Hagamos la revolución, pero con evolución | PERIODISMO DE ESCRITORES

Hagamos la revolución, pero con evolución

domingo, 20 de enero de 2013 4 comentarios

Escrito por: Lic Ramón D. Peralta 







Hay cosas que despiertan la curiosidad del hombre, pero pocas lo han hecho mas después del sexo, que los ideales de "Igualdad y Libertad" y no en ese orden precisamente. Ambas son tan interesantes como incongruentes, tanto lo son que muchas teorías sociológicas o de conjunto, las mencionan como irreconciliables, o si prefieren como antinómicas. ¿Puede existir igualdad con libertad?, pues por lo visto hasta ahora, no, aunque pocos parecen renunciar a que estas abstracciones puedan alguna vez conciliarse. 





Los mas escépticos y reflexivos han dado un paso mas, para preguntarse por un lado ¿Se puede ser libre realmente por estos tiempos, viviendo en sociedad?, y por el otro ¿Se puede pretender todavía igualdad cuando el hombre parece haber sido concebido para ser individualista, ergo diferente uno del otro?. Obviamente restan muchas preguntas por hacer, pero de manera paradigmática, muchos filósofos y sociólogos se muestran muy seguros de si mismos, postulando teorías e hipótesis que apuntan a lograr algo tan filantrópico y altruista, cuando ni siquiera hemos logrado consensuar un solo enunciado que satisfaga a todos sobre la definición de "ser humano". 


Es curioso porque en el siglo XIX estos mismos interrogantes fueron planteados por los mas encumbrados eruditos, intelectuales y filósofos de Europa y EE.UU, para que de esa misma elite, nazca el liberalismo capitalista y todas las variantes existentes sean empíricas, utópicas o doctrinarias del socialismo. Estas logias y fraternidades, porque probado está que los cazadores solitarios no tienen poder, por mas geniales que sean, utilizaron las plataformas de las universidades mas célebres como sala de ensayo y posterior trampolín de estos nuevos experimentos sociopolíticos. Cosa que no era nuevo, pues ya los Griegos, Romanos, Godos, etc, habían hecho grandes esfuerzos por lograr la participación del hombre común en las decisiones mas importantes del gobierno. También se había avanzado en el concepto de libertad e igualdad ante la opinión y expresión. Conceptos como el "derecho a la propiedad privada" son muy antiguos, so en el antiguo Egipto y otros reinos hegemónicos se ejercía una cierta impronta en ese sentido. 










Claro que nadie dejó tanto escrito ni tan claramente (hasta ahora) como los griegos, a quienes le debemos muchas cosas, pero por sobre todo, la democracia. En "La República" de Platón, existen muchos conceptos que siguen vigentes aun hoy, y quizás, solo quizás sigan por algún tiempo mas. Platón nos dejó un legado muy valioso, pues nos enseñó a jugar con la política, a partir de la premisa que todos los hombres son distintos en cuerpo, alma y espíritu, pero que se pueden ver igualados hasta cierto punto en la República. No necesariamente recomendaba la democracia, pero si nos hizo ver su conveniencia, aunque entre nosotros, a él en particular le gustaba mas la "aristocracia" (el gobierno de los mejores,....mejores sobre todo en lo referente a valores morales, educativos, culturales, éticos e intelectuales). 


Para Platón al igual que Aristóteles, la democracia tiene el don de igualar a las ciudadanos en la indiferencia. En otras palabras, a sabiendas de que los hombres somos distintos por naturaleza, la democracia debe intentar prescindir de ese conocimiento para darle las mismas oportunidades a todos (los ciudadanos, ergo no iliotas, siervos y/o esclavos). Obviamente cuando hablamos de oportunidades, hablamos de la posibilidad de elegir ante determinadas decisiones (las mas importantes o riesgosas), pero también se pregonaba la ilusión de poder cambiar de clase social si el virtuosismo, la abnegación y el trabajo así lo ameritaban. Claro que esta forma de resolver las desigualdades siempre ha sido materia de discusión y controversia, pues la sed de igualdad nunca fue satisfecha convenientemente. 



Grandes Filósofos, tratadistas y jurisconsultos luego de tantos siglos de oscurantismo y horror, se reformularon estos dilemas, hasta que tuvieron el poder suficiente como  para estimular a la plebe a que se revele contra el dogma. Poder que estaba en manos de la Iglesia Romana en complicidad con el absolutismo monárquico. La revolución Francesa y la de Córcega fueron la bisagra donde pivotearon estos ideales libertarios, y fueron el punto de partida del nuevo mundo que hoy vemos. Claro que hubo un orden, y ese orden está bien descrito en la historia, primero se luchó por la libertad de los comunes ante el enorme poder que esgrimían los nobles y el clero (en algún punto era lo mismo) y luego por la igualdad.








Vale decir que la primer expresión de igualdad está en la libertad, y a eso se dedicaron las primeras revoluciones contemporáneas, incluyendo la Revolución Bolchevique de 1917, porque antes que nada se buscó sacar al pueblo de la opresión en que estaba sumida. La libertad tiene como consecuencia lógica, lograr que los hombres se igualen pero de manera natural. Es decir, no existiendo condicionantes dogmáticos ni imposiciones divinas o superiores que le impidan al hombre hacer lo mismo que los demás, so los mas capaces y ambiciosos irán por el progreso y la superación, y esto señores, es inevitable en nuestra especie. Platón lo sabía, y antes que él lo intuyeron los pitagóricos, presocráticos y gnósticos. El hombre en libertad e igualdad de condiciones y oportunidades, concebirá para si una distinción clasista bien definida, pues es inmanente a su esencia.


Todos los profetas y el mismo Jesús pregonaron una igualdad metafísica, sin dejar de hacer notar que para romper con las diferencias de clases ergo económicas, solo existían como herramientas el espíritualismo, el alma y la fe, todas abstracciones que apuntaban a enseñar a la sociedad la loable consigna que lo verdaderamente trascendental en esta vida no es lo material sino lo invisible a los sentidos, ese pneuma, ese Metempsicosis, esa conexión que nos une con el reino de Dios en los cielos. Nada refieren las santas escrituras de religión alguna sobre la necesidad o posibilidad de una igualdad del hombre desde la materia. Porque la solidaridad y la piedad que predican no dejan dudas sobre la presunción de que siempre habrá alguien que pueda ayudar a un semejante, o sea alguien que esté en posesión de mas cosas que otro. 



Hegel y otros tantos, luego de la primeras revoluciones libertarias, comenzaron a hilar mas fino, pero fue finalmente Marx con la ayuda de Engels quien advirtió esta realidad pasada y futura. Los que leyeron realmente con atención los manuscritos de Marx, habrán comprobado que Marx pronosticó lo que hoy está sucediendo con la distribución de la riqueza. Y si bien murió sabiendo que su "teoría" estaba inconclusa y que no era susceptible de ser aplicada tal cual estaba en su intención en la practica, no fueron pocos los que la vieron como una "epifanía redentora", cosa que luego fue advertida por Lenin al poco tiempo de avanzada la revolución rusa. Marx en sus últimos manuscritos, algunos encontrados después de su muerte, señaló que la lucha por los factores de producción si bien podían generar una suerte de equilibrio al principio tendería a quebrarse en la cúspide del tercer ciclo, cosa que efectivamente ocurrió. Fue ahí que comenzó a descargar toda su artillería contra los regímenes estatistas (estas últimas proclamas fueron las que inspiraron al anarquismo,...y para algunos el comunismo, pero que en la práctica derivaría en el mas extremo estatismo pos absolutismo). 




Lo que en definitiva tanto Marx, Nietzsche y Heidegger (entre otros) auguraron, era que la igualdad social en el monismo materialista se quebraría indefectiblemente justo en la cúspide de la expansión de su quiebre lógico. En lenguaje coloquial, significa por un lado: que si la única manera de imponer la solidaridad en la producción o administración del capital propiamente dicho y el capital que emerge del trabajo (plusvalía) solo se puede lograr por la fuerza y la tiranía del estado, en algún momento ese mismo pueblo una vez amortizada la curva de adoctrinamiento (dogma) comenzaría nuevamente con las revoluciones libertarias. En síntesis, es como un circulo sociológico o loop vicioso que siempre gira sobre sobre su propio eje cartesiano: sometimiento-libertad-igualdad-sometimiento y loop. Claro que los escenarios difieren dependiendo de los pueblos, su cultura, idiosincracia y tradición sociopolítica. En países con tradición de grandes diferencias sociales los loops tienen el máximo rango posible, mientras que en los países mas desarrollados y con menos desigualdades, los loop son atenuados y moderados.



Por otro lado, también se dedujo que cuando a un pueblo se le quita libertad en pos de igualar socialmente desde el materialismo dialéctico, se logra al final del segundo ciclo, edificar una nueva burguesía o neo-oligarquía que nace enquistada en las vanguardias al mando/gobierno de la administración de los recursos de ese país. Cosa que también está harto visto y probado. La experiencia nos ha enseñado que quitarle libertad al pueblo para lograr igualdad en la distribución de cosas, cuando ésto está en manos de un estado, termina ocasionando nuevas contra-revoluciones o contrarreformas culturales, en caso de que se quiera evitar nuevas revoluciones sangrientas o guerras civiles (ver ejemplo URSS, China, Cuba, etc). Pues señores, nos guste o no nos guste, finalmente los conceptos románticos y edulcorados son solo eso, so si nos ceñimos al mas cruel racionalismo, el "Estado" no es otra cosa que una ilusión o conjunto de simbologías impersonales, administrada de facto por un conjunto de hombres y mujeres que detentan el poder, por ende, el pueblo aunque pase muchos años sugestionado por el dogma que vende la idea de que el "estado somos todos", tarde o temprano se dará cuenta de que la realidad es otra. En los regímenes estatistas, dirigistas y totalitarios (caso teocentrismo, populismo latinoamericano, totalitarismo monárquico, etc), el pueblo cree que influye en las decisiones de su gobierno, y asume por ende que el Estado son todos, pero no es así. Por el contrario el adoctrinamiento produce este tipo de "hipnopedia" cuando en realidad es el caudillo quien toma exclusiva y excluyentemente las decisiones, en otras palabras, el Estado es el líder y su vanguardia de "cortesanos". Entre la plutocracia liberal y el capitalismo de estado y/o testeferrario, ergo falsa oclocracia  hay nada de diferencia.










La lucha entre los poderosos que emergieron luego de las revoluciones para la liberación, generaron un nuevo fenómeno político, la oligarquía, que si bien en un principio fue integrada por resabios de la nobleza convertidos en comerciantes, terratenientes e industriales, poco a poco fueron siendo reemplazados por los nuevos burgueses, ergo ciudadanos comunes que lograron prosperar gracias a la libertad de oportunidades que le proporcionó el liberalismo, sobre todo cuando hablamos de ciertas colectividades como la judía (no casualmente la misma a la que pertenecían los grandes y primeros filósofos socialistas). 



Muchos aun creen que Marx fue el primer socialista de la historia, pero esto tampoco es así, tampoco Jesús lo es, porque en política hablamos de "igualdad materialista", no de igualdad metafísica, teleológica o teológica (ect). La palabra "socialista" junto a la palabra "socialismo" fueron usadas por primera vez en Inglaterra como "letras de molde" en London Cooperative Magazine, en 1826 (para referirse a Robert Owen); y posteriormente en The Poor Man´s Guardian, en 1833. Luego se extendió al continente, primero en Francia en Le Globe (para referirse a Saint-Simon) y luego de esto fue incorporado en la Encycolpedie Nouvelle (Francia), ganando posteriormente difusión general en todo el continente.





La palabra socialismo involucra un vasto conjunto de visiones, ideologías y actitudes, muchas de ellas contrapuestas y hasta antagónicas. En ocasiones los conceptos de comunismo, socialismo y anarquismo suelen confundirse por lo que será conveniente definirlos: 



Comunismo: Es aquel estado social en el cual no existe ni la propiedad privada de los medios de producción, ni el estado, ni las clases sociales. En él un grupo humano no explota a otro, ni lo hacen entre si. También se entiende por comunismo la doctrina que aboga por el establecimiento de tal estado social, o que asevera que el mismo será inevitablemente el estado del futuro.  Obviamente es solo una definición marxista que en la práctica jamás se dio. Pues el comunismo que hemos visto no pudo pasar del capitalismo de estado, ni de las tiranía caudillistas, ergo hasta ahora no existe un solo caso donde el pueblo haya sido su propio tirano. 



Socialismo: Es la teoría, doctrina o practica social que propugna (o ejercita) la posesión publica de los medios de producción y su administración también publica en pro del interés de la sociedad en general, y no a favor de clases o grupos particulares. Sin dejar de reconocer por eso ciertos derechos de propiedad privada, y bregando por la democracia como herramienta de equilibrio en los factores de poder, sobre todo de orden político. 



Anarquismo: Es la teoría o doctrina que mantiene que toda autoridad política es innecesaria y nociva, aunque otros tipos de autoridad (jurídica, religiosa) son también considerados perjudiciales. El anarquismo sostiene que, mediante la abolición de la autoridad se puede crear una sociedad justa, basada en la bondad innata del hombre y en su voluntad de cooperar pacíficamente con sus prójimos. Se parece mucho al comunismo, pero llega al extremo de no convalidar ningunas autoridad, siquiera intermedia (como puede ser el del Director de una Escuela o el Jefe del Registro Civil, solo por mencionar algunos ejemplos). La idea del comunismo es muy abstracta y tiene una amplia gama de interpretaciones   teóricas, empíricas como practicas en cuestiones políticas, históricas y económicas (etc); destacándose entre esta gran gama, el socialismo y el anarquismo. Así tanto el socialismo como el anarquismo, aunque son diferentes entre si, son ambas comunistas, agrupándose estas corrientes dentro de lo que se conoce como "pensamiento socialista" en general. 



Los primeros comunistas de los que se tiene registro se remonta a la epopeya homérica, en la que se describe una comunidad administrando bienes ejercitada de forma solidaria en la campaña por el ejercito aqueo. Posteriormente Platón en su obra "La República", desarrolla un proyecto de una sociedad comunista. También el comunismo surge en comunidades precristianas como los esenios (primeros gnósticos hebreos), en la que el comunismo era parte de su vida religiosa. Para los gnósticos, los cínicos, esenios, estoicos, etc, el ascetismo se complementa con igualdad y solidaridad.  




Posteriormente surgió un conjunto de autores con obras donde se describían sociedades perfectas, donde el comunismo formaba parte, y que va desde Sir Tomas Moro con su obra llamada "Utopía", escrito en 1516, hasta Juan Jacobo Rousseau con su obra llamada "Contrato Social", escrita en 1762. Estos autores se diferenciaron con los que posteriormente se los clasificaría como socialistas utópicos, en el hecho de que estos últimos se preocuparon, además de los problemas intelectuales, de elaborar métodos destinados a conseguir sus fines, pero sin mencionar los medios. Luego aparece otra vez el comunismo como tema central en la revuelta de los campesinos en Alemania en el siglo XVI, en la que surge la doctrina cristiana (como los principios del Evangelio de San Mateo, que se aproxima bastante al comunismo) como arma ideológica para imponer la reforma agraria. A estas alturas cabe destacar, que Alemania fue cuna del comunismo y socialismo, o cuanto menos bien podemos afirmar que fue el país por antonomasia  donde proliferaron estas ideas y filosofías. Cabría decir que la genialidad y una firme cultura teutona también justifican este fenómeno.   


Lo mismo que en Alemania surgiría con el movimiento comunista que apareció en la revolución Inglesa de los puritanos. Aparecieron grupos con tendencias comunistas llamados Niveladores (levellers) que pedían mayor representación política y la desaparición de las clases sociales. Luego entre los niveladores aparecieron grupos mas extremistas, ya totalmente comunistas, llamados Diggers, cuya procedencia se deriva del artesanado ingles sin una filiación religiosa concreta (aunque protestantes y también masones). La doctrina política de los Diggers puede remitirse a la obra del comerciante Gerrard Winstanley titulada "Nueva ley de la Justicia", publicada en 1649. También en 1649, Winstanley y media docena de hombres comenzaron con una experiencia comunista, con una huerta, en una colina junto al Tamesis, en Surrey; siendo por ello encarcelado (en una iglesia) por los campesinos del lugar. Posteriormente los comunistas agrarios volvieron al lugar, pero el entorno le resultaba demasiado agresivo, tanto que llevo al fracaso al ensayo.




En 1652 Winstanley publico su "Ley de la libertad" en la que intento presentar una constitución comunista, en la que sus argumentos son aun teológicos. Los Diggers defienden la idea de que el parlamento "suprima la propiedad privada, ya que esta da poder político y una sociedad democrática no debe reconocerla, además "la propiedad es una ofensa contra la moral, pues significa un monopolio sobre una parcela de la creación, entregada por Dios a los hombres para su uso y goce común". Se cree que Winstanley buscaba una reforma total de la sociedad para que se acerque al ideal de una comunidad cristiana; y para lo cual seria necesario destruir la monarquía y atacar las estructuras jerárquicas y aristocráticas de la iglesia inglesa implantando una educación completamente secular. Con los Diggers se manifiesta una ideología anarquista y que se observa en la hostilidad a todo tipo de poder. 



El origen del comunismo contemporáneo puede rastrearse en los escritos de 1750 de un francés llamado Morelly y del abate de Mably, pero también puede rastrearse con la "conspiración de los iguales" que se dio durante la Revolución Francesa y que reunió dos características que lo distinguió del comunismo anterior y lo identifican con el actual, como lo seria la ausencia de justificación religiosa como teológica y la existencia de una sucesión de discípulos que continuaron y refinaron las ideas implantadas en la conspiración. La conspiración estaba basada en una organización secreta, dirigida por "un directorio secreto de seguridad publica" que constaban con aproximadamente doce miembros. Tenían como objetivo fundamental llevar propaganda, sobre todo a la tropa y a la policía, proclamando la insurrección y la restauración, para tomar así al gobierno de la constitución de 1793. Luego si la conspiración triunfaba se debería llevar a cabo una redistribución de la riqueza mediante la incautación de bienes a los emigrados y a opositores políticos, que en una primera instancia pasaría a la Asamblea Nacional para luego convertirse en comunes para todo el pueblo. Cuando ya la conspiración estaba muy avanzada el gobierno logro desarticular la organización de los iguales, condenando a la pena capital a unos treinta integrantes, entre los que se encontraba Babeuf.





Francois N. Babeuf  apodado Graco, fue el que dirigió la llamada conspiración de los iguales. El Graco había sido un burócrata en una administración feudal que con la revolución había quedado desempleado y en la miseria, desempeñando entonces una gran actividad como líder huelguista, protestas, manifestaciones, panfletos, etc. Posteriormente fue elegido a varios cargos que no lo privaron de mantener nuevos conflictos con los diferentes gobiernos republicanos, toda vez que le costó la cárcel en mas de una oportunidad. Con la caída de Robespierre,  el Graco se quedo sin sus cargos y se convirtió en opositor y director del Journal de la Liberté de la Presse (cosas que como vemos son repetitivos en el mundo de los políticos). En la misma época conoció a Felipe Buonarroti (1761-1837) de origen corso, coautor de la conspiración, y su mejor historiador. Buonarroti continuo con el ideal socialista, hasta que en la época posnapoliónica fue heredada a sus discípulos, Louis Blanc y Auguste Blanqui.


Robert Owen Originario de Gales, de familia menestral, trabajó desde los 10 años; a los 20 años se hace con la dirección de una fábrica de tejidos en Manchester. El primero de enero de 1800, Robert Owen se hizo cargo de una empresa en New Lanark. A partir de su experiencia en ese lugar escribió algunas de sus obras más importantes: "La Formación del Carácter Humano" (1814) y "Una Nueva Visión de la Sociedad" (1823) que trata sobre las reformas del régimen industrial y sus consecuencias para el carácter humano (libros que inspirarían a Marx y Engels).





Robert Owen defendía también la posibilidad de desarrollar un sistema económico alternativo basado en la cooperativa. Su planteamiento era utópico, pero no irreal, pues pretendía sustituir el sistema capitalista por otro más justo que evitara los problemas del pueblo británico. Desde su perspectiva los obreros debían unirse para crear una nueva realidad europea basada en cooperativas que fuesen más rentables que las industrias: Cooperativas de producción y cooperativas de distribución. Estos planteamientos fueron los frutos iniciales, y en 1832 ya existían unas 500 cooperativas que englobaban a 20.000 trabajadores. 



En 1825 compró la Comunidad de Harmony en Indiana de la "Harmony Society", y la estableció como un proyecto de sociedad utópica bajo el nombre de "New Harmony"; el experimento fracasó sin embargo, y tuvo que vender el terreno en 1828, perdiendo con ello una buena parte de su fortuna. Volvió entonces al Reino Unido a liderar un sindicato.



Desde el punto de vista de Owen, y en oposición a los filósofos del individualismo, el Hombre es un producto social, ergo "manufacturado". En otras palabras el hombre sería un libro en blanco para la sociedad, y que mediante sus agentes socializadores, procede a escribir. El carácter del individuo pasa a ser creación del medio social y el azar de las circunstancias; y no consecuencia de una naturaleza metafísica predestinada (lo contrario al existencialismo), su destino. Cree en la omnipotencia de la razón, por lo que su ideología asienta sus bases en la educación. Se puede considerar a Owen a uno de los padres del pensamiento pedagógico. Obviamente y sin dudarlo es el padre del "cooperativismo".





Parte de la idea de que las condiciones de vida determinan la suerte del individuo y, para mejorarla, se debe reconstruir el ambiente en que vive el ser humano. Para Owen, el hombre depende de su entorno natural y social. El hombre es bueno por naturaleza pero las circunstancias no le dejan serlo (idea original de Rousseau, y que quizá el adapte). Quiere mejorar el entorno del hombre para que éste sea bueno, para que emerja su bondad. El hombre bueno trabajará mejor voluntariamente, lo cual dejaba abierta la puerta al maniqueísmo.


Para Feuerbach, por tanto, no es Dios quien ha creado al hombre a su imagen, sino el hombre quien ha creado a Dios, proyectando en él su imagen idealizada. El hombre atribuye a Dios sus cualidades y refleja en él sus deseos no realizados. Así, enajenándose, da origen a su divinidad. Pero, ¿por qué lo hace?: El origen de esta enajenación se encuentra en el hombre mismo. Aquello que el hombre necesita y desea, pero que no puede lograr inmediatamente, es lo que proyecta en Dios. La palabra Dios tiene peso, seriedad y sentido inmanente en boca de la necesidad, la miseria y la privación. Contra lo que pudiera creerse, los dioses no han sido inventados por los gobernantes o los sacerdotes, que se valen de ellos, sino por los hombres que sufren. Dios es el eco de nuestro grito de dolor.





Feuerbach califica de giro decisivo de la historia al hecho de que el hombre reconozca abiertamente que la conciencia de Dios no es más que la conciencia de la especie. Homo homini deus est (el hombre es dios para el hombre).


Cuanto más engrandece el hombre a Dios, más se empobrece a sí mismo. El hombre proyecta en un ser ideal (irreal) sus cualidades, negándoselas a sí mismo. De este modo, reserva para sí lo que en él hay de más bajo y se considera nada frente al Dios que ha creado. Estas ideas saltaron el Canal de la Mancha y aterrizaron en Alemania y Francia, pero particularmente en la primera. En las universidades germanas, y en especial en sus fraternidades se fundó "Die Freien" (en alemán, Los Libres), so fue un círculo o cofradía no tan abierto, pero tampoco secreto donde se discutía y debatían las filosofías morales, sociales y políticas de moda. En dicho grupo se reunieron muchos de quienes luego serían los padres morales e intelectuales del socialismo y el comunismo, pero también del neoliberalismo y otras yerbas raras (vaya paradoja).  



Estuvo integrado por Max StirnerArnold Ruge, Friedrich Engels,  Karl Marx, los hermanos Bauer, Bruno y Edgar. Los poetas Herwegh y Hoffmann von Fallersleben eran invitados ocasionales. Ludwig Feuerbach, Wilhelm Jordon, C. F. Köppen, el doctor Arthur Müller, Moses Hess, Ludwig Bühl, Adolf Rutenberg, Eduard Meyen, Arnold Ruge, Marie Dähnhardt (primera esposa de Max Stiner) y Julius Faucher  (hay algunos mas mas pero estos son los mas conocidos)






En 1842 estos apasionados hombres de letras, filósofos e intelectuales (muchos aun si graduarse) fundan en Colonia, la "Rheinische Zeitung" (La Gaceta Renana), formada principalmente por Heinrich Bürgers, Hess, Marx, Bruno Bauer, Köppen y Stirner. Pero tiempo después este círculo se escinde en dos tendencias. Los del grupo de Marx, Rouge y Hess, marcan distancia con respecto a Hegel y los segundos con los Bauer y la Liga de Los Libres: Mayen, Buhl, Köppen, Nauwerk y Stirner, que piensan en la revolución de las conciencias a través de una crítica negativa, de carácter ateo y carente de reglas.



Es raro lo que pasó a partir de esta "cofradía", pues así como salió un socialismo marxista y en menor medida hegeliano, uno de sus miembros, Julius Faucher, fue uno de los primeros en abogar por la privatización de las funciones de seguridad del Estado, lo que eliminaría los impuestos, por lo tanto llevaría a "una forma de anarquismo individualista, o, como sería llamado el día de hoy:  "anarcocapitalismo o anarquismo de mercado." Para algunos el punto de partida o disparador desde lo político del neoliberalismo. 



Pero esperen, la cosa no termina aquí, pues además del socialismo, el positivismo, la dialéctica del materialismo, el comunismo, el socialismo y el anarcocapitalismo,  Moses Hess (originalmente Moritz Hess) fue el precursor de lo que después se conocería como "sionismo y sionismo socialista". Sus obras más importantes son "Roma y Jerusalén" (1862), "Historia santa de la humanidad" (1837) y "Triarquía europea" (1841).






Para ilustrar y de paso darle mas cuerpo a este escrito citaré algunas frases de una carta que le escribió Karl Marx a su entrañable amigo Arnold Ruge, poco tiempo antes de morir. En el texto de Marx hacia Ruge se habla de: “una anarquía de la mente, el reino de la estupidez misma” y en donde “se vuelve cada vez mas obvia la necesidad de buscar un nuevo punto de concentración para el pensamiento genuino y las mentes independientes”, es por esto que no se debe anticipar con los dogmas impuestos con los cuales no se podrían llegar “a una crítica despiadada de todo lo existente, despiadada tanto en el sentido de no temer las consecuencias de la misma y de no temerle al conflicto con aquellos que detentan el poder”.



Al darse este problema del Estado político se puede desarrollar la verdad social es decir que hay que entender las luchas teóricas con las practicas, entonces según Marx "se debería dar la reforma de la conciencia, no por dogmas, sino a través del análisis de la conciencia filosófica o metafísica, ininteligible a si misma ya sea que se manifieste en forma religiosa o política, pues no se trata de trazar una línea entre pasado y presente si no de materializar los pensamientos del pasado". Como podrán comprobar (aquel que así se lo permita), del mismo punto de partida filosófico se puede arribar a riberas completamente distintas desde lo sociológico y político. 



Quizás el mas extremo de este grupo, también el menos famoso y mas incomprendido fue Max Stirner. Un maldito genio que desbordaba en ironía y profundidad, incluso les diría que superó al mismo Nietzsche (en mi opinión) en originalidad y "locura". Era de ese tipo de genios que se dejan ser en su genialidad ante la sociedad sin ningún tipo de filtros. Dueño de una inteligencia superior y un sentido del humor propio de estos superdotados, solía referirse a el mismo como un “filósofo secreto”. Alguna de sus frases mas coloridas son: "He fundado mi causa en la nada",  "mi causa no es divina, ni humana, no es lo verdadero, ni lo bueno, ni lo justo, ni lo libre, es lo mío, no es general sino único, como lo único que soy yo". Este tipo de silogismos fueron valorados por algunos, pero rechazados y hasta repudiados por los comunes, quienes solo tienen la capacidad de interpretar en la superficie y nada mas.  Fue un visionario y un adelantado, pues pudo ver cien años hacia adelante lo que sus compañeros solo intuían, y ni eso. Hoy es fácil entender este aforismo: "en manos del Estado la fuerza se llama derecho, en manos del individuo se llama delito", aunque es posible que hoy eligiría la palabra "mafia" en lugar de delito, no obstante la idea igual se entiende.







Sin embargo la obra del semi ignoto y casi marginal Stirner ha sido reconocida fuente de inspiración, plagio y acicate conceptual más o menos confesado, por personajes tan diversos y eclécticos como Marx, quien le dedicó un ensayo completo con el alegórico título "San Max". Tambien influyó fuertemente en NIETZSCHE, aunque se cuidó de hacer del plagio algo no tan evidente, en cuyo caso suplantó al "Único por el Superhombre", no obstante para ojo de buen cubero, salta a la vista la correlación. El caso mas alevoso es el de Carl Schmitt, quién estando en la cárcel sobre fines de los cuarenta llegó a obsesionarse y mencionarlo practicamente en cada una de sus cartas y ensayos a posteriori, o como Benito Mussolini,  los "situacionistas" y los  "fascistas". Incluso hay algunas páginas de Husserl (fenomenología),  donde explica la metafísica relación entre la tentación  ante la materia y el "Único".


Es muy gracioso lo que sucedió una vez muerto Stirner, sobre todo luego de la segunda guerra mundial hasta nuestros días. Pues muchos lo han leído, pero pocos lo admiten, por la sencilla razón que es tan vigente su genialidad y tan anticipada a su época, que es imposible no extraer o "hurtar" algo de su filosofía. Stirner es de esos genios que aun esperan en la tumba por un resarcimiento o bien que se haga justicia. Hoy vemos en forma de realidades irrefutables muchos de sus pensamientos. De entre todos ellos, quizás el que mas me guste sea:  "Todo Estado es despótico, sea uno el déspota, sean muchos o sean incluso todos, como sucede en una república donde cada cual tiraniza al otro". Es tan crudo pero inteligente y coherente su razonamiento que paradójicamente despertó la admiración de la derecha más extrema, hasta constituirse en el regente moral del posmodernismo y el neomarxismo nacido en la Escuela de Francfurt.




Se me hizo mas largo de lo que había planificado, pero si quieren, otro día seguimos con este tema, que en lo personal me resulta apasionante. Lo cierto es que a pesar de las advertencias de Marx, Nietszche, Bauer , Ruge y sobre todo Stirner, la sociedad de los comunes se embarcó en un proyecto que sus propios autores habían predicho como inviable en la práctica, o bien anticiparon los resultados en caso de no lograr desandar todo el proyecto o camino. El socialismo y en particular el comunismo nunca pudieron trasuntar  la etapa del capitalismo de estado con la tiranía del caudillismo y unicato; generando en consecuencia fuerzas que presionaron hacia una forma de liberalismo mas radical y extremo que el anterior (neoliberalismo). A pesar de todo lo expuesto, parece que hay pocos políticos y partidos dispuestos a asumir esta realidad en latinoamérica, pues la igualdad que quita libertad a cambio de  la promesa de mejorar la distribución de la riqueza, termina haciendo un loop donde las clases mas bajas terminan reclamando libertad en conjunto con las clases medias, en vista de la nueva oligarquía socialista resultante.

No digo que haya solución a esta paradoja, pero si percibo que la equidistancia entre libertad e igualdad, procura cierta sensación de placebo ante esta nueva amenaza que ya tenemos encima, la globalización (fraternidad). Si esto fuera una fábula, quizás podríamos acordar que la moraleja dejada estos últimos 200 años, nos diga que la libertad y la igualdad son dos formidables fuerzas invisibles que se guían por leyes de la física clásica y cuántica, donde es tan importante el conjunto como el individuo. Otra conclusión aleatoria, seguramente sería el comprender que ninguno de los métodos extremo es viable, o bien, que tal como estamos viendo hoy, socialismo y capitalismo se necesitan uno del otro. Quizás haya llegado la hora de comenzar a pensar nuevamente como lo hiciera esta gente, en pos de descubrir o imaginar nuevas filosofías y posibilidades para el conjunto, y dejar estos vetustos y obsoletos ideales solo para los manuales de historia. Y aquí tal vez, me despida sugiriendo que lean nuevamente a Moses Hess, pues nuestros problemas en los inicios de este siglo parecen escurrirse mas hacia el lado del "sionismo internacional" que de otra cosa...¿usted que opina?  
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+ comentarios + 4 comentarios

Anónimo
20 de enero de 2013, 20:45

Opino que es una bendición que se pueda opinar nuevamente, y opino que cada lectura en este blog invita la reflexión profunda aunque uno no esté en un todo de acuerdo. Repito lo que ya dije el año pasado, este blog y su autor son una perlita digna de disfrutar. Felicitaciones Lic Peralta, como siempre un placer poder leer cosas de este calibre. MarioM

Anónimo
20 de enero de 2013, 20:54

Comparto con MarioM, por suerte ya pudieron sacar el troyano. Era una pena no poder ingresar a este blog como de costumbre. Lo cual ratifica que una critica hecha con inteligencia y cultura hace mas daño que la violencia verbal. Los kirchneristas lo odian Diego,...ja,ja,ja,ja y motivos tienen. SOBERBIO este trabajo como todos los anteriores. Saludos y muy buen año.


ArmandoLNOL

20 de enero de 2013, 21:00

Ay Diego, que bueno que hayan eliminado los hackeos, porque hacía rato que quería decirte que estamos muy orgullosos de tu obra, que cada día se ve mas linda, interesante y amorosa. Se nota mucho la dedicación y el esfuerzo que le pones a cada uno de tus escritos. Me sumo a los anteriores comentarios EXCELENTE ensayo. Un besito y ojalá que te dejen tranquilo.

Anónimo
20 de febrero de 2013, 19:07

En una palabra: soberbio (en el mejor de los sentidos). Pero una cosa que no me ha quedado del todo clara, que es más viable entonces, el liberalismo o el socialismo. (con esto no quiero decir que lo sea).

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