Kicillof y su relación con la inflación | PERIODISMO DE ESCRITORES

Kicillof y su relación con la inflación

sábado, 15 de febrero de 2014 3 comentarios



Escrito por Lic Ramón D. Peralta 



KICILLOF SOSTIENE QUE LA INFLACIÓN NO GUARDA RELACIÓN CON LA EMISIÓN MONETARIA, PORQUE EE.UU NO TIENE INFLACIÓN












Hace algunos años atrás, me decidí por incursionar en el área de energías renovables. Luego de algunos viajes por Europa y EE.UU, comprendí que el problema del petroleo era terminal para  éste siglo XXI. Como cualquier hijo de vecino, llegué a suponer a priori que vientos mas intensos, se traducen en mayor producción o generación de electricidad, pero obviamente estaba equivocado. Uno de los primeros ingenieros alemanes que conocí, especialista en el tema eólico, me enseñó que la calificación de vientos I, II, III etc, no necesariamente significaban mas producción de electricidad. Me explicó que los vientos se dividen en rangos de velocidad, pero también en frecuencia, presencia y calidad de esa duración, ergo los mas modernos aerogeneradores se construyen bajo una ingeniería, que toma en cuenta esos parámetros, lo cual redundaban en una realidad muy diferente a la que yo suponía. Vientos muy fuertes pueden generar menor producción de energía, ya que los generadores disponen de sistemas de protección que los lleva a interrumpir el trabajo de los rotores para preservarlos de averías y desgastes mayores. En muchos casos, luego de intensos vientos, le sigue un período de tiempo estacional, es decir, se pasa de mucha velocidad eólica a la escasez, o incluso a la inactividad absoluta. En cambio, hay casos donde un viento tipo II, con menos velocidad, pero con mejor frecuencia de intensidad, mayor presencia y mejor calidad de esa presencia en el tiempo, procuran una generación mas homogénea, regular y por ende mas eficiente. La moraleja de todo esto es: no todo viento intenso de cola, representa mayor crecimiento, ergo es preferible moderación y regularidad que bruscos cambios de velocidades. Elipsis que describe el proceso kirchnerista en el tiempo.  



Kicillof, es un economista que no deja de despertar interrogantes. Por un lado, presenta buenas credenciales académicas e intelectuales, mientras por otro, redunda en expresiones dogmáticas y supersticiosas. Claro que visto la política como un negocio, es comprensible lo que hace estando en el gobierno kirchnerista. Nadie en su sano juicio, puede imaginar un ministro o secretario de estado de Cristina, hablando de la realidad y de nuestros problemas. El marketing proselitista existe, y es impiadoso con la autocrítica. Este joven funcionario, en reiteradas oportunidades ha intentado desmarcar al gobierno de la inflación, con argumentos que rozan el ridículo, en otras los trasvasa con comodidad. No hace mucho dijo: "la economía estadounidense está dolarizada, sin embargo EE.UU tiene una gran emisión expansiva sin que ésta genere inflación". Hace muchas décadas que soy argentino, casualmente desde que nací, no obstante aun no puedo dejar de asombrarme con estas cosas. 

Una vez Kicillof se preguntó en publico: ¿Por qué la gran emisión monetaria expansiva por parte de la Reserva Federal de EE.UU no provoca más inflación?. Las respuestas que él encontró, fue que no hay relación entre la emisión expansiva y la inflación, muy "conveniente". Obviamente la ley del facilismo, no le resulta antipática a Axel. En éste trabajo, intentaré contestarle a Axel Kicillof, de por qué nosotros producimos inflación con la emisión monetaria expansiva y ellos (los yankees), no. Porque está claro que estos "iluminados exégetas del polulismo", hacen de la alquimia económica la mejor fuente donde abrevan heterodoxia y ortodoxia, según las dimensiones en que se quiera estar.  Sin duda, mas que de emisión, habría que hablar de diferencias en el manejo de las políticas monetarias de una nación y otra. Y si bien "las comparaciones son odiosas, algunos resentidos, a veces, se vuelven a enamorar de ellas de manera recurrente"


Es indudable que la inflación en EE.UU viene manteniéndose en niveles muy bajos. En los últimos cinco años, el índice de precios al consumidor creció a un ritmo anual de apenas el 1,5%. Y la medida de inflación preferida por la Reserva Federal (el índice de precios para gastos de consumo personal, con exclusión de alimentos y energía) también creció a un ritmo de apenas el 1,5%. Obviamente ellos, no han tenido el problema de un Indek, ni de sus maravillosos cambios de "metodologías". 


Las paradojas desfilan una tras una en procesión incaica, en ésta, la "década ganada". Y tan divertido se ha puesto la política en Argentina, que hoy el mundo ya sabe que los únicos empresarios ambiciosos y especuladores, son los argentinos y venezolanos. Razón que se explica con las "variaciones de precios", que en el resto del mundo se denomina inflación, pero acá no. Dijo Kicillof, "no se puede hablar de inflación, sino de variación de precios, porque no todos los precios suben, algunos bajan". Que es como decir que no existen las mareas en los océanos y mares, porque a veces suben y a veces bajan. Justamente de eso se trata la medición de la inflación, ergo de medir el promedio de suba generalizada de precios y servicios. 

Cuando del promedio de la medición de los productos testigos, se verifica un aumento se habla de inflación, y cuando ese mismo promedio registra una baja se habla entonces de deflación. ¿Cómo dijo?, ¿que suena muy infantil y primitivo todo esto?,...pues claro que tiene razón, pero son las estúpidas discusiones que tenemos que fumarnos a diario en mi país.    De hecho, en Argentina se suele decir que durante el período de gobierno de Néstor Kirhner no hubo inflación, refiriéndose a una variación del IPC anual de menos del 7 %. Pero eso es inflación también, en cualquier país que no tenga a su población enajenada mentalmente. 

Mientras en Argentina se aprovechó el aumento de los commodities alimenticios para pagar anticipadamente deuda externa, aumentar la demanda agregada vía emisión monetaria expansiva, aumento del gasto público y operaciones en el mercado abierto que redundaron en tasas de interés negativas, tasas de cambio semifijas y ceñidos encajes bancarios,  durante el mismo período EE.UU se dedicó a la compra de bonos a largo plazo por parte de la Reserva Federal, que llegó a niveles nunca antes vistos: más de dos billones de dólares en bonos del Tesoro y títulos con garantía hipotecaria, es decir, casi diez veces el volumen anual de compra de la década anterior. Solamente en el último año, el stock de bonos en el balance de la Reserva Federal aumentó más de un 20%. Es decir que mientras en Argentina, el kirchnerismo quemaba sus stock de capitales y ahorro, en los EE.UU la emisión monetaria expansiva propicio un aumento del ahorro y stock de capitales. 

La historia muestra que en la práctica, un crecimiento veloz de la masa monetaria impulsa niveles altos de inflación, como quedó bien claro durante la hiperinflación de los años veinte en Alemania y la de los ochenta en América Latina. Pero incluso variaciones más pequeñas del ritmo de crecimiento monetario en Estados Unidos se han reflejado en cambios análogos en la tasa de inflación. Durante los setenta, la oferta monetaria en Estados Unidos creció a un ritmo anual promedio del 9,6% (el valor máximo de todo el medio siglo anterior) y la inflación promedio llegó al 7,4% (también un máximo en ese mismo período). Pero en los noventa, el crecimiento monetario promedio llegó solamente al 3,9% y la tasa de inflación promedio apenas alcanzó el 2,9%.


Por eso resulta tan desconcertante que las cuantiosas compras de bonos por parte de la Reserva Federal durante los últimos cinco años no hayan provocado una respuesta inflacionaria. Enigma que desaparece en cuanto se advierte que "flexibilización cuantitativa" no es lo mismo que "emisión de moneda" o, para decirlo más exactamente, aumento del stock de dinero.

De las diversas medidas del stock de dinero, la que más se relaciona con la inflación es la que mide los depósitos que las empresas y los particulares tienen en los bancos comerciales. Tradicionalmente, un aumento en la compra de bonos por parte de la Reserva Federal se trasladaba a un crecimiento más rápido de ese stock de dinero. Pero en el 2008 hubo un cambio fundamental en las normas de la Reserva Federal, que quebró el vínculo entre la compra de bonos y el volumen monetario subyacente. Ese cambio permitió a la Reserva Federal adquirir enormes cantidades de bonos sin provocar un shock monetario y un aumento de la inflación.

El vínculo entre la compra de bonos y el stock monetario depende del funcionamiento del “excedente de reservas” de los bancos comerciales. Cuando la Reserva Federal compra bonos del Tesoro u otros activos (por ejemplo, títulos con garantía hipotecaria), el resultado es la creación de “reservas” para los bancos comerciales, que estos depositan en la Reserva Federal.

Los bancos comerciales están obligados a mantener un nivel de reservas equivalente a una fracción de sus depósitos a la vista. Hasta 2008, la Reserva Federal no pagaba intereses por el excedente de reservas por encima de esa cantidad, lo que incentivaba a los bancos a otorgar préstamos a particulares y empresas hasta que el incremento de depósitos resultante agotara el excedente. Por definición, este incremento de depósitos en los bancos comerciales era un aumento del stock monetario pertinente.

Cuando los bancos otorgan más crédito a particulares y empresas, estos pueden aumentar sus gastos. Este gasto adicional implica una suba del PIB nominal (el valor de la producción a precios de mercado). Una parte de esa suba se manifiesta como incremento del PIB real (ajustado por deflactor) y el resto se manifiesta como inflación. Es así como, históricamente, la compra de bonos por parte de la Reserva Federal provocaba un aumento del stock de moneda y de la inflación.

Pero el vínculo entre la compra de bonos y el posterior crecimiento del stock monetario se modificó después de 2008, porque la Reserva Federal empezó a pagar intereses por el excedente de reservas. La tasa de interés ofrecida por estos depósitos (totalmente seguros y líquidos) indujo a los bancos a mantener esos excedentes en la Reserva Federal en vez de otorgar préstamos y crear depósitos para absorber el aumento de reservas, como hubieran hecho antes de 2008.



El resultado fue un enorme aumento del volumen de excedentes conservados en la Reserva Federal, desde menos de 2.000 millones de dólares en 2008 a 1,8 billones de dólares en la actualidad. Pero a partir de 2008, la nueva política de la Reserva Federal de pagar intereses por los excedentes implicó que a pesar de haber una mayor disponibilidad de reservas, el ritmo de crecimiento de los depósitos como el crecimiento del stock de dinero fueran limitados.

El volumen del stock de dinero en sentido amplio (llamado M2) creció a un ritmo anual de apenas un 6,2% anual desde fines de 2008 hasta fines de 2013. Si bien en el largo plazo el PIB nominal suele crecer al mismo ritmo que el stock monetario, como los tipos de interés eran tan bajos y venían disminuyendo, después de 2008 los particulares y las instituciones prefirieron conservar consigo una proporción de dinero mayor en relación con el PIB nominal total. Por eso, aunque el M2 creció más del 6%, el PIB nominal creció solamente un 3,5% y el índice de precios del PIB solamente aumentó un 1,7%.

Para una mayor comprensión explico: 


  • Agregado monetario M1: conocido como estrecho, es el efectivo en circulación más los depósitos a la vista de los habitantes de EE.UU
  • Agregado monetario M2: incluye el M1 y además los depósitos a plazo fijo de hasta dos años y los depósitos disponibles con preaviso de hasta tres meses.
  • Agregado monetario M3: conocido como amplio, engloba el M2 y las cesiones temporales de dinero, las participaciones en fondos del mercado monetario y los valores que no sean acciones y tengan una vida no superior a dos años.

Es menester agregar, que la independencia del FED respecto del Poder Ejecutivo, una de las grandes diferencias con Argentina, no solo genera prestigio y credibilidad; sino que le permite tener un depurado manejo del encaje bancario que obliga a los bancos del sistema a mantener en el banco central una reserva porcentual a sus obligaciones depositarias a su cargo, ergo el banco central cuenta con las operaciones de mercado abierto como instrumento de política monetaria, que le permite restringir o ampliar la oferta monetaria, alternado la cantidad de depósitos bancarios. Para ello, los agentes del banco central se dirigen al mercado público. Estas operaciones se caracterizan por la aceptación del público en el contexto económico y un rezago de instrumentalización leve en comparación con las otras medidas de carácter monetario. Dadas estas características se puede considerar que las Operaciones de Mercado Abierto en una economía estable pueden reducir los riesgos sistemáticos de las operaciones de planificación monetaria. En síntesis, mientras en EE.UU existe una planificación monetaria de largo plazo o estratégica, en Argentina nadamos en la incertidumbre o en medidas de neto corte coyuntural y cortoplacista.  


Por eso no sorprende que a diferencia de Argentina o Venezuela, en EE.UU haya habido tan poca inflación (de hecho, menos que en cualquiera de las décadas transcurridas desde el final de la Segunda Guerra Mundial). Y tampoco sorprende que la flexibilización cuantitativa haya contribuido a aumentar el gasto nominal y la actividad económica real.

Pero la ausencia de niveles significativos de inflación en EE.UU durante los últimos años no implica que no vaya a aumentar en el futuro. Cuando las empresas y los particulares comiencen a demandar más préstamos, los bancos comerciales que tengan capital suficiente, no podrán satisfacer dicha demanda sin excederse de los límites que en otras condiciones resultarían de un nivel adecuado de reservas. Esto provocará un crecimiento de los costos y gastos de las empresas y particulares que, si bien en un primer momento tal vez sea bienvenido, en poco tiempo mas, podría convertirse en una fuente no deseada de inflación.


En principio, para limitar el efecto inflacionario de estos préstamos, la Reserva Federal podría subir el tipo de interés aplicado a los excedentes de reservas o apelar a operaciones de mercado abierto para aumentar el tipo de interés de los fondos federales a corto plazo. Pero la Reserva Federal está sujeta a un doble mandato que la obliga a atender tanto al nivel de empleo como a la estabilidad de precios, por lo que puede ser que llegado el momento de actuar, vacile o no intervenga con suficiente fuerza. Pero esto no ha sucedido hasta ahora, justamente porque los anuncios que hace  el FED sobre metas inflacionarias y de proyecciones de crecimiento del PBI y el empleo. gozan de absoluta seriedad, responsabilidad y confianza de los mercados tanto doméstico como internacional. Como verán, al amigo Kicillof se le han pasado algunas cosas por alto, que explican tantas diferencias económicas entre ambos países.

Pero quizás la variable macro que mas influyó sobre la inflación fue la contracción de la demanda agregada ergo consumo, dado por las bajas tasas de creación de empleo. En otras palabras, se dio la premisa neoclásica que dice: que cuando hay recesión, bajo consumo y bajo niveles de empleo, la emisión monetaria expansiva se neutraliza justamente con el ahorro, so en la Hipótesis de los Efectos Encontrados. El temor de los inversores a que vuelva a haber inflación en EE.UU, una vez que se vuelva a verificar crecimiento sostenido de la economía real,  no es infundado. 

Otra de las diferencias importantes que se evidencian entre la economía de EE.UU y la nuestra, es el denominado "Multiplicador Monetario", que explicado en lenguaje sencillo significa: que un banco al recibir un depósito de 100 pesos, con un encaje (o coeficiente de caja) del 10%, puede prestar 90 pesos, a la vez que mantiene la disponibilidad inmediata de 100 para el depositario (cuentas a la vista). Si el prestatario a su vez deposita sus 90 en otro o el mismo banco o lo aplica en el mercado de capitales, el sistema puede volver a prestar otros 81 (manteniendo el 10% de reserva)... este proceso se repite y extiende a lo largo del sistema bancario y en el mercado de capitales una y otra vez en EE.UU, cosa que en Argentina no pasa.  Explicado de otra manera, los reflujos de créditos y ahorro, suelen permanecer activos en el circuito bancario, que termina como herramienta de nuevos créditos a la inversión en el sistema productivo. 


Obviamente la reserva de valor del dolar estadounidense y nuestro peso, tienen historias muy diferentes, lo cual explica naturalezas disimiles y también una confianza y aceptación nítidamente diferencial. Pretender que los agentes económicos confíen en el peso argentino, equivale a auspiciar la eutanasia de cuanta cultura inflacionaria registra nuestro empirísmo y memoria colectiva. Cuando un Banco Central, no cumple con su mayor obligación, la de preservar el valor de la moneda de curso legal, afecta primariamente la velocidad de la demanda monetaria. 


Cuando hablamos de demanda de dinero, la velocidad de circulación del dinero se define precisamente como el resultado de PT/M, con lo que la ecuación de Fisher se convierte en una identidad. Sin embargo, esta teoría propugna que a medio y a corto plazo, V tiende a ser una constante, con lo que, dada una determinada cantidad de transacciones en la economía, existe una relación directa entre la masa monetaria y el nivel de precios, es decir que M = k x P, donde k es una constante a corto plazo, que definimos como T/V. Por lo tanto, existe una relación directa entre la inflación y el incremento de la masa monetaria. Donde: 
  • M: es la masa monetaria
  • V: la velocidad de circulación del dinero
  • P: el nivel de precios de la economía
  • T: la cantidad de transacciones realizadas en una economía en un determinado período.

Explicado de manera coloquial, cuando la inflación adquiere los  guarismos actuales de Argentina, los ciudadanos y empresas a partir del minuto cero en que toman posesión de los pe$os, comienzan una alocada carrera en pos de desprenderse de él, con miras a protegerse de la inflación, quien carcome el valor del mismo en el tiempo. 

Cuando las tasas de interés son negativas, ese dinero en moneda nacional, normalmente se refugia en el consumo de bienes durables, en el caso de las familias, y el acopio de stock de materias primas y/o bienes de cambio en el caso de la industria y comercio respectivamente. El dinero restante va a la compra de divisas, usualmente el dolar, quien suele ser sacado del circuito formal monetario y bancario, lo que se conoce bajo el eufemismo: fuga de capitales. Se dice capital fugado, porque deja de estar bajo el control y administración de nuestro Banco Central, situación normalmente ligado a la tradición de irrespeto por la propiedad privada y por las acostumbradas exacciones impositivas de un régimen tributario siempre sediento de mas recaudación. Estamos hablando obviamente, de una idiosincracia de regular falta de institucionalidad y reglas de juego claras. En EE.UU esto no pasa, ni pasó jamás hasta ahora, ni siquiera en épocas de guerras mundiales. 

Hace pocos días en Argentina, el gobierno devaluó de manera ortodoxa, (es decir abandonó el crawling peg o minidevaluaciones sucesivas) en un 25 %, según cómo se calcule, dos puntos mas o dos  puntos menos. Acto seguido el Banco Central de la República Argentina impulsó una brusca suba de las tasas de interés, las cuales se ubicaron muy cerca del 30 % anual, mientras reducía los stock de divisas en poder de los bancos. Esto produjo una disminución del agregado monetario, lo que se tradujo en la virtual desaparición de los créditos al consumo, o una suba en las tasas asfixiantes para aquel que ose tomar nuevos créditos. 

Es de esperarse una notoria contracción del consumo, por ende, si sumamos el ajuste de nuestra economía real por devaluación y las variables ya descritas, podemos pronosticar sin temor a falsos tecnicismos, que Argentina si bien puede llegar a morigerar su inflación, vía restricción monetaria y menor consumo, es decir recesión, es muy poco probable que la inflación desaparezca o tan solo baje a un dígito. Lo que se conoce como estanflación o estagflación. De mas está decir, que otra de las grandes diferencias entre la economía argentina y la estadounidense, es el tremendo tamaño de la economía sumergida o informal de la primera.    


Otra diferencia sustencial, está dado en el sistema de reservas del FED, respecto del BCRA. Las reservas para nosotros se materializan en dos formas, en el dinero que los bancos guardan en sus cajas fuertes (reservas de caja) que es un valor adicional, y en las que están depositadas en el banco central, que suelen representar la parte más importante, puesto que los bancos adicionalmente mantienen un porcentaje mucho menor de reservas de caja.

La finalidad de las reservas es garantizar la solvencia a corto plazo de los bancos (evitar la quiebra del sistema bancario, como los crack del 29 o el corralito del 2001) e impedir la multiplicación de los fondos de un modo descontrolado. Cuanto mayor sea el coeficiente de caja (encajes bancarios) más difícil es que un banco quiebre, pero también será menor la proporción de créditos concedidos por unidad de depósito y por tanto su rentabilidad y sus beneficios serán menores. El FED no necesita hacer eso, justamente porque lo que imprime son dólares, regente indiscutido, aun, del comercio internacional, ergo goza de la confianza generalizada de todos los países del mundo. Kicillof y muchos otros, deben entender de una vez por todas, que Argentina tiene una bitácora nefasta de pésimas administraciones bajo la experiencia de los ciclos económicos que detonan siempre por lo mismo, la inflación. 



Para finalizar, diré que todos los economistas del mundo son formados para aprender a administrar tanto empresas como organismo públicos. Es decir, nos enseñan como hacer que nuestros clientes ganen mas gastando menos. En el marketing moderno, la lucha pasa por producir mas con menos costos, para lograr los mejores y mas competitivos precios en los mercados, porque solo así se puede crecer en el capitalismo. Sin embargo, la explicación que escuchamos de estos "muchachitos", intenta romper con los cimientos mismos de las ciencias económicas. Hoy el indek intervenido por el FMI nos dice que la inflación saltó del 1,4 % en diciembre del 2013, al 3,7 % en enero del 2014, sin embargo de esto nadie quiere hablar en el gobierno. Las economías menos intervencionistas del mundo tienen 2% de inflación promedio. Parece que allá, a los empresarios no les gusta ganar mucho. No hay manera de bajar la inflación controlando precios únicamente, y eso Kicillof lo sabe,....no puede ignorarlo. Claro que el relato oficialista a estas alturas nos encuentra inmunizado ante el absurdo reiterativo de las diatribas doctrinarias. Si el manejo de la economía se pudiera reducir a la intervención plena del Estado, la ex URSS aun seguiría existiendo. Por esto y mucho mas,  Argentina y EE. UU son muy diferentes estimado Axel. 
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+ comentarios + 3 comentarios

15 de febrero de 2014, 14:04

Guau, tremendo trabajo Diego. Impecable

Anónimo
18 de febrero de 2014, 8:24

Gracias, mas argumentos para debatir con los ks. Felicito al autor, magnífico. Noemí Rodriguez

Anónimo
19 de febrero de 2014, 10:24

Magnífico trabajo, muy serio, muy profundo y técnico. Axel Kicillof debería leerlo. Saludos.

Eduardo Basualdo

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