El populismo no se merece a la Argentina | PERIODISMO DE ESCRITORES

El populismo no se merece a la Argentina

jueves, 20 de marzo de 2014 5 comentarios

PARODIA


Escrito por Lic Ramón D. Peralta



No es para que el mundo se detenga, ni para que descorchen una sidra, pero adelgacé 6 kilos en tres semanas, y eso....me sabe a gloria. Las redes sociales nacieron para que el ego del eremita moderno evolucione hasta invadir el mismo infinito, he aquí la mejor prueba.

Escribir en facebook, twitter, blogger: ubicarse como espectador de uno mismo, creyendo que en los méritos ajenos están los propios. Forzar los estados de profunda angustia, desdén y depresión, son el único medio que conocemos para ponerle límites a la mala suerte.

A veces me digo: No seas injusto con tu vida, trata de igual manera al éxito y al fracaso, al fin y al cabo siempre serás el mismo. Uno de los tantos problemas que he tenido, es no darme cuenta cuando triunfé y cuando fracasé, si es que acaso algo de eso existió alguna vez en mi vida. 


No puedo evitar hacer éste tipo de prefacio, cuando no tengo en claro qué escribir. Los aztecas practicaron el sacrificio humano para apaciguar a los dioses, vaya adelantados, hasta ellos sabían que para salvar al mundo era necesario que no quede un solo "vivo". Cada tanto habría que sacrificar algún escritor.




Esos días en los que el adulto se encuentra nuevamente sitiado por el dejá vú de la adolescencia, fantasma que aparece normalmente cuando abdicamos ante la ansiedad que provoca la pesquisa fallida por el dinero.

Esos días en que la mas ínfima contrariedad me sumerge en una depresión anancástica, flagelaria; la cual me anula, me inmoviliza ergo me resulta imposible deshacerme, so me deja la introspección de que jamás acabará, que me trascenderá, que será inmortal.

Todo ese eterno instante en forma de universo, siempre viene en envase de asfixiante tragedia. Esos son los días que no son hoy. Mi esposa hace dos días que me trata bien, mis hijos hace una semana que no me piden dinero,  siento que mi matrimonio se está cayendo.  Como observarán, hoy me levante de buen ánimo.


Hoy voy a molestar lo menos posible, se los prometo. Haré un vuelo rasante por el concepto de "trampas políticas culturales". Claro que los mas agudos de mis lectores, podrán advertir cierta fragancia a oxímoron, so "trampas y políticas" son polisémicos hermanitos de la homonimia.

Pero cuando a esta sandez le adosamos "culturales" es cuando el oxímoron juega con nuestras mentes, sin que eso sea demasiado real, ni siquiera un poco. ¿Puede haber culturales en la política?,....perdón ¿Puede haber cultura en la política argentina?. NO se enojen, claro que hay, pero es una cultura atípica, kafkiana, amorfa, innominada, bastarda, contradictoria ergo que se desconoce a si mismo, incluso se niega ser lo que es. 


Muchos estarán de acuerdo conmigo, muchos no, de que ya tenemos toda una generación de jóvenes que cree que la inflación es producto de fuerzas malignas e invisibles que provienen de esas cosas guturales, diabólicas, antihumanas que llamamos "corporaciones".

Algunos con aires de políglotas, suelen jactarse denominándolas "Establishment". Pero tomándose el trabajo de hacer una pequeña pero no menos importante cirugía, para extirparle a su partido político e ideología toda genética o genealogía que pueda, tan solo rozar a esos fetiches descritos en forma de bestiarios.    

 

En esta ocasión no me quiero extender, porque no soy dueño de mi tiempo, ni del suyo; y solo compartiré con ustedes, a modo de ejemplo, un par de asuntos tan curiosos como hilarantes y absurdos, que sin duda pintarán de icónico ésta década kirchnerista en un futuro cada vez mas pretérito. La ironía va de regalo.

Empleo "curioso" como adjetivo, porque en estas vernáculas discusiones, intervienen economistas y personajes que se suponen cultos o bien bendecidos por una impronta  cuasi evolutiva y cientifista.  ¿Qué es la inflación?.....¿qué es?.

Debate que en los países "serios" nacen póstumos, acá han cobrado fuerza de escisión henoteista. Para cualquier hijo de vecino, la inflación es la suba generalizada de precios de los bienes y servicios dentro de un mismo país, independientemente de qué lo origine.

Durante muchos años, incluso hasta hace unos pocos días atrás, el kirchnerismo con gran "sabiduría", intentó una contrareforma cultural, que pasó por hacerles ver a sus adoctrinados que la suba generalizada de precios no era algo de existencia real, mientras tanto el Indek no dijera lo contrario.

Así fue como se nos fue la primer década del siglo XXI, en sórdidas y acaloradas discusiones sobre si en la Argentina había o no había inflación. Palabra ésta desterrada por completo del diccionario dogmático K. 

Pero en Enero de éste año 2014, el gobierno pega un brusco volantazo a quién sabe donde, derecha o izquierda (usted elija), para empezar a publicar un "IPCNu" hijo putativo del fallido IPC, quién sin explicación técnica alguna, saltó del 1,2 de Diciembre al 3,7 % mensual en Enero. En Febrero el mismo índice es de 3,4 %.

Paralelo a eso, el BCRA devaluó la moneda nacional en algo mas del 22 % de golpe y sin  anunciar. Vale decir, que de repente los kirchneristas, antikirchneristas y "eslabones perdidos", se encontraron sin un piso que sustentaran las otrora entretenidas discusiones. 


Sin embargo, no todo es armonía, la "guerra fría semántica", sigue dividiendo las aguas cual Moisés ante el Mar Rojo. Hoy conviven la palabra "inflación" en boca de los no kirchneristas, que describe lo mismo que el eufemismo "variación periódica de precios" en manos de los dogmáticos K. Ojo, es un avance muy importante, si tomamos en cuenta de dónde venimos y "cómo estamos". 


El problema ahora es saber ¿qué provoca la inflación?. Las ciencias económicas, en el siglo XXI, ha llegado a consensuar algunas causas por encima de otras, pero que de ninguna manera se cierra a nuevas hipótesis y teorías, claro, siempre y cuando sean de orden científico. 


La inflación que hoy describe la ciencia, es definida como el aumento generalizado de precios que se produce cuando en una economía: 


1.- Se evidencia en acentuado desequilibrio entre la oferta agregada y la demanda agregada. Es decir cuando la demanda supera a la oferta de bienes y servicios. 

2.- Cuando la balanza de pagos del tesoro nacional es deficitaria y no se reciben créditos del mercado internacional de capitales para afrontar ese número  "rojo".

3.- Cuando hay emisión de moneda de curso legal expansiva, normalmente para cubrir  los déficits de la balanza de pagos.  
 
4.- Cuando hay un aumento del gasto público exagerado tendiente a aumentar la demanda, pero la inversión no acompaña ese crecimiento de la demanda, volviendo a empezar el ciclo en el punto 1. A esto se le denomina "demanda artificial".

5.- Cuando hay políticas regulatorias, intervencionistas y confiscatorias de la renta privada.
6.- Falta de institucionalidad, un marco jurídico cierto y una doctrina económica estable, creíble, criteriosa y homogenea en el tiempo. 


Estas son las causas primigenias, a las cuales se le van sumando otras patologías que con el tiempo se transforman en causas secundarias, o bien, según en que espectro del ciclo se ubiquen, pueden ser vistas también como causas principales. Ellas son:


1.- Políticas monetaristas expansivas con políticas cambiarias de tipo fijo, semifijo o de flotación administrada sin metas inflacionarias, en medio de un cuadro de inflación ya maduro e increscente.

2.-  Políticas de restriccción al uso de la renta, lo que impide el flujo de capitales para inversión productiva, tanto como su salida. A esto se lo conoce como "Cepo cambiario". 

3.- Políticas aduaneras proteccionistas, lo que limita el ingreso de importaciones de bienes de capital, tecnología, insumos y materias primas para la industria, agro y el comercio. Esto empeora mas las inversiones  

4.- Fuga de capitales, lo que produce un sensible desfinanciamiento por parte del estado y el sector privado. 

5.-  Pérdida de soberanía del Banco Central.

6.- Uso, abuso y pérdida de los stock de capital doméstico 

En síntesis, todo aumento forzado de la demanda, que no es acompañado por inversión para el aumento de la oferta en la misma proporción, en medio de un cuadro deficitario estatal y falta de financiamiento sea internacional y/o nacional, generará tarde o temprano inflación.  

Pero la cultura kirchnerista, ahora que se puso de acuerdo con la "vida" y sobre todo el FMI, ya no le dice al mundo "no hay inflación", sino que intenta justificar esa "variación periódica de precios" con el minimalista argumento de que la culpa es de los empresarios  que remarcan de manera inescrupulosa. En otras palabras o las mismas, equivale a decir que "una mujer está embarazada porque tiene la panza grande". 


Como ese debate fue refutado y virtualmente ridiculizado por los datos del resto de los países de la región y el mundo, que tienen entre el 1,2 y el 7 % anual promedio, el kirchnerismo decide "profundizar" su petit argumento, intentando darle jerarquía de postulado al hecho de que las remarcaciones de precios de los empresarios obedece al enorme aumento del consumo que con tanta benevolencia  nos bendijo Cristina Fernandez de Kirchner y "ÉL" (que todo lo mira desde el cielo).

Esta vuelta de tuerca "epistemológica" esta vez equivale de decir que: la mujer está embarazada porque tiene panza grande, pero además porque hay un bebé dentro de ella. Como verán, estamos ante una epifanía consustancial  e incontrastable. 

A todo esto, los opositores algo ofuscados le responden a los kirchneristas: "no señor, la mujer está embarazada porque tuvo sexo y no se cuidó".

Estas cosas no gustan en el Kirchnerismo, porque como buenos dogmáticos creen en la "inmaculada concepción del modelo". Y aunque el empirismo mas rudimentario nos advierte sobre la inutilidad de éste tipo de logorrea, no son pocos quienes insisten en discutir sobre religión, cuando lo que se necesita es un milagro: que piensen racionalmente.


La parte jocosa o irascible, según como nos agarre el día, proviene de verificar con anoréxica reflexología de que tanto unos como otros dicen lo mismo. No se equivocan los kirchneristas, cuando dicen que la inflación parte a priori de una remarcación de precios, de hecho no conozco ningún caso de aumento de precios sin un remarcación previa de las listas homónimas.

Tampoco recalan en yerro alguno cuando vociferan que esos precios son remarcados por las empresas que tienen por dueños a unos homo sapiens conocidos bajo la palabra: empresarios.  

Y acá es donde nos encontramos nuevamente con un acto de pura de fe, porque la explicación se detiene aquí, no avanza ni se mueve; por ende no cabe otra que terminar afirmando: "los empresarios hacen eso porque son malos".  Y acá es donde insertamos la equivalencia algo mas elaborada que dice: "la mujer está embarazada porque tiene la panza grande, porque dentro de ella hay un bebé y es mala porque no es cristinista ergo no respetó la inmaculada concepción del modelo".

Tiene asidero, cuando recuerdo a mi Tía Coca, quien solía decir: "los que no son católicos son malas personas".  

El dilema radica en saber al unísono que ese aumento del consumo fue obra de la "inmaculada concepción del modelo", pero a costa de las bonitas crisis anticíclicas a las que ya estamos acostumbrados. Y estamos tan acostumbrados que ya ni siquiera le damos importancia, total, somos argentinos y acá perder el tiempo se considera una virtud. 

Algunos opositores, con cierto cinismo esgrimen: "los países del primer mundo y nuestros vecinos no tienen inflación, evidentemente ellos no tienen empresarios malos y remarcadores". No son pocos quienes se preguntan ¿Qué tienen Argentina y Venezuela que las hacen tan especiales?, ...y la respuesta es justamente la obvia, la que está ante sus ojos: tienen los únicos empresarios malos y remarcadores del mundo. Somos el pueblo elegido, no lo duden. 

Pero ahora, si, ahora, esa aguerrida contrareforma cultural y cientifista emprendida por el populismo, incorporó el "Dilema del mal consumidor". Es decir, que para todo mal empresario remarcador, se le corresponden consumidores igual de malos ávidos de precios mas altos.

Con ésta adenda, el dogma cierra por todos lados, so la "santísima trinidad populista" ha nacido. Un buen resumen de todo esto sería: "Él" vino a este mundo, produjo el milagro de la multiplicación de los panes para lograr la inclusión divina de todos los argentinos, y ellos terminaron cayendo como moscas ante los 7 pecados capitales, en especial la gula.
 
La moraleja que sacó el kirchnerismo de todo esto es gloriosa: "Le dimos la mano, y nos tomaron el codo". No se le puede dar tanto a las clases medias cualunquistas y hedonistas de Argentina. Sirva esto como epitafio pos 2015: "No se le puede dar semejante confianza a las clases medias, Argentina aun no está preparada para tanto populismo". Confieso que termino estas lineas con lágrimas en los ojos (sino ¿dónde?). El populismo sería un estupendo modelo de vida, si fuera real lo que dicen. 

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+ comentarios + 5 comentarios

Anónimo
21 de marzo de 2014, 9:03

ja,ja,ja,ja UNA GENIALIDAD. ArmandoLNOL

Anónimo
21 de marzo de 2014, 10:11

Excelente, como de costumbre. Leer este blog es un recreo para el intelecto. Gracias por tanto. MarioM

Anónimo
21 de marzo de 2014, 22:59

Muy bueno!!
Saludos
Ignacio

Anónimo
22 de junio de 2014, 10:44

ja,ja,ja,ja
Touché Gran maestro

Elaion11

Anónimo
22 de junio de 2014, 11:00

Genial, como de costumbre. Saludos al lic.

Marta Molina

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