de los oasis (dinastía XIX). Nombres egipcios: swtj (Suty), swtḫ (Sutej); también Setesh y Seteh . Nombre griego: Set (Seth). Deidad griega: Tifón. Es un antiguo dios, originario de Nubt (Ombos), que posteriormente fue considerado deidad del desierto, uno de los dos ambientes que constituyen Egipto, que recibió como herencia de Gueb. Venerado, temido y odiado por su cualidad de protector-destructor, Seth desempeñó el papel de hermano envidioso, representante del mal, al integrarse en el mito osiriaco, e incrementarse la devoción y popularidad al dios Osiris. Durante el Imperio Nuevo se le consideró benévolo, siendo patrón de las armas, la guerra y de la producción de los oasis, haciéndose popular porque podía sembrar la confusión y la discordia entre los enemigos de Egipto. La forma alternativa de pronunciar su nombre stš (Setesh), y más tarde swtḫ (Sutej), designa su supremacía, donde sh-j significan "majestad". La exacta traducción de Seteh es desconocida, pero usualmente se interpreta como "pilar de estabilidad", significado asociado a la monarquía. De aquí parte la concepción bondadosa de Satán o Lucifer, de donde se toman algunas masonerías enmarcadas entre el grupo de "luciferinas" (ver Atum y Seth, luego Satán). 

  

Seth, fue el "Señor del Bajo Egipto" en la época predinástica y en el periodo tinita. Una de sus más comunes denominaciones era "grande en fuerza". También se le llamó Nubety, que significa "El de la Ciudad del Oro", en referencia a Nubt (Kom Ombo). 

Apofis: Gran serpiente o cocodrilo que vivía en las aguas del Nun o en el Nilo celeste. Se le designaba despectivamente como Nepai ("El que es como una tripa intestinal"). Era un ser demoníaco y maléfico y una constante amenaza al orden, representando el mal y la oscuridad, como enemigo de los muertos en su viaje al Más Allá. Amenazaba a Ra diariamente, tratando impedir el renacimiento del sol. Aunque Horus y Seth se unían para vencerla logrando matarla y cortarla en trozos, Apofis (a´pp) nunca moría y reaparecía una y otra vez. Presente como concepto en los Textos de las Pirámides, representa a las fuerzas maléficas y a las tinieblas que habitan en el Más Allá. Es una divinidad negativa pero su nombre, como tal, no aparece hasta el Primer Período Intermedio en la tumba de Anjtifi, de la dinastía XI, en la necrópolis de Moalla.

Su función consiste en interrumpir el recorrido de la barca solar para que no pueda alcanzar el nuevo día, y para ello empleaba varios sistemas: atacarla directamente o culebrear para provocar bancos de arena donde el navío encallara. Todo ello tenía sólo una meta: romper el orden cósmico, la Maat (justicia). Apofis era una serpiente indestructible y poderosa (de aquí deriva el mito de Adán, Eva y la serpiente) a la que había que contener; sin embargo, nunca sería aniquilada sino dañada o sometida, ya que de otro modo el ciclo solar no podría llevarse a cabo diariamente y el mundo perecería. Para los antiguos egipcios era necesario que el concepto del mal existiese para que el bien fuera posible (principio luego recogido por el maniqueísmo).


Existe cierta relación que vincula a Apofis con Seth, fundamentada por el carácter nefasto de este último, llevado al terreno del Más Allá. Su vínculo con Atum se refiere al aspecto de éste en el océano primigenio, es decir, cuando el dios solar todavía se encontraba en las aguas caóticas y primordiales. Sistema típico en la mentalidad egipcia: la dualidad aplicada a dos divinidades; Apofis y Atum son dos manifestaciones del sol antes y después de haber establecido la creación (el desorden y el advenimiento del orden). Luego se utilizó la unión  Seth-Atum (origen de la desambigüación hebrea:  Satán ergo "satanás")

Cuando ocurría un eclipse, se decía que Apofis se había tragado la barca; por ello recibía el nombre de "Comedor del Asno", ya que el asno es un animal solar a causa de su gran potencia sexual, representando a Ra. Sin embargo, Apofis es útil a Ra en la medida que, al escupir llamas como un dragón, puede alimentar las radiaciones solares (dualidad que continuó con Jehová y Satanás o Lucifer, dios bueno contra dios malo).

Hija de Neit, según los textos del templo de Esna, nacida de un escupitajo de la diosa sobre las aguas primordiales; sin embargo, en época más antigua, su existencia parece no conocer ni principio ni fin. Apofis hace su aparición en los textos egipcios probablemente por influencia de ideas venidas de Asia; posiblemente sea la Tiamat de las leyendas babilónicas, a quien el dios Marduk venció en el origen del mundo y encadenó en los Pozos del Abismo.


Si bien no era objeto de culto, sí participaba del ritual diario en los templos. En dicho ritual se quemaba una serpiente de cera, cuya destrucción simbolizaba la conquista del mal Apofis); estos actos mágicos se celebraban día a día en el templo de Amón-Ra, en Tebas. Existe un tratado mitológico, "Libro de la destrucción de Apofis", recogido en el papiro Bremmer-Rind (ritual que aun practican algunas logias luciferinas). 

Thot fue el que consiguió los cinco días epagómenos que permitieron el nacimiento de Osiris, Seth, Horus el Viejo, Isis y Neftis; asimismo, el calendario lunar es el que se empleaba para marcar los acontecimientos religiosos. Recibió el nombre de "Regulador de las crecidas de las aguas" y el de "Toro de las estrellas" por representar los poderes mentales de Ra. En el Período Tardío Thot fue llamado "Atón de plata", como sol de la noche. Bajo la advocación de "Señor del Tiempo" era el que se encargaba de anotar, con la ayuda de Seshat, los años de reinado de cada faraón en las hojas de una persea, el árbol sagrado de Heliópolis. Para estos egipcios, la inundación anual del Río Nilo, recreaba el diluvio universal primigenio. 

Es un dios que tiene capacidad para dirigir a los demás, sean cuales sean sus rangos; es el auténtico primer ministro, el dios de la sabiduría que exhorta al soberano a actuar o le empuja a tomar una decisión; procura que las decisiones del demiurgo sean cumplidas, funcionando así como mensajero; transcribe dichas decisiones convirtiéndolas en ordenanzas; vigila la distribución equitativa de los impuestos y la legitimidad de los títulos de propiedad; se encarga también de convocar asambleas de dioses cuando la importancia del asunto a tratar lo requiere.


También fue el inventor de la escritura; patrón de los escribas (origen de la masonería gnóstica) , de las artes y de las ciencias, del juego del senet. Como dios de la escritura, era el inventor de todas las palabras, del lenguaje articulado; se decía que codificó las ceremonias que transforman a los muertos en espíritus, y sólo los sacerdotes podían tener acceso a este conocimiento. Regía la Casa de la Vida en Hermópolis. Era el arquitecto que conocía bien los trazados y trayectorias de todas las cosas; señor de los inventores y de la sabiduría, también estaba relacionado con la música como inventor de la lira.

En Menfis, según la teoría de la creación, se le considera como la lengua de Ptah, cuyo poder propaga la vida a través del mundo. Su poder sobre las palabras le hacía estar al corriente de las fórmulas mágicas y enseñaba las fórmulas capaces de liberar del mal a los que quería conservar con vida. Con su palabra ayudó a revivir al desmembrado Osiris; hizo de juez en la disputa entre Horus y Seth, curando luego las heridas que se habían infligido mutuamente, por lo que lleva el epíteto de "El que separa a los combatientes"; fue por curar con su saliva el ojo dañado de Horus (ícono masón mas conocido), identificado con la luna (Aah), por lo que recibió el control sobre este satélite; fue también quien repuso los genitales a Seth. En la síntesis osiriaca es un fiel partidario de Horus e Isis, ayudando a ésta en el embarazo, nacimiento y posterior cuidado de su hijo. 


Thot acompañó a Onuris y convenció a la diosa Tefnut para que volviera de Nubia. Ayudante de Maat en el ejercicio de la justicia era el que anotaba el resultado del pesaje del corazón en la balanza del juicio y enumeraba los cargos ante los jueces.

En Hermópolis se creó a sí mismo. En una estela menfita se le hace emanación de Ptah. En los Textos de las Pirámides es considerado como hermano de Osiris y conspirador junto con Seth. Según el papiro Chester Beatty, nació del cráneo de Seth. En un texto de Esna nació del corazón del creador en un momento de amargura. Se le atribuyó como hermana y compañera la diosa Seshat, identificada con Nehemetauey, en Hermópolis Magna, y a Nehemetauey en Bahu, capital del nomo XV del Bajo Egipto.

Se le adoraba en la ciudad de Hermópolis ("ḥnmw", la de los ocho, la de la Ogdóada) en donde era dios principal desde tiempos muy remotos, aunque probablemente era originario del Delta. En Egipto era conocido como Dyehuti o "Semsu", el grande e incluso el "dos veces grande" y los griegos lo identificaron con Hermes, añadiéndole el apelativo de Trimegisto ("Tres veces muy grande"); muy cerca de Hermópolis, en Tuna el-Guebel, se encuentra la necrópolis de los babuinos y de los ibis. También se le adoró en Hermópolis Parva. Tuvo además culto en Serabit el-Jadim, especialmente en el Imperio Nuevo, y en Nejeb tenía una capilla de tiempos de Ramsés II. Sus fiestas se celebraba con higos y miel y sus adoradores se saludaban con la frase "dulce es la verdad"; los días de celebración era los días 1 y 19 del mes de Thot, primer mes de la estación de Ajet.



Su nombre lo llevaron los Faraones llamados Tutmosis ("Nacido del dios Thot"). Mosis, en egipcio significa "hijo", luego "Moisés"en hebreo. Tut mosis, significa "hijo de Dios" (los faraones se decían hijo de Dios, al igual que Moisés). 

Las tradiciones más antiguas acerca de Abraham, que más o menos comenzarían a ser escritas en tiempos de Salomón, bien podrían haberlo considerado padre del henoteísmo en vez del monoteísmo. No sería sino hasta las reformas religiosas,  alentadas por ciertos profetas de Yahvé y algunos reyes del Reino del Sur, Judá,  cuando se reinterpretaría la tradición acerca de Abraham, ¿Se podría decir entonces que el monoteísmo empieza con la figura de Moisés?...

Esta travesía por el desierto empieza en las entrañas de la figura de Moisés, donde en verdad sale la idea de Yahvé, la del monoteísmo, bajo dos tribus, la tribu de Aarón y la del mismo Moisés considerados “hermanos”, en la que surgió un movimiento, que entró en Palestina, la del Dios único, llamado los yahvistas por Hans Küng, un dios celoso, un Dios que se impone. 


Como se puede ver cuando Moisés le pregunta por su nombre a Dios (Thot), y éste le responde: "YHWH" que significa "Yo soy!",  que entra dentro de la tradición egipcia que creía que si sabias el nombre de un dios tenías poder sobre él, es como declarar que el Dios hebreo era omnipresente y omnipotente, el verdadero, la estrella de David es una herencia de las raíces egipcias del pueblo de Israel. YHWH, era parte de una conformación lingüística de origen acadio, protolenguaje de las lenguas semíticas

Algunos de los historiadores sugieren en cambio que Moisés nunca existió como figura histórica, y que el Éxodo es un mito, los documentos históricos están tan fragmentados que los textos extra bíblicos que pudieran hablar de Moisés pueden haberse perdido para siempre. Por ejemplo, si el Éxodo tuvo lugar durante el fin de la era de los Hicsos en Egipto, tal y como afirman algunos expertos en el siglo XVI a. C., entonces sus documentos sobre Moisés probablemente habrían sido destruidos deliberadamente cuando los egipcios los expulsaron. Las referencias adicionales sobre Moisés datan de muchos siglos después de la época en la que supuestamente vivió. Se desconoce si se basan únicamente en la tradición judía o si también han tomado aspectos de otras fuentes. Algunos como Flavio Josefo, Filón de Alejandría y Manetón hablan de él. 



También existen, por supuesto, los relatos antes mencionados en la Mishná y el Corán. En el siglo III a. C., Manetón, un cronista y sacerdote heleno-egipcio, afirmó que Moisés no era judío, sino un sacerdote egipcio resentido, y que el Éxodo fue en realidad la expulsión de una colonia de leprosos. Incluso si Moisés se acepta como figura histórica, hay varios aspectos del relato bíblico que pueden ser reinterpretados. La teoría de Manetón de que Moisés era egipcio es absolutamente plausible. Se ha sugerido que pudo haber sido un noble o príncipe egipcio influido por la religión de Atón, o simplemente un simpatizante de la cultura hebrea. Mosés o Mosís, es un nombre egipcio que significa "hijo"’ y se utilizó a menudo en los nombres de los faraones, como por ejemplo TutMosés. Los hebreos pudieron haber creado la historia a partir de los relatos de Sargón de Acad, de origen mesopotámico, o Edipo, de origen griego, para legitimar su creencia. Por otra parte, antiguamente las clases más bajas abandonaban a veces a sus hijos, y Moshe es una palabra hebrea que significa "rescatado de las aguas"


En la segunda mitad del I milenio E.C., los eruditos judíos introdujeron un sistema de puntos para representar las vocales que faltaban en el texto consonántico hebreo. En el caso del nombre de Dios, en vez de insertar la puntuación vocálica que le correspondía, insertaron la de ’Adho·nái (Señor Soberano) o ’Elo·hím (Dios) para advertir al lector que debería leer estas palabras en vez del nombre divino.

El Códice de Leningrado (B 19-A), del siglo XI A.C., puntúa el Tetragrámaton para que lea Yehwáh, Yehwíh y Yeho·wáh. La edición de Ginsburg del texto masorético puntúa el nombre divino para que lea Yeho·wáh. (Gé 3:14, nota.). Normalmente los hebraístas favorecen la forma "Yahveh" (Yavé) como la pronunciación más probable. Señalan que la abreviatura del nombre es Yah (Jah en la forma latinizada), como en el Salmo 89:8 y en la expresión Ha·lelu-Yáh (que significa ¡Alaben a Jah!, -  Ahlá para los árabes)). (Sl 104:35; 150:1, 6.). Además, las formas Yehóh, Yoh, Yah y Yá·hu, que se hallan en la grafía hebrea de los nombres Jehosafat, Josafat, Sefatías y otros, pueden derivarse del nombre divino Yahveh. Las transliteraciones griegas del nombre divino que hicieron los escritores cristianos, a saber, I·a·bé o I·a·ou·é (que en griego se pronunciaban de modo parecido a Yahveh), pueden indicar lo mismo. Sin embargo, no hay unanimidad entre los eruditos en cuanto a la pronunciación exacta; algunos hasta prefieren otras pronunciaciones, como “Yahuwa”, “Yahuah” o “Yehuah”.

Como en la actualidad es imposible precisar la pronunciación exacta, parece que no hay ninguna razón para abandonar la forma “Jehová”, muy conocida en español, en favor de otras posibles pronunciaciones. En caso de producirse este cambio, por la misma razón debería modificarse la grafía y pronunciación de muchos otros nombres de las Escrituras: Jeremías habría de ser Yir·meyáh; Isaías, Yescha‛·yá·hu, y Jesús, bien Yehoh·schú·a‛ (como en hebreo) o I·ē·sóus.

Extraído de la Biblioteca de la Gran Orden MCO.


Blog del Dia
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+ comentarios + 1 comentarios

16 de diciembre de 2012, 15:01

Muero por ver la próxima parte, me quedé con la intriga, ja,ja,ja. Buen trabajo Diego, como ya nos tenés acostrubrados.Besito

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