Benedicto XVI ¿por qué renuncia un Sumo Pontífice? | PERIODISMO DE ESCRITORES

Benedicto XVI ¿por qué renuncia un Sumo Pontífice?

lunes, 11 de febrero de 2013 0 comentarios

Escrito por: Lic Ramón D. Peralta



Quizás en sorna, quizás en serio, no importa, lo cierto es que comencé el año, pronosticando, cual seudo profeta narcotizado, que el 2013 sería un año "muy interesante", y aunque todos los años lo son, por arte de la amnesia pandémica y colectiva, preferimos atribuirle máxima importancia a los eventos que nos impactan en este instante, ahora, en el presente. Es posible que la temporalidad de las percepciones jueguen lúgubremente con nuestro cerebro y mas precisamente con nuestra memoria. Es como el dolor de muela que tenemos en este momento, quien se presume el peor dolor de nuestra vida, hasta que llega un nuevo dolor que la desplaza de su cetro o pole position, ergo siempre el último dolor será el peor de todos, y solo porque la agudeza de esa alarma en nuestro sistema nervioso central le impide al cerebro recordar mayores intensidades de dolor pretéritas. Los dolores del alma y el corazón, que parecen fantasía, para algunos son reales, y funcionarían de la misma manera. 


Lo cierto es que construir un horóscopo para un filósofo o un escritor, es tan "temerario" como hacer milanesas con puré en un restaurante especializado en milanesas con puré, y solo los escrúpulos, la ética y la moral, nos diferencia de los manochantas, prestidigitadores y elucubradores profesionales de cartas astrales y horóscopos astrológico-mercantilistas. No es tan difícil calcular el futuro cuando se repiten las mismas cosas una y otra vez al cabo de los siglos, tampoco ofrece complejidad augurar ciertos episodios cuando esos episodios se presentan a si mismos con la elocuencia de un terremoto o un tsunami. No obstante lo que si es extraordinario, es ver como los dogmas manifiestan gestos completamente ajenos a su tradición y esencialidad. 

¿Alguien espera que Cristina Kirchner reconozca que se equivocó, o que EE.UU haga un mea culpa por todas las muertes ocasionadas en Hiroyima, o que China reconozca que aun esclaviza a gran parte de su pueblo en nombre de un capitalismo feroz y cruel no asumido?. Como tampoco nadie esperaba que Benedicto XVI renuncie a su cargo, a pesar de que los hechos de corrupción en el Vaticano fueran tapa de diarios y revistas durante varios meses. La historia nos indica que los gestos de auténtica filantropía, humanismo, arrepentimiento, humildad y grandeza en los Sumos Pontífices son tan exóticos como la honradez en la política.     


El Papa Benedicto XVI comunicó que dejará el Pontificado el próximo 28 de febrero durante una reunión, según la agencia de noticias Ansa. El Sumo Pontífice, de 85 años, tomó la decisión "por falta de fuerzas" debido a su edad. "Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino", explicó a los cardenales en latín.



"Siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro (...) de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de San Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice", agregó, de acuerdo con un comunicado. En su último mensaje de Twitter, Benedicto escribió: "Confiemos siempre en el poder de la misericordia de Dios. Todos somos pecadores, pero su gracia transforma y renueva nuestra vida".




Benedicto XVI, nacido bajo el nombre de Joseph Aloisius Ratzinger en Alemania en 1927, fue elegido como el 265º Papa el 19 de abril de 2005, tras la muerte de Juan Pablo II. Todavía no hay candidatos claros para suceder al Papa, pero uno de los nombres que suena fuerte en la prensa italiana es Angelo Scola, y el otro es justamente Tarcisio Pietro Evasio Bertone, quien desde el año 2006 se desempeña como Secretario de Estado Vaticano y que desde el 2007 es cardenal de Camarlengo. Con la renuncia de Benedicto XVI, el próximo 28 de febrero de 2013 a las 20:00 tomará sus funciones como Jefe del Estado Vaticano durante el periodo de Sede Vacante.



Muchos aun discuten sobre la semántica de "renuncia", o si en su lugar corresponde el término "abdicar", debate absurdo e injustificado en la medida que para el Vaticano no ofrece duda alguna, y por no ser aplicable tal diferenciación, pues con la actual ley canónica nadie puede "abdicar" en favor de alguien en especial, ya que siempre será el cardenalato quien elija al Papa sucesor. 





La renuncia del Papa está previsto por el actual Código de Derecho Canónico, promulgado por la autoridad de Juan Pablo II en 1983, en el capítulo “Del Romano Pontífice y del Colegio Episcopal” (Parte II, Sección I), canon 332, párrafo 2: "Si el Romano Pontífice renunciase a su oficio, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no que sea aceptada por nadie". A diferencia de la renuncia a los demás oficios dentro de la Iglesia (canon 189, párrafo 1), no se requiere que sea aceptada por nadie por cuanto el Papa "tiene, en virtud de su función, potestad ordinaria, que es suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia, y que puede siempre ejercer libremente" (canon 331).





La historia de la renuncia del Papa proviene de un hecho excepcional, que obviamente fue tergiversado al cabo de la historia de varias sórdidas formas y maneras, pero que para los gnósticos tiene un análisis en particular, dado, la documentación que se ha guardado celosamente sobre el tema. Me refiero a la primer renuncia, hecha como tal, por Celestino V, nacido bajo el nombre real de Pedro di Morone. Quien era un monje de origen campesino (clases bajas). Merced al amor de sus feligreses y una labor que trascendió las fronteras de su jurisdicción,  fue elegido Papa el 5 de julio de 1294, cuando contaba con ochenta y cuatro años de edad, después de dos años de estar vacante la silla apostólica, tras la muerte de Nicolás IV.




La  elección de un Papa plebeyo, solo se pudo dar por la procaz y oprobiosa coyuntura que asolaba al vaticano por aquel entonces. La peste que acosó Roma por esos años, produciendo la muerte de  muchos prelados, y una gran deserción entre los cardenales restantes, pero el condimento que terminó por estigmatizar dicho cargo, fue el enfrentamiento que mantuvo el Papa Nicolás IV con el rey de Aragón, pues negó la dispensa para el matrimonio del nuevo rey Jaime II de Aragón con la hija del Rey Sancho IV de Castilla: Isabel de Castilla y Molina con lo que dicha unión celebrada en 1291 quedo solo como una ceremonia civil (una vergüenza por aquellos tiempos). Durante su pontificado también se enfrentó con el Sacro Imperio, con motivo de la sucesión del reino de Hungría, ya que Nicolás IV le otorgó la bendición a Carlos Martel de Anjou, hijo de Carlos II de Anjou en detrimento de Alberto, el hijo del emperador Rodolfo de Habsburgo.

En medio de éste infame escenario, Celestino fue entronizado el 29 de julio del año antes mencionado, convirtiéndose en el quinto papa que se llamó Celestino. Gozaba de fama de santidad, y su elección fue celebrada multitudinariamente (fue uno de los Papas mas amado y respetado por el pueblo en la historia de Vaticano). Pero pronto se dio cuenta de que había sido vilmente usado y que no contaba con la inmoralidad, el pragmatismo y falta de escrúpulos que requería el gobierno eclesiástico. 



Le sobraba fe y humanidad, pero le faltó autoridad, seguridad, capacidad directiva y cintura política para no ser manipulado y lidiar con los factores de poder y grupos políticos dominantes. En ese entonces se debatió por primera vez sobre la licitud y la conveniencia de la abdicación, o si era menester crear otra figura del derecho canónico. Finalmente, el 13 de diciembre de 1294, alegando ignorancia, incapacidad, falta de fuerza, salud y ser un hombre de maneras y lenguaje sencillo (inculto), cambió su investidura papal por las monacales que vestía antes, todo ello en un precario "consistorio" manejado entre bambalinas por la nobleza y señores feudales  (reunión de los cardenales con el Papa). 

Como de costumbre en el Vaticano, se montó una ridícula ceremonia donde Celestino se postró y pidió perdón por sus errores,  solicitando a  la asamblea cardenalicia acepte su renuncia, y  que repare su error,  eligiendo un digno sucesor de San Pedro. Obviamente todo estaba previamente armado, por lo cual la aceptación fue inmediata. Luego Celestino regresó a su convento, donde la gente lo recibió como un verdadero santo en vida. 

Bonifacio VIII, su sucesor, si bien rápidamente se congració con el poder político, pues le dio a cada cual lo que pedía, tuvo de entrada serios problemas con los plebeyos, razón por la cual, citó al ex Celestino V  para llevarlo a Roma, y mostrarlo junto a él, como señal de apoyo,  y para que le ayudara a apaciguar la oposición que su elección había provocado en el pueblo, tanto como para evitar que sus adversarios restablecieran a Celestino en el trono papal. Celestino no quiso saber nada de volver a ese "nido de serpientes" (según el mismo se refería a La Iglesia de Roma) y huyó, pero con poco éxito, pues fue capturado al poco tiempo.  Finalmente Celestino murió bajo el cautiverio de Bonifacio VIII en una pequeña habitación del castillo de Fumone, el 19 de mayo de 1296. Así es como con este oscuro antecedente comienza la historia de las RENUNCIAS PAPALES. 





El caso de Celestino V reviste especial significación por tres razones. La primera es que, mientras que en los anteriores casos existe algún grado de incertidumbre en cuanto a si la renuncia o la deposición se efectuaron o no, o a si fueron válidas, o a si hubo voluntad de abdicación, o a si el papa lo era realmente, en el caso de Celestino no cabe ninguna duda. La segunda es que se trata de una renuncia absolutamente voluntaria. La tercera es que con esta renuncia, Celestino formalizó en el derecho canónico la renuncia de los pontífices. En efecto, mediante un decreto, estableció la legitimidad de la renuncia papal. Su sucesor, Bonifacio VIII (1294-1303), fue quien profundizó en la regulación de la abdicación del Papa, mediante una decretal (carta pontificia con fuerza de ley referente a dudas sobre cuestiones canónicas), a la que pertenece el siguiente párrafo: "Nuestro antecesor, el Papa Celestino V, mientras gobernaba la Iglesia, constituyó y decretó que el Pontífice Romano podía renunciar libremente. Por lo tanto, no sea que ocurra que este estatuto en el transcurso del tiempo caiga en el olvido, o que debido al tema, esto se preste para futuras disputas. Hemos determinado con el cónsul de nuestros hermanos que debe ser colocado entre las otras constituciones para que quede perpetuamente en el mismo."






EXTRAÑAS RENUNCIAS Y/O ABDICACIONES DE SUMOS PONTÍFICES ANTERIORES A CELESTINO V





San Ponciano: Las fuentes históricas no son abundantes sobre la vida de este papa. Sucedió a Urbano I el 21 de julio del año 230. En el año 235, accedió a la jefatura del imperio romano Maximino el Tracio, quien desató una persecución contra, principalmente, los líderes de la Iglesia. El Papa fue desterrado a la isla de Cerdeña. Tras dos años de muchas penalidades, murió en el año 235 (quizás el 28 de noviembre) ó 236 de penuria y sufrimiento o, según una tradición, a garrotazos. Antes de su muerte, aunque no se sabe cuánto tiempo exactamente (acaso el 27 ó 28 de septiembre del 235), renunció al pontificado con la intención de despejar el camino para la elección de otro papa. No obstante, no hay consenso en aceptar esta renuncia como un hecho seguro.






San Silverio: Fue elegido Papa probablemente el 1º o el 8 de junio del año 536 y murió en el 537, quizá el 2 de diciembre. Los territorios del antiguo Imperio Romano de Occidente estaban entonces divididos en diversos reinos resultantes de su ocupación por los pueblos "bárbaros". El Imperio Bizantino (antiguo Imperio Romano de Oriente) permanecía en pie y con la pretensión de recuperar parte de aquellos territorios. Los ostrogodos intentaron tomar Roma, y aunque no lo consiguieron, destruyeron los suburbios. El Papa y los senadores pidieron auxilio al Imperio Bizantino, encabezado por el emperador Justiniano, quien había enviado a su general Belisario a arrebatar Italia a los ostrogodos. Teodora, la esposa de Justiniano, resentía del Papa que no aprobaba su política religiosa heterodoxa (apoyaba al monofisitismo, una herejía según la cual en Cristo no hay dos naturalezas –la humana y la divina–, sino solamente la divina). Aprovechando la presencia de sus soldados en Roma, la Emperatriz, acusándolo falsamente de traidor al Imperio, lo mandó secuestrar y conducir hasta Patara de Licia, en el Asia Menor. Belisario proclamó papa a Vigilio, diácono que aspiraba al pontificado y era favorecido por la Emperatriz (29 de marzo del 537). El obispo de Patara demostró la inocencia de Silverio ante el emperador Justiniano, por lo que éste lo liberó y lo envió a Roma de vuelta. De camino fue capturado por los partidarios de Vigilio, quienes, con el respaldo de Belisario, leal a Teodora, lo desterraron a la isla de Palmarola, en el Mar Tirreno, frente a Nápoles. No se sabe si murió en esa isla o en la de Ponza, ni si fue por malos tratos y hambre o por asesinato.






Una tendencia historiográfica sostiene que Silverio se vio forzado a renunciar el año 537, quizá el 11 de noviembre, a unas pocas semanas de su muerte. El Annuario Pontificio per l’anno 2002 acepta la abdicación de Silverio al considerar que el pontificado de Vigilio se legitimó tras la renuncia de aquél, con el reconocimiento de parte del clero romano, sanándose de ese modo los vicios de la elección. Otros autores consideran a Vigilio como antipapa hasta la muerte de Silverio. Según esta línea, Vigilio abdicó cuando murió Silverio, y es cuando el clero romano, movido quizá por la búsqueda de la paz y por temor a Belisario, lo eligió como Papa.









San Martín I: Elegido el 5 de julio del 649, a Martín le tocó hacerle frente a la herejía del monotelismo, según la cual en el Verbo hecho carne hay solamente una voluntad y una energía (la divina), y no dos (una humana y otra divina). Martín convocó un concilio en Letrán que condenó los postulados monotelitas, a la vez que censuró dos edictos imperiales que los favorecían. El emperador Constantino II mandó apresar al Papa. El 17 de junio del 653 fue llevado a Constantinopla, adonde llegó en el otoño del mismo año. El Senado lo acusó de traición y lo condenó a muerte, aunque esta pena se le conmutó por el destierro al Quersoneso, en Crimea (península de la actual Ucrania). Partió a este exilio en abril del año 654. No sólo fue despojado de sus vestiduras episcopales, sino que se le maltrató en sumo grado. No se puede afirmar con exactitud la fecha de su muerte en el destierro, quizá fue el 16 de septiembre del 655, o el año siguiente. Es el último papa declarado mártir.



Se dice que renunció al pontificado, quizá un año antes de su muerte. En todo caso, podemos hacernos eco de lo sostenido por el Annuario Pontificio per l’anno 2002: que parece que no puso objeciones para la elección de su sucesor, San Eugenio I (10 de agosto del 654). El nuevo papa divulgó en los diferentes naciones lo que el emperador bizantino había hecho con Martín. El 2 de junio del 657 murió Eugenio.






Juan XII y León VIII: En el año 800, se consagró al rey de los Francos, Carlomagno, como el nuevo "Emperador de los Romanos". El nuevo imperio, en manos primero de los francos y después de diversas dinastías alemanas, sería llamado más adelante "Sacro Romano Imperio" y "Sacro Imperio Romano Germánico". El germano Otón I ocupó el trono imperial el año 962, coronado como tal por el Papa Juan XII. Este papa (elegido el 16 de diciembre de 955) ha pasado a la historia como uno de aquellos que mancharon el nombre de la Iglesia en el "siglo de hierro". Políticamente llegó a chocar con Otón I, quien se presentó en Roma con su ejército en el año 963. El Papa escapó, pero el Emperador promovió un sínodo de obispos en la Basílica de San Pedro que depuso, el 4 de diciembre del 963, a Juan XII, a la vez que eligió al papa León VIII, entronizado dos días después. Este  último sumo pontífice es catalogado por diversos historiadores como un "antipapa". Otón I reivindicó el derecho de los antiguos emperadores de Oriente de dar su aprobación tras la elección del Papa, a lo que añadió la obligación de que éste le jurara fidelidad. Juan XII volvió a Roma, donde convocó a sínodo que depuso a León VIII, el cual había huido de Roma. Juan XII murió el 14 de mayo del año 964.




Benedicto V: En Roma, al margen de Otón I, los electores del pontífice eligieron a Benedicto V (en mayo, quizá el día 22, del año 964), lo que provocó que el Emperador acudiera a Roma a imponer nuevamente a León VIII. Así lo hizo en un sínodo que convocó en Letrán, en el que se tuvo que hacer presente Benedicto V, quien fue declarado usurpador y degradado a diácono (24 de junio del 964). Lo común es que se hable en este caso de deposición, aunque también abdicó. Sin duda, se trata de una abdicación forzada. Otón I lo desterró a Hamburgo, donde vivió hasta su muerte.



Determinar si Juan XII dejó de ser papa depende de si se considera válida o inválida su deposición. De ahí que diversos canonistas hayan negado la legitimidad del pontificado de León VIII hasta la muerte de Juan XII, el 14 de mayo del 965. Consideran que fue válido su pontificado desde esta última fecha hasta el 1º de marzo del 965. Otros autores consideran totalmente ilegítimo su pontificado, catalogándolo como un antipapa. El Anuario Pontificio en su última edición sigue sin pronunciarse al respecto. Se limita a decir que si la deposición de Juan XII fue válida, entonces debe considerarse legítimo el pontificado de León VIII. En cuanto a Benedicto V, incluirlo en la lista de los papas que renunciaron depende de si se considera un papa legítimo. Diversos autores se inclinan por la legitimidad de su pontificado, pero el Annuario Pontificio sigue sin definir la cuestión de fondo, señalando que si se considera a León VIII como un papa legítimo, Benedicto V es un antipapa.


Benedicto IX, Silvestre III y Gregorio VI: El caso de Benedicto IX es complejo: en tres oportunidades ocupó el solio pontificio. Su primer período como papa corre entre 1032 (el Anuario Pontificio oscila entre los meses de agosto y septiembre, sin precisar la fecha; otra fuente da el 21 de octubre) y septiembre del 1044, cuando tiene que huir debido a una sublevación en Roma contra los Tusculanos, poderosa familia romana de la que él provenía. Los Crescencios, familia rival, lograron que fuera nombrado, el 20 de enero del 1045, un nuevo papa: Juan, Obispo de Sabina, quien adoptó el nombre de Silvestre III y que algunos canonistas consideran antipapa, aunque otros le reconocen el derecho de figurar en la lista de los papas legítimos y como tal consta en la lista de pontífices del Annuario Pontificio. Éste considera que el primer pontificado de Benedicto fue interrumpido por la intrusión de Silvestre III. El segundo período se da entre su llegada a Roma, el 10 de marzo de 1045, cuando depone y excomulga como antipapa a Silvestre III, y su renuncia bajo presión, el 1º de mayo del mismo año. Benedicto abdicó en la persona de Juan Graciano, su padrino, quién tomó el nombre de Gregorio VI (5 de mayo del 1045 al 20 de diciembre de del 1046), con la aceptación del clero y del pueblo romanos. Los autores se dividen en la calificación de Gregorio VI como papa o antipapa.


El Annuario Pontificio lo incluye en la lista de los papas legítimos. A los dos años de gobierno de Gregorio, tanto Silvestre como Benedicto seguían pretendiendo derechos como pontífices. Por influencia del emperador Enrique III se reunió un sínodo en Sutri (1046), al que fueron convocados Silvestre, Benedicto y Gregorio. En el sínodo fue depuesto y abdicó Gregorio VI, y se anularon los derechos de Silvestre y Benedicto (20 de diciembre de 1046). Benedicto no se presentó, pero fue depuesto en un sínodo en Roma. 

Gregorio VI ingresó como monje en el famoso monasterio de Cluny, hasta su muerte, donde gozó de la compañía espiritual del celebérrimo monje Hildebrando de Soano, el futuro papa Gregorio VII, gran reformador de la Iglesia.


Al poco tiempo fue elegido nuevo papa: Clemente II (24 de diciembre del 1046 al 9 de octubre del 1047). El tercer período de Benedicto IX transcurre en  octubre del 1047, según el Annuario Pontificio (otros autores precisan el 8 de noviembre del 1047), cuando, con el apoyo de su familia, los condes de Túsculo, violentamente tomó el solio papal, y su nueva renuncia, en agosto de 1048 según el Annuario Pontificio (otros la datan el 16 ó 17 de julio del mismo año), cuando se ve arrojado de Roma por el conde Bonifacio de Toscana por directriz del emperador Enrique III. Hay quienes sostienen que vivió el resto de su vida aferrado al deseo de retornar al papado, pero es muy probable la versión según la cual desistió de sus intentos bajo el consejo de Bartolomé, un santo monje, abad de Grottaferrata (Roma).


LAS RENUNCIAS PAPALES POSTERIORES A CELESTINO V 


Gregorio XII: El angustiante período del Cisma de Occidente fue ocasión para una nueva renuncia papal. El 9 de abril de 1378 fue elegido papa Urbano VI en un cónclave agitado y con la presión externa del pueblo romano que exigía que el nuevo papa fuera romano o italiano. El nuevo papa actuó con rigor para corregir costumbres insanas entre los eclesiásticos, por lo que chocó con los cardenales. Éstos, en su mayoría franceses, en Fondi declaran nula la elección de Urbano VI, y eligen a un nuevo pontífice: Clemente VII. Los reinos europeos se hacen partidarios de uno u otro papa (lo que se conoce como el problema de las "obediencias"). El 30 de noviembre de 1406 fue elegido papa legítimo Gregorio XII, en la línea sucesoria de la obediencia romana. Contaba con 80 años. Fue entronizado el 9 de diciembre del mismo año. En 1409, reinando Gregorio XII y prosiguiendo Benedicto XIII la sucesión de Clemente VI, ciertos cardenales de uno y otro bandos convocaron un sínodo en Pisa. Éste depuso a ambos papas, declarándolos herejes y cismáticos, a la vez que eligió a un nuevo Papa: Alejandro V. Dado que ni Gregorio ni Benedicto renunciaron, la crisis se agravó: la cristiandad contaba con tres papas por aquel entonces. Al morir Alejandro V, le sucedió Juan XXIII, que se cuenta en la lista de los antipapas. Éste, después de convocar el Concilio de Constanza en 1415, fue apresado y obligado a renunciar. Por su parte, Gregorio XII, papa legítimo, también renunció el 4 de julio de 1415. Falleció el 18 de octubre de 1417, a los noventa años. Benedicto fue depuesto por el Concilio. En 1417 fue elegido Martín V como legítimo Papa. Terminó así la más grave crisis de la Iglesia, que duró casi 40 años.


CASOS CURIOSOS Y ANECDÓTICOS


Pío VII, una renuncia firmada,  pero no realizada: A Pío VII le tocó gobernar la Iglesia en los convulsionados años que fueron desde 1800 a 1823. Durante quince años tuvo que hacerle frente a Napoleón Bonaparte, cuya política eclesiástica era de la subordinación de la Iglesia a su gobierno, así como la extinción de los Estados Pontificios para incorporarlos a su imperio. Cuando por deseo de Napoleón y para negociar con éste, Pío VII fue a París a coronarlo como emperador en 1804, el Papa firmó su abdicación en previsión de una captura por parte de Napoleón. La detención no se realizó en ese momento, por lo que el Papa pudo volver a Roma y la renuncia no se llevó a efecto.


¿Amagó a renunciar Pablo VI?: Se debate si Pablo VI (nacido en 1897 y fallecido en 1978) tenía previsto presentar su renuncia. Los que se inclinan por una respuesta afirmativa, aducen algunos hechos, entre los que destacan los siguientes: 1) iniciativa de inhabilitar a los cardenales electores al alcanzar los ochenta años; 2) fijación en setenta y cinco años de la edad en que era recomendable que los obispos presentaran su dimisión, concretando la orientación del decreto del Concilio Vaticano II sobre el ministerio pastoral de los obispos (Christus Dominus, n.º 21); 3) una visita que, a poco más de los tres años de su elección, el 1 de septiembre de 1966, hizo a la tumba de San Celestino V, sobre la que oró. Si realmente deseó e intentó renunciar y, si la respuesta es afirmativa, la razón por la que no lo hizo, no tienen, por ahora, respuestas categóricas. Las respuestas, por el momento, siguen confinadas al mundo de la especulación.


MUCHO MAS QUE RAZONES DE SALUD Y VEJEZ

Otro tema que pasará al terreno del oscurantismo dogmático y de la especulación abyecta, es la que infiere los motivos de la renuncia presentada por Ratzinger (Papa Benedicto XVI), pues no son pocos quienes argumentan que dentro del Vaticano se viven tiempos de nuevos paradigmas y reformas internas y canónicas. Hace muy poco llamó poderosamente la atención, declaraciones del Papa en clara flexibilización en lo referente al matrimonio igualitario, o bien en distendimiento para con una rígida postura mantenida desde siempre  por la Iglesia Romana contra la homosexualidad. Lo que causó malestar y sorpresa en algunos ámbitos de este conservadorismo dogmático. 



Pero seguramente, lo que mas difusión tiene, y por ende se presumen los puntos mas álgidos de las especulaciones, sobrevienen de los asonados casos de corrupción y omertá que involucran directamente a las mas altas esferas del poder católico, apostólico y romano. En los últimos meses el Vaticano fue centro de atención mundial por la publicación de documentos y cartas escritas por un arzobispo que fue transferido a EEUU tras denuncias sobre una red de corrupción; sin embargo, la cereza sobre la torta fue el arresto de Paolo Gabriele, mayordomo del papa Benedicto XVI, a fines de Mayo del año 2012.






A Gabriele se le acusó de haber entregado a la prensa cartas y documentos confidenciales de la Santa Sede. Ante la detención de Gabriele, se destacó un informe que puso en entredicho la reputación de varios cardenales y documentos que revelan conflictos de poder dentro del Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido también como el Banco Vaticano. Un día antes del arresto de Gabriele, fue destituido el director del banco, Ettore Gotti Tedeschi, ya que durante su gestión la entidad ha estado bajo investigación por lavado de dinero. En dicha oportunidad, Alessandra Buzzetti, periodista experta en asuntos del Vaticano, explicó que "hace poco tiempo el estilo del Vaticano era lavar los trapos sucios en casa. Ahora prácticamente sale todo a la luz".








Pero las conjeturas y "mala conciencia" comienza con las primeras auditorias al Banco Vaticano en el 2008, el mismo año en que Benedicto XVI renovó la comisión cardenalicia y puso al frente a su colaborador más cercano, el secretario de Estado desde 2006, el cardenal Tarcisio Bertone, que sustituyó al cardenal Angelo Sodano. El mismo que lo sucederá interinamente este 28 de Febrero como Sumo Pontífice.

Recordemos que en el 2009, Ettore Gotti Tedeschi fue nombrado presidente del banco vaticano y, apenas un año después, la justicia italiana abrió una investigación en contra de dos directivos de la entidad bancaria por violar las leyes italianas de lavado de dinero, que  llevaron a la Policía italiana a incautar 30 millones de dólares en activos líquidos del Vaticano en septiembre de 2010. Según algunos mensajes enviados por un "soplón" al diario Il Messagero, el Papa debe ser protegido de su número dos, el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarciso Bertone. Todo resulta hoy mas que sospechoso, toda vez que las cosas se están dando tal como se habían filtrado cuando detuvieron  al ex mayordomo del Papa,  Paolo Gabriele. 



En el caso denominado "Vatileaks", se filtraron mensajes privados como este: "Todo comenzó el verano pasado, cuando el secretario general del Gobernatorato, monseñor Carlo María Viganó, perdió su batalla en contra de la corrupción". (se refiere al verano del 2009).








Ahora ya no es ningún secreto, pues fue efectivamente el primer golpe asestado a la gestión de Benedicto XVI. La divulgación, a través de un programa de televisión en Italia, de una carta del arzobispo en la que le contaba al Papa diversos casos de corrupción dentro del Vaticano y le pedía no ser destituido de su cargo como secretario general del Governatorato, - el departamento que se encarga de licitaciones y abastecimientos dentro del Vaticano - resulta por demás elocuente, toda vez que se hizo caso omiso de tales denuncias y advertencias, so finalmente le costo la cabeza a Monseñor Viganó. 






La segunda filtración destapaba un supuesto complot para matar al Pontífice. Se trataba de una carta enviada a Benedicto XVI por el cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos en la que le contaba que el cardenal italiano Paolo Romeo, arzobispo de Palermo (Sicilia), había realizado un viaje a China durante el cual habría comentado: "El Papa morirá en 12 meses".



En abril del año 2012, Benedicto XVI creó una "Comisión Cardenalicia" para investigar y esclarecer los casos de filtraciones de documentos reservados del Vaticano a los medios de comunicación, pero parecía importarle mas la filtración que lo que contenían esos mensjes, y por sobre todo pareció serle indiferente a los flagrantes casos de corrupción. Luego de la quiebra fraudulenta del banco Ambrosiano, hasta el mas dogmático y fanático pone cuanto  menos en duda toda esta información, aunque para muchos jueces la certeza del desfalco es plena.   






Como titular de la comisión antes mencionada, Benedicto XVI nombró al cardenal español Julián Herranz, de 82 años, ex-presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, y como miembros vocales a los también purpurados Jozef Tomko, eslovaco, prefecto emérito de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, de 88 años, y a Salvatore De Giorgi, exarzobispo de Palermo (Italia), de 82 años. La comisión se creó después de que la cadena de televisión italiana (La 7) publicara unas cartas enviadas por el actual nuncio en EEUU y ex-secretario general del Governatorato de la Ciudad del Vaticano (Gobierno que gestiona este Estado), Carlo María Viganó, a Benedicto XVI, en las que denunciaba la "corrupción, prevaricación y mala gestión" en la administración vaticana. Esto que parece una parte de la película El Padrino III, no lo es, so lamentablemente es parte de la triste realidad que hace años vive el Vaticano.






El año pasado salió  a la venta en las librerías europeas, el libro "Sua Santita", del periodista Gian Luigi Nuzzi, con un centenar de nuevos documentos filtrados desde el Vaticano que develan tramas e intrigas en el pequeño Estado, aunque antes y después de éste salieron publicados varios libros mas, que lejos de contradecir a Nuzzi, aportan mas pruebas de la mafia que hoy gobierna al Vaticano.    



Pero el Papa rompió el silencio a principio de Junio del 2012, y en audiencia general habló del grave escándalo que ha estallado en el Vaticano. Ante unas 15 mil personas que lo aplaudían y aclamaban, Benedicto XVI dijo que: "los acontecimientos de estos días en la Curia y entre mis colaboradores han traído tristeza a mi corazón".



Pero en ese momento, Benedicto XVI no dijo nada más sobre el arresto de su mayordomo, so en cambio lanzó un duro ataque a algunos medios de comunicación que con sus "ilaciones amplificadas, del todo gratuitas, han ido más allá de los hechos, ofreciendo una imagen de la Iglesia que no corresponde a la realidad". El Papa  fiel al dogma que representa, renovó la confianza en los "que con toda fidelidad y en el silencio me ayudan", en un claro intento de redimir un hecho que es netamente judicializable. Según el diario La República, fue el muy poderoso secretario personal del pontífice, monseñor Georg Gaenswein, el que descubrió la culpabilidad de Paolo Gabriele. ¿Culpabilidad de filtrar la información?, sin duda fue uno de los "buchones", pero no el único , pero el problema de fondo es la corrupción y las conexiones con la mafia ergo ¿Quienes son los culpables de esto?:.... 


Es bueno refrescar mas la memoria, y mencionar a Roberto Calvi, recordado por el apodo: "el banquero de Dios”, quien escapó del país con un pasaporte falso, para luego ser  hallado ahorcado bajo el Puente Blackfriars en Londres. En sus bolsillos llevaba cinco kilos de piedras y ladrillos y 11.700 dólares, ¿ironía o mensaje mafioso?....

A pesar de que se presentaron cargos contra cinco personas, todos fueron absueltos después de un juicio. El banco vaticano nunca admitió responsabilidad alguna por el colapso del Ambrosiano. Pero una comisión conjunta entre la Santa Sede y el Gobierno de Italia admitió una responsabilidad moral en la quiebra, claro que la "moral" de estos "santos muchachitos" no alcanzó para indemnizar a los depositantes tan hábilmente estafados. Pero en 1984, el IOR (Matriz subrepticia del Banco Ambrosiano) otorgó una contribución voluntaria a los acreedores del Ambrosiano por 406 millones de dólares, menos de la mitad de lo adeudado, pero "algo es algo". ¿habrá jugado un rol importante la "culpa" propia de gente tan "decente" o fue parte de un solapado acuerdo entre el Estado Italiano y el Estado Pontificio?. Lo cierto es que Marcinkus murió en 2006 proclamando su inocencia hasta el final. Su figura inspiró al personaje del arzobispo Gilday en la cinta "El Padrino III", de Francis Ford Coppola.


Pero volviendo a la realidad, justo tras los escándalos del Ambrosiano, en 1989, el papa Juan Pablo II modificó el estatuto que regía a la banca vaticana y dejó el control a un Consejo de Vigilancia conformado por cinco cardenales y un Consejo de Sobreintendencia compuesto por cinco laicos y un director general. Todos responden directamente al Papa y como ya dije, a la cabeza designa a Angelo Calota. 

En 1993, el escándalo de corrupción política conocido como Tangentopolis en Italia y el suicidio de dos investigados: Gabriel Cagliari y Raul Gardini por el denominado caso Enimont, vuelve a poner los reflectores judiciales en las cuentas del Banco Vaticano. Ambos, Cagliari y Gardini, tenían cuentas en el banco vaticano, sin embargo, como una entidad que no tiene sucursales en tierras italianas y protegida por el Concordato, el IOR sólo responde a solicitudes del Ministerio del Exterior, así que su explicación oficial fue que "el IOR no conocía el origen del dinero".


CASO SINDONA

En la década de los 60, el primer gran escándalo sacude al IOR debido a su relación con la Banca Privata Finanziaria del banquero siciliano Michele Sindona. El IOR poseía el 24,5 por ciento de esa banca y a petición del papa Pablo VI, Sindona participa en la modernización del Banco Vaticano y es autorizado para gestionar las inversiones extranjeras del país. Pocos años después salen a la luz los vínculos de Sindona con la mafia italiana y los movimientos de capital entre el IOR y Sindona a paraísos fiscales. Desplomado su imperio bancario y recluido en la Cárcel de Voghera, el financiero siciliano murió a causa de un café envenenado.


CASO PAUL MARCINKUS

En 1971, el arzobispo estadounidense Paul Marcinkus fue nombrado presidente del IOR a pesar de no tener ninguna formación profesional en el sector. En 1972, a pesar de que el IOR poseía el 52 por ciento de la Banca Católica del Veneto, Marcinkus decide ceder el 37 por ciento de las acciones al Banco Ambrosiano dirigido por Roberto Calvi. A esta decisión le siguieron una serie de protestas de los obispos venetos y del entonces obispo Albino Luciani (quien luego se convertiría en el papa Juan Pablo I quien murió a las pocas semanas de ser elegido). En protesta, cerraron sus cuentas en la Banca del Veneto.


CASO BANCO AMBROSIANO

En 1982, 10 años después de las acciones de Marcinkus, el colapso del Banco Ambrosiano se convierte en uno de los escándalos que más han ensombrecido las cuentas vaticanas. Se trata de uno de los casos de fraude más grandes de Italia, en el que desaparecieron casi 1.300 millones de dólares en préstamos a empresas fantasmas en América Latina.

El Vaticano se ve salpicado por el escándalo o más precisamente el director del IOR, Marcinkus,  por haber proporcionado cartas de crédito para los préstamos. Sin embargo, su director logra evadir la justicia sólo gracias a la extraterritorialidad y soberanía de la que goza la Ciudad del Vaticano. 


PROFECÍAS Y OTRAS YERBAS


Para finalizar este informe, y para matizar con superstición algo donde sobra fundamentalismo religioso y falta justicia, quiero recordar las célebres "Profecías de San Malaquías", publicadas según consta en el vaticano entre el 1595 y en 1690 de nuestra era, y que durante siglos se atribuyeron al obispo católico Malaquías de Armagh, aunque luego se desmintió esta versión por muchos motivos, uno de ellos es que se incluyeron vaticinios que ya habían sucedido. En nuestro opinión, estos escritores prefirieron mantener su anonimato, se presumen gnósticos herederos del ascetismo esenio.  

¿Será el próximo Papa, el último según estas profecías?, recordemos que estas profecías señalan que el último Sumo Pontífice llevará el mismo nombre del primer Papa, Pedro, ergo será Pedro II, quien se aduce será el Papa del Apocalísis (fin del mundo) y del advenimiento de Cristo (segunda venida de Jesús). 


Es bueno recordarles a los que gustan consumir este tipo de misticismo y mitología, que justamente quien sucederá a Benedicto XVI interinamente, quien ademas tiene grandes chances de ser electo nuevo Papa, tiene por segundo nombre verdadero Pedro, me refiero a Tarcisio Pietro Evasio Bertone, sindicado como el nexo entre la mafia y el cardenalato corrupto en el poder vaticano. Conste que no todo es corrupción en tan antigua Institución, hay mucha gente valiosa aun, pero que a la vista está, carecen del poder suficiente como para enfrentar a estas logias maquiavélicas y orwellianas. 


A las profecías de Nostradamus las descartaría por ahora, porque Cardenales Negros solo hay 18 en la actualidad, todos africanos, pero el único que corría con posibilidades, era  el cardenal Bernardin Gantin, ex prefecto de la Congregación para los Obispos y ex decano del Colegio Cardenalicio, quien murió el 13 de Mayo del 2008. Valga esta mención para rememorar algunos de los aspectos más sobresalientes del pontificado del polaco Juan Pablo II, del que este cardenal negro fue destacado colaborador. Había nacido en 1922 en Toffo (Benin), y fue prelado de Cotonu, nombrado por el papa Pío XII.






El propio Gantin tuvo problemas de "sincericidio", lo cual como era esperable, contó con la censura del Vaticano, pese a su prestigio y fama de papable. Fue obligado a retirar un prólogo que había escrito, siendo todavía decano del colegio cardenalicio, para el libro Vaticanerie (Vaticanadas), de Nino Lo Bello, porque contenía anécdotas como que Pío XII era un apasionado del vino del Piamonte, Juan XXIII fumaba sin parar, que el viejo Ford Escort de Juan Pablo II se había vendido por 100.000 euros, o que los servicios de prensa del Vaticano tuvieron preparadas con mucha antelación noticias y documentación dedicadas a la agonía y fallecimiento del propio Wojtyla.  Y Para desilusión de los amantes de Nostradamus, tampoco el cardenal Peter Turkson, actual presidente de turno del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, tiene chances de ser postulado para suceder a Benedicto XVI.




CONCLUSIONES


Como habrán visto, y me refiero a aquellos que pueden separar fe de realidad, el único que claramente allanó su renuncia voluntaria, fue Celestino V ergo San Celestino. Y hago esta salvedad, porque se sospecha no sin fundamentos que las demás "renuncias " y abdicaciones, fueron  obligadas o bien condicionadas por el poder periférico al pontificado. Ya sea por cuestiones políticas, económicas o ambas a la vez, salvo Celestino, los Papas renunciantes yo/abdicantes siempre lo hicieron presionados por los avatares de la coyuntura. 


Y aunque es difícil probar este punto, quizás algún día en algunos siglos mas, sepamos cuales fueron los verdaderos motivos de la renuncia de Benedicto XVI, ¿Habrá sido por temor a la mafia que lo rodea, habrá sido realmente por problemas de salud y cansancio, o será por las amenazas de muerte que sufrió, o un poco de todo esto?. Mas allá de las hipótesis y maquinaciones, cierto es que es muy poco frecuente y normal ver a un Papa renunciar a tan magno, distinguido y majestuoso cargo vitalicio, y en este sentido es que afirmo que deberíamos sentirnos afortunados, por  ser protagonistas de tan extraordinario evento de la historia. Quizás sean tiempos propicios para que los creyentes renueven su credo y fe, pero por favor evite depositar su dinero en los Bancos que aun controla el Vaticano, una cosa no conculca la otra. Siga creyendo en el vaticano, pero no comprometa sus ahorros, nada mejor que seguir este consejo para que la religión no se vea comprometida por las vicisitudes de lo material. Porque al fin y al cabo, a la hora de hablar de dinero, los creyentes y no creyentes nos confundimos en la gula, el hedonismo y el egoísmo. La historia será finalmente, quien defina si esta renuncia de Ratzinger se trató de un gesto de nobleza y enormidad, al estilo Celestino, o si hubo otras motivaciones algo menos hidalgas y grandilocuentes, porque bien sabemos que el sosiego y la vejez en el papado lejos de ser una excusa válida de autoexclusión, es la regla para su asunción. Buen día.- 


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