Filosofìa en la ironìa: el mejor antìdoto contra el fanatismo | PERIODISMO DE ESCRITORES

Filosofìa en la ironìa: el mejor antìdoto contra el fanatismo

miércoles, 1 de mayo de 2013 5 comentarios



Escrito por Lic Ramòn D. Peralta



Bienaventurado los dogmàticos porque de ellos serà el reino de la verdad ùnica e insalvable. Nadie mas seguro de si mismo, que el fanàtico que espera ansioso que su lìder le revele la próxima epifanìa, pues sabido es,  que ante la sucesiòn de contradicciones de los polìticos, nada mejor que el culto al dogmacentrismo teofànico. A pesar de que la ironía sea una mimetizaciòn en la que no digo lo que digo, sino otra cosa,  pulula con bastante libertad en el tráfico del lenguaje, pues su utilidad estriba en que representa la necesidad de romper con todo molde comunicacional usado por el vulgo, y que el comùn de los mortales suele adoptar como experiencia retòrica, so de separar lo dado como reduntante por lo ironizado con sarcasmo o no. En ese sentido, es cierto, como afirma Ferrater Mora, que la ironía es estrictamente la antítesis del fanatismo, pues al incapacitado para comprender la ironía o ejercerla, bien podríamos llamarlo fanático, puesto que le es absolutamente imposible ver las cosas desde otro ángulo que no sea aquel que considera el verdadero. 



Quizàs por ello, el fanàtico sienta tanta aversiòn y desprecio por la filosofìa, quien suele entregar las afirmaciones en forma de dudas, y los silogismos con envases poèticos y alegòricos, dado que el lenguaje literado que propone la filosofìa recala en la estètica antes de seguir su viaje hasta las profundidades del intelecto y de la razòn pura.  Nada mas humillante para las masas pasionales, que una crìptica metàfora o un par de epidìcticos oxìmoron y sineqdoque. Porque el duelo entre la lingûìstica y el pensamiento, hallan su coloso de Rodas, justamente en las sinuosas vertientes, abandonando en ese ahogo asfixiante, toda persecusiòn del fondo y lo trascendental.



Ninguna proclama, abjuraciòn o apostasìa estarà asegurada con èsta plèyade de "sabiondos", toda vez que ninguna oraciòn o versìculo de lenguaje poètico, pueda asegurarse una ìnfima visibilidad, una mìnima comprensiòn. La ironía es una insurrección del ser que requiere separarse de la verdad de las mayorìas, que como tal, sabe a magna ignorancia. Así es como nadie mas solitario que un filòsofo, nadie mas odiado, nadie mas peligroso.   


De ahí que Kierkegaard postule que "la primera y más abstracta determinación de la subjetividad es la ironía" , cuya exigencia, por otra parte, consiste en "vivir de manera poética". Una vida poética es aquella que mira cada aspecto del mundo con mucho sentimiento donde deben ir los sentimientos, y con mucho racionalismo donde solo hay cosas sin humanidad. El fanàtico, suele ver la vida en solo dos dimensiones, la suya y la equivocada, perteneciente èsta a los demàs, pero aunque pueda intentar edificar cierto grado de ironìa, siempre serà desde la perspectiva de lo absoluto, que paradòjicamente es el ave fènix de la nada.




Esta cosmovisión diluyente de sí misma, sólo se consigue en el límite del pensamiento autòmata y en la hipnopedia invasiva, no advertida, en lozano detrimento de ese màgico lugar en que todas las diferencias se anulan, entre otras, aquella en que filosofía y poesía han hecho las paces. Por eso, Novalis representa un buen ejemplo de lo que llamamos una vida poética en su prosaica lìrica, en tanto, dice Schlegel, Novalis no vaciló en el límite, sino que consiguió que en su espíritu se compenetraran íntimamente filosofía y poesía, siendo ambos escritores antagònicos.




Y seguramente encontraremos algo de romancero en todo esto, tambièn alguna impoluta reflexiòn, pues Novalis concebía a la filosofía como el poema de la razón, en virtud de que "Supone el más alto vuelo que la razón efectúa sobre sí misma [...] Sin filosofía los poetas son imperfectos, sin poesía, son imperfectos los pensadores y los críticos". A estas alturas, deberìamos hacer mea culpa, antes de acordar que quizàs esta sola oraciòn se erija como el mejor aforismo que defina a la "buena filosofìa". La ironía serìa entonces por derecho propio, la mejor argamasa donde mancomunar filosofía con poesía, resultando en esa sinergia la mas portentosa herramienta humana de comunicaciòn, porque sentimiento sin inteligencia es como poesía sin sentimientos. Por ende, nada mas inteligente que educar esos sentimientos, para que la autodestrucciòn no se imponga ante la coherencia, ni la omnipotencia por sobre  la humanidad en su espìritu de supervivencia.  




Tampoco he de destronar a la pasiòn de su cetro, cuando esta se deposita en la filantropìa pura, una pasión, un amor, la pasión de la razón amorosa, porque nace de la necesidad de afirmación del individuo; de ahí que Wittgenstein considere que el filósofo "no es un ciudadano de una comunidad de pensamiento, pues eso es lo que lo convierte en filósofo", sino que es un ermitaño que se ha separado del resto, para hacer lo que ellos no pueden hacer en conjunto, con la sola finalidad de ayudarlos cuando el flagelamiento es flagrante.  


Bendigo la providencia y a la madre de los hermanos Schlegel, vaya prolífica familia de pensadores.  Friedrich Schlegel estaba convencido de la unión necesaria entre filosofía y poesía, de ahí que, cada vez que uno lo lee, se evidencia como concebìa a la filosofía como la auténtica patria de la ironía, pues si el filósofo debe alcanzar la conciencia del carácter paradójico de lo real, dicha conciencia sólo es accesible a través de la ironía que podría definirse como la "belleza lógica", es decir, como paradoja, aquello que siempre deberìa ser "bueno y grande".  





Kierkegaard distingue diversos aspectos de la ironía, pero la que se exaltarìa en esta vivencia poética del mundo filosòfico,  la considerò ironía en "sensu eminentori", porque a partir de esto, queda claro que una filosofía irónica debe anularse a sí misma para conseguir esa destrucción universal de lo existente, ya que ella misma debe separarse de lo dado, para elevarse espiritualmente. Y esa condición la cumple cabalmente la obra de Wittgenstein: "Del Tractatus Lògico Philosophicus a las Investigaciones filosóficas". Lo cual explicaría su marginalidad en el conjunto de filosofías tradicionales que, en muchos casos, se interpreta como exòticas o extravagante a secas. Extravagancia que, por otra parte, podría visualizarse a la luz del hecho de que el "ironista"  se asume con una actitud de superioridad distante con respecto a todos, que se produce en razón de que, dice Kierkegaard, "si bien quiere que se le entienda, no quiere que se le entienda literalmente, por eso mira con desprecio el discurso liso y llano que todo el mundo suele emplear y solo puede entender en el acto".  Y agrega: "es como si fuese alguien distinguido que viaja de incógnito, y que desde ese elevado puesto mira con desdén el pedestre discurso corriente y vulgar".





No obstante, ese afàn de superioridad es consistente con la condición que toma el ironista como un ser negativamente libre, la misma que se expresa necesariamente en un lenguaje también negativo, pero no despreciable, ya que la libertad negativa consiste en la antinomia de la consideración de que: al hablar digo lo que pienso y, por tanto, presupongo que aquel a quien le hablo comprende lo que pienso. Craso error, pues probado està que las ironìas de los ilustrados y los superdotados, no estàn al alcance de la comprensiòn de los comunes, mucho menos del fanàtico. Vaya por caso, como mejor ejemplo, los problemas que hasta el dìa de hoy tienen muchos con las paràbolas sarcàsticas y verba parodial y cìnica de Nietzsche, Bat, Steiner, Marìa, Cioràn y muchos otros genios del mundo de la filosofìa. Kierkegaard comparte con Schlegel la idea de que la ironía implica una elevación a una situación superior que consiste en negar la realidad dada, pero no considera, como Schlegel, que en dicho ascenso haya una síntesis, sino que, en virtud de que la ironía se sostiene en una paradoja, serìa aconsajable considerarla como una especie de locura superior que se vuelve contra toda existencia sin poner nada en su lugar.



Es una aproximaciòn a la conciencia del carácter abismal de nuestro mal asumido conocimiento de la realidad que explica por qué la ironía no se propone formular una "Weltanshauung" (filosofìa de vida), sino que más bien invoca una práctica que "no se ocupa del asunto tratado, sino de sí misma", estadìo donde la ironìa vale mas por lo que es, y no por lo que quiere significar segùn su significante. A diferencia de aquél que dice no dudar, por caso, el fanàtico y dogmàtico,  quièn siempre intenta aproximarse a un objeto como sujeto de posesiòn,  que constantemente se le escapa, aunque ignore tal evasiòn gnoseològica, el ironista para Kierkegaard siempre está retrocediendo ante el objeto, so quiere apartarse del objeto. En sìntesis, en eso consistirìa básicamente la intención del ironista, propensiòn y vocaciòn, que siempre logra en tanto que toma a cada instante consciencia de que el objeto no tiene realidad alguna, impugnando la realidad de las masas y de cada fenómeno a fin de salvarse a sí mismo del sinsentido del absurdo. En definitiva, la ironìa serìa para la filosofìa el mejor antìdoto contra el absurdo que nos propone èsta vida como constante.


Para Kierkegaard, la ironìa es "una locura divina que brama como Tamerlán y que no deja que quede piedra sobre piedra. Y si bien la ironía es liberadora porque eleva al individuo por encima de su existencia inmediata, luego lo deja suspendido, como el sarcófago de Mahoma según la leyenda, entre dos imanes: lo atractivo y lo repulsivo". 
 


Diría mucho tiempo después Karl Kraus, para quien "El arte desordena la vida. Los poetas de la humanidad establecen siempre el caos". En cuyo caso su corolario serìa: toda expresiòn poètica de la filosofìa halla en la ironìa la mejor forma de halagar a la muchedumbre, mientras èsta se confunde con las formas, en desmedro de lo contenido por un todo. Siendo la nada, el mejor cadalso de la razòn.  Una de las mas señeras paradojas de la ironía segùn Kierkegaard, consiste entonces en: "que es salud en la medida en que libera al alma de su embelesamiento por lo relativo, y es enfermedad en la medida en que no puede cargar con lo absoluto sino en la forma de la nada"; claro que esta enfermedad es una fiebre tropical que sólo contraen unos pocos individuos, y de la que un número aún menor se recupera. 
Para Kierkegaard, "el que contrae esta enfermedad saludable se caracteriza por ser quien siente la necesidad de ser de vez en cuando un ser humano y no seguir siendo eternamente un funcionario, y cuanto mayor sea la infinitud poética, cuanto más arte ponga en juego la mistificación, tanto más se manifiesta la ironía"


Bien podemos concluir sobre el final pues, que el ironista es un sociòpata, un misàntropo  del pensamiento procaz y lastimero, un loco, es un escándalo para la sociedad, pero es un escándalo que surge del conflicto que se produce ante el encuentro entre razón y paradoja. Ironía y paradoja son indisolubles en el sentido en que considera Schlegel ya que la ironía es la forma de lo paradójico, pero que lejos de generarla, solo la describe. Toda ironìa es una paradoja como causa sui, histrionizada por el enfrentamiento entre la verdad subjetiva y la objetividad en su escepticismo redentor y demoledor.



La ironìa es tributo de humor ante una realidad execrable y dolorosa, ante un grito de dolor, una plaga de ignominia, el culto del desamor y ante las encìclicas del oprobio negador de infamias y pestilencia, la ironìa elevarà su sabor. La ironìa es tambièn el boson de toda concepción idealista,  en donde la paradoja se erige en la pasión suprema que por nada arguye un amor a un lìder que los desprecia y esclaviza, sinrazón que, siendo una unìvoca ovaciòn, desea el choque entre razón y la paradoja para describir algo que ni siquiera se puede pensar, es decir, lo dolosamente desconocido y desconocible, supuestamente inasibe,  el límite presumido: lo absolutamente indiferente. No existe dogma, donde los individuos estèn liberados de pensar por si mismo, prohibiciòn que se disfraza de revolucionaria, pero que se desnuda en opresiòn contumaz. 

Nada mas calumniador de la ironía, tambièn verdugo, que las masas apasionadas, sugestionadas e hipnotizadas  por la religiòn del totalitarismo. El totalitario es aquel que demanda y ofrece autoritarismo ante el mismo caso, por caso y de bulto, ergo negador ante la ironìa de una verdad esquiva que los pasò por encima, tambièn es supersticiòn en la ambiciòn, la misma que devela un devenir de crescente paranoia, donde el perseguido vive inmovilizado ante el miedo a perder algo que cree tener, pero que no existe. No hay tìtulos dominiales ni registros de marcas para las abstracciones, sin embargo esto no impide que los dogmàticos los inscriban a su nombre en desmedro de sus hermanos. La ruptura y el encuentro que se produce, cuando la ironìa vence al fanàtico en su filosofìa, se encripta en el choque entre razón y paradoja, la cual explica por què, ante el escándalo, la razón renuncia a sí misma y la paradoja se abandona a sí misma. Pero esto que escribo, tampoco ha de ser comprendido por quienes ya decidieron solo creer. No hay peor forma de sometimiento que aquella que parte del propio fanatismo, ergo ceguera del corazòn y todas sus sinrazones, pasional cometida en pos de defender la propia ilusiòn como un absoluto (de esclavitud no asumida). Quizàs por ello, el fanàtico tenga tan poco sentido del humor cuando despierta con asombro y remilgos, ante la decodificaciòn  no querida del lenguaje de la ironìa filosòfica. FELIZ DÌA DEL TRABAJADOR

"El acento invertido tampoco es ironía" 
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+ comentarios + 5 comentarios

1 de mayo de 2013, 13:34

Excelente y soberbio Diego, como todo lo que escribes. Besitos

9 de junio de 2013, 12:12

te entendí solo un 20 % de tu nota, y eso me pareció maravilloso.

la verdad, me gustó más para reflexión interior de uno mismo
que para ver la paja en el ojo ajeno.

muchas gracias.

4 de octubre de 2013, 3:40

Es verdad, la "paja" en el ojo ajeno es algo escandoloso. Saludos Flavio

Anónimo
22 de junio de 2014, 11:11

Una maravilla el escritor y todo el contenido del blog. Sublime
@pijamasurf
Saludos

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