Periodismo en internet, el Quinto Poder | PERIODISMO DE ESCRITORES

Periodismo en internet, el Quinto Poder

lunes, 21 de enero de 2013 5 comentarios

FILOSOFÍA SOCIAL, MORAL Y ÉTICA 



Escrito por: Lic Ramón D. Peralta 




El Director de la Biblioteca Pública Nacional, Horacio González dijo: "Clarín estuvo 40 años amasando los pensamientos fantasmales de la clase media argentina". Varios lectores amigos de esta web me escribieron pidiendo mi opinión, la que sin duda se presume a priori "calificada", pero se equivocan no lo es. Mi opinión es tan calificada como la de cualquiera. y de hecho sería bueno que todos los que así lo sientan, se animen y expresen la suya.

Pero primero deberíamos separar la paja del trigo, y poner en claro: ¿Qué es lo que esperan de mi?, porque si la idea es que descalifique o desvalorice a Horacio Gonzalez como escritor y ensayista, no soy la persona que buscan. Esto incluye tanto su obra literaria como sus atributos personales. Para que no queden dudas, Horacio Gonzalez es un hombre que desde lo personal no merece ni necesita de ningún cicateo o cuestionamiento, y mucho menos su producción literaria, la cual confieso: me gusta mucho. 

Quiero hacer esta salvedad de entrada, porque las refutaciones ad hominen y los ataques personales, están muy bien "institucionalizados" por el kirchnerismo, en cuyo caso, intuyo  como temerario incursionar en un terreno donde este dogma es tan hábil. No obstante para no defraudar a mis masoquistas seguidores mas de lo que ya lo he hecho, intentaré teorizar algo sobre un tema harto ambiguo, esquivo y resbaladizo. 

Acto seguido, también diré que hay que tener cuidado a la hora de analizar silogismos de este tipo, cuando provienen de una persona tan culta e inteligente como Horacio Gonzalez. Sería tan fácil como torpe, apelar al zonzo reduccionismo que a prima facie evidencia tal generalización, porque el mismo Gonzalez proviene de la clase media, y Clarín en todo caso, amasó todas las ideologías que estuvieron en el poder desde 1946, incluyendo el "militarismo" (en caso de que este predicativo sea falsable, cosa que dudo). Porque es así, Clarín apoyó a cada uno de los gobiernos con que hizo acuerdos de negocios, lo cual incluye al kirchnerismo de Kirchner (período 2003-2007). Y en caso de que uno quiera seguir por los pastizales, cabría preguntarse: ¿Y qué de las clases bajas y altas?.

Pero no hay que caer en la trampa de la retórica circular, porque hace rato que los debates dogmáticos dejaron de tener sentido, cuanto menos un sentido que se mueva en torno a la mas rudimentaria lógica. Gonzalez sabe lo que hace, y sabe lo que dice. Conoce como pocos la finalidad que persigue este tipo de afirmaciones, como también es consciente del prestigio social que asiste su trayectoria como intelectual y hombre de letras, cuanto menos ante sus pares y masa populista (ante mi también porque lo admiro como literato).

Obviamente el ataque a Clarín es mas de lo mismo, pero la ofensa gratuita a toda la clase media no oficialista..., también. Vale decir que, si bien la clase media cualunquista y/o hiperconsumista, es quien le dio la victoria a Cristina, existe una clara misión de autoexlusión en pos de delinear un dogma político que se ha quedado  estancado en los 50.

De mas está decir, que dogma sin maniqueísmo no es tal, por ende es imperativo dejar sentado y confirmado quienes son los buenos y quienes los malos. También me parece una perogrullada recordar que quienes nacimos y nos criamos en el interior de la República Argentina, jamás leímos Clarín, a veces porque no llegaba, pero las mas, porque no existía la costumbre y/0 no teníamos el dinero como para comprarlo.

Incluso cuando vine a estudiar a Buenos Aires, tampoco elegí Clarín como diario de preferencia, y solo me interesaban los "clasificados"    cuando tenía que  buscar trabajo. Pero en fin, sigamos.   


Lo anecdótico, es que algunos opositores extremos (también fanatizados), han hecho carne sus pasiones ante el espejo del dogma K, en forma de imágenes invertidas (propio de los espejos). En otras palabras, las mismas argumentaciones ad hominen (contra el mensajero y no el mensaje) o ad populum, son proferidas como acción refleja por estas facciones duras de la oposición, emulando lo mismo que hace el kirchnerismo dogmático (no todos los que votaron a Cristina lo son). Lo cual redunda en sendos vituperios, difamaciones,  ninguneo, etc; cruzadas anti herejes,  tanto en lo personal  como en lo profesional. Explicado de otra manera, el dogma K, les enseñó a propios y "enemigos" que todo es bueno o todo es malo. Lo cual con el tiempo evolucionó hasta cubrir un ciclo completo de hipnopedia hasta llegar al actual estadío donde los kirchneristas ahora le piden a la oposición: "paz, amor y tolerancia", cuando fueron ellos los que instalaron estas viejas "encíclicas espartanas".  


Recuerdo que en diciembre Gonzalez en su afán de atacar al juez Griessa y dejarlo un peldaño por encima de Satán (habiendo tantos argumentos con los que se puede describir al poco honorable magistrado estadounidense), elige sórdidas oraciones como: "Esa mejilla hundida, ese mechón a veces peinado y a veces despeinado. Sin duda habita un sarcasmo ahí, un supremo placer de daño que no es diferente del que presidió los momentos más oscuros de la nación norteamericana". Si suponemos que es una ironía, no sería de las mejores para el ámbito de la intelectualidad, so no se refiere a la imagen de Griessa como una realidad sarcástica o paródica, ergo no parece ser la idea edificar una crítica como representación icónica del "Tío Sam", sino que, lisa y llanamente refiere a su fisonomía. Y lo deja en claro desde el título.

Lo cual también ratifica que estos hidalgos ilustrados, patrocinadores del dogma K, saben a quien va dirigido este tipo de metamensaje. No asumo estas palabras como síntoma de superstición, porque ahí si estaría descalificándolo como pensador, lo de Gonzalez es pragmatismo proselitista según el dogma que ellos mismos alimentan en su rol de vanguardia.




Ahora si entramos al tema e fondo, veremos algunas paradojas muy lindas de dejar en el olvido algún día de estos. La lucha del populismo por controlar la información y mas que esto, controlar totalmente la opinión pública mas que una misión es una obsesión en este agonismo neomarxista y posmoderno. 


Pero ojo, hay que dividir los temas, porque en una misma frase Gonzalez ataca a Clarín pero también, agrede o intenta; no tan solapadamente, envilecer y menospreciar a la generalidad de la clase media;...la clase media que el dogma inventó como fetiche, no la clase media que contiene a los kirchneristas y al mismo Gonzalez, eso es obvio. El dogma en definitiva procura sodomizar y amaestrar algunas palabras, aforismos y latiguillos, dejando en consecuencia la palabra "pueblo" para ellos, y el eufemismo "clase media" para el imaginario enemigo (aunque muchos son reales, gracias a ellos mismos), todos en forma de clichés.  

Sin embargo la mejor manera de generalizar es agrupar en la comprensión y justificación. Nadie debería enojarse con Gonzalez, porque él es parte de este gobierno, es funcionario público y además tiene intereses económicos que cuidar, y eso señores, debe ser entendido como sensato y razonable. Como también es lógico entender por que se dio el fenómeno Grupo Clarín en estas Pampas.

Primero, la condensación o polarización del negocio de la comunicación e incluso de la información, es una realidad a nivel mundial. Así es en particular este negocio por estos días en Argentina, ergo para tener autonomía o ser independiente del Estado hay que ser grande, y si un medio chico quiere sobrevivir debe depender del Estado o cuanto menos no oponérsele, salvo que hablemos de internet (que por "ahora" está al margen del control del Estado).  



Segundo,  es curioso lo que pasó con la historia de las noticias, que justamente se inicia con la información pública.  Pues en la antigua Roma las primeras manifestaciones de "noticias o información pública" nació en forma de "Actas Diurnas", tradición  que quedó extinguida con la caída del imperio romano de oriente.

En la Edad Media estos informes desaparecen por completo, y en su lugar los señores feudales y caudillos ponen de moda los curriculum trivium o escritos en forma de verso o prosa, que eran narrados o cantados por heraldos, juglares y trovadores, donde se hacían exageradas descripciones de virtudes y proezas de dichos soberanos, a fin de encender la admiración y adoración por dichas simbologías épicas y líricas detrás de esas personas con poder.

Todo esto prosigue hasta que estallan las primeras revoluciones burguesas y libertarias, que logran poner tal como vemos hoy el manejo de la información en manos de los ciudadanos o privados, quitándole así al Estado el monopolio de la información y de las noticias. Ese concepto informal y abstracto de "cuarto poder" en referencia a la prensa, también nace en esa época en Francia, en cuyo caso, resulta justificable o comprensible desde lo político, ver por que los regímenes totalitarios del populismo latinoamericano siglo XXI, hacen tan grandes esfuerzos por estatizar o bien cooptar los medios de difusión masivos y los contenidos. Estatizar la información, significa volver varios siglos hacia atrás.


Claro que los populistas tienen un relato no del todo homogéneo, pues por un lado hacen patente y diáfano el enfrentamiento, pero cuando se los interpela al respecto, afirman que su  lucha es contra el monopolio de la información o bien, usan el eufemismo "lucha contra el establishment", cuando en paralelo la realidad nos muestra como antimateria un holding multimedio paralelo y paraestatal.

En otras palabras luchan contra la concentración y el monopolio con mas monopolio y concentración, salvo que cuando está de su lado pasa a ser "bueno".  Luego de Clarín, de triunfar,  esta claro que deberán seguir con su cruzada populista, en pos de acallar o silenciar las demás voces criticas. No podría ser de otra manera, y no tanto por una cuestión de intolerancia, que de hecho es real, sino por razones de esencialidad e inmanencia del dogma, quien no puede prevalecer y subsistir sin los enemigos, su epopeya y el romanticismo de la lucha in eternum. 
   

Esas primeras organizaciones de prensa, información y noticias al principio se trataban de empresas familiares con pocos empleados y una actividad limitada, las cuales elaboraban la información a partir de noticias traducidas de los periódicos extranjeros. Pronto, debido a la imposibilidad de cubrir toda la información existente, se delimitaron en dos grupos: las que trabajaban a nivel nacional, y las más interesadas en el mercado extranjero. Con el auge del capitalismo llegó a las agencias la producción de alta rentabilidad, con una estructura empresarial encaminada a obtener los máximos beneficios.

El desarrollo tecnológico (Internet, fax, satélites, teléfonos, fibra óptica y ordenadores, etc) ha contribuido a que el volumen de información que circula diariamente adquiera cotas jamás alcanzadas. Esto se debe a la presencia de las agencias en los distintos puntos de interés informativo. Si no fuera así, muchos hechos noticiosos de primera magnitud podrían pasar desapercibidos. Porque a pesar del retrógrado dogma populista, la información es  el producto que por antonomasia consumen las sociedades consumistas, justamente las que potenció este gobierno con sus políticas expansivas, distribucionistas y neokeynesianas.

Porque la expresión "sociedad de consumo" (como la nuestra) no sólo se refiere al consumo de bienes sino también al de servicios, dado que cada vez tiene más importancia en las sociedades desarrolladas el consumo de servicios; fruto, fundamentalmente, de la mayor disponibilidad de renta y tiempo libre. En este sentido, la crítica a este tipo de sociedades viene dada por el efecto de manipulación de la información, al objeto de "moldear" al consumidor para convertirlo en el "consumidor ideal" que pretenden las empresas que tienen el poder de hacerlo, pero y vaya paradoja, es lo que también pregona el gobierno en su modelo económico (mas consumo) para luego atacarlo cuando carga contra las clases medias. 




Pero volviendo al tema del control de los medios, algunos autores definen al "gran público" como algo mítico, supersticioso y poco realista. Robert O'Hara, por ejemplo, en su libro "Media for the millions", llama al público masivo una de las "grandes falacias" de la comunicación de masas.

En varios de sus libros Ayn Rand afirma que los miembros individuales del público son reales, pero los públicos masivos son irreales. A pesar de tal escepticismo, muchas personas consideran que el concepto de gran público tiene razón de ser y tal vez es la clase de público en que más se piensa cuando se habla de público masivo.


Los miembros de este público general (a veces denominado "pueblo" a secas),  amorfo y ambiguo no se sienten relacionados con otros miembros con los cuales tienen poco o nada en común. Entran en contacto con los medios de comunicación de una forma atomizada y personal sin tener una sensación de compañerismo con los demás. En este sentido los miembros del gran público son más independientes o individualistas en su contacto y en su respuesta a los medios masivos de comunicación que el segundo tipo de público masivo.

En síntesis ninguno de nosotros nos damos por aludido cuando teorizan sobre el público, siendo que todos somos público en alguna ocasión (paradoja de Parménides).

Pero también hay segmentos especializados. Ese público especializado, a pesar de que está disperso y hasta cierto punto es anónimo y heterogéneo, está compuesto por personas que sí tienen intereses comunes y orientaciones políticas e ideológicas semejantes que los llevan a buscar mensajes similares. Pueden estar relacionados con ciertas características psicológicas como el deseo de verse libres de la autoridad, o bien todo lo contrario, buscan programas y contenidos que lo identifiquen con ese gobierno.

Gustave LeBon llamó a esos grupos "multitudes psicológicas" o "multitudes dogmáticas", las cuales no están necesariamente localizadas en algún lugar, tiempo o espacio, pero que sin duda tienen motivaciones similares. Para el autor las masas crean un movimiento colectivo que es irracional y violento; so también plantea un fundamentado miedo hacia las masas. Quizás Gonzalez se haya querido referir a las clases medias que se masifican, aunque dudo mucho que se refiera al sector no kirchnerista de esas clases medias, las cuales como paradigma han demostrado no tener liderazgo alguno, partido aglutinante y ni siquiera tienen reclamos que los unifique. Pero insisto, para mi está clara la intención de Gonzalez. 




Una de las críticas más comunes sobre la sociedad de consumo es la que afirma que se trata de un tipo de sociedad que se ha "rendido" frente a las fuerzas del sistema capitalista y que, por tanto, sus criterios y bases culturales están sometidos a las creaciones puestas al alcance del consumidor.

En este sentido, los consumidores finales perderían las características de ser humanas y unigénitas para pasar a ser considerados como una masa de consumidores a quienes se puede influir a través de técnicas de marketing, incluso llegando a la creación de "falsas" necesidades entre ellos. Pero cuando estas masas de consumidores, normalmente de clase media son estimuladas y azuzadas por políticas de estado, la cosa se torna enigmática, cuando el mismo gobierno por otro lado los combate.

Es decir, que mientras el relato oficial los tiene como blanco de sus críticas y ataques, el modelo los tiene como principales beneficiarios en los hechos. Vaya manera de construir coherencia. Bueee, tampoco la política tiene ese objetivo.  

Debemos partir de la idea de que pertenecer a una misma clase social no es sinónimo de poseer  uniformidad identitaria. Es decir, no significa que todos los integrantes de las clase medias posean la misma ideología, los mismos valores, las mismas creencias y las mismas tendencias, etc.

No obstante, el clasismo suele determinar de forma contundente ciertos aspectos, como el comportamiento social, las doctrinas político-económicas y/o sus valores ético y morales en su filosofía de vida, ya que, al fin y al cabo, comparten un mismo espacio geopolítico y sociológico, en función del rol derivado de la psicografía otorgada por la sociedad.




El consumo implica relaciones de posesión, de dominación, pero también de imitación, siendo el mimetismo cultural o sobre todo el ideológico, un móvil importante para el consumo aún cuando el consumo, debería ser en teoría una elección consciente de cada persona y depender de su cultura, pero no lo es. Y aunque la persona no pueda comprar los bienes, la sola ilusión de que puede llegar a hacerlo, el simple consumo visual y/o virtual, proporciona placer y hacen que la persona se sienta partícipe de este mundo. Muy frecuente esto, en las personas que pasan muchas horas detrás de una PC.  
La sociedad de consumo es un estadío del proceso de postindustrialización que acorta la vida de los productos, convirtiéndolos en obsoletos; so el consecuente desarrollo de la tecnología los sustituye por otros más avanzados o con más y mejores prestaciones.

La información como servicio corre la misma suerte, pero cuando el dogma político en manos del gobierno tiene como fin minar la credibilidad del emisor y del mensaje, la dinámica del ciclo de vida de este producto (noticia e info) se vuelve esquizofrénica y enfermiza desde lo comunitario.  


Durante la era del periodismo "amarillo" del siglo XIX, muchos diarios argentinos se concentraron en la difusión de historias sensacionalistas que pretendían enojar o excitar, en lugar de informar. Sin embargo, este estilo de prensa se dejó de lado durante la Segunda Guerra Mundial, y en especial en Buenos Aires, con la fundación del nuevo diario Clarín (tiempos en que Perón asumía su primer mandato), quien tuvo éxito casi de inmediato, no solo por su nuevo formato, sino porque instauró una nueva forma de periodismo  europeo,  mas tradicional y mesurado.




La crítica al periodismo, a lo largo de la historia argentina siempre fue variable, intermitente y a veces harto vehemente (como ahora, lo mismo que con cada gobierno peronista).

Las acusaciones de sensacionalismo han disminuido en cierto grado, pero la credibilidad se cuestiona debido a cuestiones ideológicas, errores en los hechos, la  mala gramática, a veces se ausculta su sintáxis; pero en los mas, se cuestiona la veracidad del contenido y la fuente, la cual oscila imprecisamente entre lo  real o lo imaginado; sin que tampoco falten los escándalos de plagio y fabricación tendenciosa. Los editores muchas veces han usado su propiedad para pergeñar campañas de prensa contra o a favor de determinado sector político, o bien fue usada como herramienta de poder ante el gobierno.

Distintos periódicos y diarios a lo largo de nuestra historia han rivalizado por defender diferentes posturas públicas (políticas o ideológicas); llegando en algunos casos a convertirse en auténticos órganos oficiales de algún partido político (prensa partidaria), o el órgano de expresión de algún grupo o corporación de presión económica (patronal, sindical, bursátil, etc) o religioso (prensa católica); como si se consideran independientes. Pero no todos los medios han sido mercenarios, y realmente han existido y existen honrosas excepciones de periodismo independiente. 


En conclusión, podemos concordar que el bienestar socioeconómico derivado del resultado de las variables que determinan la clase social y el status, condicionan determinantemente o influencian la opinión política del individuo según el principio de formación exógena, que viene del exterior hacia el interior, es decir que  la concepción y el entendimiento personal se crea a partir de dos hechos relacionados, en base la percepción selectiva de los hechos en función de las implicaciones afectivas y sentimentales y de las elegidas por razones ideológicas y dogmáticas (impulso heurístico). 




Algunos estudiosos del fenómeno, exaltan la importancia del consumidor en la economía y destacan que en este sistema las necesidades no son creadas artificialmente de una forma aleatoria sino que son producto de un comportamiento aprendido y que esto es la consecuencia de un proceso de interactuación entre un sujeto y un estimulo.

Katona dice:  "que distinguir necesidades básicas de necesidades supuestamente creadas artificialmente no tiene sentido puesto que en nuestra cultura la socialización se produce en un contexto que condiciona las elecciones de consumo posteriores". Así su planteamiento se puede resumir que todas las necesidades, que trascienden a los imperativos biológicos, son sociales en su naturaleza, cosa que deja mas dudas que certezas, pues es muy dificil determinar donde termina uno y comienza el otro (artificial y natural) .

Desde la perspectiva de la Opinión Pública, se dirá que ésta se encuentra dividida cuando existan distintas posiciones confrontadas ante determinada cuestión, por razones distintas o al margen de las divisiones de opinión que se puedan esperar por causas de estratificación socio-política.

La cultura de masas consigue fabricar a gran escala, con técnicas y procedimientos industriales, ideas, sueños e ilusiones, estilos personales, y hasta una vida privada en gran parte producto de una técnica dogmática, subordinada a una rentabilidad, y a la tensión permanente entre la creatividad y la estandarización; apta para poder ser asimilada por el ciudadano de clase media.

La cultura de masas procura el desarrollo de un nuevo modelo en el que se refuercen las diferencias y las desigualdades con estrategias e instrumentos mercadotécnicos cada vez más elaborados y sutiles. La ciencia y la sociología trabajan para evolucionar y ponerse al servicio de la producción de estos valores y símbolos estereotipados. En síntesis, para el populismo los tres pilares fundamentales de su coercitivo  dogma son: una cultura comercial, una sociedad de consumo y una institución publicitaria o propagandista.

El filósofo alemán Jürgen Habermas elucubró una hipótesis de gran influencia sobre el surgimiento de la opinión de las masas. Le dio significancia a este dualismo,  como un debate público en el que se delibera sobre las críticas y propuestas de diferentes personas, grupos y clases sociales.

Para Habermas, después de su desarrollo en el siglo XVIII, el espacio público donde era posible la opinión pública ya que era “controlada por la razón” entra en declive, puesto que la publicidad crítica cedió poco a poco su lugar a una publicidad  o propaganda "de demostración y manipulación", al servicio de intereses privados o gubernamentales según el régimen o sistema de gobierno vigente. 




Sin embargo este tesis de Habermas fue refutada (mal refutada en mi opinión) por la historiadora francesa Arlette Farge en el libro "Dire et mal dire",  dónde la autora pone de manifiesto que la opinión pública no emerge solamente de la burguesía o de las élites sociales cultivadas, sino también de la gran masa de la población.

Ésta, que Farge estudia a partir de los informadores colocados en todo París por el Inspector General de Policía (osea el Estado), fragua por sí misma los conceptos de "libertad de opinión" y "soberanía popular". Algo similar a lo que sucede en Argentina por estos años, con el manejo que hace el gobierno de la información pública mediante  su red de unidades básicas y punteros políticos.  

 
Esta manipulación de la información pública, por mas fundamentos que pretenda darle el dogma, privilegia lo comunitario en un afán presuntamente "democrático", pero no favorece a un auténtico desarrollo humano, social, cultural y mucho menos ético, tampoco contribuye a enriquecer espiritualmente a los individuos y no coadyuva, por lo tanto, a su perfeccionamiento moral ni a la consolidación de una auténtica tradición republicana y democrática. La costumbre de mentir y distorsionar la realidad en un diario o un canal de televisión es cuestionable, no obstante uno puede elegir (zaping), pero cuando se trata de políticas de estado, la cosa es muy grave. 




Pero para desilusión de muchos y la alegría de nadie, el sociólogo francés Pierre Bourdieu ha afirmado, de manera contundente y consensuada  que: "la opinión pública no existe", tomando en cuenta que la estadística no es garantía de imparcialidad, pues al ser un análisis social no hay neutralidad valorativa en la formulación de los protocolos y cuestionarios.

Los medios de comunicación, además de tomar postura, difunden las opiniones que desean. Otras críticas residen en temas técnicos tal como el grado de error muestral, tamaño de la muestra, representatividad de la población, etc.

Sin embargo, existe en la opinión pública contemporánea un grado alto de confianza a los sondeos debido en gran parte a la influencia de los medios de comunicación. No obstante, no hay que confundir opinión pública con sesgos cognitivos para la toma de decisiones. En otras palabras probado está, que se puede opinar de una manera y votar de otra, y a las pruebas me remito (ver encuestas año 2011 de Argentina).
  Hay que distinguir por una parte, los medios privados no oficialistas y los medios privados que son vistos como una extensión de las instituciones del estado (partido o gobierno), y por otra, los contenidos como material simbólico formado por diferentes tipos de mensajes, distinguiendo dentro de éstos, entre información y opinión pública, entretenimiento y ficción,  publicidad y propaganda, etc.

Dentro de estos contenidos se ve reflejado el grado de influencia, término que debe entenderse desde una situación social de la vida colectiva donde los sujetos de cualquier grupo están obligados a relacionarse para cooperar, de modo que es imprescindible que exista influencia de unos sobre otros al tener que adaptarse entre sí.




Noëlle-Neuman expuso con visible aceptación su teoría sobre la "espiral del silencio" (1995). Según esta autora, el individuo, para no encontrarse aislado, puede renunciar a su propio juicio o evitar exponerlo públicamente si considera que no responde a la opinión dominante o a los criterios que socialmente están considerados como “normales”. Ese temor al aislamiento formaría parte de todos los procesos de conformación de la opinión pública, concepto que mantendría vínculos estrechos con los de sanción y castigo.

Es quizás por todo lo expuesto que el empresario de los medios de comunicación siempre ha tenido en la defensa de sus intereses (económicos, sociales, de grupo de presión) su principal motivación, aparte del beneficio propio de cualquier actividad económica y del prestigio social que da el protagonismo de una actividad de ésta índole (trascendencia pública).

Lo cual explica porque  estos intereses individuales, suelen habitualmente evitar incluir la defensa de una ideología o doctrina, puesto que dada la naturaleza del periodismo como negocio y sus cánones en la actualidad, lo rentable y recomendable es criticar no adular o apologizar, y solo se apela a las excepciones cuando gobierno y empresariado han pactado algún tipo de acuerdo económico, político, o normalmente ambos; que los beneficie.




En cambio la televisión tiene un conjunto de características que le conceden un importante grado de influencia directa e intantánea sobre el público. Pues este medio en sí mismo es (como diría Marshall McLuhan): "más que medio mensaje"...¿Las razones?, su expresividad, penetración,  la conjunción de imágenes y sonidos, etc; que acercan la realidad o bien una versión editada de ella, como no lo hace ningún otro medio.

Cuando a fines de los 70 comenzó la televisión a color en Argentina (ATC, hoy Televisión Pública) se multiplicaron las ventas y aumentó el interés por la política. Llegó un punto en los 80 donde era raro que no hubiese un televisor en cada hogar que contara lo que pasaba en el mundo. Esto llevó a la exageración marketinera: “está pasando y te lo estamos contando” ¿y lo que no me cuentan no está pasando?.

Pues algunos adelantados en la materia como George Gerbner, señalaron temprano: que los medios nos cuentan y nos configuran la realidad, seleccionan que es lo que ellos consideran conveniente contar sobre lo que hay fuera.  Es decir que la televisión mas que nadie, hace explícito que existe una realidad mediática y otra que no lo es. Osea que si a usted lo roban y no sale en los noticieros televisivos, su caso no existe para la sociedad, aunque a usted le haya costado la vida.

Lo mismo sucedía en todas la áreas de la información hasta el advenimiento de internet, en cuyo caso si bien es perfectible como todo, uno no puede argumentar como en otrora que es esclavo de la televisión, de la radio o de los diarios, cuando tiene la opción de buscar en la web el tipo de información que uno requiere o le interesa. Pero el cambio cartesiano que propuso internet respecto de la noticia e información, está sustentado en la plasticidad y funcionalidad abierta que ofrece la web para que cada uno de los ciudadanos (de querer) informe sus propias noticias. Así es como "Doña Pepa", puede relatar, narrar o incluso subir fotos y filmaciones de hechos o eventos que pueden o no ser de interés público.

De hecho, esto que estoy haciendo y este blog, son un ejemplo claro de que cualquiera de nosotros puede ejercer labores de periodismo y/o comunicación social. Otro sólido argumento que da por tierra con las vetustas proclamas autonómicas y autoritarias del populismo, en lo referente a  medios.




La respuesta por parte de los grupos o clases sociales o agrupaciones políticas minoritarias ("multitud" para Hobbes o Spinoza) se suele llamar contra-información, y ha experimentado un gran desarrollo con el uso de las redes sociales que permiten internet y la telefonía móvil (por ejemplo, en la difusión viral de noticias y la convocatoria más o menos espontánea de manifestaciones), lo que se ha llegado a denominar el "Quinto Poder".

En estos tiempos, aun con internet, los multimedios son también una forma de control, poseen  dos tipos para E.A.Ross: "coactivos" y "persuasivos". Los coactivos tienen relación con prácticas sociales e instituciones denominadas propiamente de control por cuanto se apoyan en la fuerza directa: el sistema jurídico legal y policial; las fuerzas armadas, de propaganda y contrapropaganda. Las formas persuasivas se relacionan con las prácticas de comunicación e información, tanto a nivel interpersonal como institucional y de difusión pública.

En el ámbito del control persuasivo se destacan los siguientes aspectos de transmisión: tipo de información, clase de agenda sobre la que se informa, características de la edición, programación y de los códigos predominantes, e incluso aspectos profundos como las concepciones del tiempo y de la historia que se transmite.




En el año 2012, una encuesta on line realizada en la Comunidad Económica Europea, indicó que un 66% de entre 6.300 personas mayores de 18 años,  manifestó que si tuviera que elegir una sola fuente de información, elegiría Internet, mientras que un 21% dijo preferir la televisión, y el resto (muy pocos por cierto) se quedó con los  periódicos como con la radio, opciones que no superan el 10% de los encuestados.

Dicho estudio coloca a los medios digitales en una posición privilegiada en cuanto a la búsqueda de información y refleja un aumento de la credibilidad en dichos medios, pero lo que es mas llamativo, es el grado y velocidad conque ha evolucionado.

No son pocos quienes auguran la extinción total del diario en papel en algunos años mas, y no son pocos tampoco, quienes hablan de un futuro rol secundario de la televisión (cuanto menos la tradicional).

Y en verdad, no me animo a jugar de "nostradamus", pero no es difícil intuir hacia adonde apunta la evolución cuando vemos lo que día a día nos aporta la tecnología,  avances estos que parecen no haber llegado a estos intelectuales de Carta Abierta.

Quiero despedirme, con un encarecido pedido al Lic. Horacio Gonzalez: hay muchas maneras de defender la propia bandera e ideología, de hecho la retórica, la dialéctica y las técnicas de comunicación nos proveen de varias alternativas; una de ellas, quizás la mas loable, sea el silencio, que bien empleado redunda en incomensurables beneficios. Es un excelente recurso cuando uno necesita ganar tiempo en un marco de incertidumbre y poca información.

También convengamos que instrumentar el embuste institucional y programático del Indek para confrontar las mentiras de Clarín,   no es una buena manera de establecer un debate serio sobre credibilidad y seriedad. Espero que este trabajo haya servido de algo. 

FUENTES: 


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Tversky, A., & Kahneman, D. (1971). Belief  in the law of  small numbers. Psychological Bulletin, 76(2), 105-110.
Tversky, A., & Kahneman, D. (1983). Extensional versus Intuitive reasoning. The Conjunction Fallacy in probability judgment. Psychological Review, 90(4), 293-315.
Von Neuman, J., & Morgenstern, D. (1947). Theory of  games and economic behavior. Princeton, USA: Princeton University Press.







































































































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+ comentarios + 5 comentarios

Anónimo
21 de enero de 2013, 18:55

Como de costumbre EXCELENTE trabajo maestro. Es muy bueno tener este tipo de información en Argentina. Saludo amigo. Tobías Mature

Anónimo
6 de febrero de 2013, 1:34

Ojala los medios masivos de comunicación de Argentina, tuvieran este tipo de tratamiento, respeto y seriedad. Lo suyo es soberbio Peralta.

María Rosa Martinez de Torres

Anónimo
2 de octubre de 2013, 11:07

Impecable informe. Me llama la atención éste autor. Me declaro como nuevo seguidor del blog. Mis saludos. Ernesto Blanco

4 de noviembre de 2013, 16:31

Muy bien escrito , además una descripción impecable

Anónimo
9 de noviembre de 2013, 23:19

Veo la carita de Horacio Gonzales, y con ésa sujestiva mirada hacia no se donde, pero ciertamente un horizonte lejano, como evaluando tiempo de retirada, vacacionea funcionales de varios lustros en algún paraíso perdido en el fin del mundo, -si es fiscal mejórrrrr-,...vaticinando hasta donde llega el resultado del relato oficial, si es que la relatora sigue en carrera,....Bueh,...como la científica apostilla de l Periodista B. Neustadt "lo dejamos ahí" Saludos

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