¿Por qué fracasa el modelo kirchnerista? | PERIODISMO DE ESCRITORES

¿Por qué fracasa el modelo kirchnerista?

jueves, 6 de febrero de 2014 2 comentarios

Escrito por Lic Ramón D. Peralta




El dogmatismo político en Argentina, es una religión donde los creyentes blasfeman la realidad con mucha fe. Y en medio de esta guerra entre creyentes e infieles, heréticos o gorilas, se encuentra la lógica y el sentido común. Muchos son los paradigmas de ésta década, pero quizás ninguno impacte mas, como el de ver como oficialistas y opositores se ponen tácitamente de acuerdo en el absurdo. Los ridículos anuncios del gobierno día tras día, se diluyen cuando vemos que las acciones terminan siendo lo que pide la oposición. Una vez que el gobierno hizo lo solicitado, automáticamente la oposición pasa a criticar lo que antes pedía. Claro que en beneficio de los opositores o gorilas, podemos sostener que la mala praxis no es algo teórico en el gobierno, como tampoco podemos negar en el gobierno cierto romancero con una ortodoxia económica, aunque carpetovetónicamente kafkiana. No obstante, nos une la misma verborragia, pasión y logorrea.



Este nuevo ciclo económico tendrá personalidad propia, y con esto intento decir que hará trizas los manuales, tautología y dogmatismo que en materia económica estigmatizan las mentes, sentires e intuición de los economistas profesionales, tanto de un bando como del otro. Esta vez, las comparaciones con indicadores econométricos pretéritos chocarán con la originalidad de un nuevo dilema. 



Nostradamus supo ganarse con gallardía un sitial, que los economistas no merecemos, por ende nuestros pronósticos mas que proyecciones técnicas, se constituyen en una lúdica deconstrucción relativista y antiobjetivista. Recuerden que la literatura económica, funciona como el diario de ayer, ergo siempre nos cuenta el pasado con suma pulcritud, pero se declara incompetente a la hora de certificar profecías. 



Esta vez, diré que los cálculos mas pesimistas "ceteris paribus", nos conduce a un cuadro claramente recesivo para éste año. Es decir, un ejercicio económico con un crecimiento negativo del PBI nominal. Y las razones esta vez, obedecerán a las políticas monetarias del gobierno kirchnerista. Toda una paradoja en si mismo, dado el flagrante ataque al monetarismo, hecho por la voraz liturgia del dogma político que enarbola. 



Esta vez el planteo no es ¿cómo pagaremos la deuda externa?, sino ¿cómo pagaremos las importaciones?, toda una novedad como causa sui. Es muy curioso, porque antes nuestros problemas pasaban por contrarrestar los efectos de un libre ingreso de capitales vía créditos e inversiones especulativas y productivas en un marco de cierta apertura económica. Hoy la economía está restringida, no nos prestan, pero la fuga de capitales nos condujo a este inminente callejón sin salida aparente. Y esa fuga de capitales es la consecuencia de creer que podíamos vivir con los nuestro, traducido esto en mantener como sea el superavit comercial, usar discresionalmente los stock de capital (como los fondos de las ex AFJP, y las reservas internacionales del BCRA, entre otros) y fundamentalmente con emisión monetaria expansiva. 


Recordemos para entender este asunto, que nuestro presente y futuro inmediato, se debate entre los ingresos de dolares y los egresos, así de sencillo. Los ingresos están básicamente representado por las exportaciones, la inversiones externas y los créditos internacionales. Los egresos están representados por las importaciones, el pago de deuda pública, el déficit en la balanza de pagos y la fuga de capitales. Vale decir que resulta temerario cuanto menos, afirmar que terminaremos el año con tal o cual resultado económico y financiero, cuando hay guarismos imposibles de calcular para aquellos que no terminamos el doctorado de profeta. Si me preguntan ¿qué sirve mas?, os diré que en mi opinión tanto el optimismo como el pesimismo nos conducen a un mismo resultado final. 

Del lado de los optimistas, el Gobierno respira con cierto alivio. Es que los empresarios cerealeros prometieron que la liquidación de divisas por exportaciones superará este año los u$s27.000 millones. Una cifra que será récord, ya que el nivel más alto se había alcanzado en el 2011, con u$s 25.133 millones.


Así trascendió este miércoles luego de la reunión entre el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y los principales representantes de las compañías del sector, donde se dispuso que equipos técnicos a analizarán la evolución semana a semana de las liquidaciones de divisas, y se mantuvo la proyección más optimista de que la entrada de dólares de este complejo agroexportador podría alcanzar los u$s30.000 millones.


Pero del lado de los pesimistas, aparecen ciertos números que no son precisamente alentadores. Durante el corriente año la administración Kirchner tiene que pagar Intereses de la Deuda Pública por 77.300 M$ (Millones de Pesos), equivalentes a 12.200 MD (Millones de Dólares, al tipo de cambio de 6.33 $/US$ del Presupuesto 2014). Es el 73.8 % más que lo previsto pagar en el 2013.


En este año los vencimientos de Capital son de 280.400 M$ (44.300 MD) y se prevé tomar nuevas deudas por 360.700 M$ (57.000 Millones de Dolares), es decir, por 12.700 MD más: toda la deuda que vence se refinancia – íntegramente – y además se toma deuda nueva.



El Informe de Deuda Pública del Ministerio de Economía (MECON) – última información disponible al 30.6.2013 – muestra una cifra de vencimientos muy inferior a la aprobada por el Congreso con el Presupuesto 2014 (que es la que vale): 6.900 MD de Intereses y 28.000 MD de Capital.






Según esta incompleta información oficial los vencimientos de Capital e Intereses que debe afrontar el gobierno son de 11.600 MD durante el primer trimestre de este año: 6.000 MD en Enero, 2.600 MD en Febrero y 3.000 MD en Marzo. La mayoría son Títulos Públicos, particularmente 3.600 MD de BONAR 14, que habrían sido ya canjeados en su totalidad por otros bonos con vencimiento 2019 y a una tasa variable del 24-25 % de interés anual. Mas allá de todo esto, hay que agregarle a los casi 10.000 millones de pago de deuda, unos 5.000 millones de dolares mas por el pago del cupón PBI (Discount). Todo esto, sin contar el dinero que todavía hay que pagarle al  Club de París, los hold outs que quedaron afuera del canje, a Repsol y, los montos de los juicios en el CIADI, entre otros. 


Vale decir, que el saldo favorable del comercio internacional, deberá hacer frente a cuanto menos 12.000 millones de dolares en concepto de pago de deuda, y rogar que las importaciones de combustibles, gas y petroleo no sea mayores que los del año pasado, cosa muy poco probable, si vemos las recientes estadísticas.  No obstante, el factor que hoy ofrece mayor incertidumbre en el vaticinio, es la fuga de capitales, quien obedece a motivaciones mas allá de lo racional, adaptativo y econométrico (ver Teoría de las expectativas culturales). Es decir, es muy poco probable que un gobierno que ya no cuenta con la suficiente confianza de los mercados, pueda, aun disponiendo de medidas correctivas, frenar en tiempo y forma, la fuga de capitales, mucho menos si aun sostiene institucionalmente la negación de los altos índices inflacionarios que evidencian los precios de los bienes y servicios, en proceso de constante suba.


La alza de las tasas de interés, mas una inflación que acompaña las devaluaciones del gobierno, mitigan todo intento de lograr competitividad mediante el índice de paridad cambiaria, por ende, no se traducen en beneficios concretos como para lograr mayores cotas de exportación. Pero si provoca un enfriamiento de la demanda agregada, al no disponer de créditos al consumo como en otrora, ni contar con productos importados baratos como para compensar los altos costos de los productos de la economía doméstica. Significa que si las exportaciones no suben, el consumo se contrae, se mantiene la demanda de divisas, mientras no se baja la transferencia de recursos del estado al sector privado vía subsidios, el resultante será un cuadro nítidamente estanflacionario. 

Lo único que nos puede salvar de la recesión éste año, es que recibamos cuanto menos 10.000 millones de dolares en concepto de préstamo soberano del exterior. Cosa que también es poco probable, pero no imposible. Por otro lado, hay que recordar que el aumento del gasto público, cuando juega con aumento de la presión tributaria, produce la paradoja que en economía se describe en la "Teoría de los Efectos Encontrados", donde una medida neutraliza a la otra, osea, lo que da el estado por un lado, lo quita por el otro. Y también hay que entender que no hay mayor formador de precio que el propio estado nacional, tanto de manera directa como indirecta. Cada aumento de impuesto, o medida discresional desde lo microecnómico, produce desequilibrios de tal magnitud, que tarde o temprano indefectiblemente terminan trasladándose a los precios de bienes y servicios. Para finalizar, diré que con esta gestión se da un fenómeno nunca antes visto, que se sintetiza en: "Esta vez nos hundimos por pagar demás". En el futuro muchos argentinos se preguntarán: ¿Por qué Néstor Kirchner pagó esos 10 mil millones de dolares anticipado y en efectivo, si se podía refinanciar, aun no acatando a posteriori las recomendaciones del FMI?. Moraleja: la estupidez es la patria del dogmatismo político.-

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+ comentarios + 2 comentarios

Anónimo
6 de febrero de 2014, 11:14

Excelente resumen. Es muy respetable éste economista, no es la primera vez que acierta. Rodrigo Guevara

Anónimo
6 de febrero de 2014, 13:20

Comparto plenamente. Muy buen trabajo licenciado. MarioM

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