Filosofía: la humildad | PERIODISMO DE ESCRITORES

Filosofía: la humildad

martes, 26 de marzo de 2013 6 comentarios

Escrito por Lic Ramón D. Peralta

PREFACIO: La humildad en síntesis es un estado de regocijo, calma, reencuentro, reconciliación, paz y amor interior, so es vivir asumiendo una nueva oportunidad como real, como propia, como única misión posible,  eterna.


INTRODUCCIÓN

Hay personas que dicen quererme mucho, y no tengo por que dudarlo ¿o si?. No dudo que mi esposa me quiera, y si lo hago, tampoco sería prudente y conveniente hacerlo público. En cuyo caso, mejor seguir escribiendo en aras de libertad, pero también de salubridad. Mi amada esposa, me pidió que le explique, partiendo exclusivamente de la filosofía (vaya a saber cual), qué es en concreto la "Humildad", por cuanto a prima facie, solicito encarecidamente sepan absolverme ante la flagrante falta de ella. Sospecho que es menester comenzar diciendo dos o tres cosas. Primero lejos estoy de ser una persona humilde, y aunque quizás este texto pueda sonar coherente (tal vez no), no parte como fruto de la experiencia, ni siquiera de virtud adyacente o conexa. Segundo, entiendo que mi esposa me haya pedido semejante esfuerzo, puesto que se halla en éste momento sobre el tapete la auscultación de una serie de fortalezas y atributos del recientemente uncido Sumo Pontífice, obviamente me refiero a Jorge Mario Bergoglio.  Tercero: "de forma y sin fondo". 

Es tan duro éste "deber", que deberé pedir disculpas mil  veces mas, sobre todo por el contraste que podrá percibir con seguridad en cada uno de mis silogismos respecto de la esencia que como causa sui, tiene "humildad". Y es tan arrogante intentar definir desde la filosofía semejante entelequia, porque justamente la humildad se encuentra como utopía,  en las antípodas de toda pretensión literaria, y marca un abismo diferencial para con el mundo de los filósofos. Nadie mas soberbio y egocéntrico, que alguien que se presume filósofo, quizás solo superado por los hombres que venden religión y los políticos (que venden lo mismo que los primeros, pero con formas y contenidos apócrifos). Digo además, que será arduo, una porque hasta éste instante no se me ha ocurrido nada que me satisfaga, y dos porque lo que obra en internet tampoco me llenó. Entonces ¿Puede existir una definición de "humildad", que arrancando de la filosofía pueda conformar a creyentes, como a no creyentes, escépticos, pesimistas y superdotados?. No lo se, pues hagamos el intento, y a ver que sale de todo esto. 


Ayer escuché al periodista y abogado, muy famoso en Argentina por cierto, Mariano Grondona, definir la palabra "humildad" partiendo (como suele hacerlo), de su etimología lingüística, el latín. Dijo que proviene del latín "humilis" que guardaría correspondencia con humedad, ergo la tierra, y que como tal equivalía a estar influenciado por la naturaleza o "don divino". Claro que en la dimensión de la filosofía, ésta "demarcación" suena impropia, o bien incompleta y poco consistente. La teología y la religión, desde siempre han pecado de reduccionistas y simplistas, lo cual les permitió usar dos entes superiores en todas sus discusiones y debates, "Dios" y la "Ley del Facilismo", aunque muchos puedan verlo como una sola entidad, sin embargo no lo son. 

Para evitar controversias injustificadas e ingratas, dejaré la teología de lado, para tratar de concordar con ustedes algo que se vea equilibrado, consustancial y asequible, sin olvidar sobrevolar algunas conspicuas definiciones que hicieron célebre a la palabra "Humildad. Comenzando con el más conocido diccionario de nuestra lengua, veremos que la RAE dice literalmente lo siguiente: 



humildad.


(Del lat. humilĭtas, -ātis).

1. f. Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.


2. f. Bajeza de nacimiento o de otra cualquier especie.

3. f. Sumisión, rendimiento.

~ de garabato.

1. f. coloq. humildad falsa y afectada.

Y seguimos con la segunda, y quizás la primera enciclopedia digital mas visitada, Wikipedia, quien aporta: 


Miguel de Cervantes dice en el famoso Diálogo de los Perros que "la humildad es la base y fundamento de todas virtudes, y que sin ella no hay alguna que lo sea." Opina así el príncipe de los ingenios que la modestia y la discreción mejora las demás virtudes y enriquece la personalidad.

 




Empecemos a desandar un camino que promete ser hostil, inquisitivo, demagógico, hipócrita, inmaduro pero romántico, lírico y emocional. ¿O no es eso lo que muchos esperan de una definición "apropiada"?. Nadie quiere que yo escriba lo que no se espera, y mucho menos que se salga de estos vientos festivos de reconciliación que están soplando. Hoy hay un Papa argentino, y todos debemos festejarlo, sobre todo porque se lo ve como la vívida imagen de la "humildad". Ahora bien, si eso es lo que desean de mi, ¿qué hacemos con las variantes que nos provee la Real Academia Española de Legua?. 



Porque como podrán apreciar, en el 1. f. se dice: "Virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.". ¿Qué entienden por esto?. ¿Conocía Bergoglio sus propias limitaciones y debilidades?, y si las conocía ¿obró en su vida acorde con ese conocimiento?. Se puede hacer largo esto, o bien puedo acortar caminos, al suponer que todos mis lectores son lo inteligente que imagino que son, lo cual excluiría a muchos lectores nuevos. ¿Hay manera de que todos entiendan lo que sigue, sin dejar de honrar la economía epistémica y semántica?, pues probemos. 






Hay algo que quizás nos sirva de algo: ¿alguno de ustedes se conoce a si mismo en realidad?, pues independientemente de su respuesta introspectiva retrospectiva, para muchos metafísicos, entre los que me incluyo, el conocimiento del ser según su ser y no ser, es tan abstracto como el desconocimiento superior que invoca la palabra Dios, usada desde los albores para describir todo aquello de lo que no podemos asir como conocimiento fidedigno ergo certidumbre. Y si fuera el caso de que "Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza", ante la pregunta ¿Puede probar que conoce usted a Dios?, nos conduciría a varias respuestas filosóficas (excluyo a las dogmáticas), conduciendo todas a refrendar una misma idea: "Dios aun sigue siendo algo por conocer, o bien aun sigue como utopía, conviviendo en la dimensión del poder superior, que visto desde otro ángulo gnoseológico, es "desconocimiento superior". También podemos inferir que es el conocimiento superior que mas movilidad tiene, y que por ende, es el mas dificultoso (sino imposible) de aprehender. Con esto no digo que Dios no existe, solo señalo que aun nadie lo ha podido falsear según los propios cánones de la filosofía y la ciencia. 



Entonces bien, si uno realmente no puede conocer a Dios, siendo el ser humano lo que mas se le parece en el Universo, ¿por qué seguir arrogándonos la omnipotencia que constituye el conocerse a si mismo?. De hecho, nacemos sin saber nada "sustancial" (aunque si esencial), y lo que aprendemos, es provisto por otros seres humanos, que tampoco saben de que se trata el sentido de la vida como un absoluto. Claro que podemos arriesgar muchas definiciones (que de hecho las hay), pero que como tal carecen de "humildad" (pido disculpas por la ironía). ¿Qué sabía Bergoglio sobre si mismo?, ¿conocía cuál era su destino?, ¿Previó que llegaría a ser Sumo Pontífice?, ¿Qué cambia cuando sabemos quienes somos y cuál es nuestro destino?. Pues, cambia todo. Si pudiéramos conocer en un sentido lato, quienes somos y cuales son nuestras limitaciones y debilidades, también podríamos, llegado el caso, poder cambiar el rumbo de nuestras vidas, so hacer del destino algo mas gobernable. Pero ¿es posible eso?,...hasta ahora no. 






Sin duda, es imperativo hacer entrar a jugar en éste análisis algo de crueldad y algo de sinceridad, porque para la lógica polivalente o multiverso, conocer algo implica tener asida las medidas de todas sus formas y estructuras, aun en los distintos estadios del movimiento. Esto significa, que si conozco realmente mis debilidades y limitaciones, es porque también conozco mis fortalezas, aptitudes y virtudes, y no solo eso, pues la cosa no se debería detener aquí, so también deberé conocer  la evolución que han tenido esas cualidades sean benignas o malignas, en su justa dimensión en cada etapa de mi crecimiento como ser humano. Porque si aun no puedo justificar lo que hice ayer, mucho menos puedo hablar de un conocimiento de semejante magnitud.



Para acortar caminos, descartemos las variantes propuestas por la RAE: 2. f. Bajeza de nacimiento o de otra cualquier especie; 3. f. Sumisión, rendimiento y (garabato)1. f. coloq. humildad falsa y afectada. Porque nadie querrá esto del Papa, ni siquiera lo querríamos como ideal de "humildad" digno a seguir o ser imitado. ¿quién quiere verse humilde, si nos confunden con: "bajos de nacimiento u otra especie, sumisos, rendidos, cobardes, o falsos?. Sin embargo, hay muchos que confunden a la gente humilde con seres inferiores o "fracasados". Vaya paradoja, cuantas definiciones tiene una palabra que aplicada a algunos, se muestra tan altiva, y puesta en otros se manifiesta tan desgraciada. ¿Qué nos pasó?. ¿Dónde fue que se nos escapó tanto la semiótica y la semántica para una palabra que hasta hace instantes venía tan brillante y exultante en valores?. Pues dejemos esta tortuosa parte para el final y sigamos con Wikipedia.






El famoso diccionario digital dice (además de lo que dijo la RAE): "Miguel de Cervantes dice en el famoso Diálogo de los Perros que "la humildad es la base y fundamento de todas virtudes, y que sin ella no hay alguna que lo sea. Opina así el príncipe de los ingenios que la modestia y la discreción mejora las demás virtudes y enriquece la personalidad." Como siempre, Cervantes haciendo gala de su profundo romanticismo ranacentista, que es tan lírico como ambiguo. No obstante, me permite delinear a estas alturas una definición completamente idealizada y utópica, que como tal, sonará tan positivista como rebuscada.    

     

DEFINICIÓN DE HUMILDAD HECHA DESDE LA RAZÓN Y LA IDEALIZACIÓN 



La humildad, es para todo amante de la sinrazón, una utopía que debería revestir el hombre en su devenir cotidiano y en sociedad, a sabiendas que como perfectible, solo es un norte a seguir, pero que es imposible de ser asido en plenitud en la practica, ergo como tal debe ser visto y alabado, pero que jamás deberá ser motivo de frustración, auto-compasión y flagelamiento. En ese sentido se espera que un ser humilde deba tener interés por lo que sucede en el mundo, encontrar temas fascinantes, explorar y descubrir nuevas cosas. Llegar a dominar nuevas materias y conocimientos, poseer tendencia continua a adquirir nuevos aprendizajes. Pensar sobre las cosas y examinar todos sus significados y matices. No sacar conclusiones al azar, sino tras evaluar cada posibilidad. 







Estar dispuesto a cambiar las propias ideas en base a la evidencia. Pensar en nuevos y productivos caminos, so formas de hacer las cosas. Incluye la creación artística pero no se limita exclusivamente a ella. Ser capaz de dar consejos sabios y adecuados a los demás, encontrando caminos no sólo para comprender el mundo, sino para ayudar a comprender a los demás. Procurar fortalezas emocionales, las cuales implican la consecución de metas ante situaciones de dificultad y adversidad, externa o interna. No dejarse intimidar ante las amenazas, el cambio, la dificultad o el dolor. Ser capaz de defender una postura que uno cree correcta aunque exista una fuerte oposición por parte de los demás, actuar según las propias convicciones aunque eso suponga ser criticado. 



La humildad incluye la fuerza física que implica la salud mental, emocional y espiritual plena, pero no se limita a eso. Pero si significa terminar lo que uno empieza. Persistir en una actividad aunque existan obstáculos. Obtener satisfacción por las tareas emprendidas y que consiguen finalizarse con éxito. Ir siempre con la verdad por delante, no ser pretencioso y asumir la responsabilidad de los propios sentimientos y acciones emprendidas. Afrontar la vida con entusiasmo y energía. Hacer las cosas con convicción y dando todo de uno mismo. Vivir la vida como una apasionante aventura, sintiéndose vivo y activo. Jerarquizar todos los impulsos interpersonales que implican cuidar y ofrecer amistad y cariño a los demás. Tener importantes y valiosas relaciones con otras personas, en particular con aquellas en las que el afecto y el cuidado son mutuos. Sentirse cerca y apegado a otras personas. Hacer favores y buenas acciones desinteresadas para los demás, ayudar y cuidar a otras personas, en especial a los niños y ancianos. 




Pero la humildad también pretende que el ser, sea consciente de las emociones y sentimientos tanto a uno mismo como a los demás, saber como comportarse en las diferentes situaciones sociales, saber que cosas son importante para otras personas, tener empatía y simpatía. Esforzarse por consolidar una cultura cívica y afable que conllevan una vida en comunidad mas saludable. Trabajar bien dentro de un equipo o grupo de personas, ser fiel al grupo y sentirse parte de él. Tratar a todas las personas como iguales en consonancia con las nociones de equidad y justicia. No dejar que los sentimientos personales influyan en decisiones sobre los otros, dando a todo el mundo las mismas oportunidades. Animar al grupo del que uno es miembro para hacer cosas constructivas y positivas, así como reforzar las relaciones entre las personas de dicho grupo. Organizar actividades grupales y llevarlas a buen término, con la solo finalidad de procurar felicidad para uno mismo, y para todos.

La humildad, debe ante todo procurar imponernos disciplina introspectiva y propia, de tal manera que nos protejan contra nuestros propios excesos. Es también tener capacidad de perdonar a aquellas personas que han actuado mal, o que nos han hecho daño,  dándoles una segunda oportunidad, no siendo vengativos ni rencorosos. Dejar que sean los demás los que hablen de uno mismo, no buscar ser el centro de atención y no creerse más especial que los demás. Ser cauteloso a la hora de tomar decisiones, no asumiendo riesgos innecesarios ni diciendo o haciendo nada de lo que después uno se pueda arrepentir. Tener capacidad para regular los propios sentimientos y acciones. Tener gobierno de la mente, alma y sentimientos, a fin de poder tener control sobre los impulsos y emociones. Estudiar todos los días un poco, alimentar la curiosidad,  templar nuestro espíritu, aptitudes éstas, que unidas forjan conexiones con la inmensidad del universo y proveen de significado a la vida. 



Pero la humildad, también debería poder saber apreciar la belleza de las cosas, del día a día, o interesarse por aspectos de la vida como la naturaleza, el arte, la ciencia. Ser conscientes de todo lo que merezca conciencia y agradecer las cosas buenas que a uno le pasan. Saber dar las gracias. Esperar lo mejor para el futuro y trabajar para conseguirlo. Creer que un buen futuro es algo que está en nuestras manos conseguir, y que por ende merecen ser elegidos. Recuerden que a pesar que somos víctimas del azar, siempre podemos elegir los caminos. Tener autocrítica sincera, poder reírse de uno mismo junto con los demás, gustar de reír y gastar bromas respetuosas como gesto de amor e interés, sonreír con frecuencia, ver el lado positivo de la vida, sin dejar por ello de ser precavido, so siempre hay que evitar todo aquello que puede provocar daño. Pensar que existe un propósito o un significado universal en las cosas que ocurren en el mundo y en la propia existencia. Creer que existe algo superior o no, pero respetando las creencias ajenas. La humildad puede ser muchas cosas, pero nunca será nada. Pero lo mas importante, no confundir pobreza material, con pobreza moral, de alma y espíritu. La pobreza en cosas o posesiones no significa ser menos, mucho menos ser inferior, salvo que no hayas elegido eso, y te hayas dejado vencer por la resignación de la cosificación. 



OTRAS CONSIDERACIONES FILOSÓFICAS


Como habrán visto, aun si saber a ciencia cierta qué es la "Humildad", y aun sin haberla practicado jamás, puedo como usted y su vecino, improvisar también una definición, de hecho el paso del tiempo nos ha ido cambiando los enfoque o abordajes. Quizás debemos asentir, que no es lo mismo definir "Humildad" en tiempos de hiperconsumismo, cualunquismo, hedonismo y materialismo como el hoy, que hacerlo desde un pasado, donde el auge estuvo en la fe, la religión y las creencias esotéricas. Si quieren introducir a Dios, o bien elegir algunos de las postulados dogmáticos que obran al respecto, también hallarán "agua límpida" y una buena fuente donde poder abrevar, porque en síntesis, la "humildad" que se ha puesto de moda nuevamente, para algunos tiene valor espiritual, y para otros solo se trata de un valor que surge de hacer contrastar en forma exagerada el estilo de vida licencioso, lujurioso y gulacentrista de algunos líderes políticos o jefes de estado, en comparación con el ascetismo, sencillez y simplicidad del nuevo Santo Padre. 


Como bien se ve, el subjetivismo es aceptable y válido, porque ante un concepto tan utópico, todas las definiciones pueden llegar a ser bienvenidas. No obstante, me parece necesario exaltar, que la coyuntura y la cultura imperante en cada momento de la historia modifican o corren el resultado del análisis, cambiando por ende, el significado según los condicionantes estructurales y el significante. También creo pertinente decir que el ego, egoísmo y egocentrismo, cumplen desde siempre un rol preponderante en todo este juego. Porque la arrogancia o el orgullo injustificado son dos formas sinuosas de autoengaño. La persona arrogante se engaña a sí misma al creerse más capacitada, poderosa, íntegra, popular o atractiva de lo que realmente es, pero el hecho de poder controlarse y disimular ante una sociedad que se muestra harto evidente y previsible, puede generar formas y decodificaciones semejantes a la que se pregona sobre la "humildad". Por ej: Si todos saben que soy una persona rica y poderosa, y que en lugar de usar un reloj de oro, uso uno de plástico, muchos, y en general así se ve, lo asumen como un gesto de humildad. Lo mismo con el que anda en un medio de transporte público en lugar de andar en una limusina, pudiendo optar. En cuyo caso, en lo personal, si bien hay un gesto de humildad, entiendo que no debería ser confundido con la humildad intrínsica, aquella que se ratifica y justifica a si mismo desde diversos planos, tanto metafísicos, psicológicos, intelectuales, espirituales y emocionales. Los gestos, no necesariamente edifican humildad.



Porque también, si fuera el caso, se puede pretender que aquel que puede optar entre la gloria o la mediocridad, elija finalmente rechazar los honores y privilegios que ofrece la primera. Si bien suena algo absurdo éste planteo, no son pocos quienes así lo tienen idealizado. Recordemos que hay dos tipos de egoísmo (entre otras tantas clasificaciones), uno que es centrípeto, es decir que gira de afuera hacia adentro, propio de los manifiestamente soberbios y fanfarrones, y otro de tipo centrífugo, que en su graduación mas amplia, termina siendo vista como los mayores y mas diáfanos gestos de generosidad, altruismo y filantropía, por caso, la Madre Teresa de Calcuta (entre otros). Hay muchas preguntas que nunca tendrán respuestas concretas, pues hay muchos y prolíficos ignotos ayudando a los mas necesitados, de manera sumamente austera y anónima, quienes realmente hacen de su vida un "sacerdocio de servicio a la comunidad", sin que la sociedad se entere, y sin siquiera gozar de la protección, contención y asistencia de una Institución Religiosa. Estos grandes hombres y mujeres, son en ese anonimato y absoluta devoción y simpleza, auténticos "humildes", puesto que se puede probar sin lugar a dudas, que ayudan al prójimo sin esperar nada a cambio, ni siquiera reconocimiento social. Es una de las formas de "grandeza" que en lo personal, mas me impactan y emocionan.


 
En efecto, una persona arrogante suele estar convencida de que no tiene defecto alguno y, en consecuencia, achaca sus problemas a los defectos de los demás. Sin embargo, la arrogancia nos impide luchar por ser moralmente mejor. Persuadida de su perfección, la persona arrogante es incapaz de verse a sí misma tal y como es, de admitir sus propias limitaciones, porque está cegada por el orgullo. Mucho que ver tendrán entonces, las intenciones y misiones que cada uno conscientemente se ha impuesto, porque si uno ingresa como sacerdote a sabiendas que es una carrera profesional, donde la humildad puede llegar a ser favorable para la consecución del éxito, es porque la humildad no es el fin sino el medio. Y si bien, todo medio lleva implícito el fin en si mismo, la humildad en este caso pierde la hidalguía de la inocencia, y mas propiamente puede en algunos casos, ser vista como un "maquiavelismo supremo". 

Usar la humildad como trampolín al poder. Pero cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿Es Bergoglio humilde por naturaleza, por formación, por inteligencia, por ambición o por convicción?. Las respuestas pueden ser varias y controversiales, sobre todo porque ya es Papa, pero ¿eso es lo que él quería?, ¿o la humildad en él era fruto de un profundo sentimiento de amor por el prójimo y en especial por los mas necesitados?. Usted elija la respuesta, y aunque como bien saben mis seguidores, soy gnóstico por filosofía y fe, entiendo en lo personal que el cargo de Papa por estos días, lejos está de ser un premio. 


Cuando uno ve el tipo de sacrificio, abnegación y disciplina que exige semejante cargo, las cosas cambian radicalmente. Jamás cambiaría la libertad que tengo por esa vida en forma de esclavitud que tienen los Sumos Pontífices, pero en especial, la de éste Papa, la de éste tiempo, donde se esperan tantas cosas de él, en medio de una de las mas profundas crisis morales y espirituales por la que alguna vez atravesó la milenaria institución. Pero tampoco quiero ser mas hipócrita de lo que ya lo he sido, pues si bien el cargo exige de enorme responsabilidad, entrega y sacrificio, convengamos que el paquete de simbologías inmanente a semejante poder terrenal, hace que para casi todos sea apetecible y codiciado, ¿es éste el caso de Bergoglio?, ¿cómo saberlo?. 

Pero acaso ¿debo juzgar o poner en tela de juicio su humildad?. Poder puedo, pero también si me considero una persona de bien, debo reconocer que sea por lo que fuere, yo tampoco podría hacer lo que hizo. Por ej: hace años que no viajo en colectivo o en subte, pero además, es poco probable que alguna vez me anime a entrar a una villa miseria de Buenos Aires, para ir a enfrentar a los narcotraficantes para rescatar de entre sus manos y pistolas, feligreses para una vida de bien y fe. No podría, definitivamente. Eso, solo ese punto que mencioné a modo de ejemplo, fue suficiente para despertar mi sincera admiración y respeto. No cualquiera puede hacerlo, y con  tal asiduidad; lo que hizo Bergoglio a lo largo de su carrera pastoral es impresionante, así de simple.  


CONSIDERACIONES FINALES   



No obstante para terminar, no quiero olvidar mencionar como juega el ego en su dualidad. Desde una locuaz pero prosaica perspectiva, la arrogancia y el auto-desprecio son cara y seca de la misma moneda, el egocentrismo. Ambos se manifiestan a través de la depresión psicológica. Si algo tienen en común las personas que se menosprecian y las personas manifiestamente arrogantes es la obsesión por su "ego". La primera se regodea en su propia desgracia y auto-compasión; en cambio la segunda, se revuelca y retuerce en su arrogante y ostentada perfección. En ambos casos de egocentrismo, el individuo se centra constante y exclusivamente en sí mismo. Esta clase de individuos sólo sabe amarse a sí mismo y la vida solo tiene sentido desde su "yo" para su "alter ego" y viceversa: so el arrogante y soberbio para auto-alabarse, y el que se infravalora o subestima, para achacar culpas de sus desgracias a los demás. Ambos tienden a manifestar sus inseguridades a través del odio, rencor, envidia o una falsa humildad. Esto, también es subyacente con los complejos de superioridad e inferioridad respectivamente (materia y antimateria).






Si bien no existen probados antídotos contra la arrogancia, quizás uno de los ejercicios intelectuales, conductivistas y culturales recomendables, sea; el cultivar la humildad en  la ecuanimidad. Etimológicamente relacionada con la voz latina "equalis" (ya me parezco a Grondona); so ser ecuánime significa saber valorar las cosas por igual, ni por defecto ni por exceso. Sólo la persona que goza de ecuanimidad moral es capaz de tomarse la existencia con calma, sosiego, paz interior y tranquilidad. A veces haciendo gala de una templanza encomiable (tan solo en su persecución o esfuerzo), pues se trata de no vivir pendiente de la aprobación de los demás, ni sufrir frustración alguna ante los "golpes", sino que se espera, sea una imperturbable y consciente búsqueda de la paz espiritual, en la convicción de que se está haciendo lo mejor para hacer de su vida una "obra de arte", digna ante si, sus antecesores y ante su descendencia.



Recordemos que hay sentimientos, que no solo nos alejan de la humildad idealizada, sino que además nos hacen daño, nos lastiman, nos demuelen. Solemos creer que el odio y el afán de venganza, nos endurece, ergo nos inmunizan de futuros sufrimientos, lastimaduras del alma y la tristeza,  en tanto por el contrario, asumimos que el amor nos enternece, nos expone o nos eleva. Ni una cosa ni la otra, deberíamos ser mas responsables y coherentes a la hora de regalar sentimientos, porque normalmente un amor mal administrado es generador de odios colaterales y resentimientos. En ese sentido, vivir haciendo caso de las pasiones, fanatismos e impulsos irracionales, son la mejor garantía de una vida plagada de desgobierno, dolor y angustias. Claro que también se puede vivir en forma de "kamikaze"  repartiendo sentimientos a diestra y siniestra, lo cual no está mal, en la medida de que después uno se haga hago (responsabilidad) de las consecuencias. La apatía impide el despliegue del ego, la empatía lo abre a los demás. La humildad, el amor y la empatía tienen un poder curativo porque nos ayudan a admitir nuestros errores y a confesarlos sin temor. La confesión es buena para el alma y no me refiero a la confesión dogmática, sino a la que parte de nuestra propia redención moral. Solo un profundo y sincero arrepentimiento introyectivo, puede llegar a ser preludio de una reconciliación, de una sanación, de la real salvación. 


El cultivo de las virtudes morales no es una opción, es una necesidad, y no admite que nos repleguemos en nuestro propio "yo", tampoco que nos cerremos a los demás y vivamos en un laberinto de odio,  rencor, resentimiento, depresión y ansiedad. Porque en definitiva ser humilde, también significa comprensión en el perdón, no de los demás, sino de uno mismo. Los errores del pasado, se corrigen con los aciertos del futuro, y solo en ese gesto de optimismo ante uno mismo y la propia vida, encontraras la paz, la felicidad y por ende, la humildad. La humildad en síntesis, es un estado de regocijo, calma, reencuentro, reconciliación, paz y amor interior,  so es vivir asumiendo una nueva oportunidad como real, como propia, como única misión posible, como eterna. La humildad es seguir haciendo lo que creas le hace bien a los demás, aunque te exija de tiempo, de esfuerzo, de sacrificio, de parte de tu propio ego,  aunque te exponga a las críticas y los sinsabores, en la convicción de que no hacer nada es lo peor que puedes elegir. Quizás con ésta última oración, pretenda justificar este trabajo, quizás no. Buen día.- 


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+ comentarios + 6 comentarios

26 de marzo de 2013, 14:51

Excelente es poco decir, aunque no se porque me sorprendo a estas alturas, si ya te conozco. Además, muchas gracias, me viene bárbaro para un trabajo que me pidieron en una de las escuelas donde doy clases. Un besito para ti Diego y como siempre, te felicito.-

Anónimo
3 de abril de 2013, 17:13

Muy bueno, me gustó mucho. ElPolillón

9 de agosto de 2015, 15:59

y me quedé con lo de Gandhi pues es un estado del que nunca se podría ver "desde arriba" ... gracias Namasté

9 de abril de 2016, 16:46

exelente comentario, me hiciste ver la humildad desde varias perspectivas.

1 de junio de 2016, 13:45

Lo bello de definir en base a la filosofía es lo incierto y amplio de las palabras. Lo impresionante es lo fácil que podemos identificarnos con cualquier respuesta, porque cada una puede ser más cierta o incierta pero, en fin, siempre serán plausibles. Muy buen texto!!!

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