Yo me banqué la Argentina (Sátira) | PERIODISMO DE ESCRITORES

Yo me banqué la Argentina (Sátira)

jueves, 24 de octubre de 2013 10 comentarios

ARGENTINA, UN PAÍS HEROICO (Sátira)

Escrito por Lic Ramón D. Peralta




A pedido de un lector, flagelario proxeneta de ésta página web y éste autor; haré un "breve comentario", sobre las recientes opiniones de Alfredo Caseros, y sucedáneos, porque de Cabandié no hace falta hablar, él habla por si mismo y sobre si mismo, mejor que nadie.


Para una sociedad tan amante del lenguaje mitológico, introyectarse en un mito, equivale a darle a la propia vida, una justificación divina, romántica, superior. Es encontrar la redención en un sodomita purgatorio, que aun late, que aun se mueve,  nos embelesa. Es observar al universo desde un plano altivo y displicente, ergo enseñorearse con una hidalguía autoimpuesta y jerarquizarla. El hombre-masa, necesita verse como un héroe, ante una sociedad que no es heroica, y cuya realidad cimienta su génesis en la cobardía, la irresponsabilidad y la mediocridad. 

"Me banqué la dictadura", es el resumen de toda una linea de pensamiento, pero asimismo, es la síntesis de una patología sociológica, que se demuele con el paso de sus argumentaciones y magros placebos. Cabandié es una pobre víctima, mas no de la dictadura, sino de ésta cultura kafkiana, cruel, ignominiosa y oprobiosa que supimos construir como colectivo. Pero la respuesta de Alfredo Caseros, denota que hay un espejo del otro lado, donde muchos también decidieron depositar narcisismo, porque la necesidad de ser reconocido como un héroe, parte de que la sociedad toda se ha sumergido en éste dogma kirchnerista, que exalta la majestuosidad y excepcionalidad, de aquellos jóvenes patriotas que decidieron torturar, robar, vejar y matar a otros compatriotas, en pos de defender una "causa superior". 


Para un pueblo tan ínfimo, con tantos complejos de inferioridad, todo acto sobre lo público, sea exitoso o fallido, inexorablemente terminará en algún punto, elevado al grado de "cosa superior". Nuestro nacionalismo es algo superior, quién partiendo de un miserable punto, siempre encuentra la manera de conquistar el mundo, su mundo. Nuestro nacionalismo es tan superior, que ni siquiera respeta la ley de gravedad, lo cual explica ésta sensación de vivir siempre en las nubes. Un nacionalismo que necesita comprar titánicos enemigos imaginarios, para revestirlos con forma de bestiarios, requisito insoslayable para que todo mito goce de pulso en sus venas. Un imperio, un Superhombre, una fantasmagórica Corporación con auras de fetiche, nada es suficiente para el hombre-masa ávido de heroísmo. 

Irigoyen, Perón, Evita, Kirchner, personas que deberían haber sido juzgados y condenados por la justicia, terminaron como héroes mitológicos, héroes de la Patria. Una patria que no se reconoce a si misma, ni se deja conocer. Luego de la Guerra de Malvinas, tuvimos soldados ex-combatientes, que independientemente de lo que efectivamente hicieron pasaron al pabellón de la fama, todos como héroes. Y como si la anorexia mitológica, fuera un estigma, hoy se sienten, "son" héroes todos quienes hicieron la colimba en 1982, sin excepción.


Pero un año es  un año, nada. Los setenta en cambio, nos deja un enorme portal cosmogónico, por donde, de así desearlo, poder  pasar para sumarse a la lista de los "notables". Ya no es requisito siquiera haber nacido en los 60 o décadas anteriores, pues todos quienes  sientan la necesidad de integrar ese glorioso "ejército de insignes", pueden serlo sin mayores emolumentos. Nadie mas héroe que el pasional militante kirchnerista, quién subsumido por el dogma y la juventud, asume que mediante ésta apología a Cristina y Néstor, halla el enlazamiento fantasmal, - otrora teorizado por Einstein -,  que lo vincula con ese heroísmo mágico y redentor, caprichosamente endiosado a la juventud revolucionaria peronista, ergo Montoneros. 

Las Madres y Abuelas de Plaza de  Mayo, hoy son vistas por  algunos, como íconos del heroísmo, pero de seguro ellas,  sienten que sus hijos son los héroes supremos, puesto que ofrendaron sus vidas, también por una causa superior. Y en éste sentido, ellas se asumen como la superiores heroínas, semidioses vivientes, quienes todo lo ven desde arriba, incluso a la misma ley. Son deidades de lo "políticamente correcto". Quizás tenga mucho que ver, nuestra impronta grecolatina, o tal vez, sea el maldito Hoollywood, quien nos marcó sin darnos cuenta. No es para menos, tantas películas yankee, donde el papel del héroe, tiene un protagonismo central, no ha pasado de manera inocua por las cabecitas de plastilina de nuestra "raza superior".


Todos los kirchneristas se "bancaron la dictadura", y todos los opositores también. En ésta lucha de héroes contra héroes, sin duda saldrá ganando el heroísmo. Pero cuando el heroísmo se vuelve la regla, aparecen como de costumbre las insufribles paradojas: Si en mi país son todos héroes ¿quién soy?. Carl Gustav Jung alude etimológicamente a Narr (bufón, loco) y Trickster (tramposo, embaucador, truhan), en vez de Schelm (pícaro). La parodia que Jung narra, habla de una sociedad decadente, la cual llegó al extremo de socavar la validez de su propia mitología, ergo lo mas sagrado para todo pueblo. 

Para la psicología analítica de Jung, Argentina sería el Edén de Trickster,  un embaucador , apócrifo o trucho héroe antropomórfico; que hace trucos insidiosos, emplea rebuscados ardides, fabulaciones o retorcidas  invenciones, para hacerse pasar por quién no es en realidad. Nuestra mitología de entrecasa, a falta de una comprada de fábrica, tiene una marcada tendencia ecléctica: pues expone lo característico de un mito, que no es de aquí ni allá, pero cuya ejemplificación pertenece al mundo de los recuerdos, al ser algo que se relata y se debate colectivamente, osea una costumbre ya  inscripta en las tradiciones del pueblo. La distancia entre el logos y estos relatos dogmáticos, nos arroja el grado de enajenación social ante el resto del mundo. Porque una cosa es consumir el mito como tal, y otra, es consagrar al mito como parte de una realidad. 



El mismo Baltasar Gracián, nos habla de un tratado que se propone delinear los atributos que debe reunir el ideal de héroe, que obviamente pertenece al género de la prosa didáctica que señala las virtudes y cualidades morales que debe tener quien aspire a ser reconocido por sus valores entre sus semejantes. Pero el magno problema de Argentina, radica en no tener a sus auténticos héroes, ajenos y liberados de las ideologías y dogmas políticos, haciendo de la fama y lo público un catalizador inquisidor y lapidario. Tenemos verdaderos héroes, a quienes se le niega la fama y el abolengo,  en contrapartida todos los argentinos pretendemos ser célebres héroes voluntarios del tipo Trickster. 


Somos un pueblo bastardo, dolósamente huérfano, que nunca reconoció paternidad alguna, y que nunca fue, ni será  reconocido. Quizás por ello, en las dimensiones de la psiquis, solo tenga preeminencia en nuestro lenguaje el simbolismo mítico, puesto que es, ante todo, nuestra forma de expresar, comprender y sentir el mundo y la vida. Nuestra percepción mítica, no es diferente de la lógica, ergo nuestra lógica colectiva es mítica. Pero a diferencia de otras sociedades y otras mitologías, nuestro mito tiene un lenguaje más emotivo, lleno de imágenes y símbolos que expresan algo que no puede traducirse al lenguaje corriente. No hay mensajes ocultos, enseñanza o moraleja.  Porque nuestros héroes hacen cosas ordinarias, en un tiempo pasado que ha sido transformado en extraordinario por decreto bajo la firma del perpetuo dejá vú vernáculo. Este dejá vú, es piedra angular en ese túnel del tiempo, donde cualquier argentino, puede ser revestido a la salida, como miembro vitalicio de este "mito made in Argentine", exportador de héroes. 

  

Hay tanta sed de heroísmo en éstas Pampas, que lo mismo da un meeting político, la Guerra de Malvinas que un partido de fútbol. No obstante eso, la Gran Paradoja Criolla, se dio cuando éste dogma político, me refiero al kirchnerismo; estableció unilateralmente: "Que no existió una lucha ortodoxa contra la subversión, sino que se trató de terrorismo de estado".  Vaya problema tenemos aquí, porque si no hubo una lucha o guerra civil genuina, entonces no tenemos héroes, sino víctimas.   No señor, ésto es Argentina, y aquí no hace falta que una acción invoque un riesgo mayor, aquí los héroes son fruto de la burocracia política. 

No señor, no insista; "El Principe" no fue escrito en Buenos Aires,  tampoco Maquiavelo era santacruceño. Y cuando hablamos del Manual del Buen Gobernante Peronista, en todo caso se trata de una fortuita casualidad, o bien de un espejo. En otra dimensión empírica, el heroísmo se entrelaza con "El Cortesano" de Baltasar de Castiglione.


Pero en ésta parábola, no basta con los postulados míticos de antaño, pues establece que ya en esta época, es necesario un fondo de inteligencia y astucia, detrás de todo acto presumiblemente cercano a la heroicidad. Tanto el título (El Héroe) como el nombre de sus capítulos (primores), no tienen el exacto sentido que le damos hoy en Argentina. Bueno, convengamos que nada se parece a la Argentina, ni siquiera nosotros mismos. Nadie mas desconocedor de la realidad argentina, que un argentino.   

Para finalizar, quisiera asegurar que no pertenezco a esa noble estirpe de gladiadores y nobles guerreros, llamados "héroes", tanto se trate de la llamada "Juventud Maravillosa", "los herederos de los anteriores", o los "enemigos de los anteriores". En mi memoria, los setenta son otra cosa. Estudié con mucha tranquilidad, trabajé con mucha tranquilidad y viví con mucha tranquilidad. A diferencia del kirchnerismo, yo asumo que en los setenta esos jóvenes idealistas (Montoneros), al igual que soldados y militares, combatieron por imponer una abstracción que se asumió como valedera, pero que nunca fue superior, ni siquiera humanista. Mataron y murieron, unos creyeron ganar y otros ganar, porque los argentinos jamás perdemos, pero no fue una gesta patriótica, mucho menos heroica. 

Héroes fueron los que decidieron defender la democracia mediante medios pacíficos, mediante el trabajo, el estudio, el amor, la solidaridad, la fraternidad, el sentido común, la inteligencia,...el respeto por la opinión del otro, aunque no guste. Pero en un país donde todo está al revés, los héroes son los mentirosos, los asesinos, los estafadores, los mezquinos, los perversos, los violentos, los cultores del odio... los "revolucionarios". 


Dijo el actor cómico Diego Capussoto, en respuesta a Caseros:  "Los que se bancaron la dictadura tienen suerte de estar vivos, los que no se la bancaron fueron perseguidos o asesinados". Vaya manera de cerrar filas detrás del mas estúpido absolutismo ideológico. Entonces ¿quién soy yo, que no me banqué la dictura, pero asimismo me la banqué?. En beneficio de Capussoto, me queda excusarlo en su rol de mero ciudadano, y respetar su opinión, aunque ésta, por lo exagerada tienda al disparate. ¿Qué nos está pasando?, ¿hasta dónde seguiremos cayendo?. El hombre-masa, el eterno héroe de batallas fingidas o guerras  fraticidas, es el mismo que antes de marzo de 1976, pedía a gritos por un golpe de estado. Nadie se "bancaba a Isabelita", y de entre esos llorones intolerantes, nadie mas llorón y golpista que Montoneros. 


Así es como, ante una sociedad atestada de "héroes", los antihéroes pasamos en grado de antimateria, a ser los antisociales,  los no inteligente, los enajenados, los desagradablemente pasivos, los lamentables, los obtusos, o simplemente los "políticamente incorrectos". Cuando el antihéroe es el personaje principal y mas numeroso, en una obra de ficción  o fantasía,  la obra o leyenda frecuentemente lidiará con el efecto de sus atroces contrastes, donde los que defienden lo mítico, son puestos en evidencia por los antihéroes, aquellos  quienes pisan la tierra. 

Explicado con menos "glamour", un antihéroe es un sujeto que vive por la guía de su propia brújula moral, esforzándose para definir y construir sus propios valores opuestos a aquellos reconocidos por la sociedad en la que vive. En el caso de la Argentina de hoy,  ésta dicotomía, establece como sentencia teleológica una oscurantista valía, en el antihéroe que se enfrenta al héroe mitológico, pues  supone que la vida debe ser vivida como algo real, reforzada cuando los valores de esa misma sociedad se encuentran subvertidos, degradados o distorsionados desde lo moral y ético. 


Pero tras las fronteras de la filosofía social y moral, se encuentra la psicosociología, quien también nos dice que cuando un estado de hostigamiento psicológico se torna sistemático, regular y supraestructural, máxime cuando proviene del Gobierno, en forma de "política de Estado", la repetición en el tiempo, produce una sensación de hastío, encono y agotamiento, que bien puede ser interpretado o asimilado como  una gesta heroica. Diez años de kirchnerismo, consagra a cualquier antihéroe en un "héroe" digno de respeto. Basta de tanto "heroísmo", necesitamos algo de paz, por favor,....¿si?.-

¿SABEN QUIÉN ÉSTE HOMBRE, ALGUNO LO CONOCE?




Este Sr es ISMAEL POLTRONIERI, es un VGM, es uno de los pocos soldados argentinos que combatió de verdad contra los piratas ingleses; y el único que posee las más alta distinción militar que otorga la Nación (La Cruz Argentina al Heroico Valor en Combate) por ende es el mas condecorado de todos los ex combatientes, así mismo es también admirado y respetado por el mismísimo enemigo inglés.

UNA IRONÍA: Éste soldado desgraciadamente vive olvidado por todos nosotros, ignorado y ni siquiera es  reconocido por la sociedad Argentina, que no sabe quien es este HÉROE, ...no posee vivienda propia, está vivo actualmente gracias a su esposa e hijos, y vive virtualmente en estado de indigencia.

COMPÁRTELO entre tus amigos del FACE, a ver si logramos entre todos, que se le construya una vivienda digna y un monumento mientras viva.





PREFACIO: Los que se bancaron la Argentina, tienen suerte de ser "vivos", y los que no se la bancan, es porque aun le quedan algunas neuronas.
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+ comentarios + 10 comentarios

24 de octubre de 2013, 12:08

Me has hecho reír con ganas, aunque es duro, cruel pero realista. Es verdad en el fondo todos los argentinos necesitamos sentirnos reconocidos como héroes. Un psicólogo de masas urgente, ja,ja,ja. Te admiro Diego. Besitos

Anónimo
24 de octubre de 2013, 12:40

Muy buen Señor Peralta. Saludos. Nelson Martinez (amigo de su hijo)

Anónimo
27 de octubre de 2013, 8:58

Verba dura, cínica, incisiva y parodial. Me gusta mucho su estilo. Saludos desde Mendoza. René Sanchez Loria

Anónimo
30 de octubre de 2013, 19:20

Muy bueno señor Peralta, y el final, lo del señor Poltronieri, es muy fuerte y conmovedor. Me sumo al pedido y lo felicito. Marta Molina

Anónimo
30 de octubre de 2013, 19:55

Cuanta razón tiene, somos una sociedad enferma,...hoy hay auténticos héroes sin la menor contención y asistencia del Estado,mientras los ridículos camporitos como Cabandie, andan jugando de heroes, mientras piden "correctivos" a una pobre empleada de tránsito. Ay, mi pañis querido, esta todo el revés por estos días. Muy buen post.

Eusebio Salas

2 de noviembre de 2013, 5:31

Esta sátira ha dejado de ser sátira. Es una homilía Casera insoportable.

Anónimo
2 de noviembre de 2013, 8:26

Hay muchos "héroes" que pueden llegar a malinterpretar esto, pero así son los héroes". Lo felicito licenciado, como siempre, despabilador. Saludos. Milton D.S.

2 de noviembre de 2013, 8:56

Bienvenido al mundo del librepensamiento. Intente relajarse y disfrute, al principio duele, pero luego es todo ganancia, si se permite aprender y crecer. Acá no hay ideologías ni dogmas políticos Saludos Luis.

3 de noviembre de 2013, 11:31

Estimado Luis, gracias por comentar, todo acá es casero. Muy respetable su opinión. Un respetuoso saludo

3 de noviembre de 2013, 11:32

Gracias a todos por vuestros comentarios. Un cálido saludo. Lic Ramón D. Peralta

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