¿Tiene sentido la lucha entre la izquierda y la derecha? | PERIODISMO DE ESCRITORES

¿Tiene sentido la lucha entre la izquierda y la derecha?

viernes, 15 de febrero de 2013 2 comentarios


Escrito por Lic Ramón D. Peralta




Confieso que no son pocas las veces en que tengo ganas de mandar todo al infierno, para dedicarme solo a dejarme morir, en pos de regalarme una vida plena en indiferencia y autocompasión. Pero se me pasa ni bien olvido quien soy en realidad, lo cual agradezco muy esporádicamente porque no es buena mi memoria introspectiva, regular la autocrítica y muy mala mi conciencia.  Mentiría si afirmo que soy impermeable a los insultos y agravios, pero peor embuste es suponer que me se defender de ellos. 







Esta Argentina agota, cansa, desmoraliza, me lleva a mantener la guardia en alto in eternum, como si en esa vigilia me fuera la última oportunidad. Soy esclavo de la maldita sensación de estar sitiado, so tengo miedo de que al cerrar los ojos por un segundo, me habrán de dormir, me habrán de ultimar. Es demoledor vivir así, no se puede descansar, imposible continuar sin confiar ni en la propia sombra. Estoy rodeado de enemigos foráneos inventados, a sabiendas que los reales son compatriotas. Luego de éstas pocas oraciones, me cuesta continuar. 



Ya ni siquiera existe el reto intelectual de desafiar el instinto, la intuición, la mas señera reflexión, pues ya todo es certidumbre, todo es clarividencia ratificada por visiones del pasado, un dejá vú repetido una y mil veces, es lozanía, es epifanía de dos pesos, es una verdad que se disfraza de realidad con máscara de evidencia. Y salvo las masas adoctrinables, ya nadie duda del previsible desenlace, Argentina otra vez renovará sus votos ante los ciclos económicos. 






Parece un estigma, es cosa de argentinos. Es ilógico negar la inflación y atacarla con control de precios simultáneamente:  es o no es - "to be or not to be". Tampoco se puede ser "anti-imperialista" y pedir inversiones al primer mundo en el mismo espacio temporal. No se puede hablar de crecimiento cuando cada vez estamos mas lejos de la recuperación, son dimensiones que no admiten ser materia y antimateria al mismo tiempo. Es imposible que no haya cepo cambiario cuando hay pesificación forzosa e integral de la economía. No se puede hablar de hacer justicia con la causa AMIA cuando se pacta con los culpables y criminales, eso es imposible que suceda en un mismo plano metafísico, no existe tal cosa. Sin embargo tenemos un gobierno que ha logrado hacerle creer a una parte del pueblo que esos conjuntos vacíos están lleno de soluciones.    


 



Después de tantos años de ésta sórdida lucha de lo falsable contra la negación, la exótica diáspora vernácula se ha vuelto institucional. Este gobierno desde el 2005 ha venido metódicamente negando eventos inminentes que luego fueron una atroz realidad, y aun  ante los hechos consumados se insiste en seguir negando lo flagrante y alevoso. Ensañamiento de la negación dogmática. El 2013 se parece mucho al 1997 del menemismo, donde el apoyo de los mismos de siempre no aseguran la continuidad de un dogma que se reedita a si mismo en cada década. El peronismo está en uno de sus atávicos procesos metabólicos, donde luego de regurgitarse a si mismo saldrá de sus entrañas una nueva criatura algo mas deforme que la anterior para que con algunos años mas termine   pareciéndose a las exequias de su propio canibalismo. 






Mientras sigamos encarando cada problema de nuestra Nación con ideología y no con inteligencia y razón, seguiremos en éste círculo vicioso por toda la eternidad. Pero no subestimemos al pueblo argentino, quien luego de tantas décadas de dirigismo supo adaptarse y amar este sórdido sistema socioeconómico, donde el capitalismo de estado, cuando se sabe manejar, postula un fiable camino para asirse de dinero fácil. Los peronistas son apasionados mercaderes del dinero público, como única fuente de inspiración. Hoy todos, en mas o en menos tenemos una genealogía psícosociológica peronista, pues nadie está libre del autoritarismo, ambición, hedonismo y la estupidez colectiva.  


              



Todo este proceso cultural nos ha llevado a que gran parte de los argentinos definamos que  el concepto de Estado presupone el de "política", es decir que  el Estado es definido como el estatus político de un pueblo organizado sobre un territorio delimitado. En la época actual, el Estado se encuentra entremezclado con la sociedad, al punto que lo político no admite ser definido a partir de lo no estatal. Por eso, para llegar a una definición de lo netamente político se requiere el descubrimiento y la fijación de una distinción específica a la cual sea posible referir las acciones y los motivos políticos y sociales. Esta diatriba es nodriza de la distinción de "amigo y enemigo", la cual determina la esencia de lo político, y desde éste criterio se puede determinar lo político de lo apolítico. En la medida que no es derivable de otros criterios, ella corresponde, para la política, a los criterios relativamente autónomos de otros ámbitos humanos: bueno y malo para la moral, bello y feo para la estética,  patriota o antipatriota para lo dogmático, etc.


Así, la esencia de las relaciones políticas es el agonismo concreto originado a partir de la posibilidad efectiva de administrar la lucha. Lo político es, entonces, una conducta determinada por la posibilidad real de lucha; es también la comprensión de esa posibilidad concreta y la correcta distinción entre amigos y enemigos. El medio político es, por ende para el kirchnerismo, un medio y fin de combates concretos, sin que importen demasiado las causas de fondo que se dicen perseguir.


El significado para las masas dogmáticas de la distinción de "amigo–enemigo" es el de indicar el extremo grado de intensidad de una unión o de una separación, que puede subsistir teórica y prácticamente sin que, al mismo tiempo, deban ser empleadas otras distinciones morales, estéticas, económicas, doctrinarias, etc., pues no hay necesidad de que el enemigo político sea moralmente malo o estéticamente feo, ergo "el enemigo es simplemente el otro que está en contra de mi posición". El enemigo político es un conjunto de hombres que combate, al menos virtualmente, o sea sobre una posibilidad real, y que se contrapone a otro agrupamiento humano del mismo género. Enemigo es sólo el enemigo público, puesto que todo lo que se refiere a semejante agrupamiento, y en particular a un pueblo íntegro, deviene por ello mismo público, es por esto que aunque el enemigo sea político no necesariamente tiene que ser un enemigo en la esfera de las relaciones individuales.


El agonismo político neomarxista que dice sostener el kirchnerismo, es el más intenso y extremo de todos y cualquier otra contraposición concreta es tanto más política cuanto más se aproxima al punto extremo, el del agrupamiento basado en el concepto amigo–enemigo. 

Pero ante la sospecha de los mismos dogmáticos de que su propio modus vivendi puede fracasar, se comienza a ver como nuestra sociedad atraviesa por una discusión fundamental que se ha dado de manera harto confusa y errática. Estamos ante un cambio profundo, pero no sabemos o entendemos bien lo que pasa. De un lado estudiantes, trabajadores, jubilados, productores agropecuarios, comerciantes, empresarios, desocupados y ciudadanos claman por mayor participación, en asonada o reconocimiento de los excluidos,  y en simultaneo rechazan un modelo de prosperidad centrado en la libertad económica de los noventa y cuyo paradigma de esparcimiento es el mal de un pasado en apariencia repudiado por todos (kirchneristas y antikirchneristas). Del otro lado, hay quienes desconfían del intervencionismo social o estatal y defienden la libertad como ausencia de intrusión en los propios asuntos, pero también poniendo algunos reparos.


Es curiosa esta dualidad en la transición, porque los mismos candidatos y petit partidos políticos de la oposición se llaman a si mismo progresismo, socialismo, desarrollismo ergo intervencionismo, incluyendo al mas menemista de todos, Mauricio Macri. Pero ¿quién es quien en Argentina realmente?, pues como bien nos dijo la historia, nadie es lo que dice ser hasta que habla con sus acciones.   



Unos y otros hablan de lo "público" y del Estado, como si una cosa y la otra fueran efectivamente lo mismo,  y encima lo hacen con los peores argumentos, cuando hay tantos otros que servirían para disfrazar de posible una falacia. Luego de tantos años de consumir clichés y latiguillos envasados, incluso muchos estudiantes universitarios y profesionales graduados han llegado a creer que lo público es sinónimo de Estado. 






Por ejemplo si los estudiantes piden universidad pública, se refieren a la universidad estatal. Si  la derecha peronista indica un modelo que defienda lo público, entonces se refiere a politización, estatismo, intervencionismo ergo capitalismo de estado. Sin embargo cuando se habla de fracasos de gestión, y se ausculta el comportamiento aislado de las variables macro, veremos como ese dirigismo de lo público se quita el sayo para endosarle rápidamente culpas y dolos al sector privado. 



Explicado en criollo básico, cuando hay una oferta agregada que cae ante una demanda agregada forzada a subir por políticas  monetarias expansivas, se produce inflación. Como sabido es que el aumento de la producción se logra con mayor inversión, es aquí donde lo público como por arte de birlibirloque de transforma en "responsabilidad privada". Pero lejos de abordarse la problemática como correspondería, se prefiere culpar el sector empresarial de remarcador compulsivo,  avaro y codicioso, etc. 






En otras palabras cuando el avance del intervencionismo estatal quita todo estímulo de inversión privada, y produce un desiquilibrio entre oferta y demanda, lo público deja de ser tal para convertirse para el dogma en privado, cuando bien sabemos que nada mas público que la recreación de un marco jurídico y económico que genere confianza. Para dejar en claro éste punto, en ciencias políticas la "generación de confianza" está en manos de todos, so es considerado público, pues es el gobierno el encargado de administrar las políticas que tiendan a ello. En cambio la economía ortodoxa siempre prefiere hablar de agentes económicos y/o mercados, cuando el Estado no interviene de manera extrema en la economía.  

    

La discusión que vemos hoy, aun sin saber qué será de nuestras vidas luego de que Cristina halla dejado el poder, alcanza así un punto muerto, pues unos piden más Estado, mientras otros reclaman más libertad. A estas alturas sería bueno preguntarse si la sociedad argentina, luego de semejante trauma, estará en condiciones de salir del pensamiento dogmático y circular, para preguntarse: ¿Se puede hacer que lo público no sean tan público y lo privado sea menos privado?.


El tradicional pensamiento de izquierda y derecha empobrecen y envilecen el concepto de lo público cuando lo entienden como dirigismo, estatismo y capitalismo de estado. Porque no hay que confundir privatizaciones menemistas con liberalismo, pues solo se trató de un espurio negociado que jamás dejó de ser intervencionista. Lo público es distinto del Estado. 


El Congreso Nacional, por ejemplo, institución estatal, muchas veces opera como un mercado donde se comercializan leyes y proyectos para beneficiar a tal o cual sector. Una institución pública (estatal) actúa según lógica privada (mercado). Y como contracara, tenemos el ejemplo de los colegios privados quienes intentan jerarquizar una educación que desde lo estatal está en clara crisis, ergo esta misión privada pasa a ser de interés público, pues nada mas público que la educación de un pueblo. En síntesis para los ciudadanos el afán de lucro de estos colegios privados pasa a ser secundario ante el magno interés público que demanda la educación de nuestros hijos. Hace siglos, Kant habló sobre lo público como "aquel ámbito en el cual los seres humanos deliberan mediante el uso libre de su razón". Lo público aquí implica visibilidad, pues requiere de diálogo; también del reconocimiento del otro como persona capaz de usar su razón. Lo público requiere de democracia, república y una educación cívica bien cimentada. 


No quiero desbordar en ingenuidad, pero sería esperable, que la sociedad argentina comience en algún punto, a ir gradualmente abandonando las posturas maniqueas y fundamentalistas, de tal manera que pueda ver los matices que ofrecen los colores de la vida moderna, donde no todo es blanco o negro. Y donde las responsablidades deben ser compartidas tanto por el sector público como el privado, entendiendo a priori que  debatir, consultar y consensuar no significan pérdida de poder, sino todo lo contrario. Mientras no abandonemos definitivamente la idea de que defender lo  público no significa atacar ni quitarle espacios a lo privado, nuestros problemas seguirán girando como en una calesita, que ciertamente nos cansamos de chocar. 


Justamente el nuevo paradigma que hoy vive el mundo, porque esto no solo acontece en Argentina, es poder concebir nuevas filosofías sociales y políticas donde se prescinda del agonismo, el neomarxismo y el neoliberalismo. En otras palabras, encontrar un punto donde en vez de luchar contra nuestra propia naturaleza nos adaptemos a ella para ganarle desde lo social con sus propias armas.  

En la disputa entre el invidualismo y lo comunitario se esconde un punto de comunión donde ambas dimensiones pueden convivir, so es menester que aprovechemos este contexto de cambios metafísicos y supraestructurales, para que lo hallemos, y pronto. 


Para despedirme les dejo esta reflexión del filósofo chileno Hugo Herrera: "Si se tomara conciencia de esta comprensión de lo público, sería posible destrabar al menos parte de nuestros conflictos. El estatista no podría sino aceptar que lo público es una exigencia con la que el Estado no siempre cumple y que, por ejemplo, estatizar toda la educación no es una solución infalible. El liberal, de su lado, tendría que admitir lo razonable que es restringir el mercado cuando se vuelve irracional, monopólico, abusivo; que la concentración de poder económico puede terminar aboliendo la libertad de los ciudadanos como consumidores o trabajadores, o incluso amenazar la independencia del poder político".


Quizás llegó el momento de que alguien proponga algo realmente novedoso, y tal vez sea una Edad propicia para que muchos argentinos lo entiendan. Quienes mas insisten en la supremacía   de la ignorancia en el pueblo argentino, normalmente son los mas supinos y dogmáticos. Ya que hoy todos los políticos se venden como progresistas y solidarios sería bueno que también nos expliquen como harán para re-establecer la confianza en una sociedad cada vez mas escéptica,  díscola y cualunquista. No tengo dudas, la inflación y ésta crisis tienen solución: cambiar el gobierno en los próximos comicios. Lo mas jocoso y triste a la vez, es que las alternativas que vende el dogma enlatado sobre una presunta izquierda y derecha, nos conduce al mismo puerto, el capitalismo de estado ergo dirigismo o intervencionismo. Pero la pregunta aun sigue abierta: ¿A quién votar?.....
Share this article :

+ comentarios + 2 comentarios

Anónimo
20 de abril de 2013, 9:13

Da gusto encontrar y leer semejante calibre de pensamiento y análisis .- notorio lo que he encontrado en este blog. Vayan mis felicitaciones al autor

Rodrigo Rato

Anónimo
16 de septiembre de 2013, 16:11

Las ultimas 3 semanas de mi vida, por acontecimientos personales vividos, sea de conversaciones, lecturas y observaciones del interior del sistema, tenia la sospecha de este tipo de visión que ud. excelentemente relata con claridad y que amenazaba constantemente mi idealismo temperamental y bien solido, pero confundido por ciertas expresiones ajenas, al igual que se le destruye unos cuantos a diario.
Hay que hacerle una critica a las veteranas generaciones que no lo expresan con las palabras claras que corresponden, solo lo insinúan y acá yo creo que se genera la causa, descomunicación de los extremos generacionales, porque parte de las generación que se avocan a expresarlo, ya han tomado partido y hacen política agonista a partir de su experiencia, ambos extremos.Ya advertía esta visión a través de gestos o comentarios acotados e inconclusos de los viejos. No se imagina el gran aporte que me ha hecho, mas que a mi persona, a mi causa, mi única misión en esta vida. Es una pena que este tipo de reflexiones no sean de las mas habituales de estar a nuestro alcance, seria muy diferente si todos los iniciados desde un principio las tuviéramos en cuenta.
No he de coincidir cuando expresa su postura, pero su relato de lo vivido me marca un horizonte. He de imprimir esto ahora mismo, para analizarlo mas detenidamente y compartirlo con quienes ya veníamos suponiendo algo de todo esto. Saludos amigo, y espero que se encuentre al mismo tiempo escribiendo sus memorias, porque será un aporte fundamental por sus conocimientos y claridad al expresarlo!

El joven lector que lo sigue por facebook.

Saludos.

Publicar un comentario en la entrada

 
Letras Opacas.org | |
Copyright © 2011. PERIODISMO DE ESCRITORES - All Rights Reserved
Template Created by Creating Website Published by Mas Template
Proudly powered by Blogger
Conseguir la ú…e Flash Player Blogger {{Usuario escritura-4}}