Economía: El Triángulo de la Imposibilidad | PERIODISMO DE ESCRITORES

Economía: El Triángulo de la Imposibilidad

lunes, 25 de noviembre de 2013 3 comentarios

FILOSOFÍA ECONÓMICA: EL TRIÁNGULO DE LA IMPOSIBILIDAD

Escrito por Lic Ramón D. Peralta


La completa aniquilación de la negación y la hipnopedia, acabaría con Argentina. Dios juega al truco en estas tierras, no lo duden. Quizás esto explique, por que es tan frecuente ver ganar a los mentirosos y rufianes. Argentina, el resumen de un enorme y rico país, en manos de estúpidos idealistas masificados y los pragmáticos mafiosos que conducen a los primeros. Acá todo se debate con religión, incluso los problemas de orden matemático; y solo por ello Dios protege a los argentinos de su autoextinción;...."no saben lo que hacen". Cualquier cabeza de  alcornoque vernáculo sabe que, para administrarse bien, hay que gastar menos de lo que se gana. El Nudo Gordiano se exime de toda resolución, cuando a los "Asnos de Buridán" rioplatenses, en sociedad; se les da a elegir entre ortodoxia y heterodoxia, izquierda o derecha, estupidez o idiotez,....so todos los montones le saben iguales, y por ende, difíciles de "digerir".   

Así es como todavía seguimos escuchando  los mismos clichés dogmáticos, sin que digan nada. Por ej: "hay que cuidar las fuentes de trabajo", "profundizar el modelo", "justicia social con inclusión", "seguir con la política de desendeudamiento", "seguir creciendo, sin ajustar", etc, etc, etc. ¿Tan zonzos somos los argentinos, como para que nos sigan hablando con estos subterfugios infantiles y umbandistas?. 

-- ¿Cómo hago para alcanzar la inmortalidad?,...

Maestro K: -- pues viviendo muchísimos años, ocultando tu muerte al final, por las dudas 
  
Con gran sabiduría, Cristina dejó que la masa opositora descargara su furia contra el ferretero Guillermo Moreno, prescindiendo de todo remordimiento o culpa, total,  los mas adictos al relato son los mismos antikirchneristas. A sabiendas de esta personalidad barriletesca de su pueblo, Cristina nombra a Al Capone y a Mini Gramsci, a cargo de los destinos económicos del país, mas todos sus enanitos de cartera. 

Jorge Capitanich y Axel Kicillof se fijaron el evidente objetivo de calmar la ansiedad ante la proliferación de rumores, y llevar tranquilidad en el sentido de que no habrá nada que pueda remitir a los clásicos "paquetes económicos" que casi siempre podían sintetizarse con la fórmula"devaluación y tarifazo". Y si bien no hicieron anuncios específicos, se puede leer entre "puntos suspensivos" cuáles son los lineamientos principales que se manejan en el Gobierno en esta nueva etapa. Para empezar, quedó ratificada una situación que muchos economistas reclaman desde el pasado lunes: que el jefe de Gabinete tenga influencia en el área económica y que haga las veces de "controller" para Kicillof, a quien el establishment económico y empresarial todavía no termina de ver con confianza.


"Existe un sendero transitable para comenzar a restaurar equilibrios y devolver sustentabilidad a la economía. Si el eje Capitanich-Fábrega logra imponerle a Kicillof pautas austeras de gestión monetaria, cambiaria y fiscal, habrá margen para una mirada más optimista", afirma el economista Federico Muñoz.

En cuanto a las primeras definiciones económicas, una primera señal positiva es que ambos funcionarios parecen compartir el diagnóstico -al menos en parte- que hacen casi todos los analistas. Es decir, que los problemas de la economía argentina son la inflación, la pérdida de competitividad derivada del atraso cambiario, la acelerada caída de reservas y las distorsiones que impiden que haya una alta tasa de inversión. Claro está que otra cosa muy distinta es que los remedios que empiezan a insinuarse sean los que los analistas consideran adecuados para resolver estos problemas. Los medios siguen deleitando a grandes chicos y chicos chicos.  

En cuanto a la inflación, hay dos puntos clave que resaltan en las palabras de Capitanich: el primero es la admisión de que el problema existe. Y el segundo es que sigue habiendo resistencia a admitir que la emisión monetaria para financiar el déficit fiscal sea el inconveniente a resolver. La referencia del jefe de Gabinete a la existencia de "vivos que se apropian del excedente ajeno", así como su alusión a que la forma de evitar la suba de precios sea la de un análisis sectorial (y una negociación estableciendo una matriz insumo-producto) deja en claro que puede haber cambios de estilo pero no de fondo en cuanto a la política anti-inflacionaria. A fin de cuentas, con formas más ásperas que las usadas por Capitanich, el concepto no es tan distinto del que exponía Guillermo Moreno.

Diagnóstico: hay atraso cambiario (Eureka¡¡¡¡¡)

Acaso la gran diferencia respecto del "viejo" paradigma venga por el énfasis con el que el nuevo "hombre fuerte" del Gobierno se refirió a las exportaciones. El hecho de haber hablado de metas explícitas de suba en las ventas al exterior, con un objetivo de u$s 95.000 millones para el año próximo no sólo luce ambicioso, sino que implica todo un cambio de mentalidad. Para empezar, porque a diferencia de la "solución Moreno" para la inflación -que consistía en cerrar las exportaciones como forma de forzar un precio bajo en el mercado interno- ahora ya no se considera que la venta de productos al exterior sea una "variable de ajuste" sino un motor para el crecimiento.


Y segundo, porque la meta fijada por Capitanich implica en sí misma un diagnóstico sobre la necesidad de fuertes cambios: este año las exportaciones serán de aproximadamente u$s 80.000 millones y los analistas pronostican una caída de 15% para 2014. Es decir, Capitanich prevé que las exportaciones sean un 30% más que lo que están proyectando las consultoras privadas. ¿Iluso, hiperoptimista o solo un kirchnerista mas?

El diagnóstico del jefe de Gabinete se completa, además, con la necesidad de fomentar el crecimiento en los productos de economías regionales, precisamente esos que están sufriendo dificultades como consecuencia del atraso cambiario. Por ejemplo, la producción de trigo cayó en 6 millones de toneladas respecto del año pasado, como así también la de una gran diversidad de productos. Otros grandes "perdedores del modelo" son, precisamente, aquellos señalados por Capitanich como sectores a impulsar: la yerba mate sufre un descenso del 9% en su volumen producido. Y respecto del algodón -uno de los productos típicos del Chaco-, la superficie sembrada se derrumbó un 60% en apenas dos años. En consecuencia, se puede leer entrelíneas que habrá un decidido intento por devolverle competitividad a estos sectores. Lo que no está claro, es si se hará por la fijación de un tipo de cambio más alto para estos productores o si habrá algún aliciente por la vía fiscal, ya sea a través de un alivio impositivo o un subsidio. ¿Qué inventarán para la ocasión?....(no se ría)

En cambio para Kicillof, el dilema es mucho mas esotérico: "desdoblar sin desdoblar"

Kicillof enfatizó que no habrá alteraciones bruscas, y tanto él como Capitanich destacaron la necesidad de que el Estado sea quien determine el destino prioritario de los dólares. O sea, que es de esperarse para los próximos días una serie de estentóreos anuncios que serán sin dudarlo un consagrado desdoblamiento del tipo de cambio financiero y/o inversión, pero con una descripción semántica y/o una adscripción semiótica inherente al lenguaje del dogma K (famoso por sus berrinches lingüísticos). Arriesguemos eufemismo, tiro un par, luego siga usted: "Plan Pro-invertir" (emulo o del Procrear, hijo putativo de Axel), "Plan de fomento para la inversión en el modelo de crecimiento con inclusión",....(siga).....

La alusión de Capitanich a continuar con un "tipo de cambio flotante y administrado" sugiere que se mantendrá un único dólar oficial, otro suboficial, y los marginales sempiternos, acaso con una velocidad devaluatoria (crawling peg) más intensamente neurótica que la mostrada hasta ahora. Lástima que el tiempo no esté de acuerdo con estos chicos. 



Kicillof, en tanto, en respuesta a la apremiante situación de las reservas, enfatizó que hay que poner la lupa tanto en la alta demanda como en la baja oferta de dólares. Es un argumento "seudocientífico" que va muy en línea con la posible vuelta al mercado de crédito internacional, con la búsqueda "desprejuiciada" de inversores externos, con mas controles tipo Moreno,  o con la inacción total. Con Kicillof todo es posible. 

Los analistas ven en este punto la posibilidad de que, sin desdoblar formalmente el tipo de cambio, se instrumente la posibilidad de que los inversores que traigan divisas del exterior puedan obtener una cotización más alta. Un instrumento que todos desean con optimismo. Claro que este parche, promete dejarnos en yanta antes de la primera curva. 

Entre los temas que han quedado claro, es aquel que insinúa que llegará el fin para distorsiones que resultan políticamente insostenibles, como el "subsidio" al turismo y a la importación de autos de alta gama. Ambos funcionarios fueron explícitos respecto de cómo por cada dólar escaso que va a estos rubros, es un dólar menos que se destina a la compra de insumos para la industria. Así que, sea por algún nuevo cargo o por vías indirectas de encarecimiento, puede suponerse que habrá una "devaluación selectiva" para estos sectores.

En el caso del turismo, el efecto puede ser importante, ya que se espera un déficit de entre u$s 8.000 y u$s 9.500 millones.  El de los autos, en cambio, si bien representa apenas un 3% del total de patentamientos, es particularmente irritante para un proyecto que se autodenomina promotor de la redistribución de renta. Pero tenga mano tallador ¿Es tan inocuo el tema de los auto  importados?....si contamos todo el paquete no, sin duda. 


Las ventas récord de automóviles en la Argentina, a la par del crecimiento económico de la última década, tienen su contrapartida en el crecimiento de las importaciones para abastecer la demanda, en momentos en que el ingreso de dólares al país está en retroceso. El déficit comercial que produjo el sector automotriz se acercó a los u$s7 mil millones el año pasado, para colocar al principal rubro de la industria argentina como el que generó el mayor volumen de salida de dólares del país.






Es decir que, cuando el sector se reactiva, el déficit aumenta. Los 9 mil millones de dólares que se irán este año del país por el comercio de autopartes son la contracara del boom de ventas de autos nuevos, que cerrarán el 2013 con la friolera de 935 mil vehículos vendidos. Así, la cantidad de vehículos patentados aumentó en septiembre casi un 30 por ciento respecto al mismo mes del año pasado. El repunte estuvo traccionado ante la falta de alternativas de inversión que puedan hacerle frente a la inflación, cuando el Central prohibió por completo la compra de dólares para atesorar.





Para la Cámara de Industriales Fundidores de la República Argentina (CIFRA) y el Grupo de Productores Autopartistas (PROA) las terminales automotrices deberían utilizar autopartes fabricadas en la Argentina y apoyar a la industria local. Frente al esfuerzo permanente del Gobierno en las conversaciones sobre sustitución de importaciones en el sector automotriz, los sectores involucrados en la fabricación de autopartes metalúrgicas difundieron un informe que consigna que actualmente para la fabricación de vehículos nacionales un 70% del valor total de las autopartes es importado, realidad que continúa produciendo un descontrolado déficit de la balanza comercial. Como verán la "sustitución de importaciones" o bien la "industrialización de la economía", sigue siendo otro "versículo" de la encíclica k. 



Los déficits estructurales ponen en duda las políticas de industrialización del gobierno y su bandera de la sustitución de importaciones que levantan desde el Ministerio de Industria. Por caso, el polo Tecnológico que Débora Giorgi quiso crear en Tierra del Fuego también genera un rojo de más de U$S7.000 millones en la balanza comercial y un costo fiscal estimado en 18 mil millones de pesos en el presupuesto 2014.



En síntesis, entre los 17.000 millones de dolares que demanda la importación de autopartes, mas los 7.000 millones de importación de autos terminados, mas los 9.000 millones del turismo, mas los 7.000 de las partes para el ensamblando de productos electrónicos, el BCRA eroga la friolera suma de 40.000 millones de dolares, el equivalente al 50 % de nuestras exportaciones totales. A esto hay que sumarle la importación de petroleo, gas y todos los insumos y materias primas restantes.  



La crisis energética no deja de causar estragos en las cuentas externas de la Argentina. En el acumulado de enero a octubre, la diferencia entre las exportaciones y las importaciones de combustibles arroja un saldo negativo de u$s 5.792 millones. Esa es una de las principales causas para que, cuando finalice 2013, el superávit comercial no alcance (según las previsiones privadas y los resultados oficiales para lo que va del año) el objetivo de u$s 10.000 millones que el Gobierno se había planteado en su afán por frenar la caída de las reservas.



El mes pasado, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), las importaciones de combustibles y lubricantes treparon a u$s 664 millones, 36% más que en octubre de 2012, mientras que las exportaciones de combustibles y energía cayeron 25% (de 599 a u$s448 millones). En el acumulado de los primeros 10 meses del año las importaciones energéticas registraron un crecimiento de 26%, mientras que las exportaciones se desplomaron 22 por ciento.

La evolución del balance energético en los últimos años muestra una tendencia preocupante. Hasta 2010, según el Indec, la Argentina mantuvo un saldo positivo entre exportaciones e importaciones de energía, siempre considerando el período de enero a octubre. En 2011, el saldo negativo fue de u$s 2.811 millones y en 2012 se redujo a 2407 millones. Sin embargo, el rojo registrado en los primeros diez meses de 2013 es u$s 3.385 millones mayor que el déficit del mismo período del año anterior.

Entre enero y octubre de este año la Argentina alcanzó un superávit comercial total de u$s 7851 millones, 2922 millones menos (-27%) que en el mismo período del año pasado. En otras palabras, el aumento del déficit energético puede explicar, por sí solo, toda la caída del superávit comercial. En el acumulado hasta octubre, las exportaciones llegaron a u$s 70.750 millones. Las exportaciones de productos primarios cayeron 19%. Casi la totalidad de esa caída se explica por el desplome de 63 por ciento en las ventas de cereales.

En la misma línea, Kicillof adelantó que se revisará la política de subsidios a los servicios públicos, otro tema altamente reclamado por los economistas, dado que este renglón ya representa mas del 5% del PBI y es gran responsable por la emisión monetaria.

Una visión bastante diferente a la que hasta ahora había defendido el flamante ministro, que siempre destacaba cómo dichos subsidios a los servicios públicos formaban parte de la política de estímulo al consumo, lo que a su vez lubricaba la rueda de la economía y así se generaba un círculo virtuoso. El funcionario se enojaba con los críticos de la política económica. En especial con los integrantes de la clase media, que no querían reconocer que era una forma indirecta de incrementar el salario real. Claro que lo que no explicaba en su argumentación era que ese beneficio no era igual "para todos y todas": favorecía en mucha mayor proporción a los de mayor poder adquisitivo.


Primero, porque cuestiones políticas y logísticas hacían que las tarifas fueran más baratas en Buenos Aires que en las provincias. Y segundo por un tema técnico: el subsidio del gas sólo era efectivo para la población con acceso a la red de cañería, mientras que quienes debían depender de las garrafas pagaban el valor real de mercado y, por consiguiente, subsidiaban a los demás. Dos años le llevó a Kicillof tomar conocimiento de que "esto genera muy fuertes inequidades, porque las regiones más postergadas a veces terminan pagando el gas más caro".  Nada mal para un medalla de oro de la UBA,...si?

Todo indica que para moderar la inflación, el nuevo Ministro ampliará a toda la economía el experimento que inició en 2012, cuando "vetó" incrementos en algunas ramas de actividad por considerar que se ubicaban por encima de la variación de productividad del sector. Su desafío ahora es presentar el plan de tarifas más caras, dólar más alto, endeudamiento con los organismos internacionales, vuelta al mercado de capitales  y contención salarial sin que todo este paquete suene contradictorio con la sanata de la "profundización del modelo".

Al final, el supuestamente dogmático Kicillof está mostrando que aprendió de las habilidades retóricas de Cristina Kirchner: puede defender hoy lo opuesto a lo que defendía ayer y, en todos los casos, justificar su postura como la forma de favorecer un proyecto nacional y popular. El relato que también se ajusta, sin que se le diga ajuste.





CONCLUSIONES



Independientemente de lo que digan las consultoras privadas y el gobierno, la aceleración de la caída en las reservas del BCRA, hoy obedecen a  priori al déficit en la balanza de pagos.  Analizado más detenidamente; el momento preciso en que ocurre una crisis de balanza de pagos, es cuando el banco central comienza, justamente como ahora,  a agotar sus reservas, viéndose (en consecuencia) obligado a desistir de la paridad fija o semiflotante del tipo de cambio. El punto de partida es un déficit fiscal subyacente, con un tipo de cambio fijo o semifijo  que consume lentamente las reservas en poder del banco central. 



En estos casos, debido a que la cantidad de reservas es finita, la autoridad monetaria será incapaz de mantener fijo el tipo de cambio en forma permanente. Además, el público empieza a pronosticar el colapso y a tomar posiciones que de hecho contribuyen a evaporar aun mas las reservas internacionales. Por ejemplo, el público normalmente trata de convertir su moneda local en moneda extranjera, aunque sea por expectativas racionales o no , a fin de preservar su valor, cosa que se disparó hace dos años atrás con el cepo cambiario.   

Han habido muchas discusiones al respecto en las Grandes Logias, pero concordamos en: que todo proceso anticíclico comienza cuando se manifiesta una pronunciada disparidad entre la demanda agregada y la producción agregada, generadora ésta de una inflación que es desatendida, negada o redirigida por los gobiernos de turno, quienes lejos de mitigar el ciclo crítico, solo cambia el cronograma de su agenda. Para este tipo de crisis, la balanza de pagos, si bien suele estar equilibrada a nivel agregado, no tiene por que estarlo a nivel interno. Pueden existir y de hecho existen desequilibrios  entre las diferentes cuentas que afecten directamente a la economía de un país, cosa que se verifica como evidente en esta crisis.  




Asi es como los saldos de los distintos componentes de la balanza de pagos (cuando se conocen en su realidad),  aportan información acerca de la situación de un país con respecto al exterior, con objeto de proporcionar fundamentación a su política económica o en su defecto, a los motivos de su fracaso.



Con este objeto, se toman determinadas partes de la balanza de pagos con contenido económico para interpretar su saldo, algunos de los más utilizados son:



Saldo comercial, la diferencia de valor entre las importaciones y exportaciones de bienes, nos dice hasta que punto las exportaciones financian las importaciones.



Saldo de bienes y servicios, es la diferencia de exportación y la importación de las correspondientes balanzas comercial y de servicios. La terciarización de algunas economías hace que sea necesario recurrir a este indicador.



Saldo de cuenta corriente, es la diferencia de ingresos y pagos de las balanzas comercial, de servicios, de renta, y de transferencias corrientes. Expresa si un país ha gastado o no más de lo que su capacidad de renta le permite, por lo que tiene que acudir bien a préstamos o a reducciones de activos en el exterior.



Cuando un país compra más de lo que vende tiene que financiar la diferencia con préstamos; por el contrario, si vende más de lo que compra, puede prestar a otros con el excedente generado. Este principio es una característica de la balanza comercial. Por este motivo, si existe un déficit en la balanza por cuenta corriente y en la de capital, tendremos que tener un superavit en la balanza financiera. Pero también, como el caso de Argentina hoy, puede darse el caso que el gasto del estado sea tan grande, que aun con superavit primario de su balanza comercial, se obtenga un déficit en la Balanza de Pagos.





El Banco central reduce sus reservas de divisas cuando la balanza de pagos presenta un déficit. Lo contrario sucedería si Argentina tuviera un superávit real.

Explicado con matemática financiera: 

Si definimos la balanza de pagos como:

Siendo la balanza comercial, las exportaciones, las importaciones, y los precios internacionales.

Una devaluación mejorará la balanza comercial únicamente sí:

Siendo la elasticidad de las exportaciones , y la de las importaciones , la inecuación puede expresarse así:

Si el saldo inicial es igual a cero, es decir , entonces:

El problema de Kicillof y Capitanich es justamente su ideología, ya que como todo dogma siempre se jacta de "capacidad innovadora y distintiva" en desmedro del conocimiento científico. Las razones que explican la actual crisis financiera argentina se explican resumidamente con el teorema o condición de Marshall-Lerner, quien establece que:

"... asumiendo se lleve a cabo una devaluación de una divisa para que ésta tenga un impacto positivo en la balanza comercial, la suma de las elasticidades de precios de las importaciones y las exportaciones ha de ser, en valor absoluto, superior a 1."
Explicado de manera coloquial y sencilla: Una devaluación del tipo de cambio significa una reducción de los precios en las exportaciones y por lo tanto el aumento de su demanda externa, al mismo tiempo que los precios de las importaciones aumentarán y su demanda interna disminuirá. El efecto neto en la balanza comercial dependerá entonces en las elasticidades relativas de los precios, si los precios de los bienes exportados son elásticos su demanda experimentará un aumento proporcionalmente mayor a la disminución de los precios, y el total de los ingresos por exportaciones aumentarán en la balanza comercial. Si los bienes importados también son elásticos el ingreso total por importaciones decaerá. Ambas variaciones mejoraran el saldo de la balanza comercial.


Empíricamente, se ha demostrado que el consumo (o demanda) de los bienes tienden a ser inelástica en el corto plazo, ya que cambiar los patrones de consumo tarda cierto tiempo. Sigue que:  la condición de Marshall-Lerner no se cumple en ese corto plazo y una devaluación empeorará inicialmente la balanza comercial. A largo plazo los consumidores se ajustarían a los nuevos precios y el saldo de la balanza comercial mejoraría. Esto da origen a la curva J que vista en una gráfica con el tiempo en el eje de las abscisas y la balanza comercial en el eje de las ordenadas representaría el desplazamiento en forma de "J" que esta última tiene a lo largo del tiempo después de una devaluación del tipo de cambio. Esto es justamente lo que sucedió luego de que Duhalde y oh sorpresa, el mismo Capitanich decidieran devaluar el peso en el 2002, lo cual coadyuvó a re-encauzar la economía rumbo al proceso de recuperación ya conocido. 


PARA NO OLVIDAR

Lo que quiso hacer el gobierno hasta ahora, presa de su absurdo relato, y peor dogmatismo, es ir contra el postulado económico conocido como "La Trinidad Imposible" (también conocida como la Trinidad Irreconciliable, o el Triángulo de la Imposibilidad).

El Triángulo de la Imposibilidad  es un trilema de la economía internacional que sugiere que es imposible obtener al mismo tiempo los tres siguientes objetivos:

1.- Un tipo de cambio fijo.
2.- Libre movimiento de capitales (ausencia de controles de capital).
3.- Una política monetaria autónoma.

Es una hipótesis basada en el modelo IS-LM que ha sido ampliada para incluir un componente de la balanza de pagos, y que ha sido verificada empíricamente por gobiernos que han intentado perseguir simultáneamente los tres objetivos y siempre han fracasado en sus intentos.

Para resumir éste postulado, apelaré a Paul Krugman quién dijo:


"El punto es que no se puede tener todo: un país debe elegir dos de cada tres. Puede fijar su tipo de cambio sin debilitar a su banco central, pero sólo mediante el mantenimiento de controles sobre los flujos de capital (como el de hoy en China) puede permitir la libre movilidad de capitales manteniendo la autonomía monetaria, pero sólo a expensas de dejar que el tipo de cambio fluctúe (como Gran Bretaña - o Canadá), o puede optar por permitir el libre movimiento de capitales y estabilizar la moneda, pero sólo optando por el abandono de cualquier posibilidad de ajustar las tasas de interés para combatir la inflación o la recesión (como la Argentina de 2002)."

Los economistas Michael C. Burda y Charles Wyplosz ofrecen una ilustración de lo que puede suceder si un gobierno trata de perseguir los tres objetivos a la vez. Para empezar se plantea un país con un tipo de cambio fijo en equilibrio con respecto a los flujos de capital, así como una política monetaria que está alineada con el mercado internacional. Sin embargo, el país adopta una política monetaria expansiva para tratar de estimular su economía doméstica. Esto implica un aumento de la oferta monetaria y una caída de la tasa de interés interna disponible del país. Debido a que la tasa de interés disponible a nivel internacional ajustada por las diferencias entre las divisas no ha cambiado, los agentes del mercado son capaces de obtener ganancias vendiendo la moneda interna e invirtiendo en otra divisas en el exterior , ergo una forma de "carry trade".


Sin controles en el mercado de capital, los agentes actuarán en manada. El comercio implica la venta de la moneda interna obtenida a través de préstamos en el mercado de divisas con el fin de adquirir divisas y prestar en el extranjero,  esta tendencia hace que el precio de las divisas caiga debido a la súbita oferta adicional. Debido a que el país tiene un tipo de cambio fijo, el banco central frenará cualquier tendencia al debilitamiento de su moneda, vendiendo activos externos, - reservas internacionales -, por moneda nacional. En el proceso modifica la política monetaria, ya que deberá vender activos externos hasta que su oferta monetaria haya vuelto al punto inicial antes de la expansión, de forma que la política monetaria deja de ser autónoma e impide que la moneda interna se devalúe, verificando así el paradigma que comprueba la trinidad imposible ante una expansión monetaria.  Recuerden que una devaluación per se no mejora la economía de un país, sino va acompañada de un Plan General, el cual debe incluir indefectiblemente (entre otros aspectos) una reducción del gasto público y/o una mejor aplicación y re-asignación del mismo.  Espero haya sido de utilidad. 




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+ comentarios + 3 comentarios

25 de noviembre de 2013, 15:33

Excelente Diego, como de costumbre marcando diferencias. Besitos

Anónimo
25 de noviembre de 2013, 16:53

Impresionante capacidad de análisis. Felicito la cultura de los masones, admirable. Pijamasurf

Anónimo
31 de diciembre de 2013, 0:41

10 puntos. Maxi

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