¿Creer en el gobierno, en la oposición, en todo o en nada? | PERIODISMO DE ESCRITORES

¿Creer en el gobierno, en la oposición, en todo o en nada?

jueves, 18 de abril de 2013 5 comentarios

Escrito por Lic Ramón D. Peralta




Pocas veces he iniciado pidiendo disculpas, pero esta vez lo reiteraré. También quiero agradecer la cantidad de mails y mensajes privados recibidos, muchos de ellos elogiosos, y otros tan críticos como bienvenidos. Todo ayuda, y sino lo hace, tampoco queda mal decirlo. A la gente le gusta el romanticismo, lo cual, redime a la mentira social, como si en esa "anacreóntica" estética estuviera la justificación del completo aniquilamiento de la sinceridad. Pero tampoco quiero comprometer mitos, leyendas y estereotipos, los escritores y filósofos son "muy útiles para toda sociedad", siempre y cuando no se descubra la realidad. En cuyo caso, solo hablaré por mi y de mí: no soy lo que imaginan, y sobre el peor escenario, me encontrarán por debajo del arcón. Pero es bueno aclarar que uno está por debajo del resto, porque aun él ataque mas ofensivo se verá eclipsado ante la autocrítica, pues mas que "perdedor" soy un hombre que descree de las competencias, salvo aquellas que son de tipo inmanente y/o trascendente. 

Me preguntaron en varios mails, ¿qué opina del informe que emitió el periodista Jorge Lanata el domingo pasado?, ¿qué cree y a quién le cree?. Claro que parecen pocas preguntas, ante la cantidad de respuestas que merecen. Pero trataré de no esquivarle al bulto, so responderé en la medida que mi cerebro pueda, quiera y se permita. 


Pero antes de ir al grano, quiero compartir una interesante experiencia.  Recuerdo, que hace algunos años atrás (2008), tuve la oportunidad de hablar con  Elsa Goldchmidt, una de las testigos vivientes del Holocausto Judío en manos de los nazis, durante la segunda guerra mundial. Me comentó que "Cuando se llevaron a su papá, les agarró mucho miedo y que por ende, escaparon. En julio de 1939 se embarcaron junto a 700 personas a un barco para 350. Llegaron 698 al puerto de Arica (al norte de Chile), porque hubo dos muertos. Otro judío los asiló ocho días en dicho lugar, para luego continuar viaje rumbo a Argentina. A  algunos de los miembros de ese grupo, los detuvieron porque fueron considerados ilegales. Pero eso, ya en aquel tiempo era obvio, los judíos no podían salir de Europa con su verdadera identidad.





La identidad es el eje fundamental de cualquier sociedad, y es nodriza de toda problemática social y política. Cuando le pregunté ¿por qué se autodefinen como "testigos de la Shoá", y no como "sobrevivientes", como estilan los gentiles?, me contestó: "Sobrevivir a un momento es vivir otro, pero la Shoá no se olvida y nosotros somos testigos de lo que fue real". 



Pero la parte mas curiosa, se dio cuando le pregunté: ¿De entre sus recuerdos tristes, qué fue lo mas triste?, y me respondió: "lo mas triste fue ver lo que hicieron y dejaron de hacer nuestros vecinos". Esta parte fue rotundamente emocionante, trágica pero asimismo mística, hedonista y atrapante: "aun hoy me pregunto, ¿por qué mis vecinos queridos, no hicieron nada, por qué dejaron que aquello nos ocurriera, por qué sintieron tanta paz e indiferencia cada vez que llevaban a uno de nosotros, por qué creyeron en el nazísmo, y no en nuestras súplicas?"......luego de un largo silencio, me dio la espalda, y partió sin mas. Estaba todo dicho, y aun hoy, cada vez que recuerdo, no solo sus palabras, sino la manera en que las dijo, encuentro nuevos significados para tan condensados silogismos humanistas. ¿Por qué,......por qué las sociedades hacen lo que hacen?. 






Hecha la introducción, diré: no me pidan que diga lo que debo decir, ni que opine sobre lo que no soy, pues tampoco queda tiempo para continuar con ésta fabulación y confabulación colectiva. Tampoco se trata de tomar partido por alguien, ni de defender a algo. Pocos han entendido con pulcritud mi prédica, mucho menos mi linea general de pensamiento, en el caso de tener una, mi crítica no es a un gobierno, o a la dirigencia política en su conjunto, ergo mi angustia, desdén e impotencia, radican en la visión crítica que tengo para con la sociedad argentina en su conjunto, con todo mi ser según su ser, metido en ella. Critico para construir, para corregir, para influir, para hacer invisible mi hastío e indiferencia, para demostrar el amor que le tengo a mi gente. No puedo creer en lo que es increíble, en lo mítico, en lo ficticio, en lo fantasioso, en la fantasmagoría, en cronopios ni espectros, salvo que los consuma como tal, pero jamás como realidad comunitaria. 



No me pidan que crea en Jorge Lanata, pero tampoco me pidan que descrea de él, tampoco me pidan maniqueísmo supremo, porque no hay un periodismo bueno y uno malo, solo hay intereses económicos y políticos distintos, aunque aun  queden librepensadores. No me pidan que asuma a algún líder de la oposición como mas creíble que otro, y de estos para con el gobierno, como tampoco me pidan, que descrea del gobierno. En algún punto, deberé pedirle que tampoco crea en mis palabras, mucho menos en mi soberbia y petulancia, aun reconociendo que tampoco yo puedo pedirle nada. No creo en los ideales, de ningún tipo, pero tengo los míos, los cuales rinden examen a perpetuidad sin que jamás salgan de su condición de incertidumbre. 




Creer es una elección, pero no de tipo existencialista ni sartreano, sino que parte de la conciencia de la inconsciencia, en un todo mancomunado con la ignorancia gnóstica, la misma que parte de la inconsolable sed de conocimiento, cuya curiosidad jamás será sosegada, doblegada o domesticada. A pesar de ello, cual causación humeana anatematizada, si bien mi inteligencia me ratifica que no debo creer en el amor, la justicia o la bondad, decido creer en ello, pero como acto ilógico, incoherente, suicida, pero sentimental, y que como tal, me llena de exótico gozo y placer. Pues, no soy mas que un hombre, como usted o el de al lado. Pero no porque elija creer en el sentimiento, debo ponerle nombre o apellido, o lo que es peor aun, cosificarlo y consumirlo como una cosa, y no como lo que es. En otras palabras, cada vez que creo en alguien lo convierto en un algo que se introyecta y proyecta en mi mismo, sin que por eso, yo esté del todo consciente de la consustanciación del gran salto hacia el vacío. 

Pero si de generalizar se trata, podré decir entonces que creo solo lo que quiero creer, en función de lo que elijo creerme. Quizás por ello, duela tanto la filosofía de los grandes pensadores, cuando éstas abandonan toda convención colectiva. Insisto, no son estúpidos los periodistas, aunque lo que informen si lo sea, sino que la estupidez cobra vida propia, cuando yo administro caprichosamente, -que siempre lo es-, la asignación de valores respecto del ente, en torno al sentido de verdad, máxime cuando ésta es confundida con realidad, y agravada cuando esa realidad se mueve en el sinsentido del absurdo como absoluto. En otras palabras, querer creer en algo o alguien, demanda un sentido de mínima coherencia para con mi "yo" puesto como un ser según su "superyoismo". Así es como, cada cual termina creyendo lo que quiere, según lo que quiere para si mismo, o bien, según los intereses que le son propios y centrípetos. Nadie cree sin existir una necesidad a priori. 



Pero si quiero adoptar una posición que se manifieste inteligente ante la sociedad, bien puedo generalizar en las verdades de tipo unificadoras y universales, por caso: creer que todos los políticos son corruptos, cuando hay un hecho que apunta en esa dirección. Pero habré, de hacer el esfuerzo de poner en esa duda subjetiva, también al líder o partido político al que pertenezco o simpatizo, sin cuyo sacrificio, habré resignado inteligencia, para parecerme a uno mas de la manada de dogmáticos y fanáticos. En cambio cuando de periodistas se trata, la cosa es distinta, pero no tanto, si uno se toma el trabajo de detectar y tener en claro cuales son los intereses que se defienden, porque en un país donde todo está regulado por el Estado, y por ende por un partido político, todos los negocios pasan a ser de índole político, o si prefieren, la política termina siendo el negocio. En cuyo caso, un periodista y la empresa para la que trabaja, no vale por lo que critica, sino por lo que defiende, y siempre defiende sus propios intereses ergo negocios, así de simple. 

Hay cosas que explicadas filosóficamente parecen mas simple de lo que realmente son, sobre todo cuando las masas ensalzan y exaltan abstracciones impersonales y fetiches inconexos como postulados y consignas asumidas como dignas de seguir y suscribir. Los errores en el populacho no son graves por lo evidente, ergo como tales previsibles y controlables. El problema lo tiene aquellos segmentos que siendo ilustrados, se dejan confundir por los avatares de la confrontación propuesta por la coyuntura del agonismo (característico en los gobiernos populistas y autoritarios). Explicado de otra forma, quizás menos glamorosa,  las masas adoctrinables no necesitan de un Lanata o un 678, para ratificar su ingenua credulidad en el líder, como tampoco lo necesita un opositor fundamentalista y pasional a la hora de ratificar su mal concepto sobre el gobierno de turno. Para estos segmentos, un informe, independientemente de la carga probatoria que contenga, no cambiará el resultado final de la ecuación. 


En cambio, los prospectos de librepensadores o votantes independientes, suelen construir ataduras analíticas, sean inductivas, deductivas, etc, siempre dependiendo de como se hallen afectados sus intereses personales y corporativos en ese momento. En Argentina, siempre las denuncias por causas de corrupción adquieren especial preponderancia, solo cuando acompañan un proceso de desgaste y degradación de los modelos y los ciclos económicos. Ni siquiera la restricción de libertades importan demasiado a la generalidad de  los agentes económicos, cuando se tiene la billetera llena. Como verán, en el fondo, siempre las discusiones ideológicas, terminan subordinadas al pragmatismo, esclavo éste del materialismo dialéctico. 

Cuando se habla de corrupción de Cristina o de ciertos funcionarios, en lo personal, realmente no necesito de un informe de Jorge Lanata o cualquier otro periodista o medio, para que despeje algún tipo de duda, porque en realidad no dudo, éste gobierno es corrupto, como también lo han sido los anteriores, y solo memorizando los que se sucedieron desde 1810 hasta la fecha. La paz moral y espiritual, se puede lograr asumiendo que la corrupción es un sesgo cognitivo y conforma la arquitectura heurística y moral de nuestra sociedad. Nos hemos transformado en una sociedad corrupta, donde la mentira es la regla, y la sinceridad es invasiva y hasta una ofensa. Según el Indec, hay mas de 200.000 millones de dólares de argentinos fugados del sistema, y según algunas consultoras privadas especializadas en el tema, incluyendo Transparencia Internacional, esa cifra se eleva hasta llegar a los 400.000 millones de dólares, de los cuales menos del 5 % estaría declarado ergo en blanco. Esto nos indica a las claras, que el problema de fondo no son los Kirchners y Lázaro Baez, sino que lo es la sociedad en su conjunto, y mas en detalle la falta de credibilidad y seriedad de los argentinos para con su propio Estado. En Argentina no fuga y lava dinero el que quiere, sino el que puede. 


¿Pero, son culpables Néstor y Cristina de todo el dinero que se han robado?, son responsable dolosos primarios, pero en conjunto con toda una enorme porción de la sociedad que los votó en complicidad, entre quienes me incluyo, porque también los voté. Pero esto mismo, pasó con la Alianza De-Larruista, con Menem, con Alfonsín, y con los militares antes que estos. Tampoco quiero pecar de canalla y psicótico, hay muchos argentinos con profundos y sólidos valores morales clásicos, pero que se ven condicionados y eclipsados por el sistema, valga entonces el eufemismo: "El sistema político argentino en términos generales es corrupto". Y con esto no defiendo a nadie, pero asimismo intento defender a todos, ergo construir  moralidad, mas que una opción es una necesidad.

Pero si me piden hilar mas fino, diré que en esta lucha desatada entre Clarín y el gobierno, no tomo partido por nadie, ¿por qué habría de hacerlo?. Creer en un diario que suele mentir, manipular y consagrar frecuentemente campañas en favor o en contra de tal o cual gobierno, no solo es verdad, sino que además para mi es real, y no solo por subjetivismo, sino porque es una regla que aplica a nivel mundial. El gran negocio de los holding  de multimedios, y por antonomasia del periodismo, es vender dogmas de tipo político, que siempre juegan con intereses corporativos ergo económicos. 

Tienen razón los kirchneristas cuando hablan de que éste gobierno lucha contra la corporación Clarín y sus aliados, pero se tornan perversos, cuando creen que esa lucha no juega con la defensa de los propios intereses corporativos del kirchnerismo. Todo partido político es corporativo, y no hay política sin empresas y corporaciones económicas que acompañen, y la sola proposición de una antinomia romántica y utópica, es solo parte de la estupidez que venden los dogmas políticos como éste. Y si bien todo populismo deja de ser popular, cuando avanza sobre los derechos y garantías individuales, a muchos parece no importarle.  Los ideales son muy lindos de creer, también muy tortuosos, pero la vejez, algunos libros y un CI por encima de cien, me impiden tan solo pensar en el recreo y el placebo. 


Pero tampoco debo creer en un libro, por el solo hecho de que lo sea, y de que su autor goce del mayor prestigio posible, porque la información y el nuevo conocimiento, solo valen desde lo metafísico, si primero pudo pasar por la batería de falsaciones, comparaciones y ecualizaciones, que un cerebro convenientemente nutrido tiene como punción. Si con cada libro que lea, voy a mudar mi reflexión, memoria e ingeniería del pensamiento, me habré convertido en un ser muy versátil, pero asimismo, en un perfecto barrilete sin personalidad. 

Ya que no puedo detectar con mis propios sentidos la corrupción, habré de usar el conjunto de funciones que mi cerebro dispone a los fines de edificar imaginación. Pero no hace falta agudizar mucho el ingenio, para sospechar que una persona que gana 6.000 pesos por mes promedio al cabo de cinco años, puede justificar la compra de una propiedad de 2 millones de dólares. En cuyo caso, está en cada uno darle uso racional, sensato y lógico a esa imaginación. Porque puedo esperar que la Justicia, en un sistema como el nuestro, me diga cual es la verdad de la corrupción y del corrupto mediante un fallo digno, habiéndome equivocado nuevamente. Porque tampoco hace falta que ahora éste gobierno, quiera sacar con la máxima celeridad posible, una "ley de democratización de la justicia", cuando sabemos que de hecho, ya lo venía haciendo  ergo poco quedaba de una independencia del Poder Judicial, que jamás existió como tal. Las leyes no cambian a las sociedades, y con éste caso,  nuevamente veremos un nuevo bleff del gobierno, ni bien la Suprema Corte de Justicia, la declare parcialmente inconstitucional. Estos proyectos son hijos putativos de una guerra entre el gobierno y Clarín, y así como pasó con su hermanita mayor (Ley de Medios), mismo fin y destino, le esperan a éstas. Nada de que preocuparse, máxime cuando se respira en el aire, el fin de la Edad K en las urnas. 


Para finalizar, os diré que dudo mucho que Lanata presente las "pruebas milagrosas", el domingo venidero, porque tampoco creo que la investigación tenga la magnificencia que muchos opositores asumen en base a  fe pura. Nunca confié demasiado en multimedio alguno, y mucho menos en la información del Estado, lo cual no obsta que tenga la mas profunda certeza del halo de corrupción que reviste y destaca a éste gobierno mafioso. Tampoco subestimo el valor comunicacional de ésta coyuntura simil bélica, porque en ese enfrentamiento se presenta una suerte de equilibrio, donde unos por defender y otros por atacar, vuelcan un enorme cúmulo de nueva información, muy valiosa por cierto, para que aquellos que estamos en el medio de estos apasionados militantes de la nada, podamos construir análisis y juicios mas equilibrados, equidistantes y racionales, sin que por ello, cambie nada de fondo, como ya lo he expuesto. El problema del kirchnerismo, lo tiene justamente con el segmento de votantes independientes que es quien dirime últimamente los comicios, y será solo a ese segmento, al que el gobierno deberá seducir y convencer nuevamente, si es que quiere seguir gobernando. En mi caso, ya me prometí que no los votaré mas, aunque el arco opositor me  siga pareciendo un hato de infames ególatras,  buenos para nada. Buen día.-   

   

        
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+ comentarios + 5 comentarios

18 de abril de 2013, 15:57

La pucha, cada vez que te leo le olbiga a pensar y repensar una opinión que ya creía formada. Pero es verdad, a cada gobierno corrupto, le sucedió otro mas corrupto, y los que son débiles, nos terminan dejando sin poder finalizar su mandato. Excelente reflexión Diego, te felicito. Un besito

Anónimo
19 de abril de 2013, 8:31

Impresionante, soberbio y muy profundo. Felicitaciones don Peralta. MarioM

Anónimo
19 de abril de 2013, 8:49

me sumo a los comentarios precedentes, FORMIDABLE ANÁLISIS (como de costumbre). Saludos al lic Peralta - ArmandoLNOL

19 de abril de 2013, 12:03

Esta muy bien la filosofía, como todos son corruptos, alfonsín da lo mismo que Nestor aunque no haya dejado una enorme cuenta afuera a Ricardo. Pero mejor no creer en nada y listo. Es cómodo.

Claro que no necesito que Lanata destape una mesa de dinero del gobierno, si es evidente que gracias a declaraciones de alquileres y compra-venta de inmuebles la familia kirchner viene blanqueando la plata de las acciones de YPF y diez años de negociados. Tanto como la fortuna personal que hizo Menem, Dromi, Barra, y su séquito con las privatizaciones. Nunca sabremos cuanto "pagó" Telefónica en realidad por la mitad de ENTEL. Nadie siquiera se animó nunca a denunciarlo y nos entretenemos con la pavada de los sobresueldos.

Que todo tipo que gasta fortunas, termina viviendo en una propiedad alquilada a una sociedad anónima que da perdidas y tiene capital 10 pesos, sino pregúntenle a Fito Paez por el dueño de su piso en Recoleta, o a Mirta Legrand o a Franco Macri.

Lanata llega tarde, igual para su audiencia no tiene que demostrar nada, pero de entrada ya le creen, la pregunta es porque Clarin hasta el 2008 publicaba tapas oficialistas y no decia nada de todo esto. Ahora Clarin nos quiere vender al sucesor, un peronista bueno, dejavú de la sucesión menem-duhalde donde elegir un radical bueno fue un fracaso.

En fin, yo no tengo idea de mi CI pero supongo que no llegó a cien, igual tengo bastante soberbia para reemplazarlo, jajajaja

19 de abril de 2013, 12:57

Flavio, lamento contradecirte, pero Alfonsín y Néstor a éstas alturas dan lo mismo, ambos están muertos,.....(sonrisas en éste espacio). Un fuerte abrazo amigo, y gracias a todos los demás por sus comentarios. Lic Ramón D. Peralta

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