¿Qué es el nacionalismo de izquierda? | PERIODISMO DE ESCRITORES

¿Qué es el nacionalismo de izquierda?

domingo, 13 de enero de 2013 3 comentarios

Escrito por: Lic Ramón D. Peralta

Primera Parte

 
"Dicen los que saben" que los mejores poemas de amor se escriben en verano, que las mejores comidas se comen en invierno y que las mejores plantas florecen en primavera. ¿Otoño?,...otoño solo sirve para juntar hojas, porquerías y mugre. Se dicen muchas cosas, pero se piensa poco. No obstante es verdad, muchos de los grandes dramas y  obras tragicómicas, fueron compuestas otrora en el verano, cosa que últimamente no sucede. Lo cual ratifica aquella sórdida teoría que señala que el aire acondicionado acabó con el romanticismo, ergo sin calor no hay pasión, y sin dinero no hay luz. Lo cual explica por que las mejores plumas se han apoltronado y distraído con otros géneros, y por que solo los pobres sienten el verdadero amor en la palabra y la transpiración.  Los ricos no se enamoran, y los pobres no se enriquecen. Estos archi estúpidos silogismos, parecen postulados encíclicos y anancásticos al lado de las diatribas, falacias y apócrifos clichés que el vulgo suele repetir asiduamente. 

 

Quizás pocos epitetos se usen mas por estas horas en política que las palabras nacionalismo y nacionalista. El nacionalismo desde lo endógeno es el sentimiento que nace cuando un patriota no tolera a un compatriota que piensa distinto.  Es claramante un sentimiento de pertenencia, pero que no se circuncribe ya a una Nación, sino que se limita al grupo de personas que dentro de un mismo país, estado, nación o geografía, siente y piensa desde lo doctrinario, partidario y político igual a él. Esto explica por que hoy se usa como "antimateria" la aposición "antipatriota" en lugar de "apátrida", y es justamente porque este último solo conculca a aquellos seres humanos que carecen de Patria conocida y/o reconocida. Pero mas que una rotulación colectiva, se trata se un sentimiento y pensamiento introspectivo, subjetivo y personalísimo. 

Hoy solo algunas genialidades,  mentes preclaras y elevadas almas, se sienten apátridas, o bien ciudadanos del mundo, pues es inmanente a intelectos superiores, y a una concepción de la humanidad muy bien definida y delineada. Esa persona que se siente sin patria, es porque siente al género humano como uno solo, por ende no admite divisiones, chovinismo, jingoísmo, etnofobia ni discriminación alguna.  Pero dejemos este punto para tocar, si quieren, en otro ensayo, hoy hablaremos de nacionalismo, del que vemos y palpamos hoy, año 2013. 


El nacionalismo hoy nos parece algo cuestionable o bien venerable, dependiendo de donde uno esté plantado desde lo ideológico, pragmático y dogmático, pero cuya genealogía nos acompaña desde antaño. Tan arcaico es, que se presume inmanente con la condición tribal del ser humano. Las tribus solían demarcar sus territorios ante las hordas nómades, mediante señales y mojones claramente identificables, los cuales eran defendidas con uñas y dientes. Mientras hubo mas tierras que humanos y ambición, la cosa no pasaba de algunas rensillas, escarmuzas y batallas menores. Los nómades, la gran mayoría en los orígenes, solo intentaban escapar de los elementos (frío, inundaciones, sequías, plagas, hambruna, etc), y basaban su subsistencia en la caza y la pesca. Tenían y atesoraban pocas cosas, pues debían moverse con frecuencia. 

En cambio los problemas comenzaron a surgir con los sedentarios, quienes primero cultivaron la tierra, para luego atesorar bienes y cosas para preservarse de tiempos de escasez. Estos primeros "capitalistas", dijeron: estas tierras son nuestras y aquí no entra nadie que no sea nuestra gente o se trate de un invitado.   Así fue como en algún punto de nuestra historia, el hombre comenzó a creerse dueño de lo que la naturaleza había provisto tanto a vegetales, minerales como animales. Vale decir, que fue el hombre quien inventó la ruptura o antítesis de la libertad, igualdad y fraternidad. Si no tuvieramos este paradójico dilema de las poseciones inventadas por el hombre, muchos de los problemas que hoy demandan las pocas neuronas de los políticos, no existirían. 

 

Con esto quiero decir, que el primitivo instinto de supervivencia inmanente en el hombre, evolucionó en el sedentarismo hasta llegar a esta extrema concepción del materialismo, nodriza y generador del nacionalismo que hoy conceptualizamos. Este atávico nacionalismo es al capitalismo, lo que el humanismo debería haber sido al socialismo, según Marx, pero que en los hechos nunca fue. Es hilarante ver como hoy se llaman a si mismos socialistas, personas que solo son estatistas, nacionalistas e intervencionistas, cuando la filosofía de Marx nunca estuvo mas alejada de estas patrañas.  Los nómades fueron obligados a adaptarse, pues como es obvio, con el correr de los siglos la escasez de territorios se hizo en algún punto asfixiante. 

Es una lástima, porque por el contrario de lo que muchos creen, la mayoría de los nómades huían de las guerras y solo peleaban por razones defensivas ergo para sobrevivir.  Claro que la historia dogmática nos hizo consumir lo contrario en clara apología al sedentarismo. Sin embargo, las primeras grandes civilizaciones que resgistra la historia  fueron sedentarias, y también fueron expansionistas. Egipcios, Sumerios, Hititas, Etruscos, Babilónicos, Fenicios, Griegos, Romanos etc, fueron por sobre todas las cosas, expresiones imperialistas ergo colonialistas. Es curioso, porque de entre la etnia nómade  por antonomasia, nació Jesús, el mas importante profeta de la humanidad, mentor del cristianismo y del islamismo. Religiones que juntas suman mas de la mitad de los habitantes del planeta. Cristo fue el erránte peregrino de los mil caminos y las cien naciones, que intentó llevar la palabra de Dios hasta el último rincón del mundo, y fue quien echó del templo a los fariseos, representantes estos de la burguesía, el pragmatismo, el capitalismo y el nacionalismo. 

 

¿Fué Jesús el primer antinacionalista ergo socialista?, no sabría ratificarlo, pero sin dudas el mensaje que dejó fue claro, un solo pueblo, un solo Dios, y un solo reino: el del Señor. Claro que personas como este profeta han habido muy pocas, y ahora practicamente no existen, lo cual explica por que lo que mató a Jesús, no fue otra cosa que la política, la ambición, la codicia y la histeria colectiva.  Cuando el hombre descubrió el amor por la riqueza y las poseciones, también inventó para si, el odio por los demás hombres, aquellos que no eran los suyos, pero sobre todo, aquellos quienes amenzaban lo suyo.   
           
Muchos son quienes se jactan de conocer y seguir la palabra de Dios, Jesús y Mahoma, pero en realidad son casi invisbles las acciones que refrendan esas proclamas, ergo estamos ante la historia de la histeria colectiva, también denominada histeria en masa, histeria de grupo, psicosis colectiva o comportamiento obsesivo colectivo, es decir  el fenómeno sociopsicológico que comprende la manifestación de los mismos o similares síntomas histéricos por una enorme porción de la sociedad.  


El nacionalismo es religión, la misma que combatieron los profetas cuando pisaron este mundo, o sea, que a pesar de haber ofrendado sus vidas por la salvación del hombre, nada ha cambiado en la práctica, ergo los fariseos siguen dominando el comportamiento de los hombres en el siglo XXI. El socialismo utópico tiene mucho de espiritualismo y tiene mucho de religión, pero solo en lo referente a utopías, no así en lo que vimos y vemos. Quizás ya sea hora de que alguien avive a las masas, y le diga la verdad, que la división entre izquierda y derecha solo es una alucinación inventada para que los plebeyos y comunes se sientan  "libres y soberanos". La democracia funciona como  los libros de cuentos y fábulas para los niños en edad de ser adultos.

No solo que no se predicó con el ejemplo, sino que se usó el nombre de Dios y de los profetas para perpetrar las peores matanzas, torturas y violaciones a los mas esenciales derechos humanos de nuestra especie, en el fondo, todo en nombre del "sentido de pertenencia". Ejemplos hay muchos, pero les recordaré los mas emblemáticos, como la "caza de brujas", práctica aun de moda por estos días en los Socialismos Nacionalistas Latinoamericanos Siglo XXI y otras expresiones radicales como la Teocracia. Sin embargo una de las diatribas mas populares es: "el pueblo nunca se equivoca". Vaya manera de desperdiciar tanta lúdica ironía.    

     



En la recordada Edad Media, comenzó a regir uno de los edictos mas crueles y miserables que registre la humanidad: El "Malleus Maleficarum" (del latín: Martillo de las Brujas), seguramente el tratado más importante que se haya publicado en el contexto de la persecución de brujas y la histeria brujeril del Renacimiento. Es un exhaustivo libro sobre la caza de brujas, que luego de ser publicado primeramente en Alemania en 1486, tuvo docenas de nuevas ediciones, so se difundió por Europa,  teniendo una profunda repercusión  en los juicios contra las supuestas brujas en el continente y las colonias por cerca de 300 años. Esta obra es notoria por su uso en el período de la histeria por la caza de brujas, que alcanzó su máxima expresión desde mediados del siglo XVI hasta mediados del XVII, pero que continuó hasta fines del siglo XIX, aunque con menor rigor.



¿Cuántas personas fueron ejecutadas en nombre de esta estupidez?, pues no hay estadísticas claras, aunque algunos archivos secretos del vaticano revelados hace poco, dan cuenta que solo en Roma fueron asesinadas mas de 100.000 inocentes. Es de suponer que a lo largo de todo el período de vigencia de esta bula, los muertos se cuenten por cientos de miles, si le sumamos las ejecuciones por herejía y blasfemia. Esto solo nos demuestra que  una manifestación común de histeria en masa ocurre cuando un grupo de personas cree que está sufriendo de un ataque  subrepticio y místico, que padece una enfermedad, dolencia, o es sugestionada y/o presa del miedo  en general que imponen los dogmas, sean estos religiosos o políticos.

 

 Así, es como resulta normal ver a estos  grupos masificables, exhibir un exgerado entusiasmo o ansiedad por la palabra de su lider, y un  comportamiento irracional e insensato ante determinados pedidos que siempre obran como mitológicos. El problema es que la escalada es negada por estas masas, quienes solo reaccionan ante la trampa cuando ya es muy tarde, tal el caso del nazismo alemán, el fascismo italiano o el stanlinismo ruso, por mencionar solo algunos ejemplos. Lo mas socarronamente aberrante, es que luego las masas olvidan su responsabilidad, y merced a la amnesia también colectiva se auto-redimen in eternum, para seguir creyendose dueños de la verdad por ser mayoría. 






La consagración de enemigos para estos grupos de fanáticos dogmáticos, sean que estén amalgamados por religión o por política, tienen como argamasa el miedo colectivo. Este miedo compartido por una parte importante de una nación o de una sociedad, se construye en base a la invensión de fetiches y abstracciones impersonales, cuyas simbologías solo apuntan a potenciar el miedo y en consecuencia el odio y rechazo a personas o grupos de personas que también obran como distopía so se hallan idealizadas. Tal miedo provoca que se actúe de manera condicionada y violenta o que se acepten situaciones impuestas, donde los que piensan distintos son "malos" y las injusticias dispuestas para ellos se hallen justificadas, total, los "malos" no tienen alma. Hay cosas que nunca cambian, por lo visto.




El miedo colectivo puede surgir de forma espontánea, frente a un peligro real o no, pero demanda acciones objetivas para tratarlo, es decir una seudo racionalización frente a ciertos problemas,  eventos o conjunto de causas y consecuencias difíciles de discernir objetivamente. Pero en la mayoría de los casos existe una diáfana manipulación de la opinión por parte de ciertos actores, políticos o ciertas organizaciones sectarias que no dudan en utilizar los  medios masivos de comunicación para potenciar esos miedos  con el fin de  asegurar su poder sobre las poblaciones susceptibles a tal discurso o adoctrinamiento. Esto explica por que los gobiernos nacidos bajo la impronta de las seudo democracias, de claro tinte totalitario, buscan cooptar la mayor cantidad de medios de comunicación. También se interviene en las escuelas, colegios y universidades, llegando incluso a edificar un complejo entretejido de adoctrinamiento y poder, con punteros políticos barriales y/o comunales, de tal manera que el largo brazo de poder dogmacentrista no deje ningún hueco sin hipnotizar.
  



Un miedo colectivo puede exacerbarse y potenciarse en histeria colectiva (aunque esta puede ser el resultado más de un miedo excesivo que de un entusiasmo excesivo) y dar lugar a exacciones, desmanes y hasta matanzas en nombre de una supuesta revolución libertaria, cuando en realidad no hay amenazas reales del exterior, sino que tienen como fundamento real la persecución ideológica, ergo la perpetuación en el poder por parte de un caudillo, tirano o dictador.

 



En sociología, el pánico moral es una reacción de un grupo de personas basada en la percepción falsa o exagerada de algún comportamiento cultural o de grupo, frecuentemente de un grupo mayoritario o de una subcultura, como peligrosamente desviado y que representa una amenaza para la sociedad toda. El término fue acuñado por el sociólogo Stanley Cohen en su libro "Folk Devils and Moral Panics" en 1972, donde lo define como un episodio, condición, persona o grupo de personas que han sido definidos como una amenaza para los valores e intereses de la sociedad. Son producto de controversias que producen argumentos y tensión social o que no son fácilmente discutidos dado que algunos de estos pánicos morales son tabú para mucha gente.





En cambio el Efecto Bandwagon, también conocido como el efecto de arrastre, "efecto de la moda" o de "subirse al carro" está relacionado estrechamente al oportunismo, so es la observación que a menudo las personas hacen y creen sobre ciertas cosas, fundándose en el hecho de que muchas otras personas hacen y creen en esas mismas cosas. El efecto es peyorativamente llamado comportamiento gregario, particularmente cuando es aplicado a los adolescentes. Las personas tienden a seguir a la multitud sin examinar los méritos de una cosa en particular. El efecto Bandwagon es la razón del éxito del Argumentum ad populum.



Esto explica porque en las redes sociales y en los meetings, se suele escuchar los argumentos apologistas sobre tal y cual ideología como unificados, envasados y normatizados. Lo mismo sucede con los latiguillos de ataque, por ej. "Clarín Miente", o "la derecha es gorila y golpista", "la oposición es oligarca y vende patria"  y viceversa. Se habla de dogma político, cuando las personas subsumidas en él, no analizan temas, acciones o problemas en particular, sino que sus mentes barren todo en bloque como si fueran solo dos hemisferios los existentes, uno malo y uno bueno, siendo el suyo inmaculado ergo excento de toda autocrítica. Así es como los dogmáticos ante por ejemplo un puntual y determinado poblema o asunto, como puede ser el "regreso de un barco interdicto por deudas externas del Estado", puede significar en sus cabecitas todo un gesto de soberanía, indepenedencia y patriotismo.


Por cuanto es normal que la defensa preferida sea la "refutación ad hominen", que consiste en descalificar y ningunear de forma metódica y programática a quien tiene una opinión crítica sobre su dogma político.  La desacreditación ad hominen está tan arraigada, que se dispara por acción refleja y automática, llegando a los extremos de tratar de "derecha o facho" a personas del veterano y antiguo socialismo, solo porque así se le contesta a todo adversario, según el adoctrinamiento recibido, lo mismo corre para personas desconocidas. El pecado es criticar al dogma y al lider; la sanción, la refutación y  la rotulación es siempre la misma para todos los casos, incluso cuando se trate de individuos que pertenecían al dogma.  

 



El efecto Bandwagon está bien documentado en Filosofía Social y en psicosociología conductual, so tiene muchas acepciones y encuadres. Si  bien no hay regla definida, se pueden describir como las conductas o creencias que se propagan entre la gente, como claramente sucede con las modas y los dogmas, con una semiplena certeza de que los individuos de las masas menos ilustradas la adopten e incrementen la proporción de quienes ya lo han hecho entre las vanguardias. Mientras más gente llegue a creer en algo como "exitoso", otros también se subirán al carro sin importar la evidencia subyacente.



Sin embargo, y vaya paradigma para estas masas sin ilustración, las revoluciones burguesas o libertarias son un concepto historiográfico originado por la escuela del materialismo histórico o marxismo que se utiliza para manifestar que el componente social dominante en un movimiento revolucionario corresponde a la burguesía. Aunque pueden remontarse al mismo nacimiento de la clase burguesa en las ciudades europeas medievales, el concepto suele restringirse a los ciclos revolucionarios que se sucedieron desde finales del siglo XVIII y que en su definición política se conocen como Revolución Liberal.

 

Su principal ejemplo fue la Revolución francesa (1789), seguido en distintos momentos por los demás países europeos (revolución de 1820, revolución de 1830, revolución de 1848) o americanos (Independencia de la América Hispana, pues la Independencia de Estados Unidos es anterior, de 1776) hasta la Primera Guerra Mundial (1914-1918), que acaba definitivamente con los últimos recuerdos del Antiguo Régimen; notablemente en Rusia con la Revolución de febrero de 1917, que sólo precede en pocos meses a la Revolución de Octubre, que se clasifica ya como revolución socialista y proletaria.

En otras palabras con la revoluciones liberales se avanzó hacia la democracia y la libertad e igualdad de derechos del hombre, y con las revoluciones comunistas, se emprendió el camino inverso, solo logrando  igualdad en la pobreza, la esclavitud y sumisión, aunque hablo de hechos, no de lo que teorizó Hegel, Marx y Engels. Así fue como la monarquías absolutas pre-revolución francesa en el siglo XX, fueron relevadas por gobiernos totalitarios con una concepción absolutista del estado.

Una cosa que habría que dejar bien el claro, es que son los burgueses quienes dominan la política, sin importar que sea un militar, un abogado o un comerciante. En Venezuela, las vanguardias están integradas por la burguería, no por las clases bajas, lo mismo que pasó en Rusia, Cuba, China y en general en todo el mundo. Chávez no era un obrero de clase baja, tampoco lo era Kirchner, ni Fidel Castro. Tampoco hay pobres en el gabinete, y si alguna vez alguno lo fue, la corrupción se encargó de sepultar ese triste pasado.

 



Se habla también del nacionalismo musical, expresión artística de la segunda mitad del siglo XIX que coincide con el nacionalismo político en la valoración de la etnicidad (folclore), y que deriva del anterior romanticismo, movimiento intelectual y artístico también muy vinculado con el nacionalismo romántico, aunque quizás sea de más amplia extensión temporal y conceptual que éste. Así es como los nacionalistas hacen divisiones hasta con la música: El tango distingue Argentina, el candombe al Uruguay, la zamba homónima a los brasileros, etc. Pero hemos llegado al extremo de dividir la música según clases sociales, y con sus superticiones y falsos encuadres, a las ideologías políticas, asi es como se supone falsamente que los kirchneristas escuchan cumbia, folclore y en general música popular, porque ellos se presumen populistas ergo nacionalistas y "patriotas". Como verán toda una gran locura, pero que es real, por lo menos así es asumido y pregonado por muchos. 

 

 



Para otros países puede aplicarse el término por extensión: la revolución americana (término que se aplica tanto a la independencia de Estados Unidos como a los procesos independentistas en la América Española) es un claro ejemplo de revolución liberal. La misma revolución francesa lo es, e igualmente los ciclos revolucionarios europeos denominados revolución de 1820 (iniciado en España), revolución de 1830 y revolución de 1848. Sin embargo, la historiografía suele utilizar más comúnmente el término Revoluciones burguesas para referirse a cada uno de esos procesos revolucionarios incluso en su aspecto estrictamente político, a pesar de la impropiedad y de no ajustarse a las variantes actuales.

 

 Me refiero al uso y abuso que le dan los autodenominados socialismo latinoamericanos siglo XXI, a la palabra burgueses, que mas que descibir como originariamente se hizo a una clases social que viniendo de abajo o de la plebe supo prosperar, indica o intenta cualificar una simobología cuya semiótica y semántica dista mucho de la etimológica. En otras palabras, para un Chávez, un Maduro o un Diosdados, la palabra "burgueses" no los comprende, aunque ellos como nadie se ciñan a este concepto desde su acepción lato. De hecho, y hablo de todos los países como regla, los políticos son burgueses, salvo honrosas excepciones, como puede llegar a ser el caso del acetismo de Mujica en la República Oriental del Uruguay. Hombre odiado por los chavistas y kirchneristas, pues se erige en la contracara de sus líderes, quienes quedan en evidencia ante una sociedad que odia las evidencias y ama su dogma. 




Con el nombre de revolución liberal también se suele referir la bibliografía a procesos específicos en cada país, como la revolución liberal de Oporto (Portugal), la revolución liberal de Ecuador o las revoluciones de Abril y Restauradora de Venezuela.



Este término "revolución liberal" es una creación española, puesto que los diputados de las Cortes de Cádiz se autodenominaban liberales por ser partidarios de la libertad, so el término revolución liberal se aplicaba muy especialmente al proceso revolucionario español, que se inició en esas Cortes y continuó en el trienio liberal y en el comienzo de la Edad de Isabel II, coincidiendo con la Guerra Carlista. Algunos textos de la época se referían a la Guerra de Independencia y al periodo que la sigue (1808-1839, entre el levantamiento del 2 de mayo y el abrazo de Vergara) como la Revolución Española por similitud con la Revolución francesa (aunque este término se usa mucho más comúnmente para designar a los movimientos revolucionarios simultáneos a la Guerra Civil Española).

Ahora bien, tampoco nos olvidemos del ingrediente que implican los "movimientos sociales" como estructuras de cambio, quienes surgieron históricamente como consecuencia de distintas crisis sociales y presentaron distintas orientaciones ideológicas: tanto revolucionarias como reaccionarias, y en todos los estadios intermedios (progresistas, conservadoras, neoliberales, etc). Su definición como apolíticos, o incluso antipolíticos es más que problemático, pues siempre es posible identificar componentes políticos en ellos. Incluso quedó demostrado de lo que en sus orígenes era netamente social, luego terminó siendo netamente político, tal es el ejemplo de aquellos movimientos sociales que hoy son brazos militantes e incluso armados de los partidos gobernantes.



Surgen como modos de organización de todo tipo de colectivos y clases sociales (desde las élites hasta los marginados), a veces identificados con un campo político más o menos concreto, y en otras ocasiones de forma interclasista y multipartidista. Algunos ejemplos de estos movimientos son el movimiento feminista, el movimiento ecologista, el movimiento obrero, el movimiento pacifista o antimilitarista, o, más reciente en su surgimiento, el movimiento okupa y el movimiento antiglobalización. Todos ellos en mas o en menos con  altas dosis de nacionalismo.


El término fue introducido al vocabulario académico por Lorenz von Steinen en 1846: "Historia de los Movimientos Sociales Franceses desde 1789 hasta el Presente 1850". Stein entiende a este fenómeno como, básicamente, una aspiración de sectores sociales (clases) de lograr influencia sobre el Estado, debido a las desigualdades en la economía. Así por ejemplo, la aspiración del proletariado a lograr representación en los sistemas de gobierno. El libro ha sido traducido al inglés pero no totalmente al castellano, aunque en la actualidad hay textos mas amplios y con un análisis mas moderno, profundo, aggiornado y contextualizado.



En el nacionalismo la construcción de identidades es “un fenómeno que surge de la dialéctica entre el individuo y la sociedad” según Berger y Luckman. "Las identidades se construyen a través de un proceso de individualización por los propios actores para los que son fuentes de sentido" según Giddens y aunque se puedan originar en las instituciones dominantes, sólo lo son si los actores sociales las interiorizan y sobre esto último construyen su sentido. En esta línea, Castells, diferencia los roles definidos por normas estructuradas por las instituciones y organizaciones de la sociedad (e influyen en la conducta según las negociaciones entre individuos y dichas instituciones, organizando así las funciones) y las identidades definidas como proceso de construcción del sentido atendiendo a un atributo o conjunto de atributos culturales (organizando dicho sentido, entendido como la identificación simbólica que realiza un actor social del objetivo de su acción). De alguna manera, "se puede interpretar que se están reforzando las propuestas tendientes a reconocer los procesos de identificación en situaciones de policulturalismo  o momentos de identificación  que se dan en la sociedad-red, emergiendo pequeños grupos y redes", según  Maffesoli y Jenkins.

 



El concepto de "Estado Nación" surgió en Europa con el tratado de Westfalia (1648). Razón que explica por que el nacionalismo continuó siendo un fenómeno elitista durante una buena parte de los siglos posteriores al tratado, pero fue durante el siglo XIX cuando se propagó ampliamente por toda Europa y ganó popularidad. Tiene lógica que solo quienes son o se sienten propietario de cosas y/o tierras, tengan o desarrollen ese sentimiento de nacionalismo, pues los pobres, siervos y labradores, dificilmente podían amar algo que jamás sería suyo. He aquí otro ingrediente imprescindible del nacionalismo, la promesa de que cosas, bienes, capital y tierras o todas ellas juntas, sean del pueblo, aunque mas no sea en forma de ilusión, porque bien sabemos que en la práctica lo que se le da a la gente nunca es de ellos, so siempre todo será del estado, por ende, la situación de esclavitud y sometimiento se mantiene inalterable, a excepción de lo psicológico. Quitemos del medio los planes de viviendas, porque en este caso hablamos de créditos y no de dádivas, aunque en esta área el mundo capitalista le sacó varios cuerpos de distancia a ex-bloque comunista, incluso hasta se pasó de la raya (ver crisis de las subprime).  Desde entonces, el nacionalismo ha dominado las políticas europeas y mundiales. Muchas de las políticas europeas del siglo XIX pueden ser vistas como luchas entre antiguos regímenes.




A finales del siglo XIX las ideas nacionalistas habían comenzado a expandirse por toda Asia. En la India el nacionalismo incentivó el fin del dominio británico. En China el nacionalismo dio una justificación para el Estado chino, que se encontraba enemistado con la idea de un imperio universal. En Japón el nacionalismo fue combinado con el excepcionalismo japonés.



La I Guerra Mundial marcó la destrucción definitiva de varios Estados multinacionales (el Imperio otomano, el Imperio austrohúngaro y, en cierta medida, el ruso). El tratado de Versalles fue establecido como un intento por reconocer el principio de nacionalismo, ya que gran parte de Europa fue dividida en naciones-Estado en un intento por mantener la paz. Sin embargo, muchos Estados multinacionales e imperios sobrevivieron. El siglo XX fue también marcado por la lenta adopción del nacionalismo por todo el mundo con la destrucción de los imperios coloniales europeos, la Unión Soviética y varios otros Estados multinacionales menores.

 



Simultáneamente, y particularmente en la segunda mitad del siglo, fuertes tendencias antinacionalistas han tenido lugar, siendo en general destacables las manejadas por las élites. La actual Unión Europea está actualmente transfiriendo poder del nivel nacional a entidades locales y continentales. Acuerdos de comercio, tales como NAFTA y GATT, y la creciente internacionalización de mercados de comercio debilitan también la soberanía del Estado-nación.





En cambio el nacionalismo de izquierda, también llamado "nacionalismo popular" por aquellos que son reticentes a encuadrarse en el plano:  "izquierda-derecha", o por contraposición al término "nacionalismo oligárquico" es una forma de nacionalismo basada en la justicia social, la soberanía popular y la autodeterminación nacional tanto política como económica, por lo menos eso en la teoría. El nacionalismo de izquierda agrupa a diversas corrientes que tuvieron en común una base de nacionalismo, con una orientación progresista, reformista o revolucionaria, so en algunos casos se expresó de forma autoritaria o bajo regímenes militares.

 

Debido a su apego a la noción del interés general de la nación o la comunidad, se le suele relacionar con ideales socialistas, razón por la cual algunas expresiones políticas suelen considerarse "nacionalismo social" o "socialismo nacional". Pero en honor a los hechos, a la historia y su genealogía, la mayoría de estas corrientes provinieron de la "tercera posición", traída por ejemplo a la Argentina por el General Perón cuando estuvo de agregado militar en la Italia del otrora socialista  Benito Mussolini. Perón no solo fue fascista, sino que además durante la posguerra albergó y cobijó a afamados refugiados nazis. En otras palabras, catalogar a este socialismo latinoamericano siglo XXI de izquierda o derecha es una torpeza, pues ellos como buenos populistas son la tercera posición, aunque su liturgia o relato diga otra cosa. 

 



Tampoco olvidemos el fuerte componente del nacionalismo en todo lo concerniente  a lo económico,  lo cual se da mayoritariamente en países económicamente dependientes o subdesarrollados, que buscan desarrollarse mediante la intervención estatal, y poner la economía al servicio de intereses nacionales considerados estratégicos. Aunque esto no excluye a la grandes economías del mundo, quienes cuando entran en crisis, también apelan al intervencionismo de tipo nacionalista para re-encauzar su economía. También suele tener un componente social importante, ya que entiende que la nación no está separada del pueblo que la habita, y que una nación fuerte y desarrollada sólo puede lograrse mediante la justicia social, siendo partidarios de los Estados de bienestar o social, ya que de otra manera dicha nación se sumiría en el caos y el conflicto permanente producto de la injusticia y el desequilibrio social.

En otras palabras, existe la falsa creencia que un  Estado grande es la solución a todos los problemas económicos del país, cuando probado está que la economía transita carriles que nada tienen que ver con lo social, mucho menos con lo ideológico. Si todo se solucionara con intervencionismo, la URSS aun viviría.

 

También suele vincularse con el corporativismo, pero a diferencia del fascismo, esta doctrina corporativa busca la integración política de los gremios y otras entidades intermedias dentro del Estado, so algunos sectores buscan el reemplazo total de la democracia liberal, los partidos políticos y el parlamento, dejando solamente a los gremios, así como también se busca la integración y participación económica de los trabajadores en la gestión, propiedad y beneficios de la empresa nacional a través de los sindicatos junto a los empresarios, teniendo al Estado como regulador de las relaciones laborales y de producción, mostrando así, su oposición a la lucha de clases (algunos gobiernos se declararon anticomunistas). En ocasiones, el nacionalismo popular suele poner énfasis dentro de sus doctrinas en el laicismo (en algunos casos con el ateísmo) y el ecologismo.

 




Otras vertientes del nacionalismo de izquierda ponen el acento en la rebeldía de una nación contra otra nación que la oprime (ya sea política, militar o económicamente), y así es como pueden clasificarse como nacionalistas de izquierda a todos los movimientos de liberación nacional, antiimperialistas o anticoloniales que luchan por la independencia de sus naciones. Claro que esto es pura teoría porque en la práctica o en los hechos es probable que nada de esto suceda, y que ese sentimiento de opresión responda mas a la necesidad de los dogmas totalitarios de cerrar filas detrás de un enemigo imaginario colosal, en pos de alentar una lucha mitológica que solo existe como creencia en el plano metafísico, pero que no es real.  Así es como se alienta el odio y el desprecio por EE.UU y el amor y defensa de Irán o China, cuando la primera es de ultraderecha, y la segunda también es un imperio expansionista. Lo cual ratifica que realmente no importa si se trata de derecha o izquierda, o si se trata de imperialismo o no, sino de lo que el lider diga en ese momento. Por ello el sustantivo:  dogmacentrismo. Bueno, se hizo largo, por hoy suficiente, otro día quizás sigo con la segunda parte de este pétit ensayo. Buen domingo.-

TEMA RELACIONADO: http://www.copia-oculta.org/2013/01/manipulacion-de-masas-en-el-populismo.html


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+ comentarios + 3 comentarios

Anónimo
20 de abril de 2013, 9:20

Muy buen trabajo señor, es justo el tipo de material que estaba buscando. Saludos desde la Universidad Complutense.

Dr José María Romero Rivas

7 de abril de 2014, 21:59

Hola. quería dar las gracias por compartir la información y también decirle que existe gente abierta como usted, cualquier tipo de dogma es dañino para relación entre seres humanos, sobre todo para nuestra mente, que como lo decía usted nos condiciona. Viva la verdad, la que sale desde nuestro interior sin intervenciones, la verdad que no siente miedo de estar desnuda.

Anónimo
4 de septiembre de 2014, 16:06

Me dirigiré a los eternos buscadores. Es curioso aun habiéndolo recorrido todo hasta aquí, junto a los dos comentarios que preceden a este anónimo, no hallar mención de el motor de la búsqueda. ¿Cuál es ese motor? Y eh ahí todo lo que debe mover esa verdad, esa humanidad. El esclarecimiento de los cepos y velos, que no son solamente unos dogmas. O el nacionalismo como se predica acá. Si no el elitismo, y todos sus medios y recursos. Si hallas limpio algo de ello ahí puedes tomar como herramienta en la construcción de identidad y verdad de algo que no encuentra libertad de ser, de ser libre y humano. Ahora fundamentada una crítica como praxis de esta "copia oculta" solo cerraré con mis apreciaciones. No creo la pureza objetiva de crítica alguna sobre lo popular sin contrastar con la situación elitista. Como tampoco creo que quienes debieran pensar así, osea toda la masa joven con el potencial de recrear el verdadero espíritu nacional y humanista puedan hacerlo a través de esta gota de praxis que ensayo en este comentario. Volveré a entrar a ver si el "tiempo" me responde. Y si es de provecho, y reunir la noción de si hay algo que en verdad merezca más atención en este supuesto ensayo critico de opinión.

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