Argentina: un país políticamente correcto | PERIODISMO DE ESCRITORES

Argentina: un país políticamente correcto

martes, 8 de octubre de 2013 3 comentarios

Escrito por Lic Ramón D. Peralta



INTRODUCCIÓN

Hoy no debería estar escribiendo. Tampoco debería hablar de la salud de nuestra presidente. De hecho, tampoco debería hablar de inflación, inseguridad, cepo cambiario, crisis educativa y cultural, crisis económica, desempleo, malos servicios públicos e inmoralidad,...no hay que hablar. Pero como no sé hablar, habré de escribir. ¿Integrismo, fundamentalismo, fanatismo, mesianismo....?, es secundario, lo evidente, está en la percepción de cómo en Argentina; las distintas facciones políticas, luchan sin cuartel para asirse de la "patria potestad" de la realidad. Toda una excentricidad en si mismo, en la medida que los mas avezados politicólogos íntimamente intuyen (aunque sin reconocerlo expresamente), que gran parte de nuestra sociedad, solo quiere y puede, conocer la verdad - su verdad. 

REFUTANDO A ZIZÉK

Pero en verdad, la verdad de la suma de todos los argentinos, tomados aisladamente, no conforman una realidad, y a su vez la suma de las realidades racionales e idealizadas, tampoco conforman lo real. Según Slavoj Zizék


"Aquí, lo real resulta ser un término bastante enigmático y no debe ser equiparado con la realidad, puesto que nuestra realidad está construida simbólicamente; lo real, por el contrario, es un núcleo duro, algo traumático que no puede ser simbolizado (es decir, expresado con palabras). Lo real no tiene existencia positiva; sólo existe como obstruido. No todo en la realidad puede ser desenmascarado como una ficción; sólo basta con tener presente ciertos aspectos -puntos indeterminados- que tienen que ver con antagonismo social, la vida, la muerte y la sexualidad. A estos aspectos tenemos que enfrentarlos si hemos de querer simbolizarlos. Lo real no es ninguna especie de realidad detrás de la realidad, sino el vacío que deja a la realidad incompleta e inconsistente. Es la pantalla del fantasma; la propia pantalla en sí es la que distorsiona nuestra percepción de la realidad. La triada de lo simbólico/imaginario/real se reproduce dentro de cada parte individual de la subdivisión. Hay también tres modalidades de lo real: 

  • Lo real simbólico: el significante reducido a una fórmula sin sentido (como en física cuántica, que como toda ciencia parece arañar lo real pero sólo produce conceptos apenas comprensibles)
  • Lo real real o lo real mismo: una cosa horrible, aquello que transmite el sentido del terror en las películas de terror.
  • Lo real imaginario: un algo insondable que permea las cosas como un trozo de lo sublime. Esta forma de lo real se vuelve perceptible en la película Full Monty, por ejemplo, en el hecho de que en el desnudo de los protagonistas desempleados, estos deben desnudarse por completo; en otras palabras, a través de este gesto extra de degradación "voluntaria", algo del orden de lo sublime se hace visible."

 


Sin embargo, no todo lo que dice Zizék suena consensual desde la lógica polivalente, cuántica o multiverso, porque en toda percepción de la utópica realidad, juega un rol preponderante el individuo, y el objeto de manera indivisible, pero que en la recreación mental de esa percepción de los sentidos, se tamiza o ecualiza según la carga intelectual, cultural, emocional, espiritual, dogmática, moral y ética de la conciencia, no sin antes haber pasado por el tamiz que indefectiblemente propone el subconsciente y el inconsciente.  



Tampoco se trata de trazar una elipsis imaginaria entre el racionalismo y el idealismo, mucho menos congraciarse con el estructuralismo y posestructuralismo del lenguaje, porque lo real, está mucho mas allá del sujeto, del objeto, y de su intersticial sujeto/objeto (según B. Rusell),  como tampoco hay manera de evitar la fuga de lo real; del lenguaje, la semiótica y la lingüística. Tampoco se trata de negar toda posibilidad de conocer lo real, sino de advertir que para poder aprehender las justas medidas de la realidad, aquellas que obran mas allá de las barricadas aduaneras de mi conciencia e intuición, deberé estar dispuesto a estar mentalmente en movimiento, bajo los mismos patrones dinámicos del ente, a  priori, prospecto de lo real. 



Porque lo real, es mucho mas que la suma de las realidades, ergo es el espacio que separa lo conocido de lo: "por conocer". O bien, es la huella de entropía dejado por el conocimiento superior, en su ruptura y posterior alejamiento del desconocimiento superior, quienes originalmente existían unidos. Lo real es lo universal, so el universo es la fragmentación de lo real, quién en esa magna escisión expulsó un número extensible y no  finito de realidades, las cuales se van multiplicando y expandiendo en la medida que ese universo del conocimiento se mueve. Por ende, toda realidad se mueve in eternum, bajo el prisma de la psiquis humana, sin que sea dócil para el cerebro captar la magnitud de ese movimiento.  






Cuando Zizék afirma: 

  • "Lo real simbólico: el significante reducido a una fórmula sin sentido (como en física cuántica, que como toda ciencia parece arañar lo real pero sólo produce conceptos apenas comprensibles)"



  ...solo está manifestando  una manifiesta ortodoxia epistémica,  psíquica, mental y cognocitiva, pues justamente son la matemática y la física cuántica y relativista, los "adelantados" de la gnosis de la humanidad. Es una torpeza, seguir pretendiendo nivelar hacia atrás o abajo, en pos de apologizar éste conservadurismo gnoseológico, filosófico y cientifista.  Estimado Zizék, "arañar lo real", es mucho mas de lo que ha hecho la ciencia y la ontología universal hasta ahora, y obviamente, los conceptos apenas son comprensibles, porque justamente se tratan de nuevos descubrimientos. Insisto, porque ya lo he expresado en varios de mis ensayos: Nunca, como en éste instante, la historia de la filosofía, se había vuelto tan displicente y rezagada para con la dimensión de lo científico". 



Explicado de otra manera, durante muchos siglos, era la filosofía la adelantada, ergo quien dictaba el ritmo de las ciencias, quienes siempre venían por detrás, para falsear o no, las "elucubraciones" de los grandes pensadores, incluso hasta no hace mucho, filósofo, matemático, físico y científico se confundían en una sola persona. En la Escuela de Copenhague,  son muchos quienes se preguntan ¿qué le pasó al gremio de los filósofos?, quien  ha quedado presa del qualunquismo elitista de las vanguardias, inmerso en la intelectualidad del aquí y ahora. ¿No será que les falta estudiar mas?,....o  lo que es mejor, "pensar mas". 



Todos los objetos se mueven, por ende las verdades se mueven siguiendo, por ahora un patrón casualístico o azaroso, pero que en poco tiempo mas, habremos de capturar, medir y  unificar bajo reglas taxonónicas, axiológicas y tautológicas, que también se estarán moviendo ergo aggiornando. Pero también el subjeto se mueve, el subjeto/objeto se mueve, todo se mueve, y yo junto con ello.  De  hecho no hay pensamiento que no se mueva, aunque siempre encontremos el limite en la conciencia de nuestra heurística, fenomenología y hermenéutica,  a pesar de que no demos cuenta de ello. 






La prueba mas fidedigna, radica en no tener sentido de la ubicuidad ante una vida que nos sabe a incertidumbre: ¿usted sabe en qué momento de su vida se encuentra respecto de la muerte o inmortalidad en estos momentos?. Las emociones y los sentimientos, son las mas claras respuestas a estos interrogantes, porque son quienes ponen en duda, hechos que racionalmente nos parecieron epifánicos, y aun, ante "estandarizados hechos" irrefutables, el ser humano abriga esperanzas  y fe de que algo cambie para salvarlo. La irracionalidad aparente de los sentimientos, no deja de adscribir un sentido de lógica plurivalente, porque al ser esencial e innmanente en el hombre, se mueve en el sentido de su naturaleza, y como tal, debería ser real. 



Otra prueba insoslayable de la movilidad de lo real, lo aporta la misma Historia de la Ciencia, pues los mitos desmentidos de antaño son los conocimientos científicos del presente, y los mitos del hoy, tendrán un destino de mutación, alteración y cambio en el mañana, también respecto al conocimiento científico. La tierra ya no es plana, ni el sol gira alrededor de la tierra, como tampoco podemos seguir tomando a los nuevos descubrimientos cuánticos como solo símbolos imaginarios de lo real, cuando cada una de las fórmulas matemáticas, como lenguaje, nos describen una nueva realidad, cuyo grado, invalida incluso realidades pretéritas, que hasta hace segundos asumíamos como postulados; tal el caso de la física clásica. 



El problema que ya se percibe, es que para que en el futuro, la humanidad pueda comprender esta nueva dimensión del conocimiento, deberemos practicar la eutanasia de nuestros esquemas cognitivos e intelectuales actuales, para darle paso al nacimiento de una nova ingeniería mental, de tal manera que el dogmatismo, la negación y la resistencia a lo desconocido no nos hagan perder el tiempo que en otras ocasiones de nuestra historia, hemos perdido como colectivo  absurdamente. 






LO REAL, ESTÁ MAS ALLÁ DE LAS PALABRAS





Otro de los escollos que encontramos para adaptarnos y evolucionar, ante éste nuevo portal del conocimiento como camino al reencuentro con lo real, se da justamente en el lenguaje, las palabras y su simbología.  A través de los tratados de Roman Jakobson, Lévi-Strauss había tomado contacto con el "protoestrucuturalismo lingüístico" de Ferdinand de Saussure, del cual tomó varias aristas que serían superlativas en el estructuralismo levistrosiano: entre ellas, la combinatoria, las oposiciones binarias (como las que ocurren para distinguir por oposición a los fonemas del lenguaje), los ejes de sincronía y de diacronía (entre otros). De hecho, estos elementos teóricos le sirvieron como "herramienta" metodológica para constituir sus teorías estructuralistas; de modo que Lévi Strauss se empeñó en su proyecto; el hacer de la antropología una "ciencia dura", para que pudiera ser más que  formulable y estructurable en términos matemáticos; y para esto llegó a tener, - tal como se observa en "El pensamiento salvaje" -,  alguna colaboración del grupo Bourbaki.



Es por ello, que la concepción dominante en Occidente hasta el siglo XIX; distinguía a las civilizaciones dominantes de los estadios inferiores del desarrollo de la evolución cultural de las sociedades humanas: El estado de barbarie (bárbaros) y el de salvajismo (salvajes o indígenas), los pueblos periféricos o primitivos que se consideraba vivían en "estado de naturaleza" (o mito del buen salvaje). Contra esta concepción dominante, la antropología cultural sostiene, siguiendo el paradigma del relativismo cultural, que buena parte de las experiencias y conceptos considerados naturales son en realidad construcciones culturales que comprenden las reglas según las cuales se clasifica la experiencia, se reproduce esta clasificación en sistemas-simbólicos, ergo se conserva y difunde esta clasificación, así, tal cual y de bulto. Vaya paradoja.


Las dudas, en estos dogmáticos estructuralistas y posestructuralistas, no eran justificables (hoy tampoco lo son) , cuanto menos para mi, ya que consideraban a los seres humanos, como animales sociales, que viven en grupos más o menos organizados, ergo sociedades humanas. Sus miembros comparten (según ésta escuela) siempre formas de comportamiento que, tomadas en conjunto, constituyen su cultura. Un debate intelectual muy antiguo (que data de tiempos de la Ilustración) discute si cada sociedad humana posee su cultura propia, distinta en su integridad de cualquier otra sociedad, y si los conceptos de civilización y cultura son asimilables o no. Claro que el problema de fondo, siguen siendo las perspectivas, y las medidas de tiempo-espacio que se tomaron para estos estudios, pues mayores cotas de historicismo, les hubiera arrojado otro resultado, por ende otras conclusiones. 

Así, resulta como la antropología cultural, viene a poner en evidencia a un estructuralismo que merece ser reestructurado, incluso también respecto del estudio de la religión (o fenomenología de la religión) como un elemento común a todas las culturas: ergo el hecho religioso.

Las polémicas en torno al estructuralismo como un movimiento filosófico, y su hijo putativo, el posestructuralismo,  está relacionado al hecho de que cuando el estructuralismo se estaba volviendo un tema de interés en las universidades de filosofía del primer mundo, ya había una notable cantidad de críticas por parte de los mismos apologéticos estructuralistas. El naciente interés de los yankees, se puso de relieve,  en la conferencia realizada en la Universidad Johns Hopkins en 1966, a la cual fueron invitadas figuras consideradas como estructuralistas prominentes, por caso; Derrida, Barthes y Lacan. 

La presentación de Derrida en la conferencia fue nada mas y nada menos que: "Structure, Sign and Play in the Human Sciences" (Estructura, signo y juego en las ciencias humanas) consagrado manifiesto contra el estructuralismo. El ensayo de Derrida fue uno de los primeros en demarcar algunas limitaciones teóricas del estructuralismo, dándole al mismo tiempo el crédito que se merecía, es decir, si bien se trató de una refutación, se hizo con mucho respeto y reconocimiento (porque no es todo desechable en el estructuralismo). Aunque muchos se hubieran sentido empujados a ir más allá del estructuralismo, estaba claro que no había consenso sobre cómo hacerlo. Mucho del estudio del posestructuralismo está basado en las críticas comunes del estructuralismo, aun a sabiendas que el "pos" también nació póstumo como filosofía sustentable. Lo real, seguía reclamando ser atendido de mejor manera.


EL DEMODÉ ESTRUCTURALISMO DOGMÁTICO EN LA POLÍTICA ARGENTINA

Una de las tantas cosas que me jode, es no poder prescindir de este  émulo de diglosia, que estigmatiza todo tipo de comunicación en Argentina, tal si viviéramos encarcelados en la Torre de Babel.  Quiero decir, que no hay manera de poder usar el mismo lenguaje académico conque uso en mis ensayos, respecto de las tertulias con otros intelectuales, y menos aun con los gentiles. De hecho, los intelectuales cuando hablamos en Argentina nos terminamos pareciendo al portero del edificio. Edulcoramos algunas palabras  y disfrazamos de glamour ideas que son tan patéticas como el mismo dogma que sodomiza a las masas. La intelectualidad en Argentina, es lastimosa, al igual que todo lo demás.   

Existe diglosia cuando hay un reparto de funciones entre un lenguaje que se presume elevado y un lenguaje vulgar o bajo, de forma que cada uno es usado solo en ciertos ámbitos o dominios (lenguaje oral o escrito, ámbito académico o coloquial, etc): el primero, lo elegimos para situaciones formales y distantes, y el segundo en contextos informales o populares. Resultaría impropio o ridículo usar indistintamente ambas variantes, pero lo hacemos. Y así como la lingüística y el lenguaje, tienen de rehén a la sociedad argentina, también el dogma sociopolítico  se halla estructurado.  Tal es así, que cimentamos sobre escombros de filosofías caducas, aforismos como "políticamente correcto", como manera de expurgar toda diferencia entre la verdad y lo real. 

Tal es la fuerza de éste estructuralismo dogmático, que el pretendido agonismo neomarxista posmoderno,  derivó en éste engendro supraestructural con forma de integrismo fundamentalista. Tal es así que uno de los primeros usos conocidos de la expresión en la forma "no es políticamente correcto" proviene de Rodolfo Walsh y Jauretche, quienes solían repetirla con asiduidad dentro del seno de su militancia.   El término proviene del Marxismo-Leninismo y describe a la línea partidaria apropiada. Todo jacobino formado en éstas Pampas, debía tener grabado a fuego las consignas de la internacional socialista, ergo "lo políticamente correcto".



Luego, se lo adoptó con significados relacionados con la juventud de la izquierda política  del peronismo, ergo Los Montoneros (entre otros miembros de la izquierda vernácula). Un ejemplo citado por Vaca Narvaja, dice: "Un hombre no puede ser políticamente correcto y también capitalista". Este ejemplo ilustra el uso posterior del término, enfocándose en temas de doctrina e identidad más que de política en general. Sin embargo, a los pocos años el término fue redefinido por la izquierda argentina como una forma irónica de criticar ideales demasiado rígidos, intransigentes o "fachos" (como si el de ellos fuera someramente flexible). A partir del advenimiento del kirchnerismo, y de su posterior giro litúrgico hacia la izquierda, los movimientos populares, sociales y progresistas comenzaron a usar, mediante sus vanguardias,  el término "políticamente correcto" en forma de inconsciente colectivo para referirse a su propia "ortodoxia", en su intento de realizar cambios sociales "relevantes", asumiéndose como dueños de los tópicos que interesaban al "pueblo", osea, a ellos mismos, y a la "única realidad", su verdad. Así fue como se reforzó la idea, que ser nacional y popular, es la unigénita membresía, sine qua non para "ser pueblo",...solo ellos son el pueblo, excluyente      

La contracara de lo políticamente correcto, para estos fundamentalistas, es todo lo que está por fuera de su dogma, los gorilas, herejes, golpistas, cipayos, fachos, antipatriotas, etc, contenido peyorativo y sarcástico, manifestando que la corrección política era adoptada por sectores que se autodenominaban progresistas,  pero que en la práctica sólo pretenden cambios muy superficiales en la sociedad, o que buscan imponer un criterio único de ideas propias como "correctas" ante toda la opinión pública. Sobre todo buscan consolidarse como la hegemonía gramsciana, en su minoría (no reconocida). En el terreno del lenguaje, ocurrió la mayor sátira posible, contra lo "políticamente incorrecto", debido a la práctica de la "corrección política" de utilizar palabras recién construidas para sustituir vocablos que pudieran considerarse racistas, machistas, o socialmente ofensivos hacia algún grupo minoritario (por ejemplo exigir el uso de "pueblos originarios" o de "persona discapacitada" para las expresiones "aborígenes" y "retrasado mental" respectivamente).


La paradoja de esta gran estupidez, radica que en este maquillaje  superficial del lenguaje no comporta un cambio de fondo en las ideas y costumbres de los argentinos, pues la discriminación y el prejuicio  no desaparecieron como realidad, quién va mas allá del dogma y la sociolingüística, ya que no modifica lo real en un ápice, e  induce al autoengaño colectivo.


En nombre de "lo políticamente correcto", éste grupo sociocultural en uso del poder, intentó imponer el uso masivo de términos lingüísticos que en sí mismos contradecían las creencias de otro grupo (por ejemplo, la negativa de muchos sectores religiosos de usar el término "libertad de género" para referirse a la homosexualidad, pues tales grupos religiosos niegan que ésta sea un "género", sino apetencias sexuales, ya que la semántica de géneros nos habla de hombre o mujer, femenino o masculino). Hoy día, presa de estas estructuras de lo "políticamente correcto", los kirchneristas cargan con furia contra sus adversarios políticos, señalándolos peyorativamente como la derecha política de Argentina, imputándolos de conductas xenófobas, machistas, u homófobas, cuando en ese mismo proselitismo agravian a las clases medias, a los productores rurales, a  la iglesia, a los empresarios, etc, e incluso a sus mismos militantes, cuando éstos manifiestan dudas sobre la fidelidad a su dogma enlatado. 

Lo mas patético, es ver como se desmarcan de las acusaciones que los tildan de fascistas, justificando sus acciones represivas y de espionaje interno, con sórdidos clichés envasados. Porque el kirchnerismo, no es claro en su accionar, pues también ha reprimido, espiado a su pueblo, discriminado y avasallado derechos y garantías individuales.   En síntesis, todo lo "nacional y popular", se considera por estos días como lo "políticamente correcto", supraestructuralismo del que no escapan los dirigentes políticos de la oposición, porque acá, todos son en sus discursos: "progresistas", incluyendo al mismo Macri (otra cosa no debe ser). Otra ironía original, es llamar al peronismo "movimiento", cuando en el fondo, nada mas conservador al día de hoy, que el peronismo. Espero que haya sido de utilidad, aunque sea momentáneo, a sabiendas que lo mío,...no fue "políticamente correcto". 

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+ comentarios + 3 comentarios

Anónimo
8 de octubre de 2013, 16:05

Lo leí en dos etapas, pero sospechaba que valía la pena y no me equivoqué. Alta calidad éste blog, todo muy original y de vanguardia. Pedro Ramos Del Valle

Anónimo
9 de octubre de 2013, 10:18

Excelente, repito excelente. Un capo don Peralta. Saludos. ArmandoLNOL

Anónimo
14 de octubre de 2013, 12:41

Hay algo en éste blog y en éste escritor, que no termino de definir con palabras, solo se que no puedo dejar de regresar. Mirta Estrada de Gonzalez

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