Entre Dios y el Diablo | PERIODISMO DE ESCRITORES

Entre Dios y el Diablo

miércoles, 22 de enero de 2014 3 comentarios


Escrito por Ramón D. Peralta 





Nunca rechacé una buena idea, cuando esta se apersonó ante mi. Y no es que haya tenido muchas de ellas, tal vez, ni siquiera se trate de epifanía. Tampoco me puedo vanagloriar de ser un eximio catador de pensamientos, pero como buen animal, las huelo, las siento, las festejo. Hoy me llena de júbilo no saber por qué pienso lo que pienso. Una buena idea, original, cuando escrita; siempre será un epitafio. Son mariposas que mutan y mueren para que un nuevo halo venga por sus anhelos. 




Mi vida entera me ha parecido un acertijo, y mis ideas son piezas de un rompecabezas que aun deambulan sonámbulos, harapientos, cual aféresis de una logorrea que me acompaña desde antes de mis propias tribulaciones. He nacido con éste, el don de la eterna sorpresa, solo posible gracias al: expurgado metódico y sistémico que suelo darle a mi acalófila memoria, cómplice primario de una bucólica conciencia, siempre en vigilia; consigna de mis peores estremecimientos. Ese afán de siempre creerme el mejor, me ha dejado así, tal como me ven y leen, braquilogía de blasfemo escritor. 



¿Es bueno entregarse al verdugo con solo mea culpa?, no lo se, al parecer me hace bien, ¿qué es el bien?. Si supieran cuanto daño he hecho, les pediría que me ayuden a recordar. Si supiera cuanto daño he hecho, no podría seguir acá. En la intuición del mas allá, encontramos la esperanza del indulto, y en la premonición de la salvación, hacemos carne en los entresijos de una indulgencia tan idealizada, como todo lo ideal que inventamos sobre nuestra apócrifa inocencia. Nacimos para culpar y perdonarnos. 




Esa maldita palabra "pecado", que sin ser creyente me ha desvelado. La única prueba que tengo sobre la no existencia de Dios, es mi férrea voluntad por racionalizarlo, por verlo, conocerlo, abrazarlo, sentar constancia que lo conocí, que estuvo para mi, que es mi amigo. Esas cosas que tenemos los filósofos, siempre ávidos de poder comprobar con método y abolengo, una utopía; que sin ser tuya y mía, es de todos, excelsa guía. Pero un hombre que no conoció a Dios, tampoco conoció al Diablo.
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+ comentarios + 3 comentarios

22 de enero de 2014, 19:50

Es un verdadero placer leerte Diego, te admiro mucho. Un besito

Anónimo
21 de marzo de 2014, 23:19

Tremenda manera de escribir. Coincido con Marcela, la lectura es puro placer y emoción.

Marta Molina

Anónimo
21 de marzo de 2014, 23:23

Juan Angel Petta: Hola Diego Ramón Peralta, enorme placer leer tus notas, maduras y con sentimiento. Tu filosofía avasalla lo normal, para internarse en lo excelso de la perfección. No pondré en tela de juicio tu filosofía sobre Dios y el Diablo,..Me solacé con la lectura, y el final me pareció de antología. Personalmente creo que en el ser humano, en su interior, ambas deidades conviven, luchan y se afanan por sacarse ventaja. Y por lo tanto, dan forma a la alocada parafernalia de ideas, actitudes y sistemáticas marchas y contramarchas que convierten a la persona en un ejemplo de sus contradicciones. O algo así. Un fuerte abrazo amigo.

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