La Argentina de Cristina, un país para olvidar | PERIODISMO DE ESCRITORES

La Argentina de Cristina, un país para olvidar

viernes, 1 de febrero de 2013 4 comentarios

Escrito por: Lic Ramón D. Peralta 


Me he elevado en la misantropía de manera tan vehemente, que he decidido prescindir de mi mismo, clausurar mi mente, so ya no quiero decir "me arrepiento", tampoco auscultar el "me miento". Pero me sobra aliento para seguir en el desconcierto, trovador infame de una plegaria innata que se degrada cada vez que se repite, cada vez que se calla. He servido en mi vida a muchos tiranos y he esculpido mi falsa imagen en esa claudicación, en cada momento que me dejé ser...,argentino. Si esas renuncias extintas supiesen cuánto las he odiado, intentarían comprar un alma en cuotas, sólo para reírse socarronamente de mi presente ya olvidado.

Nadie mas idealista que un hombre de letras, y nadie mas estúpido que un filósofos sin público, pero un filósofo de letras es una calamidad. ¿Quién no se ha sentido eterno alguna vez en su vida, como para pretender que todos nuestros caprichos sean inmortales?. Quizás la vida dure lo mismo que nuestros estremecimientos, ilusiones, mitologías y fetiches. Tal vez alguien necesite correr ilusión y darle paso al hastío, que siendo por nadie querido, es tuyo, es mío y es nada, cuando la negación se torna compulsión. 

Es muy lindo debatir con los dogmáticos porque nos enseñan que hay todo un universo mas allá de la lógica y lo meramente admisible como distopía. Muchos de estos pasionales argentinos, que aman con locura enfermiza el dogma de la desidia, la mentira y el latrocinio  institucional, suponen que los aumentos de precios cuando juegan con aumento de sueldos no conforman ninguna excepcionalidad en la economía, y remotamente se atreven a usar el sustantivo inflación como verbo que se conjuga cotidianamente, día tras día, valga la "Rebuznancia" (dícese del arte de hacer redundar a un asno). 


Hoy me levanté sintiéndome muy valiente, casi tanto como los adláteres del kirchnerismo y luego de colgarme la sábana emparchada en forma de capa, y tomar mi bastón que obra como espada, salí sin rumbo fijo, pero con una misión lozana y altruista, defender el honor de la semántica "inflación". Al fin y al cabo después de tantas décadas de convivir con ella, se ha hecho parte de la familia, de los amigos, de los afectos, del peronismo. Pero la inflación es como la "heroína", sino acabas con ella, acaba contigo. Y si bien es bueno "acabar juntos",  solo corre para para el sexo. Con la inflación el único que goza es el que está arriba, los de abajo siempre terminan sodomizados contra natura. 

Sin embargo hay muchos gobiernos y desgobiernos, que son monolíticos a la hora de decidir entre administrar con inflación o administrar con mas inflación. En ese dilema existencialista, normalmente terminan decidiéndose por la segunda. Este monismo "filosófico" ha llevado a la Argentina a que los ciclos económicos tengan la dinámica de una montaña rusa nuclear, ergo pasamos de ser el mejor país del mundo, a ser el Quasimodo de los "curdelarios". Pero lo hacemos con gloria, con dignidad, con peronismo, so cuando nos hundimos, lo hacemos como los músicos del Titánic, tocando la misma "sanata" hasta el final. 


Hay que ser mas indulgente con los análisis, pues lo bueno de adoctrinar a los más jóvenes en su "afanosa" militancia, es que estos solo conocen la historia de nuestro país, mediante los mitos, fábulas, leyendas y triviums que les bajan desde las vanguardias burguesas del poder, lo cual los inmuniza ante todo empirismo, ontología y experiencia pre-existente. Para ellos no hay inflación, porque tampoco esa palabra está permitida, lo mismo que eufemismos como el "cepo cambiario", "libertad de prensa", "libertad de expresión", "persecución ideológica", "manipulación de la información pública", "estadísticas truchas", etc (la lista es larga). 

Este dogma enlatado, les enseñó la  necesidad de convertir a esos seres en eternos por medio de la adoración, la premura por elevarlos, el exceso de corazón, el desborde de destrucción natural que sus propias sombras parecen eclipsar. ¡Ave Cesar, los que van a morir te saludan!, acto seguido nos sueltan estas fieras que salen con la fuerza de una masa enceguecida a defender algo que no existe. Las mismas estupideces que hizo Cristina, las puede hacer Macri, Binner, Lilita, Alfonsín, incluso hasta yo puedo hacerlas, ergo la mala praxis es el  mas incluyente de los modelos posibles, y mejor no hablemos de corrupción, atributo y arte que aprendemos desde muy pequeños, cual espartanos del vil metal.   


El dogma kirchnerista  es un subterfugio de la locura y el que cae en sus redes marcha por un camino incierto rumbo a su propia angustia, su propia destrucción, su propia nada, para que luego todo deba ser amnesia en pos de volver a comenzar. Así es la vida del dogmático, del berrinche, de la pasión, del fanatismo, del desenfreno, del hincha de fútbol. A pesar de ello, tenemos fundamentalismo y totalitarismo para rato, pues a falta de Cristina, buenos serán otros caudillos. 


Si existiere un progresismo reaccionario, este sería su antimateria, uno que no reacciona y solo conculca misticismo, épica y fantasía donde deberían verse hechos y resultados. ¿Es que ya pocos entienden que 10 años no es tanto, como para seguir comulgando con las promesas de gente nueva?. El kirchnerismo ha perdido el "touch", ese toque de campana que nos anuncia que ha llegado el mediodía, ese canto de golondrina, esa virtud, esa copla que ensalza la esperanza de un  pueblo que anhelaba un futuro venturoso. No hace falta pretender mas "derecha" o mas "izquierda", que si bien son nada en la mirada, el kirchnerismo ya me dio todo eso. ¿No será hora de que pidamos decencia, honradez, idoneidad y algo mas?, ¿por qué debo seguir consintiendo los mismos políticos de siempre si en el 2001 pedíamos por "que se vayan todos?. Está claro que el pueblo argentino está inmunizado contra el aprendizaje de la experiencia ¿cuántas veces debemos tropezar con la misma piedra hasta que aprendamos a correr la piedra o a evitar el mismo camino?. ¿Hay animal tan estúpido como para hacer eso?     


Los dogmas políticos al igual que las religiones nos enseñaron la senda de la felicidad, pero a costa de nuestra propia esclavitud, ergo de una psiquis que obra anestesiada. Pero la ilusión de estar aquí, en el hoy, es más estimulante que la serenidad de no estar en ninguna parte, de estar como protagonista,  de estar en los cielos. Vaya manera de congraciarse con la superstición. 

Ayer los argentinos debatían sobre las palabra de Macri, hoy sobre las  sórdidas críticas de Miguel el Sel, que cuanto menos tiene el atenuante de ser un cómico profesional, siempre hablamos de Cristina, que si bien se conoce como actriz melodramática no deja de hacerle sombra a los humoristas ni prestidigitadores, mañana hablaremos de otro, otro y otro, pero de los problemas importantes nadie quiere hablar (en el gobierno).  Nuestro virtuosismo retórico y dialéctico gira en torno a la descalificación, ninguneo y difamación, pero no se escucha propuesta alguna de como salir de esta encerrona que nos depara la inflación. Lo mas triste de todo esto, es que íntimamente sabemos que ya es tarde para decir nada, es hora de hacer, y como el gobierno ni siquiera quiere hablar, menos habrá de hacerse.     


No puede concebirse la fuerza del kirchnerismo sin la enfermedad. No en vano los hombres más peligrosos son los que tienen una salud afectada. El "navío" de los países, según la historia, han sido timoneado por hombres que se toman el pulso constantemente, según diría el amigo Ciorán . Y para un capitán que se le hunde el barco en puerto firme, la cosa se torna mas que preocupante. Si "insólito" fuera un país, sería éste, el de Argentina con Cristina, aunque sin ella tampoco perdería su estandarte. El kirchnerismo fue una linda ilusión mientras nos permitimos la esperanza, pero luego de diez años en el gobierno,  hace falta renovar esa fe, esa devoción por lo inmaterial, por lo intangible, por la utopía. Ya que sabemos que Argentina es un país sin moral, no nos queda otra que edificar abstracciones donde solo hay miseria humana. Ahora iremos por algo "distinto", por el edén, por el "arca de la alianza", que consiste es ir detrás de otro caudillo y por mas planes cortoplacistas y mágicos. Lo único verdaderamente sustentable en nuestro país, es la corrupción, la ignorancia, el dogmatismo y la estupidez, dentro de esto pidan todo, por fuera, la nada.     




Nuestras revoluciones son eternas y cambiamos todo para volver a comenzar con cada ciclo. Quizás deberíamos ser mas prácticos, aprovechando los avances tecnológicos, y automatizar estos mecanismos manejados a dedo (hasta ahora). Yo diría que estos sistemas de pensamiento han dado soluciones quizá falsas, pero en todo caso soluciones a los verdaderos problemas de nuestro tiempo. Quiero decir que una doctrina puede ser verdadera o falsa, pero en todo caso hay que plantearse primero la cuestión de si es una respuesta a nuestros problemas o a otros. 


No se olvide que un problema no es simplemente algo que yo no sé, un desconocimiento. Si a mí me preguntan cuántos pelos tienen en la cabeza los muchos lectores que me siguen, no sabría decirlo. ¿Es éste un problema? No. Y ¿qué falta para que sea un problema? Que yo tenga que saberlo. Por fortuna, para nada tengo que saber cuántos cabellos tienen mis lectores; y esto quiere decir que no es un problema. Pero si yo tuviera que saberlo,... si por ejemplo, alguien me ofreciera un gran premio de varios millones si el número de pelos fuera par, y si en contrapartida me amenazara con muerte violenta si ese número era impar, entonces, sin duda se convertiría para mí en un verdadero problema. Para que algo sea un problema hace falta: primero, que yo no lo sepa; y segundo, que tenga que saberlo. 


El hombre tiene un horizonte problemático que cambia de tiempo en tiempo. Y la mayor parte de los problemas dejan de serlo, no porque se resuelvan, sino porque se disuelven, mutan o se tornan obsoletos. La historia de la filosofía, la historia intelectual entera, es la historia de una sucesión de soluciones, pero primariamente es la historia de una sucesión de problemas. Y estos problemas se suceden históricamente, se van desplazando, se van disolviendo y dejando paso a otros. Pero cuando esos problemas se repiten década tras década, la filosofía muere como tal, para que los comunes sean aceptados en el purgatorio de la infamia y la decadencia. Los argentinos aprendimos a disfrazar el autoritarismo dentro de pintorescos a imaginarios envases, y como muchos aman mas el celofán que el contenido, volvemos en el loop a quedar en el punto de partida


Frente a muchas doctrinas intelectuales podemos decir quizá que son verdaderas, o que posiblemente lo son, pero no son soluciones a nuestros problemas, sino a otros, a los del siglo XIII o el XVII o el XIX, tal vez ni siquiera del XX.  No es lo que a nosotros nos angustia o nos inquieta lo que angustiaba a los hombres de hace un siglo, de hace Ocho o hace veinte, y sus soluciones, sean cualesquiera, aunque sean correctas lógicamente y objetivamente verdaderas, por razón de su contenido, no nos sirven porque no son soluciones a nuestro problema. Los tópicos mueren y nacen con el tiempo, realidades que son vistas como invisible por lo ideológico, dogmas y doctrinas que solo pueden ver alucinaciones y enclenque fantasmagoría.

El punto de partida de todos estos sistemas de pensamiento político y social, conforman la idiosincracia de un estilo vernáculo, llámese "peronismo", "existencia", "subjetividad" o, más profunda y correctamente, "ser argentino". Esta vida ha sido interpretada desde diversos puntos de vista, algunos más amplios, otros más parciales. Algunos significaban una interpretación forzada; otros la proyectan sobre un plano y la reducen a una realidad bidimensional en vez de dejarla ser lo que es plenamente y de bulto. 



En todo caso, por ser el punto de partida de nuestra vida, en lo que tiene de vida humana personal, todos estos modelos con forma de "sonajero" se han centrado en la noción de libertad e igualdad; en la condición que tiene el hombre de hacerse o elegirse a sí mismo de un modo o de otro; en la soledad en la cual acontece la vida de cada uno de nosotros; en los temas de la responsabilidad, el desamparo, el dolor, la angustia, la náusea... esos que se han llamado a sí mismo "argentinos patriotas o viceversa". Sin duda lo son, pero no  está dicho en ninguna parte que sean estos los únicos, o los más interesantes, y que no se hayan quedado en el tintero otros tan importantes, tan existenciales, tan argentinos y, quizá, tan radicales. Vivisección de una comunidad que se distingue de si misma, en el amparo de las modas y del embuste interminable.

   


Para finalizar, admito que no puedo reconciliarme conmigo mismo, con los otros, con las cosas, con mi sociedad, con la nada. Ni siquiera con Dios, el mismo que reemplazo con mi omnipotencia y soberbia. Ya no tolero lo absoluto salvo el incidente de mi muerte, que añoro como salvación. Es curioso, porque hoy me asombro de lo que soy,  ilusión de mi existencia, quién me sabe a sentido supremo, el sinsentido de la vida. Me despido a sabiendas que no voy a enmendar nada con  este acontecimiento, quizás tampoco quiera que se erija en declaración de principios que ignoro y me desprecian, ergo mi misión era solo escribir, para que algún día lean mis tataranietos, de pluma y mente, con propia sangre, lo que desveló a su ancestro, el amor por un país como la ex Argentina. En este proceso de idas y venidas e incertidumbre, ante un  nuevo "desorden mundial", solo nos resta desaparecer como Nación, para resucitar en forma de olvido y perdón.- 




Share this article :

+ comentarios + 4 comentarios

Anónimo
1 de febrero de 2013, 12:55

Es un auténtico placer leerlo Don Peralta, se lo digo en serio. Desde sus ensayos, pasando por su fino humor e ironía hasta llegar a los mas profundos pensamientos, son verdaderas bellezas desde lo estético, literario y reflexivo. Un cálido saludo desde México. Dante Romero Quintana

1 de febrero de 2013, 13:35

Muchas gracias por sus palabras. Respetuoso saludo desde Argentina. Lic Ramón D. Peralta

Anónimo
28 de diciembre de 2013, 11:51

Lo que mas admiro de usted don Peralta, es su humildad y grandeza. Pensar que hay tantos perros famosos escribiendo, cobrando y mucho por basura. Mientras usted nos regala ésta belleza literaria - voz de lo que pide el pueblo mayoritario en Argentina - sin pedir nada a cambio. Gracias por tanto y feliz año nuevo GENIO. ArmandoLNOL

28 de diciembre de 2013, 12:03

Muchas gracias por tan reconfortantes palabras. FELIZ AÑO NUEVO y un fuerte abrazo para usted, hidalgo Armando. Lic Ramón D. Peralta

Publicar un comentario en la entrada

 
Letras Opacas.org | |
Copyright © 2011. PERIODISMO DE ESCRITORES - All Rights Reserved
Template Created by Creating Website Published by Mas Template
Proudly powered by Blogger
Conseguir la ú…e Flash Player Blogger {{Usuario escritura-4}}