Abrió los ojos, se quedó pensando | PERIODISMO DE ESCRITORES

Abrió los ojos, se quedó pensando

domingo, 15 de septiembre de 2013 0 comentarios



Abrió los ojos, se quedó pensando

Escrito por Flor Nieto
Estas no son pestañas, son alas. Y mientras más las pinte más van a volar. Tal vez como Remedios La Bella, que no era de este mundo y se fue volando con el viento. Las criaturas de pestañas aladas tienen azúcar en las pupilas y realismo mágico en las venas. 

La obsesión por las alas comenzó cuando tenía cuatro años. Caminaba en puntitas de pie porque decía que volaba. Así andaba. Un nudo le cerraba el estómago cada vez que encontraba una rosa dentro de un libro. Es que, simplemente, las flores no habían sido creadas para marchitarse entre las páginas. 

-A mí me marchitan las conversaciones que da lo mismo si las tuve o no. Me matan de a poco. El tiempo como sinónimo de distancia también me mata, pero no me mata el dolor. Hay algo de belleza en el dolor, y esa es la profundidad. La belleza en estado puro es la que inspira, el resto son cosas bonitas ¿Sabés qué marchita? Este viento y este frío. Eso y no saber bien para qué vivís.

Sostuvo el cigarrillo que dijo que no iba a fumar. Decir mucho, poco o nada daba lo mismo. Estar mucho, poco o nada; también. A veces creía haber hallado la clave de la invisibilidad. 

-No veo de lejos ¿Sabías? Y a veces me gusta. Veo todo borroso entonces es como si las cosas no estuvieran ahí realmente. Salgo a caminar y las personas me duran segundos.  Sujetos tácitos, todo un mundo de ellos. Veo sombras de cosas que tal vez ni siquiera estén ahí. No realmente. Tal vez no existe nadie o tal vez yo me haya vuelto invisible.

La miraba. Sabía que ella hablaba en español y que utilizaba las reglas de coherencia y cohesión. Hablaba bajito, sí, pero hablaba. Comprendía que sus oraciones empezaban con mayúscula y terminaban en un punto. Observaba como gesticulaba, como le brillaban los ojos o como miraba el piso. Sabía de lo que estaba hablando pero no la sentía.

¿Cómo podría? Si no podía detenerse maravillado ante las vainillas de purpurina en el desayuno ¿Cómo podría sentirla? Si nunca había sentido que le crecieran alas mientras caminaba entre la gente. Sí, claro, sabía de qué se trataba el Realismo Mágico; si lo había estudiado en el colegio. Lo que no podía era notarlo como notaba la humedad en el marco de la puerta. 

GRACIAS FLOR POR TANTA PAZ Y BELLEZA

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