¿Qué gobierno tendremos luego del kirchnerismo? | PERIODISMO DE ESCRITORES

¿Qué gobierno tendremos luego del kirchnerismo?

lunes, 21 de octubre de 2013 3 comentarios

EL SISTEMA POLÍTICO DEL FUTURO

Escrito por Lic Ramón D. Peralta






Anteayer nos quedamos debatiendo algunos temas interesantes, a pedido de un notable amigo. Uno de ellos fue ¿Cuál es el futuro de la próxima década, en materia de sistemas políticos en Argentina?, luego de haber  escuchado la disertación de Eugenio Zaffaroni. Tan ameno se puso, que me acosté muy tarde. Mas allá de que Zaffaroni sabía que la diglosia estigmatiza todo tipo de comunicación en Argentina, tal si viviéramos en la Torre de Babel, supo manejarse con cautela, pues sabía que estaba ante gran parte del verdadero "Círculo Rojo". Una cosa es oficiar de exégeta populista ante "Carta Abierta" (adláteres), y otra es hacerlo ante librepensadores, ergo  la intelectualidad en su estado mas puro y antidogmático. Ver: Zaffaroni en la Gran orden

Uno de los temas mas interesantes, se dio con el contrapunto originado en los análisis sociológicos soportados en la "Teoría de los grandes números". Que básicamente es aquel método de estudio que nos obliga a tomar grandes porciones de tiempo e historia, para hacer inferencias y deducciones comparativas algo mas confiables y responsables.   

Tampoco se trata de enemistarnos con el Mainstream SI, quienes sostienen que un análisis inteligente, debe evidenciar la habilidad de focalizar, contextualizar, razonar, planificar, resolver y sopesar soluciones en función de cada problema, sin dejar de tener en cuenta que todo discernimiento, por racional que sea, requiere también de un abordaje abstracto; para comprender mejor ideas y situaciones complejas. No hay inteligencia, si no encaramos los asuntos y tópicos, como  mero aprendizaje. En otras palabras, partir de la premisa que no sabemos lo que intentamos descubrir, piedra angular de todo proceso de la gnosis.  También me refiero a la capacidad de comprender el propio entorno. Aquellos que inician sus debates bajo la premisa de que todo lo saben y todo lo son, habrán finalizado en el mismo punto de partida. De hecho, es lo que vemos a diario en las discusiones políticas de los gentiles. En éste ensayo, compartiremos algunas de las conjeturas realizadas.

Como ya hemos dicho en varios ensayos, los formadores de opiniones en términos metafísicos no tienen a priori una existencia mas allá de la abstracción, es decir son formadores que fácticamente no forman, como tampoco los supuestos "formados" deciden en función de esos estereotipos endilgados a los "formadores de opinión" . Los medios masivos de comunicación, han tenido según cada tipología distintos grados de protagonismo, no obstante, independientemente de esto, ni la televisión, la radio, los diarios, revistas, redes sociales o la misma internet, son per sé, formadores de opinión. Son solo eso, herramientas de comunicación, cuyo contenido proviene de distintas usinas o fuentes del pensamiento. Ver Formadores de Opinión y decisión  .


La formación de opinión, se cimienta en un complejo entramado de ideas, teorías, doctrinas, conceptualizaciones, resumidas en "movimientos filosóficos", que se alimentan y comunican con las sociedades, el entorno, los partidos políticos, los gobiernos, las corporaciones económicas, los dogmas  religiosos, entre otros; a modo de vínculos sinápticos en forma de uróboros, ergo círculo in eternum  que se muerde su propia cola (proceso circular sin fin). Los filósofos del iluminismo siempre tuvieron como misión, detectar, estudiar, analizar, comprender, traducir y explicar los fenómenos que someten y condicionan a los pueblos. La pulsión de esa hermenéutica, se ha intentado mover en el sentido del humanismo, pero siempre estigmatizado por el nihilismo, el positivismo y el materialismo histórico. 



Como curiosidad, una ley de la antigua Atenas declaraba infame y detestable, castigando con el destierro, al hombre que tratándose de la causa pública no manifestaba y declaraba su opinión. Por este medio se sabía el modo de pensar de cada uno. Esa palabra "pensar", tenía etimológicamente el significado de "saber". Pero no se refería al saber intrínseco, sino al saber del otro, ergo el que gobierna, los líderes, la sociedad, el Estado. Osea, se dedica a explicar "por qué para los políticos, es tan importante  conocer la opinión pública". Ese conocimiento sobre lo que quería y pensaba el pueblo sobre lo público, era la materia prima conque se alimentaba la demagogia, por ende, nodriza de nuevas doctrinas o ajuste de las ya existentes. En otras palabras, la "opinión pública" hablaba de "qué quería consumir el pueblo o los ciudadanos". Recordemos que consumir proviene del latín: "cosumere" que significa usar, gastar su utilidad o destruir. Nacía así la primera expresión registrada de la "cultura de masas". 



La cultura de masas consiste en producir a gran escala, con técnicas y procedimientos dogmáticos y doctrinarios; ideas, sueños e ilusiones, estilos de vida, y hasta una filosofía materialista, mediante una retórica, dialéctica y oratoria de tipo romántica, épica y fantasiosa, quien siempre se haya subordinada al hedonismo, gozo, gula y ambición. Como verán, toda cultura de masas es consumista, y todo consumismo es destructivo y autodestructivo. Esa carrera frenética por el consumismo, nos condujo a éste preciso lugar y momento, donde la evolución pasó a resumirse como "creatividad destructiva". Eso es en síntesis el capitalismo, eso es el socialismo.   

Justamente eso explica el éxito de filosofías como el posmarxismo agonal, pregonados por Chantal Mouffé y Ernesto Laclau, por mencionar algunas. La cultura de masas, es el desarrollo intensivo de nuevos modelos,  en donde se pretenden reforzar las diferencias y las desigualdades como estrategia e instrumento sociológico y mercadológico. Por cierto, cada vez más elaborados y cínicos. Hemos llegado al extremo de poner, la ciencia y el conocimiento,  al servicio de la producción de apócrifos  valores y símbolos estereotipados, que se intentan mostrar como antagónicos desde el relato, pero que carecen de substancia filosófica. 



Históricamente, podríamos señalar dos momentos para la transformación de la sociedad capitalista industrial en una sociedad de consumo de masas:

  • Primero a fines del siglo XIX, se combinó por un lado, la unificación de Italia, y  de Alemania, y por otro, el aldabonazo que supuso la Comuna de París (todo ello en 1870-1871); provocando como consecuencia el crecimiento mercantil, industrial y científico técnico (Segunda Revolución Industrial).
  • Lo segundo se trató del conjunto de condicionamientos, que permitieron que se establecieran legislaciones que hicieron aumentar los salarios, y reforzaron la conciencia de que el desarrollo de la demanda interna permitía el crecimiento de muchos beneficios para los trabajadores. Un logro netamente liberal.

Es muy curiosa ésta división entre izquierda y derecha, lo es hoy, pero también lo era antes. Veamos, ¿dónde nace la división política de izquierda y derecha?. Pues toda ésta gran locura colectiva, tiene su origen formal en la votación que tuvo lugar el 11 de septiembre de 1789 en la Asamblea Nacional Constituyente surgida de la Revolución Francesa en la que se discutía la propuesta de un artículo de la nueva Constitución en la que se intentaba establecer el "veto" del rey a las leyes aprobadas por la futura Asamblea Legislativa. Los diputados que estaban a favor de la propuesta, que suponía el mantenimiento de algunas prerrogativas de poder del rey, se situaron a la derecha del presidente de la Asamblea. Los que estaban en contra, y defendían que el rey sólo tuviera derecho a un "veto precario y limitado" argumentando la soberanía nacional por encima de la autoridad real, se situaron a la izquierda del presidente de la asamblea. 



Así el término "izquierda" quedó asociado a las opciones políticas que propugnaban un cambio político y social mas acentuado, mientras que el término "derecha" quedó asociado a los que pugnaban por cambios mas graduales. Pero, sin duda, todos  fueron partícipes de la misma revolución, es decir derecha e izquierda fueron revolucionarios. A los moderados se les llamó Girondinos o derecha, y los mas radicales Jacobinos o izquierda. Cuando empleo la palabra curioso, es porque prefiero no usar la palabra absurdo, porque ya desde sus comienzos las contradicciones nos preanunciaron el futuro devenir de las doctrinas y dogmas políticos que emergerían como paradigma de la cultura de masas, las mismas que vemos en estos precisos momentos. Porque a los pocos años de la revolución, fueron los mismos jacobinos o izquierda, quienes ante el advenimiento de su primer "gran líder" (Napoleón Bonaparte), no dudaron en proclamarlo Emperador de Francia, no solo para revestirlo de poderes especiales e ilimitados, sino que además se plegaron al combo imperialista y colonialista.   Cosa que siguió repitiéndose hasta el día de hoy. Incluso les diría que, los herederos del absolutismo monárquico por antonomasia, son los caudillismos de izquierda. Aunque también los tenemos de derecha, mas los sempiternos teocentrismos fascistas, por caso Israel e Irán, entre otros.

Volviendo a los griegos, - para que se entienda bien el punto -,  para los antiguos griegos, la cosa estaba bastante clara, el mejor sistema político para la República  es la democracia, y dentro de ésta la Aristocracia, concepto definido no como "nobleza heredada", sino como "el gobierno de los mejores".  Y cuando hablaban de clases sociales, se referían en éste caso en particular, a una de ellas,  la "clase de oro", la cual estaría compuesta por filósofos, pensadores y grandes sabios, los únicos capaces de gobernar. Polibio y Aristóteles luego describieron una realidad que haría trizas la utópica "aristocracia", pues desde temprano describieron lo que en la práctica sucedería si se combinaba democracia con república. Así fue, como la primer interpretación de la cultura de masas, fue bautizada por los griegos como oclocracia o "tiranía de las mayorías", ergo punto de partida del populismo en occidente.   



Pero cuidado, no confundir aristocracia o gobierno de los mejores  con el término élite, como tampoco es  aconsejable mezclar éste último con la palabra "vanguardias", propia de quienes ofician de "comisión de notables, líderes, comisarios y exégetas del dogma marxista" (sea la variante que sea). Aunque el significado sea casi idéntico, tampoco hay que olvidar que el estructuralismo del lenguaje, divide las aguas, dejando que las simbologías y signos adquieran vida propia. Así es como hoy, al no existir aristocracia en su acepción lato, se relacione "élite" a la derecha, y "vanguardia " a la izquierda    


El hoy mal llamado conservadurismo (porque antes liberalismo y conservadurismo eran cosas diferentes), o en general,  las ideologías políticas ubicadas en la derecha, mantienen cierto consenso, al aceptar que las élites son necesarias en la sociedad y que sería una quimera ignorar su inexistencia. De hecho, con el socialismo soviético, las élite, nunca dejaron de existir, o bien, existieron con otros eufemismos. Con la caída del Muro de Berlín,  vuelven lentamente a ocupar un lugar central en la sociología rusa. Lo propio de una teoría de élites es el acento del conflicto entre distintas élites, así como también la imputación de responsabilidad por el discurso que va adoptando la sociedad y, por último, el énfasis en las formas ante que en la estructura. 

De hecho, las élites pueden ser concebidas como actores claves para posibilitar o impedir el cambio de una sociedad, tal el caso del gobierno de Vladimir Putin, un nacionalista de fuste, que en mucho se parece a una derecha nacionalista europea. Con esto solo procuro decir, que las diferencias entre izquierda  y derecha, en realidad, siempre fueron de formas y sutilezas, mas que de fondo, porque el capitalismo nunca estuvo  en juego, toda vez que la historia del hombre penduló entre la posibilidad de darle propiedad privada a los ciudadanos o quitarle esa potestad para pasarla a manos del estado. Vale decir que la elección siempre fue la misma, o Estado o Libertad, justamente lo mismo que combatió la revolución francesa. Salvo que ahora los gobiernos de izquierda, no son tan extremos en ese devenir estatizador, pues sigue respetando la propiedad privada de su pueblo, no así a las empresas que considera rentable y estratégicas, tal las monopólicas, oligopólicas, y monopsónicas.   


Algunos enfoques decididamente analíticos, por caso, el realizado por los creadores de "La Teoría de Élites" son Caetano Mosca y Vilfredo Pareto, sumado a los enunciados doctrinarios de Robert Michels, sobre todo, por su ley sobre la creciente oligarquización de los partidos políticos tanto de izquierda como de derecha, en particular, y de las organizaciones sociales en general. Otro autor de gran relevancia es Wright Mills, que acuñó el concepto "élite de poder", que hace referencia al núcleo de poder que en Estados Unidos se produce entre las élites económicas, políticas y militares. José Ortega y Gasset reflexionó sobre la relación entre élites y masas en "La rebelión de las masas".


A estas alturas, es menester que vayamos entendiendo, que tanto comunismo como capitalismo son cara y seca de la misma moneda, pues no solo jerarquizan el capitalismo, sea de Estado (el primero) o individual (el segundo), sino que además ambos apuntan desde sus comienzos a lograr lo mismo, la "globalización", cosa que ya venimos viendo como un proceso regular, a partir de principios del siglo XX, aunque las masas no hayan dado cuenta de ello.  El circulo rojo, siempre supo de ésta realidad, dado que la naturaleza del hombre impedía toda alternativa. No se trata de manipular o adivinar, sino de conocer. Por ende, no hace falta insistir eyectando nuevas ideologías neosocialistas o neomarxistas, cuando ya la Escuela de Franckfort había dejado el receptáculo donde germinarían la fusión de ambos mundos. Algunos pasionales y fanáticos, por no decir casi todos, creen que estas supuestas ideologías son originales, pero no digo se equivocan, solo afirmo "no conocen las ciencias políticas". Ni Laclau, Mouffet, Heinz Dieterich Steffan, Giulio Santosuosso o el Think Tank kirchnerista (Carta Abierta), fueron del todo originales con sus filosofías, se los aseguro. 

Recuerden que ya a partir de la "doxa griega", "la vox populi medieval", la "reputación" de Maquiavelo, las "murmuraciones varias del pueblo" de Diego Saavedra Fajardo o la "apariencia" de Maquiavelo y/o de Baltasar Gracián, hay toda una serie de precedentes que muestran como los gobernantes han tenido, desde siempre, interés por conocer qué piensan de ellos, sus súbditos o ciudadanos. El término "opinión pública" aparece, sin embargo, por vez primera en 1750 en la obra de Jean Jacques Rousseau: "Discurso sobre las artes y las ciencias". 

En otras palabras, para intuir sobre "qué tipo de gobierno puede venir luego del kirchnerismo en el 2015", no es necesario analizar los avatares de los partidos y candidatos políticos, sino el de auscultar el pulso de la opinión pública mayoritaria. Como regla, todos los gobiernos argentinos han sido demagógicos, incluyendo a los militares, razón por lo cual, Menem hizo lo que la sociedad esperaba de él en ese momento, como Kirchner hizo lo propio en la primer década de éste siglo XXI, y así todos en general. El populismo es supraestructural respecto de los modelos de gestión, y el dogmatismo es el vinculo cultural que obra como sinápsis en la cultura de masas en Argentina. No podría ser de otra manera, pues de eso se trata la política, cuanto menos ésta que tenemos.

Los argentinos, nos destacamos por el alto grado de neurosis, dogmatismo, autoritarismo , superstición e intolerancia, cuando percibimos el advenimiento del anticiclo económico. Con el final del ciclo económico, juegan los ciclo políticos, y ante cada fracaso de gestión, indultamos a las personas, para endilgarle culpa a las abstracciones. Por cuanto en Argentina no fracasará Cristina Kirchner, sino su "modelo" político y económico. Por cuanto, sabiendo que siempre ocurre ésto, se puede deducir cuanto menos: "qué no será el próximo gobierno". Ojalá pronto nuestra sociedad aprenda, que lo que fracasa no es un sistema político, sino los administradores y sus decisiones, quienes son solo eso, personas, no dioses o mitos vivientes.   



Cuando uno practica el revisionismo y análisis político en base a la "Teoría de los Grandes Números", verá como las cosas importantes también son ciclotímicas. Por ejemplo, en la antigüedad la opinión pública se remitía simplemente al diálogo que establecían los "notables", es decir, sólo aquellos que eran figuras públicas y prominentes, los otros no podían opinar y dialogar sobre las cuestiones de la polis, solo podían votar. Consecuentemente imperaba la marginalidad en el espacio público y no existía el diálogo sobre asuntos públicos, cosa que siguió ocurriendo para el ciudadano de a pie, hasta antes de la aparición de internet y las redes sociales. 

En la Edad Media, incluso luego de la revolución francesa y de Córcega, sobre todo con Napoleon Bonaparte, aun se seguía escuchando alegar que esa concepción correspondía a la del despotismo ilustrado y se refleja en dichos comunes en esa época: "todo para el pueblo pero por el pueblo, nada" ( José II) "La mejor forma de gobierno es la que nos enseña a gobernarnos (en el sentido de controlarnos) a nosotros mismos" (Goethe) y "razonad tanto como queráis y sobre lo que queráis, pero obedeced" (Kant).


El liberalismo moderado, sin embargo, modificó el concepto de opinión pública relacionándola a los "ciudadanos instruidos", distinguiendo entre opinión legal (expresada por el Parlamento) y natural (derivada de los ciudadanos). Una opinión que sólo podía manifestarse a través de medios jurídicos reglados: la libertad de prensa, el derecho de petición y el sufragio. Esto, por un lado, la restringió: el número de ciudadanos instruidos era muy bajo; y por el otro la extendió: para ser instruido no era requisito ser noble o miembro de las clases gobernantes. Esta reformulación coincide con la visión de los teóricos de la democracia liberal clásica (Rousseau, Locke, Tocqueville). Por ende, podemos afirmar que ambas concepciones, están basadas en un principio básico de la ilustración. (ver Kant: ¿Qué es Ilustración?)




Para ir finalizando, no quiero olvidarme de Ortega y Gasset, quien dijo que los principales  tópicos de la estructura psicológica del hombre-masa era: Una impresión innata y radical de que la vida es fácil, sin limitaciones trágicas. Por lo  tanto, cada individuo masificado encuentra en sí una sensación de dominio y triunfo que, le invita a afirmarse a sí mismo tal cual cree ser, para dar por bueno y absoluto  su haber moral e intelectual, lo que le lleva a cerrarse, y a no escuchar, ni aprender, por cuanto siempre intervendrá en todo imponiendo su vulgar opinión sin contemplaciones en forma violenta, según un régimen de "acción directa". La característica principal del hombre-masa consiste en que sintiéndose vulgar, proclama el derecho a la vulgaridad y se niega a reconocer instancias superiores a él. El hombre-masa, es el mismo que en los setenta pedía por la intervención de los militares para que quite del medio al gobierno de Isabel Martinez de Perón, el mismo que pugnó para que Alfonsín entregue antes su mandato. También es el mismo que sostenía como "epifanía" que para sacar el país adelante había que privatizar absolutamente todo, sin dejar por ello de ser dirigista e intervencionista (falso neoliberalismo). Los mismos que bregaron por destituir a un De la Rua, quien había seguido con el mismo Plan de Convertibilidad de Menem (craso error), y el mismo que en el 2003 pedía a gritos un nuevo "cambio"(depositado en la figura de Néstor Kirchner). Los mismos que apoyan ahora a Cristina, quienes pasaron a pedir en ésta década por mas intervencionismo y mas Estado.    

Algún extranjero distraído, podría especular que se tratan de personas distintas, pero no, es el mismo pueblo, y es el mismo dogma político, pues lo único que los diferencia en realidad son los ciclos, que mudan y mutan las opiniones sobre lo público oscilando entre mas libertades o mas estado. Justamente por ello, es que algunos autores afirman que: "masa es todo aquel que no se valora a sí mismo,  en bien o en mal,  por razones especiales, sino que se siente como todo el mundo y, que sin embargo, tampoco se angustia por sus errores, pues se siente a salvo al saberse idéntico a los demás." Por otra parte, cuando Ortega habla de minorías, se refiere a aquel que se exige más que los demás, aunque no logre cumplir en su persona esas exigencias superiores. Por tanto, la división de la sociedad en hombres-masa y minorías excelentes, no es una división en clases sociales, sino en clases de hombres.


El hombre integrante de la masa se cree que con lo que sabe ya tiene más que suficiente y no tiene la más mínima curiosidad por saber más, y así es como por los medios podemos presenciar obsoletas y apasionadas discusiones sobre "modelos o planes de gestión", cuando los hechos y por ende, la ciencia nos dice claramente, que el sendero para transitar en lo político y económico es, además de estrecho, predeterminado por la opinión pública. El hombre-masa es el hombre cuya vida carece de proyectos y va a la deriva. Por eso no construye nada, aunque sus posibilidades, sus poderes, sean enormes, según Ortega, pues también es generador de esa opinión pública.  



Es bueno comprender que las masas no son patrimonio exclusivo del peronismo, sino que además en los anticiclos, veremos cómo se conforman otras masas o cultura de masa en la oposición. Normalmente cuando una nueva facción del peronismo llega al poder, y se convierte en hegemónica, tracciona al scrap de la anterior para sumarla como propia.  Porque el hombre-masa tiene varios rasgos, entre ellos: una libre expansión de sus deseos vitales y una radical ingratitud hacia cuanto ha hecho posible la facilidad de su existencia. Es decir, sólo le preocupa su bienestar y al mismo tiempo es insolidario con las causas de ese bienestar. Uno y otro rasgo componen la psicología del niño mimado. El hombre-masa es el niño mimado de la historia. Tal como dijera Ortega y Gaset:

"El hombre-masa es incapaz de otro esfuerzo que el estrictamente impuesto como reacción a una necesidad externa. El centro del régimen vital del hombre-masa consiste en la aspiración a vivir sin supeditarse a moral alguna."

Esta vez no voy a hacerle las cosas tan fácil, "piense en todo lo que es el kirchnerismo", "en todo lo que la mayoría piensa debe cambiar", y sin importar quien sea el próximo presidente electo, podrá deducir qué tipo de gobierno tendremos luego del 2015. Para las masas, los líderes o caudillos son lo mas importante, para las élites, priman las acciones y los hechos. Lo cierto es que éste gobierno pagó como nadie "deuda externa", y por ello tendrá por siempre el agradecimiento de los grupos de poder económico del primer mundo. Con esto quiero dejarles, uno de los paradigmas ocultista mas hermenéuticos, dentro de la fenomenología sociológica: "Mientras los gobiernos populistas adoctrinen a las masas en el culto del pago a la deuda externa, y las corporaciones puedan ganar todo lo que ganaron en ésta década, siempre contarán con el apoyo de los Grupo de Poder internacional".  Porque para los poderosos, el relato dogmático es un mal necesario, que siempre será justificado con la madre de las consignas "iluministas", la renta. Tampoco importa mucho que tengamos un sistema presidencialista o parlamentario, porque en el fondo la sociedad argentina seguirá siendo la misma. Asimismo, hay que comprender que el caudillismo sin su caudillo, pasa a ser otra cosa. Espero que haya sido de utilidad.-

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+ comentarios + 3 comentarios

21 de octubre de 2013, 12:17

Wow, ¿otro despertar de la ignorancia?, basta de ostentar tanto conocimiento, que ya me estas traumando,...ja,ja,ja. Te felicito Diego. Un besito.-

Anónimo
21 de octubre de 2013, 12:57

Excelente post, pero esta oración me gustó mucho "Asimismo, hay que comprender que el caudillismo sin su caudillo, pasa a ser otra cosa". O sea que kirchnerismo sin Cristina no es kirchnerismo,....mmmm, ahora que lo pienso, si, es muy posible.

Max Revilion.-

Anónimo
25 de octubre de 2013, 1:16

Mierda, me siento raro en éste sitio, pero todo lo que leí tiene lógica, aunque no sea mi ideologia, en fin me parece que el post da para mas de una lectura y para mucho repaso. Muy interesante todo lo visto hasta ahora. Carlos Rodriguez (Concordia - Entre Ríos)

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