Fenomenología cuántica: visión antropológica | PERIODISMO DE ESCRITORES

Fenomenología cuántica: visión antropológica

sábado, 16 de febrero de 2013 0 comentarios

Escrito por: Lic Ramón D. Peralta


Mis seguidores saben o han percibido que no puedo comenzar con ningún tema sin antes escribir algunas zonceras a modo de escape literario, aunque en honor a no se qué, mas que escape,  es una forma algo sui géneris de poner en sintonía mis ideas con el arte de teclear, ergo no me resulta fácil conciliar reflexión con mecanografía. Reconocimiento que me pondría en aprietos ante mi esposa, quien con énfasis hitleriano suele repetir una y otra vez: "no podes hacer dos cosas bien a la vez". Es verdad, no puedo, pero ¿debo?. No por algo Sócrates sigue siendo el Magno, y solo quizás el no haber tenido que escribir lo distinguió del resto. 


Estos primeros silogismos, en el caso de que no sean otra cosa, apuntan a autorreferenciarme y a la vez excusarme ante vosotros, quienes han demostrado gran  paciencia, estoicismo, masoquismo y generosidad. No obstante, también pretende dejar una pista donde encauzar el desarrollo de un  tema que será en algún punto tan sinuoso como pintoresco.  

Puede que haya algo de falsable en el hecho de que si bien desde lo empírico, ontológico y dogmático, hoy sepamos algo mas sobre el funcionamiento del cerebro, no menos real sea el comprobar que ese conocimiento no nos salva de nuestra vulnerabilidad y desgobierno. El existencialismo como filosofía fue muy divertido mientras duró la joda, pero sirvió de poco a la hora de levantarnos en el nuevo día. Gran parte de la resaca se la agradecemos a Sartre, Husserl, Kierkegaard, Camus y Heidegger, pero fueron muchos los que participaron de la partusa. 


Y ciertamente si creo muchas cosas, no debe perderme de vista desde afuera y adentro, ya que de existir un dasein, este ser no solo esta ahí, aquí o allá, sino que ha estado y sigue estando en muchos lugares o momentos a la vez. Es decir, mientras escribo y pienso, me proyecto e introyecto a otras dimensiones donde sin dejar de ser el mismo, soy otros, varios, sin que siquiera la materia tenga mucha importancia. Es decir, que puedo ser escritor para usted, pero también lo soy de niño jugando con mis figuras, de adolescente jugando con mis anhelos y pasiones, y de anciano agonizante jugando con la vida ante la inminente muerte, incluso puedo ser mas que eso: puedo no ser. Quizás por ello la filosofía jamás se agote, aunque el hombre como especie se extinga, porque el espíritu es mucho mas que la suma de sus partes materiales. 

Hoy sábado me regalaré un pensamiento que pensaba venderlo como a cualquier otra cosa, en la firme creencia que al ser un hombre en sociedad, puedo pretender mercantilizar algo que no tiene precio por no ser eso una cosa. Pues bien, en caso de que sea nada o todo, mejor regalarlo, no vaya a darse el caso que me termine sintiendo un objeto de valor y no quien soy realmente. 


Así es como los gnósticos primigenios presintieron el futuro, cosa que el hoy nos ratifica en cada uno de sus suspiros. Es bueno comenzar entendiendo que si en la historia de la filosofía siempre hubo un alguien que refutó a otro sobre la veracidad de las cosas, es porque las ideas sobre la verdades siempre fueron a priori lo suficientemente subjetivas como darle a la realidad una jerarquía suprema, pero asimismo probaría que el "alguien" no es lo mismo que el "algo", cosa que los sartrianos tardaron en entender. 

En ese sentido uno de los mas grandes filósofos de Occidente, me refiero a Scheler,  creyó que entre todos los problemas filosóficos, el problema del hombre es el que más relevancia tiene para la humanidad y la esencialidad. Admito que me gusta mucho su fenomenología aunque no la comparta en plenitud, es mas, ni siquiera en pequeñas proporciones. En la totalidad de sus obras, o en casi todas, siempre habían sido abordados problemas parciales de la naturaleza humana. Tal es su pasión, que desde 1922,  Max Scheler ha de apuntar todos sus cañones a la meditación en torno de una posible "totalidad" sobre el ser humano, estudiándolo en todos sus aspectos.


Antes de dejar mi "semilla de la discordia", es bueno repasar algunos conceptos que por dogmatizables, hoy algunos lo consumen  como preceptores de la filosofía y la metafísica coetánea. En este sentido o en otro, es que esta corriente del pensamiento supone que: "el agente específico que separa al hombre de todo el resto de los entes, es la razón o logos. Y es mediante esta razón que el hombre puede enseñorearse con el conocimiento de todos los seres: la divinidad, la totalidad de los objetos del mundo, y a sí mismo. Puede obrar libremente y escoger y puede, también, operando sobre la naturaleza, transformarla por los artificios de la técnica".



Claro que el "logos humano", para gran parte de los antiguos filósofos griegos, es entendido como parte de lo divino, ergo una especie de lenguaje espiritual y/o mayéutica del alma. Por este motivo (y algunos mas), sospechaban "que el hombre es un ser en el cual anida una chispa de  divinidad". Estas nociones son las que más han predominado en Occidente. Y con algunas variaciones las hallamos en Sócrates, Platón, Aristóteles, Descartes, Kant, Hegel...y muchos mas, incluyendo a Ciorán, Unamuno y Julián Marias, entre otros. 






Cuando Sócrates estima que una existencia humana sin autoexamen y autocrítica no merece ser vivida, está señalando que al margen de la razón y los sentimientos no existe, propiamente, vida humana. Esta antropología filosófica  parece distante de la Egipcia, Soroastriana y/o Hebrea, pero no han faltado filósofos o teólogos que han tratado de aproximarlas. Uniendo, amalgamando o buscando unir a Aristóteles y sobre todo a Platón con la concepción cristiana. Aunque para el gnosticismo, nunca deberían haber existido tales confusiones o distinciones. Claro que éstas escisiones no hubiesen invocado yerros, sino se hubiese dado el auge del nihilismo, el agnosticismo y ateísmo, que sin ser opuestos taxativamente al concepto de espíritu/alma - pensamiento, sabido es que condicionaron un monismo filosófico que había nacido tullido, deforme y con pocas expectativas de vida.     



La tercera noción antropológica de tipo clásico en filosofía,  estuvo representado o bien caracterizado  por el  "homo faber". Esta idea proviene del naturalismo de sesgo positivista, determinista o pragmático y ha de recibir un fuerte empujón a partir de la teoría de la evolución de Charles Darwin y Wallace.






Para esta perspectiva filosófica no habría una racionalidad como facultad separada, y específica del ser humano. No hay entre el hombre y los demás animales diferencias de esencia, sino de grado. Las mismas características del reino animal, son las del hombre, con mayor complejidad. Para ésta corriente de la filosofía: "el alma o el espíritu no son entidades autónomas y están vinculadas a la materia. Todo contacto con la realidad opera mediante los órganos de los sentidos. Dotado de instintos es un animal más, cuyo cerebro posibilita una inteligencia técnica". 



Así es como para Scheler, según esta concepción, ha de decir que entre un chimpancé y Edison, sólo hay variaciones cuantitativas. El hombre es poseedor de un idioma, o conjunto de señales y está posibilitado de manejar útiles e instrumentos por la complejidad de su sistema nervioso. Enunciados que derivaron en apologéticos para Bacon, Hume y Comte, (entre otros), pues no solo consensuaron, sino que son algunos de los más egregios y apasionados cultores de este pensamiento. Demás esta decir (¿está de mas?), que estas rutinas de la meditación profunda,  influenciaron fuertemente en Karl Marx, cosa que podemos probar mediante el materialismo dialéctico y  materialismo histórico, teorías éstas que le dieran fama y prestigio.






Lo bueno del gnosticismo es que como punto de partida tenemos como metología sistémica, el no descartar nada, pero tamizando el todo. Como diría Julián Marias: "rodear Jericó". Esta maldita costumbre, me ha llevado al ejercicio de la conciliación contumaz y a sopesar cada uno de los enfoques en pos de concebir una lógica multidimensional o multiverso, que prescinda de lo clásico para adaptarse a una visión mas cosmogónica del no tiempo. 



Soy de la firme creencia, hasta tanto se pueda falsear, que el dualismo y el monismo filosófico conforman una tercera dimensión de la realidad humana, que en filosofía adquiere mas planos metafísicos que tres, tendiendo el infinito. Pero para no hacer tan largo  este texto, comenzaré por exponer algunos pensamientos que en apariencia pueder sonar a refutación, pero que no lo son, porque no lo son. 






Si fuera que lo único que separa al hombre del resto de los animales fuera la razón, nos encontraríamos que algunos problemas difíciles  de resolver, en la medida que por ejemplo ante el ecosistema se presentan mas coherentes y ubicuos los animales que el ser humano, quien ha hecho de la destrucción su mas señero enigma, pero asimismo seguir negando valores relativos de racionalidad en los animales con todo lo que sabemos de ellos, solo nos alejaría de nuestra propia jactancia, para adentrarnos aun mas en el necio dogmatismo genérico. 



Demostrado está que los animales poseen funciones racionales menores, hasta llegar a animales muy inteligentes como el delfín, el caballo, el perro, el chimpancé, el elefante o los pulpos, etc. Pero asimismo, tampoco podemos sentenciar sin temor al ridículo, que los animales no poseen sentimientos, cosa que aquellos que tienen mascotas comprueban a diario. Hay casos de perros, gatos o caballos que a la muerte de su amigo humano, se han dejado morir al lado de su tumba, no sin antes visitarlo a diario. Tampoco es verdad que el ser humano, le deba su evolución solo a su "don del razonamiento", porque de hecho hay especies que han evolucionan mas rápido que nosotros, que además lo siguen haciendo, y que son especies mucho mas antiguas, tal el caso de la cucaracha, por mencionar un ejemplo. Y mejor no hablemos de los microorganismos como los virus y las bacterias,  verdaderos fenómenos de la creación.  




Tampoco  se ha podido probar aun con certeza que el hombre evolucionó a partir de un animal anterior, porque si bien es cierto que compartimos un genoma muy similar con ciertos homínidos, no menos cierto es esa exigua diferencia se da en muchas otras especies que tampoco obran como conexas desde lo científico. Y en todo caso, si fuera que se pudiera ratificar la Teoría de Darwing lejos de darnos alivio filosófico, nos tendría que poner en alerta, pues sería clara señal que no fuimos, no somos, ni seremos la especie especial que creemos ser, o bien, que queremos ser.  

Si la naturaleza puede propiciar la evolución de una especie animal con razón propia, es porque puede hacerlo a partir de su propia concepción y esencia, y por ende puede repetir la combinación de materia hasta llegar a otro símil humano tantas veces como sea necesario. En cuyo caso, no habría necesidad de meter a un Dios en la investigación y disputa, ya que es el Planeta Tierra quien provee los elementos de la materia necesarios para la creación de cada una de las cosas y seres vivos que existen sobre ella. Aunque luego de conocer estos vínculos deberíamos seguir por mas, ¿Dónde está Dios?, no lo se, y sospecho que es mejor no  saberlo.   

  

Claro que el dilema presenta algunos algoritmos, y el primero que se me ocurre es justamente el mismo que se le ocurrió a los primeros gnósticos, me refiero al dualismo (luego platonismo); materia - espíritu/alma/divinidad, entendiendo como divinidad, una palabra que describe un desconocimiento superior, que para algunos se transformó en "poder superior", ergo Dios. Entonces Dios al final de cuentas, no es otra cosa que "un desconocimiento superior", en cuyo caso discutir o no su existencia estaría viciado de nulidad suprametafísica. 



En lógica cuántica, en filosofía de la mente, y en esta aun no consensuada filosofía cuántica, se hacen diáfanas distinciones entre lo que se considera propiamente materia de lo que no lo es. Pero primero sería bueno recordar que en física clásica, rectora hasta hace pocos segundos de la filosofía occidental, existía materia y energía con  valores proporcionales y uniformes. Según este empirismo, la ley universal de conservación de la energía, que es el fundamento del primer principio de la termodinámica, indica que la energía ligada a un sistema aislado permanece constante en el tiempo. Eso significa que para una multitud de sistemas físicos clásicos la suma de la energía mecánica, la energía calorífica, la energía electromagnética, y otros tipos de energía potencial resultan en un número constante. Por ejemplo, la energía cinética se cuantifica en función del movimiento de la materia, la energía potencial según propiedades como el estado de deformación o a la posición de la materia en relación con las fuerzas que actúan sobre ella, la energía térmica según el estado termodinámico, y la energía química según la composición química. Claro que esto era ley "universal" antes que la mecánica y física cuántica llegara a nuestra vida del conocimiento. 


Con estos nuevos descubrimientos, debe tenerse en cuenta que según la Teoría de la Relatividad (Einstein) la energía definida según la mecánica clásica no se conserva constante, sino que lo que se mantiene es la masa-energía equivalente. En otras palabras, la Teoría de la Relatividad Especial establece una equivalencia entre masa y energía por la cual todos los cuerpos, por el hecho de estar formados de materia, poseen una energía adicional equivalentea a: "Energía =  masa x velocidad al cuadrado", y si se considera el principio de conservación de la energía, esta energía debe ser tomada en cuenta para obtener una ley natural de conservación (naturalmente en contrapartida, la masa no se conserva en relatividad, sino que la única posibilidad para una ley de conservación es contabilizar juntas la energía asociada a la masa y el resto de formas de energía).


Es importante dejar en claro este punto para que puedan entender a donde quiero llegar como hipótesis: La energía es una propiedad de los sistemas físicos, no es un estado físico real en si mismo, ni una "sustancia intangible". En mecánica clásica se representa como una magnitud escalar. Es decir, la energía es una abstracción matemática de una propiedad de los sistemas físicos pero que no es exacto (por ahora). Por ejemplo, se puede decir que un sistema con energía cinética nula está en reposo, pero que tiene vida, sin que la medición aun sea posible desde lo clásico. En problemas relativistas la energía de una partícula no puede ser representada por una medida escalar invariante, sino por el componente temporal de un cuadri-vector energía-momento (cuadrimomento), ya que diferentes observadores no miden la misma energía si no se mueven a la misma velocidad con respecto a la partícula. Si se consideran distribuciones de materia continuas, la descripción resulta todavía más complicada y la correcta descripción de la cantidad de movimiento y la energía requiere el uso del tensor energía-impulso, instrumental que aun sigue en evolución.



En definitiva, todos estos silogismos se utilizan para describir un conjunto de abstracciones de los sistemas físicos por la facilidad que plantea (única opción hasta ahora) para trabajar con magnitudes escalares, en comparación con las magnitudes vectoriales que proponen la velocidad o la aceleración. Por ejemplo, en mecánica, se puede describir completamente la dinámica de un sistema en función de las energías cinética, potencial, que componen la energía mecánica, que en la mecánica newtoniana tiene la propiedad de conservarse, es decir, ser invariante en el tiempo, cosa que no aplica en la matemática cuántica. Matemáticamente, la conservación de la energía para un sistema es una consecuencia directa de que las ecuaciones de evolución de ese sistema sean independientes del instante de tiempo considerado. 


Si pudieron comprender esto, podrán asentir conmigo que toda antropología filosófica inmersa en la Historia de la Filosofía guarda varios elementos que son comunes, habiendo otros que producen las dicotomías y distancias. Pero mas allá de toda concepción metafísica, falta muy poco para que podamos terminar de probar que existen reglas supraestructurales en la constitución de toda materia que nace como genealogía a partir de los "quantum". Esas subparticulas serían el punto de partida, y su compartamiento aunque inexplicable para nuestra lógica filosófica, serían piedra angular para explicar al hombre como tal. 



No tengo dudas, que hay una estrecha relación entre la evolución del planeta Tierra con todos los seres vivos que supo procurarse para si, evidenciando que existen en el cosmos distintas escalas de cuerpos y/o constitución de la materia, donde ésta tendría un rol determinado en la generación de energía. En otras palabras, el ser humano es una expresión mas de energía que de materia para el Planeta, pues la primera resulta preponderante ante la segunda. Y si lo es para el planeta, también lo sería para la galaxia y el universo. Desde una visión mucho mas amplia, el hombre solo sería una partícula subatómica para el universo, generadora de una energía que no es escalar respecto a su propia materia sino que discrecional, que como tal no puede ser medida sin que se modifiquen sus valores y formas, aunque no descarto que algún día podamos hacerlo. 



Es posible que bajo este nuevo lenguaje, el hombre corpóreo sea materia, y sea su propia  antimateria en sus sentimientos, alma y espíritu, ergo es la energía que no es visible ni indivisible, pero que destaca al ser humano del resto de lo que hay en el Planeta. En éste caso la fuerza física del hombre que no es mucha relativamente, por ejemplo en la cinética, donde hasta un caballo es mucho mas poderoso, se ve eclipsada por la fuerza invisible que parte de la conjunción psiquis/razón/pensamiento - alma/espíritu/sentimientos. No obstante, aun debemos probar donde está la demarcación, si es que la hay, para poder llegar a conocer cuales son nuestras probabilidades de vida mas allá de nuestro "futuro natural". Es decir, si nuestra evolución puede llevarnos a dominar y desafiar al propio Planeta que nos dio la vida, para inmortalizarnos como algo mas complejo en el universo. Tampoco debemos desechar la idea de que los enlazamientos fantasmales o cuánticos unan a los cerebros de todo el género humano como una única fuerza o energía cuántica, o si por el contrario será la tecnología que somos capaces de desarrollar lo que supla lo aun faltante. 


Lo cierto es, que ni la ética, ni la moral, y mucho menos la filosofía antropológica, social y de la mente, dejan de ser caprichosas invenciones de nuestra conciencia, porque mas allá de los detractores de Freud,  es temerario no asentir que el inconsciente del ser humano, es nuestra mejor bitácora, ergo es quien nos cuenta la historia de la evolución humana. Cuando podamos leer de nuestro cerebro, habremos encontrado la antropofanía o epifanía de las formas humanas. Toda la filosofía hasta ahora conocida, salvo la mas antigua y dualista, está a punto de caerse ante este nuevo mundo del conocimiento cuántico, y ya no se trata de combatir dualismo con monismo o vicerversa, sino que por el contrario las multidimensiones filosóficas serán las estrellas invitadas de lo que resta del siglo XXI. Por ahora se impone la "Teoría del Perpetuo Movimiento". El hombre se ha inventado a si mismo como ha querido, y ha inventado muchas cosas mas, pero llegó la hora de que empiece a descubrir algo de la realidad, cosa que puede o no gustar, y es bueno que lo hagamos pronto, cuanto menos antes de que el planeta que nos dio la vida nos declare prescindibles. Todo esto asumiendo que no haya otras posibilidades, como aquella que dice que el hombre fue puesto en este Planeta "sin permiso". Buen día.-

ESTE TEMA CONTINÚA EN: http://www.copia-oculta.org/2013/02/filosofia-cuantica-por-que-existo.html    

    
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