Buscar el futuro, es pensar el pasado | PERIODISMO DE ESCRITORES

Buscar el futuro, es pensar el pasado

jueves, 17 de octubre de 2013 2 comentarios

Filosofía Cuántica: Buscar el futuro, es pensar el pasado

Escrito por Lic Ramón D. Peralta


Es lindo recibir correspondencia, no, no es verdad, no es lindo. No obstante responderé las que me parecieron relevantes, o bien, solo me gustaron. Usted decida, me da lo mismo,  a usted también. No existe peor arma de destrucción masiva que la palabra. Los cementerios del mundo están abarrotados de sus víctimas, tanto por darla, recibirla, ignorarla o por indiferencia. No son pocos quienes se suicidan con la palabra, quizás, sea uno de ellos. Es hermoso lo que está pasando en éste instante, usted y yo, ahora,...estamos vinculados. Ni usted ni yo, podemos escapar a ésta realidad. Pero claro, es una realidad por fuera de lo real, ergo es una verdad subjetiva pero asimismo racionalista, sobre todo intuitiva, que inconscientemente pactamos entre nosotros, pero que no es inocua, ergo a partir del hoy, su pasado dejará de ser el mismo, también su futuro. Las ideas son el GPS de nuestro movimiento mundanal, y si hubiere otro, allí también estarían para asistirnos. Hoy hablaremos de la "procrastinación  metafísica" (vaya bonito oxímoron).  







Porque lo real, es mucho mas que la suma de las realidades, ergo es el espacio que separa lo conocido de lo "por conocer". O bien, es la huella de entropía dejado por el conocimiento superior, en su ruptura y posterior alejamiento del desconocimiento superior, quienes originalmente existían unidos. Lo real es lo universal, so el universo es la fragmentación de lo real, quién en esa magna escisión expulsó un número extensible y no finito de realidades, las cuales se van multiplicando y expandiendo en la medida que este universo del conocimiento se mueve. Por ende, toda realidad se mueve in eternum, bajo el prisma de la psiquis humana, sin que sea dócil para el cerebro captar la magnitud de ese movimiento. Porque en toda percepción de la utópica realidad, juega un rol preponderante el individuo, y el objeto de manera indivisible, pero que en la recreación mental de esa percepción de los sentidos, se tamiza o ecualiza según la carga intelectual, cultural, emocional, espiritual, dogmática, moral y ética de la conciencia, no sin antes haber pasado por el tamiz que indefectiblemente propone el subconsciente y el inconsciente. 





Tampoco se trata de trazar una elipsis imaginaria entre el racionalismo, empirismo, existencialismo, panteísmo y el idealismo, mucho menos congraciarse con el estructuralismo y posestructuralismo del lenguaje, porque lo real, está mucho mas allá del sujeto, del objeto, y de su intersticial sujeto/objeto (según B. Rusell), como tampoco hay manera de evitar la fuga de lo real; del lenguaje, la semiótica y la lingüística. Tampoco se trata de negar toda posibilidad de conocer lo real, sino de advertir que para poder aprehender las justas medidas de la realidad, aquellas que obran mas allá de las barricadas aduaneras de mi conciencia e intuición, deberé estar dispuesto a estar mentalmente en movimiento, bajo los mismos patrones dinámicos del ente, a priori, prospecto de lo real.




En algunos filósofos habita como único huésped el monismo, en otros con "cama para dos plazas", habita el dualismo, pero sin duda, en todos nosotros cohabitan las paradojas. El hombre es un autonauta, mercantilizador de paradojas. Esto explica en gran medida, el por qué no sabemos a ciencia cierta ¿quién estuvo primero, la conciencia del hombre o las palabras nacidas bajo el flagor de lo instintivo e intuitivo?. Sin duda, la comunicación en el hombre es el Gran Paradigma. ¿puede existir el pensamiento creativo sin las palabras que conozco?, ¿quién se anima a engendrar una nueva palabra y bautizarla?. Probemos


DRP53 {+x/101, es una nueva palabra que significa: que está, que no está, que a veces es verdad, pero que en otra es su antimateria, que va y viene, que es inmóvil por ínfimos instantes, y en otras inmortal, que se crea si mismo, otras veces es creación, en otras producción o destrucción, que va hacia adelante, y vuelve hacia atrás, es origen y  final, es capaz de reproducirse y mantenerse a si mismo, tanto como dejarse morir, que tiene vida propia o es profundamente parasitario. Es todo y es nada. 

¿Les gustó?,...¿no?. Pues es la palabra que intenté asignarle a lo que mi mente infiere como "realidad", en éste nuevo mundo del conocimiento cuántico y relativista. ¿Cómo?, tiene razón, esa palabra también fue concebida con "restos óseos" de palabras pretéritas, y como no vale hacer trampa, solo la llamaremos; "Autopoiesis Semiótica". Debo respetar el lenguaje, todos deberíamos hacerlo, ¿pero dónde está el limite entre la sumisión  a las formas y la auténtica creatividad?. Justamente el librepensador es un terrorista de las formas, de las ciencias, del dogmatismo cultural, de los asediadores de mitos y leyendas. ¿Pero cómo es ese proceso creativo?.

El inventor da vida a un nuevo descubrimiento, cuando busca el futuro mirando introspectivamente hacia el pasado. Bueno, mejor descansemos un poco, y sigamos con algo mas trivial, y luego retomamos éstas "encíclicas" metafísicas,....¿si?.   

      

Quiero exagerar lo mucho que comprendo al ser en cuanto a su ser, so el mayor desgaste que tiene el cerebro, está en el aprendizaje, y todo lo que ello conlleva. Pensar cansa, y para muchos estudiar, también,  quizás por ello sea tan bienvenido el dogmatismo, la heurística y los sesgos cognitivos. Aprendemos porque nos estresamos, nos emocionamos, nos enamoramos, nos condicionamos...nos flagelamos, en definitiva, todo lo que nuestros sentidos aportan, los relacionamos con las sensaciones, modulando y moldeando la mente, se asocia a valores previamente archivados, que reutilizaremos o procuraremos evitar en el hoy de aquí pasado y futuro de mi propia existencia. Lo que aprehendemos incorpora cambios a nuestro comportamiento, pero también genera autocensuras, traumas y autocompasión. Dado que esto conlleva la creación de nuevos enlaces sinápticos, ¿se puede decir que el cerebro tiene una tolerancia máxima al modelado?, pues algunos sostienen que sí, otros como yo, no lo refutamos pero tampoco lo aceptamos, en cambio sostengo que la mente humana es algo que también está en movimiento, por ende inasible en cuanto a sus magnitudes. Todo ser humano, según la neurociencia y su nova tecnología, asume que la mente posee una organización de la información directamente proporcional al número de enlaces sinápticos establecidos durante la etapa de aprendizaje, que modula la percepción, la cual se va agrandando cuando estudiamos/filosofamos o degradando, cuando dejamos de hacer lo anterior. 



El aprendizaje facilita la neurotransmisión optimizando el funcionamiento general. No obstante, no aprendemos para solucionar nuestro estrés, o evitar sufrir, ni tan siquiera para aprender a controlar las emociones; sino que estas son las causas por las cuales incorporamos nuevos patrones de comportamiento y por lo tanto, es consecuencia directa de nuestro aprendizaje (principio de acción y reacción). Podemos buscar soluciones a un estado indeseado, tratar de recrear realidades placenteras o buscar la verdad...pero todo acto que creemos voluntario, está condicionado por una motivación emocional, que es la que rearma la pulsión que nos motiva a actuar y aquí es donde encontramos la irreconciliable enemistad entre razón pura y racionalidad posible. 



Al ser una respuesta que se supone evolutiva, nace la confusión, pero no lo es, so esta acción nos proporcionará más posibilidades de sobrevivir al proceso de autoflagelamiento natural, por lo que nos sigue posibilitando la supervivencia y la preservación de la especie durante algunos años mas, tal vez algo mas. Si bien el cerebro nunca termina de consolidar nuevas sinapsis, el aprendizaje de la mente en apariencia está limitado por la especialización sináptica. Sin embargo, una mente portentosa, y/o seguir estudiando y leyendo ergo asimilando conocimiento en la autodidaxia hasta la vejez, rompe con éstas barricadas sinápticas, generando como premio otra paradoja de la gnosis, el pensamiento original y creativo.  El gnosticismo como práctica cotidiana, y como filosofía de vida, sin duda genera un permanente corrimiento de esos límites. Los grandes sabios, han sido niños con mucha edad, condición responsable de su ansiedad casi neurótica por satisfacer una curiosidad que nació para no morir jamás.




La sociedad, se maneja con estereotipos, muchos de ellos de sesgo cultural y científico. Muchos aun creen que cuando una persona llega a la tercera edad, no goza de la misma memoria (creencia de los mismos sexagenarios y sucedaneos). Pero esto ocurre, no por límites naturales de la mente, sino porque uno deja de bien usar el cerebro como de joven. Si bien la plasticidad cerebral (es decir, la capacidad de hacer nuevas sinapsis) disminuye con la edad, el cerebro sigue cambiando y transformándose, tal si fuera un músculo, so se fortalece con la práctica y se degrada con la pasividad. Pero el factor que más distingue el aprendizaje de un niño de la del adulto, no es la distinción de capacidades, sino la motivación ergo la curiosidad. 

Un niño tiene sed y hambre de saber, mientras que los mayores suelen cometer el pecado de dejarse ser en cuanto a las cosas. Sin duda el materialismo histórico y dialéctico, potenciado en ésta era de hiperconsumismo, ha llegado a recrear ésta suerte de adulto y anciano autómata, quien se siente que ya no tiene que aprender nada, porque ya tiene lo que el destino le dio, ergo sabe lo que debe saber, mas no es "necesario". Sin necesidades laborales y/o económicas, no hay por qué estudiar  mas. Fetiche que es inculcado a los niños desde el "vamos", pues hasta las carreras terciarias y de grado (universitario) se eligen según perspectivas mercenarias o mercantilistas, en detrimento de lo trascendental, inmanente y esencial en el humano. Así es  como elegimos qué estudiar en función de cuánto dinero deseo ganar. Lo que sentencia la vida de la gnosis y la salud mental, pues una vez que me siento realizado o bien resignado, habré de abdicar ante la propia evolución y la iluminación interior. 



Cuanto menos existen  dos maneras de resolver un problema, y aunque hay mas, aun no las hemos identificado o consensuado científicamente: una radica en la lógica (pensamiento lento, dogmático y repetitivo) y la otra es intuitiva, profunda y creativa. Antes de que las personas resuelvan un problema en forma intuitiva, se registra activación de las áreas de imaginación y de asociación, que hablan entre ellas. Durante un acto creativo, el cerebro estaría en un estado oscilatorio,  es decir en movimiento, que hace posible la sincronización entre grupos neuronales. Por ello, se percibe como magna la imaginación de un niño, siendo lo imaginado un producto netamente original y creativo, y como mas racional la heurística del adulto, cuando en realidad estamos ante un proceso involutivo desde lo estrictamente intelectual. Insisto, el adulto que nunca perdió esa curiosidad e imaginación inherente al niño, es quién solemos rotular como sabio o erudito. Sabio no es aquel que lo sabe todo, sino aquel que siempre va por todo el conocimiento hasta su último halo de aliento. 






No hay recetas humanas, cuanto menos no las admito, pero sin duda para ser innovador o creativo hay que estar enajenado ante la sociedad, ser un poco obsesivo, un poco loco,  un poco antisocial, un poco excéntrico, un poco terco, un poco infantil, un poco sosegado, un poco empático, un poco misántropo y muy humano, para entender el problema de manera simple y eficiente, ergo ser valiente, no tener miedo a equivocarse y estar  en paz con uno mismo. No existe inspiración sin abnegación, trabajo y esfuerzo. Ninguno de los grandes sabios tuvo una idea genial sin haber destinado muchísimo tiempo a pensamientos profundos y obsesivos sobre el asunto fruto de la compulsión. De hecho, hay más relación entre obsesión y creatividad que entre coeficiente intelectual y creatividad. En términos de creatividad, la inspiración es un cliché para personas con poca ilustración y mucha haraganería.


Algunos niños lentos para aprender en la primaria, merced al sacrificio y dedicación al estudio, fueron mejorando su rendimiento pedagógico, hasta llegar a  egresar con buenos promedios en la Universidad, para transformarse luego en personas de muy respetable inteligencia. Y aquellos que nunca dejaron de leer, nunca dejaron de crecer. No hace falta estudiar varias  carreras universitarias para estos logros, cuando vemos como ejemplo, lo que pudo hacer Albert Einstein a partir de trabajar de empleado en un Registro de Patentes y Marcas, quién por otro lado fue un alumno bastante austero en sus primeros años de estudiante. La capacidad de inferir sentimientos en otras personas, de inhibir nuestros impulsos y de mantener en mente los objetivos de nuestras acciones para lograr una conducta efectiva, son fundamentales para un buen rendimiento escolar. Pero exceden la definición usual de inteligencia y no se explican sólo por un buen funcionamiento intelectual.





Un ejemplo de la diversidad teórica dogmatizada, está en la concepción epistemología de la pedagogía y didáctica de la actualidad, ergo constituidas por las hipótesis de Karl Popper y Jean Piaget. Para Popper el estatuto de la epistemología viene definido por tres notas: por el interés acerca de la validez del conocimiento (el estudio de la forma en que el sujeto adquiere dicho conocimiento es irrelevante para su validez); por su desinterés hacia el sujeto del conocimiento (la ciencia es considerada sólo en cuanto lenguaje lógico estudiado desde un punto de vista objetivo), es decir, la epistemología se ocupa de los enunciados de la ciencia y de sus relaciones lógicas (justificación); y, por último, por poseer un carácter lógico-metodológico, es decir, normativo y filosófico. Sin embargo, para Piaget la epistemología se caracteriza por axiomas opuestos a los de Popper, ya que, según él, a la epistemología le interesa la validez del conocimiento, pero también las condiciones de acceso al conocimiento válido; de ahí que el hombre que adquiere el conocimiento no sea irrelevante para la epistemología, sino que ésta debe ocuparse también de la génesis de los enunciados científicos y de los múltiples aspectos de la ciencia que trascienden la dimensión estrictamente lingüística y de las formas de la lógica. La epistemología para Piaget tiene además un matiz fundamentalmente científico, es decir, teórico y empírico, no solo metodológico y práctico...¿pero ésto es válido para la filosofía cuántica?. Veremos. 






Las teorías de Popper y Piaget, aunque ricas y útiles por mucho tiempo, me recuerdan a la "Metáfora de la Caverna" de Sócrates, descrita y atribuidas por/a Platón. En resumen, es una irónica parábola comparativa, la cual nos cuenta en tono figurado: "Una caverna, donde se encuentra un grupo de hombres, mujeres y niños, prisioneros desde su nacimiento por cadenas que les sujetan el cuello y las piernas de forma que únicamente pueden mirar hacia la pared del fondo de la caverna sin poder nunca girar la cabeza. Justo detrás de ellos, se encuentra un muro con un pasillo y, seguidamente y por orden de cercanía respecto de los hombres, una hoguera y la entrada de la cueva que da al exterior. Por el pasillo del muro circulan hombres portando todo tipo de objetos cuyas sombras, gracias a la iluminación de la hoguera, se proyectan en la pared que los prisioneros pueden ver. Estos hombres encadenados consideran como verdad las sombras de los objetos. Debido a las circunstancias de su prisión se hallan condenados a tomar únicamente por ciertas todas y cada una de las sombras proyectadas ya que no pueden conocer nada de lo que acontece a sus espaldas."


Continúa la parábola,  especulando con lo que ocurriría si uno de estos hombres fuese liberado y obligado a volverse hacia la luz de la hoguera, contemplando, de este modo, una nueva realidad. Una realidad más profunda y compleja, ya que ésta es causa y fundamento de la primera, la misma que está compuesta sólo de apariencias sensibles, espectros, y sombras. Una vez que ha asumido el hombre esta nueva situación, es obligado nuevamente a encaminarse hacia fuera de la caverna a través de una áspera y escarpada subida, apreciando una nueva realidad exterior (hombres, árboles, lagos, astros, etc. identificados con el mundo inteligible) fundamento de las anteriores realidades, para que a continuación vuelva a ser obligado a ver directamente el Sol y lo que le es propio, uno mismo como otra realidad diferente, metáfora que encarna la idea de Bien.



La metáfora finaliza cuando hacen entrar nuevamente al prisionero al interior de la caverna, para "liberar" a sus antiguos compañeros de las cadenas. Pero en vez de lograr el fin filantrópico,  solo logra que que éstos se burlen de él. El motivo de la burla, radica en otra alegoría secundaria, en virtud de que los ojos de esos hombres esclavizados en sus costumbres,  se ven flechados o cegados ante el paso de semejante luz, en contraste a tamaña oscuridad de la cueva. Cuando este prisionero "salvador" intenta desatar y hacer subir a sus antiguos compañeros hacia la luz para que conozcan la "verdad", es asesinado cruelmente por su tribu. Vaya curiosidad, casi cuatro siglos antes del nacimiento de Jesús, el Cristo, ya estos sabios griegos proferían en forma de retórica, que estas entimemas no solo eran posibles, sino que las consideraban naturales. Jesús fue asesinado por su propia gente, cuando éste quiso mostrarle la luz, la verdad, el conocimiento de lo real, ergo salvarlos.  



Como ejemplo de que esas "sombras" siguen siendo una constante, y que aun "vivimos en una caverna", lo dan algunos mitos sobre el mismo cerebro humano. Aun hay muchos que sostienen con la misma efusividad de su ignorancia, que las neuronas no tienen recambio, y que por ejemplo, con los años, el consumo de alcohol, cigarrillos o drogas, se pierden capacidades intelectuales, mentales y psíquicas, quizás para cumplir con otra de nuestras sórdidas misiones, castigar/vengarse a/de otro ser humano, al negarle otra oportunidad ante si mismo, y ante la sociedad. Obviamente hablamos de la gente "normal o buena" implícita en toda sociedad. Pero hoy se sabe que el cerebro adulto contiene células madre capaces de regenerarlas. 






Este mito fue evidenciado por un científico argentino, Fernando Nottebohm, quien aportó pruebas definitivas de que hay neurogénesis en el cerebro adulto de los vertebrados, sobre todo en los humanos. Él y muchos otros después mostraron que hay fuentes de neuronas nuevas (neurogénesis), fundamentalmente en una estructura conocida como hipocampo (que tiene un rol protagónico en la formación de recuerdos), y en el bulbo olfatorio, capaces de engendrar nuevas células en reemplazo de las póstumas. Suerte para la próxima, estimados verdugos vocacionales de la humanidad. 



Volviendo al tema de la búsqueda del futuro, nos encontraremos con el apasionante mundo de la nueva Filosofía Cuántica, que aunque resistida por los mismos cavernícolas de siempre, va imponiéndose de a poco, pues tiene energía, entidad y vida propia.  Hoy podemos gracias al nuevo conocimiento cuántico, saber que la búsqueda del futuro desde lo filosófico y científico, es un viaje imaginario hacia el pasado del universo. Cuanto mas sabemos de nosotros mismos, mas sabemos del pasado del universo y viceversa, justamente porque somos parte de ese universo. La Gran Paradoja, es aquella que nos dice que todo movimiento de la gnosis, filosofía y ciencia, siempre avanza hacia atrás. 


Con la física/matemática cuántica y relativista, estamos descubriendo básicamente el origen de todo lo conocido, pero asimismo comenzamos a entender esa "nada", que tanto pregonaron los filósofos y sabios de la antigüedad. El descubrimiento y falsación del Bosón de Higgs, no es ni mas ni menos, que el hallazgo de una de las piezas que nos faltaban del rompecabezas, para comprobar que el universo explotó partiendo de la nada, extendiéndose a una velocidad varias veces superior a la velocidad de la luz. Medidas como la Constante de Plack, poco conocida por la mayoría de los cavernícolas, nos maravilla con dimensiones del conocimiento como nunca antes lo había hecho conocimiento alguno, salvo,....que empecemos a revalidar cosas muy antiguas, que por adelantadas, sonaban a superstición, magia, ocultismo,  esoterismo o a dudosa metafísica.  



Puedo mencionar, una de las mas enigmáticas, cuanto menos para mi por éstos días, "la teoría de la reminiscencia", también de Platón. En ella aborda el doble problema de la adquisición de conocimiento y de su justificación.  Para éste, adquirir conocimiento consiste en recordar lo que el alma sabía cuando habitaba en el mundo inteligible de las ideas, antes de caer al mundo sensible y quedar encerrada en el cuerpo. Así, la teoría de la reminiscencia está ligada a la diferencia platónica entre el cuerpo y el alma. El recuerdo se logra principalmente mediante el diálogo filosófico. La pregunta que siempre me hago ¿cómo hicieron estos tipos para concebir semejante idea?, ¿cuál era su fuente de creatividad y originalidad?, cuando vemos como día tras día, los nuevos descubrimientos científicos, comienzan a encajar con esas añejas teorías. Me declaro maravillado. 



¿Cómo hizo Leucipo?,  maestro de Demócrito, quienes en conjunto imaginaron el "atomismo mecanicista", filosofía que dice que la realidad está formada tanto por partículas infinitas, indivisibles, de formas variadas y siempre en movimiento, los átomos (lo que no puede ser dividido), como por el vacío.  ¿Cómo hizo  Parménides?, quien ya insinuaba que el todo y la nada, existe tanto en el ser como el no-ser: estando el primero representado por los átomos y el segundo por el vacío, y que existe "no menos que el ser", imprescindible para que exista movimiento. ¿Cómo hizo Tales su cálculos?,.¿Cómo hizo Pitágoras para concebir el número de oro, la estrella de cinco puntas?,¿ y cómo hizo para descubrir la propiedades del uranio y el plutonio?.  Mientras tanto nuestra sociedad, en el siglo XXI, año 2013,  aun sigue debatiendo si puede haber vida mas allá del planeta tierra, ¿qué nos pasa?.


Frente a este problema, Platón se remite a las matemáticas en las que, sin necesidad de sentir, se puede llegar a proposiciones claramente verdaderas que parecen surgir de uno mismo. Ésta evidencia, según la cual la verdad no parece salir del mundo exterior sino de la razón propia, muestra cómo la mente (o el alma) parece producir información común a todos los humanos, por ejemplo cuando se hacen operaciones matemáticas, mientras que las sensaciones parecen producir información individual, que no sirve para crear un conocimiento verdadero. Por lo anterior, a pesar de la tendencia a creer que se obtiene el conocimiento a partir del mundo exterior, el conocimiento verdadero debe provenir de la mente. En el mundo de las ideas,  no existen la dualidad o el monismo,  ni el cambio; es el mundo de lo que realmente es (Fedón). En oposición a éste nos encontramos el mundo sensible, o realidad aparente, la cual es reflejo del primero y en el cual nos hallamos, que no es; sin embargo tiene algo de real por su participación en lo inteligible. Admito que tipos como Platón, Pitágoras o Demócrito (entre otros), me frustran.

Otro personaje admirable, es Protágoras, quien a pedido de Pericles, redactó la primera "constitución" para la nueva colonia de Turios,  en donde por primera vez en la historia, se estableció la educación pública y obligatoria. Esto 4 siglos y medio antes del nacimiento de Jesús, otra de las cosas, que aun el "hombre moderno" sigue discutiendo, vaya estupidez.


Los grandes sabios intuyeron el futuro, porque pudieron inferir la naturaleza del ser humano en cuanto a su nacer, origen y final. Lo que ratifica nuevamente la Gran Paradoja: Cuando el conocimiento superior se aproxima al desconocimiento superior, las realidades tienden a superponerse con lo real, produciendo que las nociones de tiempo y espacio se proyecten en la invisibilidad, o bien a, producir una nueva dimensión intersticial del saber. Pero como las dimensiones del conocimiento se hallan en movimiento, solo podemos hablar de un estado o momento angular, donde por una ínfima porción de tiempo y espacio, tomamos conciencia de ese nuevo conocimiento, el cual será otra cosa al siguiente momento.     



Otra pregunta que ya se hacían esos gigantes del pensamiento: ¿Se basa el dualismo únicamente en el abismo intuitivo entre lo mental y lo material? ¿O existen argumentos concretos en favor del dualismo? El argumento más conocido por nosotros, es el desarrollado por René Descartes en las "Meditaciones". En resumen, es el siguiente: Puedo imaginarme clara e indistintamente que el espíritu exista sin la materia. Lo que uno puede imaginar clara y distintamente es al menos, por principio, posible. Así, pues, es al menos posible que el espíritu exista sin la materia. Si es posible que el espíritu exista sin la materia, espíritu y materia han de ser entidades diferentes. Puesto que espíritu y materia han de ser entidades diferentes, en consecuencia el dualismo se comprueba. ¿Quién ha podido refutar ésta dualidad?, muchos, pero ninguno de esos filósofos existencialistas y monistas, tienen cabida en un futuro que es hoy. Si el universo se formó a priori, en la dualidad  energía versus materia, partiendo de una nada que luego fue todo, y que en esa explosión de separó el espacio del tiempo, es porque existe  la dualidad como fuerza superior o fundamental. La mente humana, es mucho mas que su cerebro, so la neurociencia mas adelantada lejos está de refutar ésta proclama filosófica.  





Veamos, el cuerpo tiene cuatro sistemas de control. Son cuatro engranajes: una parte psicológica, otra neurológica, endocronológica y, el último, el sistema inmunológico. Cuando una persona tiene una situación de estrés, perdió el trabajo, - por ejemplo -, se afecta la parte neuroquímica y le baja la serotonina, una sustancia química que fabrica el cerebro, necesaria para un buen estado de ánimo. La baja de serotonina actúa sobre ciertas glándulas, como la suprarrenal, y eleva el cortisol, la hormona del estrés. Esto, a su vez, afecta al sistema inmunológico y bajan las defensas. Algo que empezó en la parte psicológica termina afectando la salud con una gripe, una afección en las tiroides o una depresión. Puede empezar por cualquiera de los cuatro engranajes, que son los que regulan todo el organismo.


Por otro lado, el intestino tiene tantas neuronas como el cerebro. Michael Gershon, investigador de la Universidad de Columbia, publicó el libro "El segundo cerebro", donde dice que el intestino es nuestro segundo cerebro. Por tanto, si tengo que dar un examen y estoy nervioso, seguro que tengo dolor de panza o colitis. Y viceversa: un problema intestinal afecta el razonamiento porque la persona no está a pleno. La mente enferma al cuerpo y el cuerpo a la mente. Entonces ¿hasta cuándo seguiremos resistiéndo la dualidad?. 



El primer apoyo intuitivo al dualismo proviene del hecho de que tengamos alguna clase de acceso privilegiado a nuestra propia conciencia; así, por ejemplo, si por potente que fuese la tecnología empleada (estamos imaginando un experimento mental) no se pudiese conocer lo que pensamos cuando se examinase a fondo nuestro cerebro, habría que concluir que lo que llamamos nuestra conciencia no se encuentra enteramente en el mundo físico, por mucho que guarde obvias relaciones con él. El hecho de que podamos sentir un dolor, por ejemplo, sin que haya muestras físicas evidentes de ello, o el que podamos mentir, son ejemplos muy comunes de esa cualidad, ejemplos que impresionaban grandemente a filósofos tan poco propicios al dualismo como Bertrand Russell. El argumento cartesiano que concluye con el "cogito, sum" se apoya en esta clase de razones, aunque culmina con una forma lógica en la que influye también una consideración de distinto tipo, a saber: el hecho de que si he de atender a mis razones, he de ser un sujeto independiente de toda influencia externa para tener alguna credibilidad.

Epicuro formuló de manera impresionante y concisa esta forma de argumentar: "El que dice que todo acontece por necesidad, nada puede objetar al que niega que todo acontece por necesidad, pues esto mismo afirma que acontece por necesidad"




Otro ejemplo de palpable dualismo, lo encontramos en la resiliencia. Wolin y Wolin (en "Puerta de Klinker") consideran que no existe la resiliencia como algo singular, sino resiliencias, en plural. Hablan de 7 resiliencias las cuales evolucionan progresivamente a través de cada una de las etapas del desarrollo. Para explicar su teoría, se apoyan de una figura que llaman “mandala de las resiliencias”. La imagen consiste en una sucesión de círculos que rodean un núcleo correspondiente al ser que se quiere asimilar. Contiene triángulos que tienen su vértice en el núcleo de los círculos ensanchándose hacia la parte externa con lo cual se quiere representar que la mente humana siempre actúa basándose en datos previamente almacenados y los relaciona entre si, de tal manera que, cuando actúa con su mente activada puede percibir información, detalles, sensaciones y sentimientos que de otra manera le serían imposible de conocer (Holística 1999 citado en Puerta de Klinkert, 2002).




Otra prueba de ésta dualidad del ser humano, es descrita en "El Círculo de Viena" encabezado por el Dr. Craidoff, quien propuso un modelo de ciencia, en el que ésta procede a analizar, mediante generalizaciones (inducción) partiendo de ciertos datos. La visión de la ciencia del Círculo de Viena es llamada también "Concepción Heredada" o "Concepción Heredada de la Ciencia". La idea central del positivismo y del neopositivismo propuesta por el Dr. Craidoff, se vale de sostener que la ciencia debe utilizar las teorías como instrumentos para predecir fenómenos observables y debe renunciar a buscar explicaciones. La búsqueda de explicaciones es función de la metafísica, que no es (para ellos) ciencia, sino el arte filosófico de comprender los signos, imágenes y simbologías encriptadas en una ceñida hermenéutica. 





Frente al neopositivismo, Popper calificó su postura de racionalismo crítico. A diferencia del Círculo de Viena, para Popper la ciencia no es capaz de verificar si una hipótesis es cierta, pero sí puede demostrar si ésta es falsa. Por esto no le sirve a la inducción, porque por mucho que se experimente, nunca se podrán examinar todos los casos posibles, y basta con un solo contraejemplo para echar por tierra una teoría. Así pues, frente a la postura verificacionista preponderante hasta ese momento en filosofía de la ciencia, Popper propone el falsacionismo. Aunque Popper era realista, no aceptaba la certeza, es decir, nunca se puede saber cuándo nuestro conocimiento es cierto, en otras palabras fue el primero en falsear su propio falsacionismo. Y siguen las paradojas en filosofía ¿llevan la cuenta?... 





Otra postura dualista, se verifica en "La teoría de la mente o cognición", que es una expresión usada en filosofía y ciencias cognoscitivas para designar la capacidad de atribuir pensamientos e intenciones a otras personas (y a veces entidades). Aquí la palabra teoría tiene principalmente la acepción de conjetura, o mejor aún, posibilidad de advertir. Así cuando un sujeto inteligente está comprendido por los alcances de la "teoría de la mente" se entiende que tiene la capacidad de comprender y reflexionar respecto al estado mental de sí mismo y del prójimo que puede tener como próximo; también incluye la teoría de la mente la capacidad de percibir, y así poder llegar a reflexionar y comprender en relación a las sensaciones propias y del prójimo (en este caso principalmente por signos corporales que el otro da) logrando así el sujeto prever el propio y ajeno comportamiento. Tal capacidad de percepción comprende un conjunto de sensaciones, creencias, emociones, etc. muchas veces sintetizadas con la palabra empatía.



Es obvio que otras disciplinas también se ocupan del dualismo, pero desde otros puntos de vista. La psicología lo hace encarando los aspectos de la vida mental que en el conocer están implícitos. La lógica también se ocupa del tema, pero sus miras están puestas en la corrección o incorrección de las proposiciones y de los razonamientos o argumentaciones, y no en la relación entre el conocimiento y el objeto del mismo. La ontología, a su vez, también se ocupa de la gnoseología, pero atendiendo al sujeto en cuanto al objeto, a la naturaleza de los objetos del conocer, a su clasificación en reales o ideales (matemática y lógica), etc.



De este modo se categorizan los sujetos en no-resilientes y pro-resilientes, existiendo una graduación intermedia. Se observa que a mayor actividad cognitiva y a mayor capacidad intelectual aumenta la resiliencia, no sólo emocional, sino de las neuronas en los sujetos. Ciertamente que no es absoluta la relación: mayor nivel intelectual = mayor resiliencia, pero estadísticamente, o bajo la Teoría de los Grandes Número, se comprueba como muy frecuente. El sujeto con mayores conocimientos y mayor capacidad intelectual puede procesar y elaborar más eficazmente los traumas y los factores distresantes. Otro ejemplo que puedo mencionar es la "Inducción hacia atrás".

Para finalizar éste ensayo, podemos concluir sin temor al ridículo , cuanto menos cuatro cosas: primero, el conocimiento y nuestra mente a nivel de inconsciente se hallan en permanente movimiento, así como nuestras respuestas fisiológicas; segundo, es nuestra conciencia quien obra de retardadora del aprendizaje, dado su naturaleza conservadora y dogmática; tercero, todo nuevo descubrimiento científico, así como todo nueva doctrina filosófica, avanza en el sentido de la creatividad, que siempre significa o se traduce en mirar o volver hacia el pasado, ergo pretender conocer el principio, causa, motivo  y forma de las cosas, o sea, conocer el todo, como realidad próxima a lo real, hasta llegar a la nada, origen del universo. Cuarto: entender que hoy, la noción de tiempo y espacio, es otra cosa en la medida que avanzamos hacia atrás en conocimiento "verdadero",  intuyendo que la dualidad nace con el monismo, y muere con el monismo, la nada. Mientras tanto todo es dualidad para el ser humano, en la medida que siga dependiendo de la materia para poder vivir.   



Hay que entender, que la ontología clásica, como todo empirismo, racionalismo, idealismo y dogmatismo en general, es susceptible de obsolescencia. Algunos científicos ya piensan que en un futuro, algunos padecimientos intestinales podrían tratarse con terapias aplicadas a nivel neuronal. De hecho, el "síndrome de colon irritable" en parte deriva de un exceso de serotonina en el intestino, y quizá podría ser considerado una enfermedad mental del segundo cerebro. Los trabajos de Mayer con el sistema nervioso del intestino, lo han llevado a pensar que, en los próximos años, la psiquiatría tendrá que ampliar su alcance para tratar el segundo cerebro además del que está dentro del cráneo. Lo mismo le sucede a la filosofía respeto a los nuevos conocimientos cuánticos, por cuanto muchos enunciados deberán contemplar mas el dualismo, la ley del azar, la probabilistica y las punciones de tipo cuántico, las mismas que también afectan la mente humana, "esté donde esté". La procrastinación, no la que está definida en los diccionarios de la web, sino la metafísica, es aquella que nos habla de la fracción de tiempo que nos tomamos consciente o inconscientemente para tomar una decisión. La primera, es procrastinación inconsciente, innata, y es la que destaca al crack de fútbol, quien por reflejo percibe movimientos antes que la mente del normal de los humanos, lo cual le permite capitalizar esa ínfima porción de tiempo para decidir que hacer. Pero la segunda, bien puede ser complementada con mucho estudio y lectura, de manera que la perdida aparente de tiempo se vea compensada con  decisiones mas inteligentes y efectivas. Al fin y al cabo, la pérdida de tiempo, solo es otra invención de la sociedad. Tómese su tiempo antes de decidir, que en ello le va su felicidad y la de la humanidad. Y estudie, nunca deje de estudiar.-



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17 de octubre de 2013, 13:53

Diego, no termino de asombrarme de lo inteligente y estudioso que eres. Te conozco desde que tenías 18 años, y doy fe que nunca dejaste de estudiar y crecer como intelectual y ser humano. Eres una belleza de persona. Besitos

Anónimo
18 de octubre de 2013, 11:28

Otro ensayo brillante don Peralta, y le digo que me está comenzando a entusiasmar esta nueva filosofía cuántica. Suena muy sensato y coherente lo que usted propone. Tambien tiene razón cuando dice que cuando uno lee o conoce algo nuevo, instintivamente asume que ya lo sabía de antes. Saludos. ArmandoLNOL

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