La palabra no necesita de la historia | PERIODISMO DE ESCRITORES

La palabra no necesita de la historia

domingo, 25 de mayo de 2014 0 comentarios

PRIMERA PARTE

Escrito por Lic Ramón D. Peralta





Luego de varias décadas de vida, aprendí que es imposible descubrir las hermosas cosas que están delante tuyo todo el tiempo. Aun no dejo de maravillarme ante mi estupidez. Habiendo tantas vidas en el universo, justo "yo" me tocó a mi. ¿Qué dije en la frase pretérita?,.....pues yo me entiendo bastante bien luego de una desapacible lectura, ¿pero usted entiende lo mismo que yo?. Las palabras nos unen, nos dividen o nos inmovilizan en el éter de la indiferencia. ¿Cuántos fetiches mas endiosamos en la palabra?, ¿por qué algo tan cotidiano, aun resulta uno de los grandes paladines de la filosofía?, ¿qué tiene la "palabra" de místico y divino que nos lleva a seguir indagando sobre quién estuvo primero?, ¿el pensamiento o la palabra, quién estuvo primero, o ambos nacieron como gemelos univitelino?. 

Quizás el mejor resumen de ésta "llave maestra" esté en manos de Leontini, quien dijo: "La palabra es una gran dominadora, que, con un cuerpo pequenísimo y casi invisible, realiza obras por demás divinas" (de su libro "Enconio de Helena"). Esto quiere decirnos, que con solo un "sí o un "no", se puede significar "un paraíso edénico", o desatar una cruenta guerra fraticida entre seres humanos. A pesar de que la palabra se estudia a si misma mediante la palabra, y que por ende el pensamiento lo hace de la misma manera, aun no hay consenso en pos de establecer qué estuvo primero, o si bien entre ambas existe un extravagante proceso de simbiosis, por lo cual resulta arteramente dificultoso separar uno de otro, si es que acaso pueden ser divididos.


Ya de tiempos de los presocráticos, los naturalistas entraron en controversias con los  convencionalistas. Tradición que ha seguido hasta el día de hoy, donde los "fisicalistas", ahora de moda, pretenden hacerse de la patria potestad de la criatura, de la mano de la neurociencia y sus hijas putativas. Todo parecería tener una sensata explicación, una vez que auscultamos nuestro cerebro, con toda la batería tecnológica que la humanidad dispone para si misma. Detectamos calor, energía, electricidad neuronal, colores de irradiación, señales  de onda, señales nucleares electrodébil, etc. Incluso hemos llegado, mediante el inefable método de "prueba y error, a construir temerarios postulados científicos con el insano fin, de demostrar de una buena vez que todo se explica en forma de materia. Pero vaya curiosidad, cuando nos toca explicar el misterio de la "palabra" bajo los mismos cánones cientifistas, comenzamos nuevamente con el "patinaje artístico". 

Es decir, que nuestro cerebro no solo nació con la capacidad de percibir las cosas que habitan el mundo exterior al cuerpo humano, sino que posee la innata capacidad de la autocontemplación, tan profunda ésta, que trasunta lo meramente perceptible, sino que estamos posibilitados de aun sin ver, oír, oler, tocar, degustar  y pensar conscientemente, a intuir que existe algo mas allá en eso, que denominamos pensamiento intuitivo, instintivo y sentimientos. Hemos llegado al extremo de declarar a nuestros sueños como parte del mundo de lo incoherente, y como tal, sueño a secas. Incluso todo presunto daño físico severo al cerebro, establecido está, nos convierte en dementes o locos, asumiendo a priori, que hay una mente "decididamente normal". Nos inventamos una "normalidad", para hacernos mas fácil prescindir de la ininteligible anomalía. 


Hay muchas paradojas en torno a la palabra, quizás porque la palabra sea lo que mejor describa lo que no queremos ser o aceptar. Es evidente entonces, que la palabra comenzó a existir como un algo útil o inteligible, cuando el homo que precede al sapiens, pudo separar inconsciente de consciente. Porque pensar no es lo mismo de consciencia de pensar, escisión que nos separa de gran parte del resto de los animales, quienes también piensan, sienten y se comunican. Mi perro, el "Boby", hace todo eso, y créanme,  no necesito de segundas opiniones (hace doce años que convivimos). Lo mas curioso, es que al parecer "Boby" puede entender bastante bien mis palabras, sin que yo logre hacer lo mismo con sus ladridos u otros guturales sonidos. Sabemos que nuestras mascotas deben comer, beber, hacer sus necesidades fisiológicas, hacer ejercicio físico, incluso los hacemos atender médicamente con eso que llamamos "veterinarios", hasta les atribuimos necesidades psicológicas y de esparcimiento, ergo, "a mi imagen y semejanza". 

La esclavitud y sodomía, tiene sus "ventajas". Sin siquiera ponernos a meditar sobre el egoísmo implícito en semejante enajenación, ya todos asumimos que somos "buenas personas" por tener a nuestras mascotas lo mas próxima a nuestra condición de "ser humano". Y ese egocentrismo, al parecer otra de las "superfuerzas naturales" que nos dominan, nos impiden tan solo intentar investigar acerca de lo que los animales procuraron decirnos alguna vez en su vida.  Por suerte no nos privamos de la experiencia que imprime la subyugación y el sometimiento gracias al mismo ser humano.



Inventamos la paleontología lingûística, la lingûística antropológica, la filosofía del lenguajes, y tantas otras disciplinas mas, para no poder encontrar ni una sola pista consensual como para poder enunciar: "a partir de aquí comenzó todo". 



A ciencia cierta e incierta, resulta difícil aun en el siglo XXI afirmar responsablemente desde lo filosófico que existe una diáfana demarcación entre pensamiento, sentimientos, con un algo o alguien llamado espíritu y/o alma. No sabemos donde comienza uno y donde termina el otro, si es que acaso pueden obrar por separado. Sobre el inconsciente hay menos dudas, simplemente porque solo poseemos una intuición sobre ello, que resulta a la postre menos dificultoso para consensuar. Cosa que no significa, se trate de gnósis, so es solo parte del mundo de lo intuitivo e instintivo. Sabemos que un niño nacido en estado salvaje comerá cualquier cosa, de la manera que descubra como conveniente que incluye comer carne humana, sin que aprenda el significado de culpa, miedo u otros condicionantes superyoistas. Si encontrara una mujer u otro hombre en las mismas condiciones, ya siendo un puber podría tener relaciones sexuales sin sujetarse a parámetro moral, cultural o dogmático alguno. Siempre se tratarían de actos instintivos y naturalmente humanos, aun si esas relaciones fueran mediante el uso de la fuerza física (violación).






En estado primitivo el ser humano no reconoce la monogamia, el canibalismo, los delitos, traumas psicológicos, culpas, pesares, melancolía, angustia, fracasos, éxitos, etc, ni ningún otro sentimiento o emoción inmanente al hombre civilizado. Tampoco puede tan solo imaginar sus simbologías, mucho menos consecuencias. El hambre, la sensación de frío o calor, el tener refugio ante los elementos de la naturaleza, el sexo y la supervivencia, etc, "son entelequias que vienen de fábrica". Son esenciales, y por eso se las considera naturales ergo humanas. Matar a otro hombre no guarda distancias desde lo esencial con matar a otro animal o arrancar un fruto de un árbol, cuando se lo hace para comer y poder vivir. Sin embargo, muchas doctrinas tanto teológicas y filosóficas se negaron a tomar estas premisas como entimemas, en cuyo caso las reemplazaron por postulados mas elaborados y menos verdaderos. Es decir, si bien esas verdades nos parecen dolorosas e inaceptables, las pruebas antropológicas, de campo y los descubrimientos hechos al respecto, nos aportan pruebas mas que concurrentes. Un bebé recién nacido dejado solo en medio de una selva sin humanos, en caso de sobrevivir se convertirá en un humano primitivo, por ende hará todo lo que usualmente nos negamos ser y hacer en sociedad. Repito la pregunta: ¿pienso luego existo?.

Mucho revuelo causó entre los cristianos e islamitas, la expresión eufemística: "Dios ha muerto"que si bien es atribuido a Nietzsche tiene larga data. "Estamos matando a Dios" traducido literalmente del copto egipcio, es un silogismo que se halla en varios textos del antiguo gnosticismo alejandrino, y justamente apuntaba al proceso de corrupción moral que ya se vaticinaba estaba implícito en la filosofía monista del materialismo. Recordemos que para los primeros hombres el "materialismo" no solo "no era natural", sino que además era considerado una molestia en ese devenir nómade que lo llevaba de un lugar a otro en búsqueda de mejores condiciones de vida. En otras palabras el atesorar muchas cosas era una "carga" extra (cosa que no ha cambiado). En algún punto surge la palabra "Dios", que no necesariamente fue un invento, aunque se parece mas a un legado: ¿de quién? (¿lo sabremos algún día?), que como ya sabemos intentaba explicar muchas de esas cosas que tiene el hombre, pero que paradójicamente no son naturales ni esenciales, ¿O acaso existe un Dios primitivo que inventó al hombre homónimo y un Dios moderno que nos creó a nosotros?. Según muchas religiones ese Dios pos-preprehistoria, dejó santas escrituras o leyes sagradas, que en nada describe el componente inconsciente ergo instintivo del ser humano.



Es hermoso aun en el siglo XXI, vísperas de un todo nuevo, seguir maravillándonos con cosas tan primitivas y a la vez tan magnas, como el exótico vínculo que intuímos mantiene desde siempre el pensamiento humano y el lenguaje. En lo personal, debo confesar que nuestro idioma castellano, me genera miedo y respeto, increscente, en la medida que mas avanzo en su estudio y ejercicio. ¿Por qué siento que algo que de joven me parecía insustancial, hoy me obnubila por la fuerza de su superioridad, me supera in eternum?.

Cuando uno retoma el filosofar sobre algo tan mítico como la "palabra", sumado a lo que hoy conocemos de la física/matemática cuántica, relativista y de partículas, podremos advertir como el hombre luego de maravillarse con las cosas como causa sui y si mismo, como un todo y nada en estrecha relación, necesitó crearle marcas, símbolos y signos gráficos, para a posteriori transformalos en fonéticos. Pero lo mágico no nació con la palabra, sino con lo que vino después. Pues luego de saber que un tigre era ese símbolo, pudimos describir lo que era el miedo de estar ante esa peligrosa bestia, el arte de lo sigiloso, la premura de la anticipación, el conocer las tácticas de ese animal, las maniobras necesarias para cazarlo sin perder la propia vida, la importancia del acto consumado y  el heroísmo que emergía de tal proeza, etc. El saber, que de las primeras imágenes de esos signos, petroglifos, dibujos y marcas, superviene algo mucho mas profundo, y como tal, trascendental. 


No obstante, lo verdaderamente majestuoso y divino, está en poder transformar esos signos y marcas en ondas que puedan viajar a través del espacio y el tiempo. Arrojar las palabras al universo en forma holística, de fonemas y sonidos, de tal manera que otros puedan atraparlos, desencriptarlos, regurgitarlos, reproducirlos e inmortalizarlos mediante la transmisión generacional. Y como eso no hubiese sido lo suficientemente mágico, inventamos una geometría  determinista para esas señales, mediante trazos indelebles para nuestra mente: la palabra. Junto con la palabra y los números, nacía un nuevo orden para el pensamiento: la conciencia.

Hoy podemos escribir esas palabras en una PC, con una secuencia y orden tal, que creen una idea. Al hacer "clic", podemos enviar ese mensaje alrededor del planeta Tierra, sin un destinatario, lugar, tiempo y espacio predeterminado, tal éste texto. Esos signos pasan a otros lenguajes, como el binario para los ordenadores, para luego ser traducido al idioma que tengamos, lo cual agiganta lo magnánime de algo que ya era inmenso. Esos signos o palabras, se transforman en ondas de diversas frecuencias cuando hablamos, y en fotones (subpartículas atómicas de luz) cuando lo hacemos por internet o hablamos por teléfono, etc. Cuando leo en mi PC, ese nuevo mensaje, mi mente, "naturalmente", posee la capacidad de traducir ese lenguaje, que hasta instantes antes, solo se hallaba en forma de ases de luz para mi computadora. Lo hago en un tiempo contemporáneo a mi mismo, pero en el futuro para quien lo escribió, y pasado para quienes os escucharán o leerán vuestros comentarios u opiniones. El ser humano es inmortal en la palabra, quizás por ello, resulte tan fascinante la labor del escritor y filósofo. 


Con el correr del tiempo, si es que acaso esto fuera asequíblemente real, nadie recuerda al rico o al pobre, al inteligente o al mediocre, al santo o al delincuente, al bello o al feo, solo quedará para la posteridad lo que está escrito con arte. Porque probado está, que no existen temas superiores, solo palabras superiores. Pero vayamos a algo menos metafísico, o bien, a algo mas superficial.  
     
 ENTRE HOMÍNIDOS 



En algún momento de la evolución humana surgió el lenguaje, la comunicación oral entre homínidos más o menos compleja. Quizá lo hizo de forma tardía y repentina, o bien, más que una explosión se trató de un proceso lento y gradual que la selección natural pulió con su azarosa inercia. Sin propósito, salvo el que da la competencia y el éxito reproductivo y de supervivencia, el mecanismo a veces llamado “motor de la evolución” extendió su perpetuo tamiz, favoreciendo un nuevo carácter emergente en algunos individuos, o quizá antiguo entre los primates, que proporcionó un medio más exitoso de supervivencia y reproducción en las circunstancias que debieron darse. El lenguaje se hizo entonces una muy poderosa herramienta para sus portadores.



La pregunta emerge, por tanto, como un desafío, pero las respuestas están aun enfrentadas, no existe una única teoría aceptada por la ciencia sobre el inicio del lenguaje en el linaje humano. El lenguaje, entendido como la transmisión oral de información acerca de uno mismo y su entorno, tiene un origen aún difuso.






El célebre profesor Emiliano Aguirre, Catedrático de Paleontología, describe a los homo ergásters (de hace 1,2 millones de años) como los homínidos que en África exploraron las capacidades de relacionar conceptos y de previsión mental, sosteniendo que estos homínidos enriquecieron la inteligencia y el lenguaje tras la gran crisis climática de hace cerca de 2 millones de años (Aguirre 2008 Homo Hispánico). Sin embargo otros autores no están en consonancia con esta opinión, y se pronuncian en favor de una evolución tardía, que “surge” de la complejidad social. Existe una gran controversia en este tema y las hipótesis al respecto abundan.

Hasta no hace mucho tiempo se privaba a los neandertales de la capacidad de hablar, y, aun hoy, algunos autores limitan esta especie a un lenguaje simple y exento de complejidad, delimitándolos a un rudimentario protolenguaje muy distinto al de los homo sapiens modernos. Recientemente, un estudio sobre la manipulación y uso, por neandertales, de conchas marinas perforadas, procedentes de dos yacimientos de Murcia (Cueva de Antón y Cueva de los Aviones) ha sido publicado por la revista científica "Proceedings of the National Academy of Sciences". De este estudio se concluye que los neandertales tenían una capacidad de inteligencia muy parecida a la de los sapiens modernos africanos, “ambos habían llegado a niveles de desarrollo cultural idéntico” afirma el antropólogo Joao Zilhao, (Departamento de Antropología y Arqueología de la Universidad de Bristol, Reino Unido).



Parece ser que el pensamiento simbólico de los neandertales estaba ya desarrollado al mismo nivel que el de los sapiens diez mil años antes de que éstos llegasen a Europa. Esto no justifica por sí sólo que los neandertales tuviesen una capacidad notable para el habla, sin embargo nos permite plantearnos esa posibilidad.

Eudald Carbonell (IPHES) afirma acerca de este tema:

"Si el 'Homo heilderbergesis', hace 400.000 años, ya tenía un comportamiento simbólico, no me sorprende nada que lo tengan los neandertales, que ya hacían grabados y son una forma de escritura incipiente. Ya el enterramiento en la Sima de los Huesos de Atapuerca fue consciente, y ello ya es simbólico.”

El lenguaje no fosiliza; el aparato fonador está compuesto por partes blandas que no se conservan, no obstante, como apuntan Cela Conde y J. Ayala, tampoco lo hacen las estrategias de caza y carroñeo que, sin embargo, se infieren mediante estudios a partir de indicios como las herramientas de piedra; como también afirma Juan Luis Arsuaga: “la mente no fosiliza”, y, por tanto, los estudios deben enfocarse en pruebas indirectas.


Hace alrededor de 350.000 años el antepasado de los neandertales, la especie homo heidelbergensis, ya oía de forma similar a nosotros. El estudio de los huesos del oído de cinco individuos así lo atestiguó hace unos años. Ignacio Mantínez, miembro desde 1984 del equipo de Investigaciones de los Yacimientos Pleistocenos de la sierra de atapuerca, y principal autor de este estudio junto con Juan Luis Arsuaga, postulaba ya entonces que la evidencia de este descubrimiento era más que un indicio de que estos homínidos podrían haber sido capaces de hablar, aunque subrayaba el matiz de que los preneandertales no podrían pronunciar algunas vocales. Más tarde el estudio de huesos hioides (de la garganta) de preneandertales de hace 500.000 años también descubiertos en Atapuerca, dio solidez a la hipótesis del habla en preneandertales, y, por tanto, también en los neandertales. Pero la clave para sustentar esta afirmación se publicó en 2007 en la revista Current Biology.

Restos fósiles de neandertal (procedentes del yacimiento El Sidrón) sirvieron para obtener ADN de esta especie y evidenciar la presencia de los cambios dados en el gen FOXP2, que en los humanos se relaciona con el habla. El gen FOXP2 fue identificado en el genoma humano ya en 2001, se trata de un gen interruptor que influye sobre la actividad de otros genes. Esta proteína existe en otros animales pero se diferencia en la cadena de aminoácidos. La presencia de esta proteína parece, en principio, apoyar la capacidad del habla en los neandertales, hoy sabemos que en los humanos el FOXP2 está implicado en la actividad de 116 genes más que la versión chimpancé de este gen en esos primates. Sin embargo los investigadores todavía se encuentran con el reto de descifrar en qué gen, o genes, de esta diferencia se halla la responsabilidad del lenguaje.


Dereck Bickerton (1990) sugiere que homo hábilis—homínido de hace alrededor de 2,5 millones de años y, presuntamente, autor de las primeras herramientas de piedra en esa fecha—utilizó un protolenguaje, que compara con el lenguaje de dos palabras de los niños pequeños. 

El lenguaje sólo puede haber surgido de alguna clase de presión selectiva a la que los ancestros de la humanidad estuvieran sometidos, una presión selectiva peculiar entre las especies que compartían los requisitos del lenguaje (tamaño cerebral adecuado, un canal o canales apropiados, intensa interacción social…); si no, debería haber empezado a desarrollarse el lenguaje también en al menos alguna otra de esas especies. Hasta ahora la única presión adecuada parece ser el carroñeo confrontativo de cadáveres de megafauna. Esto requeriría el reclutamiento de un amplio número de congéneres, y el reclutamiento precisaba de señales con la propiedad de desplazamiento (referencia a objetos fuera del alcance sensorial del receptor), transformando así el anterior sistema de comunicación.

El lenguaje evolucionó inevitablemente una vez que el proceso arriba descrito hubo producido las primeras unidades simbólicas. El cerebro, un mecanismo auto- organizador, desarrolló entonces modos de combinar estas unidades, mediante procesos de ordenación y almacenamiento y la formación de enlaces entre las áreas cerebrales involucradas, para disponer de construcciones cada vez más complejas. Esto hizo innecesarias ulteriores presiones selectivas, aunque en conjunto la destreza en el lenguaje puede haber conducido a algún grado de selección de grupo. Bickerton(2009).


Es sabido que el cerebro de los primates es —en proporción a su masa corporal— mayor que el del resto de animales, y una curiosa teoría se plantea como la más aceptada explicación a ello: la «inteligencia maquiavélica» Dick Byrne y Andrew Whiten (1988).

En resumen esta teoría destaca la complejidad social entre los primates, que supera al resto de animales si se observa en profundidad. La complejidad social de los primates es, incluso, mayor que la del mundo que les rodea (Aníbal P. Ferreras 2006) y ello ha contribuido a aumentar su volumen cerebral, pero un factor determinante, según la teoría de Byrne y Whiten, es el engaño táctico. El engaño táctico procede con la premisa de imaginar cómo reaccionará el otro ante una información falsa, y su expresión parece ser única en monos y simios. 

Quizá esta maniobra de supervivencia, y de calidad de vida, sea un factor genético, una especie de material innato del que también hicieron uso nuestros más remotos antepasados. No hace falta más que mirar a nuestro alrededor para comprobar que el engaño táctico en las relaciones sociales es, obviamente, también humano. De una u otra forma numerosos experimentos han avalado el hecho de que los primates engañan a sus semejantes deliberadamente, y que algunas especies como el mono verde surafricano (vervets), o el Mono de Campbell (Cercopithecus Campbelli) de Costa de Marfil tienen «palabras» concretas, para elementos concretos: águila, serpiente, leopardo… este tipo de protolenguaje surge con un aumento de la capacidad cognitiva, tal vez en relación con esa complejidad social y, casi con total seguridad, con el engaño táctico adaptativo.


Un estudio reciente, acerca del Mono de Campbell, revela que sus llamadas de alerta al grupo ,constan de una raíz (distinta para peligros distintos), y un sufijo que añaden (de modo opcional) para referirse a un peligro distinto y más genérico. La complejidad en las llamadas y alertas se había observado también en otros animales no primates, pero ni tan siquiera en los pájaros se ha advertido el uso de un sufijo que, como en el lenguaje humano, altera la forma y el significado de la palabra: banal (banalidad), cotejo (cotejar). Hace alrededor de treinta millones de años en la evolución de los primates, éstos monos se escindieron de la rama que daría lugar a los albores de nuestra especie; «tan sólo» hace entre cinco y siete millones de años que los chimpancés se separaron del tronco común con nosotros. ¿Qué está haciendo la evolución con los monos Campbell? ¿Acaso reinventa? ¿Quizá converge con los inicios del protolenguaje, o es que la capacidad potencial para el lenguaje es muy antigua entre primates?

Tal vez, así sea, y como afirma Zuberbüler, de la Universidad de Saint Andrews en Escocia, existan: "…rasgos ancestrales flotando en el linaje de los primates". Texto extraído de: Entre homínidos

EL ORIGEN DE LAS LETRAS



El origen de las letras, por qué tienen las formas que tienen, ha despertado siempre el interés de las personas intelectualmente curiosas. Han establecido su historia (y todavía lo hacen) hallazgos arqueológicos que han facilitado fundamentales descubrimientos en el campo de la epigrafía (interpretación de las inscripciones), así como importantes investigaciones realizadas por los paleógrafos (estudiosos de la escritura y signos de los libros y documentos antiguos). A pesar de todos estos estudios e investigaciones, las letras que usamos hoy en nuestro idioma son creaciones anónimas, con una excepción. Al rey griego Palamedes se le atribuye el invento de varias letras, pero no deja de ser una leyenda. Sin embargo, la letra g sí que tiene un padre histórico.



La escritura a mano o caligrafía solía emplear en latín letras mayúsculas, era lo que se denomina escritura uncial (del latín UNCIĀLIS, de una pulgada), hasta el siglo VII, en que paulatinamente fueron generalizándose las letras minúsculas; si bien ya desde el siglo II había letras (como la a) en que la minúscula aparecía por redondeo de los trazos angulosos de la mayúscula. No está claro el motivo por el que apareció la letra minúscula, pero parece evidente una razón práctica, al proporcionarle a la escritura una mayor agilidad. En el Renacimiento, con la recuperación del clasicismo grecolatino y el descubrimiento de la imprenta (en 1472 se instaló en Segovia la primera imprenta española), la mayúscula recuperó importancia en la escritura, ya española. Texto extraído de: El origen de las letras





LAS LETRAS

Una letra es cada signo gráfico de un sistema de escritura. Los signos de varias escrituras, como algunas muy antiguas, son llamados silabogramas (si describen una sílaba) o logogramas (si reflejan una palabra u oración, como algunos jeroglíficos).

Como símbolo que denotan un segmento del discurso, las letras se vinculan con la fonética. En un alfabeto fonético puro, un fonemasimple es denotado por una letra simple, pero tanto en la historia como en la práctica, las letras, por lo general, denotan a más de un fonema. Un par de letras que designan a un fonema simple reciben el nombre de dígrafos. 


Nuestras letras modernas descienden de la escritura jeroglífica de las civilizaciones antiguas. En particular de la egipcia. Prácticamente todos nuestros caracteres se pueden encontrar en un jeroglífico. Y sin embargo no somos capaces de reconocer ninguno de ellos. ¿Por qué?

Los sistemas de escritura se suelen dividir en ideográficos y fonológicos. Es decir, en ellos un dibujo es capaz representar una idea completa o un único sonido. Entre estos dos extremos de complejidad se han desarrollado todos los alfabetos que ha inventado la humanidad. Existen los silábicos, los consonánticos, etc. Ninguna ortografía se libra de tener un cierto carácter ideográfico o fonológico. Por ejemplo nosotros seguimos escribiendo ‘hombre’ con H porque en latín primitivo la H de ‘homo’ sí que se pronunciaba, y la razón de que la conservemos no es filológica, sino ideográfica: estamos acostumbrados a encontrar una H para reconocer la palabra visualmente. Una lectura en diagonal de un texto que contenga frases como “un ombre be a su ijo” nos cuesta entenderla, no por las faltas de ortografía, sino por la falta de costumbre de encontrar algo así. Esto hoy en día nos parece tonto, pero durante la Edad Media, Renacimiento y Edad Moderna los únicos textos de valor de los que se disponía estaban escritos en latín, donde se veía “homo” con H, “videre” con V y “filius” con F. 


Era necesario intentar ser fiel en la escritura de los nuevos idiomas con el latín que usaban los clásicos. Va en la cultura de un pueblo ser conservador o reformista con la ortografía. Idiomas como el francés han conservado muchas más letras latinas aunque no las pronuncien (p.ej. “doigt” se pronuncia simplemente “duá” pero conserva la G y la T de “digitus”). Palabras como “figuera”, “filio”, “fava”, conservadas en catalán, perdieron el sonido de la F en castellano, y ante la desazón que provocaba el vacío pusieron allí una H. El italiano fue más radical y aceptó “ora”, “erba”, “emorragia”…

Los mismos egipcios se dieron cuenta de que la escritura puramente ideográfica presentaba graves problemas a la hora de expresar conceptos complicados. Es fácil dibujar “el jefe caza un buey”, pero para “tengo miedo” o “Marco Antonio quiere a Cleopatra” había que recurrir a metáforas que no siempre eran entendidas por las generaciones siguientes. El amor para nosotros reside en el corazón, pero otros pueblos lo situaron en el estómago, y llegará un día en el que los enamorados grabarán en un árbol sus nombres embarcados por un cerebro. La escritura egipcia de las últimas dinastías evolucionó hacia la fonética. Cada dibujo representaba un carácter. ¿Cuál? el inicial de la palabra. Como si nosotros para decir “hola” dibujáramos un hombre, un oso, una ladilla y un avión.



Esta situación se mantuvo así hasta la aparición de la cultura judeocristiana. En ella se ordenaba el segundo Mandamiento que nosotros hemos transformado un poco, pero que para muchos pueblos significa “no harás imágenes”. Por eso las culturas árabes, judaicas, protestantes y demás no hacen representaciones humanas ni de animales. Esta nueva visión (imposición) del mundo supuso prácticamente la extinción de la escritura. En nuestra Europa occidental por ejemplo, la cultura celta la prohibió y los druidas transmitían sus secretos por vía oral. Tenemos enormes lagunas de conocimiento a partir del año 3000 a.C. por culpa de esta pérdida de la tradición escrita.

Pero hubo quien se las ingenió. Si bien las imágenes estaban prohibidas, nadie había dicho nada acerca de hacer rayas, y en el Sinaí encontraron la manera de evocar las imágenes por medio de rayas simples. Cojamos un ejemplo: la letra A se representaba por un toro. Era el aleph, el símbolo de la fuerza. El símbolo no se podía representar ya, pero ¿qué es lo más característico de un toro? Sus cuernos, ¿no? Bueno, pues se puede dibujar algo así . Y de ahí a había un paso. Después ya el tema de la orientación horizontal o vertical del carácter fue una cuestión de estilo. Pero la transformación hacia la abstracción estaba hecha.


La misma historia se puede contar para todas las demás letras. Vamos a ello:
- La A. (ya comentada), el aleph da .
- La B. Es la casa, , casi siempre con puertas , y de ahí .
- La C y la G son inicialmente la misma letra. Los romanos necesitaron distinguirlas para adaptarlas a su fonética y a una de ellas le añadieron un palito transversal. La C es el camello, el “camel” también pronunciado “gamel” que dio “gamma”. ¿Qué es lo más característico de un camello? la joroba. Bueno, pues aquí la tenemos . La representación más rectilínea dio la gamma . Insisto, olvidaos de la orientación.


- La D. Es la puerta. Inicialmente se representa pero por identificación con la puerta púbica (sí, sí, el triángulo, la matriz) se pasa a representar . Qué cochina es la D.
- La E. Es la oración. Un hombre rezando acaba siendo .
- La F, U y V. Es el clavo o la almohada de la antigüedad , por extraños motivos algunos dibujos se inclinan y hacen .
- La H es la barrera . Está clara la evolución.


- La I, J y Y son deformaciones de la misma letra, el yod, un híbrido entre I y J. Dicen que en el catalán de Barcelona se puede escuchar la yod al pronunciar Valls por ejemplo. El yod es el brazo que se solía representar con la palma de la mano al final. Cuando se prohibió dibujar brazos se quedó el palo solo.
- La K es la mano. da .
- La L, el látigo. se convirtió en .
- La M es el agua, o el mar. En casi todos los idiomas del mundo el mar empieza por la letra M. ¿Lo más característico? las olas. y luego . Es bonita la M.
- La N es la serpiente, y sobre todo la serpiente que levanta la cabeza: la cobra. da .


- La O es el ojo (oyin). Curiosamente en los jeroglíficos no se representaba por un círculo, sino por o por . Cuando se prohibió representarlo se pasó a la O que conocemos.
- La P es la boca. Difícil verla en . La escritura tiende a estilizarse para hacer . Una letra complicada.
- La Q. Un misterio. Representa el mono y se dibuja .
- La R. Esta es bonita, es la cara . Está clara la reducción iconográfica.


- La S. Cuesta imaginar que era un diente, un molar probablemente . Pasó a y de ahí se quedó sólo en las curvas. Es más fácil ver la evolución a la sigma griega .
- La T es la cruz o la marca, signo utilizadísimo mucho antes que los cristianos. o se estilizaron perdiendo un palo. 

Fuente: "Breve Historia de la Lingûística" (libro de R.H. Robinson - Madrid 4ta Edición)


LOS NÚMEROS

¿Alguna vez se preguntó por qué el 1 significa uno, el 2 significa dos, el 3 tres?, ¿Qué recreaban mentalmente los árabes cada vez que leían este lenguajes?. Si quiere ampliar sus fronteras del conocimiento, por favor vea éste vídeo, le aseguró que le será de mucha ayuda:




FIN DE LA PRIMERA PARTE
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