El hechizero out let (filosofía animal) | PERIODISMO DE ESCRITORES

El hechizero out let (filosofía animal)

lunes, 3 de noviembre de 2014 0 comentarios

Escrito por Santiago Celave










“No podemos cambiar el mundo; sin embargo, podemos afectar el medio que nos rodea con cosas buenas”


    

Esta frase, por demás poética y acertada, me la soltó un colifa santacruceño, de quien no pude sostener que se trataba de un sabio incomprendido, dado que -meses después-, se convirtió inexplicablemente en un intolerante y utilero kirchnerista.


Dedico este guión literario, basado en una novela de mi propia autoría, a todos aquellos “y aquellas”, que de un modo u otro, afectan el medio que los rodea con cosas buenas.

¡Y olé!

SANDIDIMO

Capítulo I: "El hechizero out let"


SECUENCIA ELABORADA - EXTRAÑO DESIERTO/MONTAÑAS – DÍA



A unos pocos metros de la superficie, recorremos un extenso desierto patagónico, rasándolo hacia unas elevadas montañas.


En todo el transcurso, no vemos ningún signo de vida, salvo un pequeño bosque en la concavidad casi vertical de una gran montaña.

Visto de lejos, el pequeño bosque, más un ligero accidente geográfico, parecieran conformar una gigantesca vagina peluda.

El bosque no supera los diez árboles, pero está inmerso en una vegetación de pastos verdes. Desde más arriba, la nieve se derrite, descendiendo a través de un fino arroyo que pasa por el bosque, a través del ligero accidente geográfico, y continúa su curso hacia un valle.

EXTRAÑO BOSQUE – DÍA

Quizás estemos hablando del bosque más hermoso que haya existido en la historia de la humanidad. Lo verde es bien verde, lo marrón es bien marrón, y el cielo es perfectamente azul, teñido de nubes esféricas que giran sobre su propio eje, lentamente hacia el ocaso.

Cuando una nube colisiona con otra, generan una descarga eléctrica seguida de un chorro de agua en forma de lluvia, que apenas dura un instante, como si un gigante trapo fuera estrujado de repente.

Se oye un manantial a lo lejos. Hay mariposas que fluctúan con luz interior, asemejándolas a pequeñas hadas.


Los árboles tienen rostros. Algunos tienen plantas trepadoras que los abrazan. Los árboles dialogan entre sí. El ÁRBOL MANZANO es el más viejo de todos. A sus pies tiene un colchón de amanitas. Algo pensativo dice:

MANZANO

-- Anoche no pude dormir.

El ÁRBOL PINO replica con ironía:

-- ¿Ah, no? ¿Muchos gusanos acaso?


El Pino mira de reojo a los otros árboles que rodean al Manzano. Se miran por burlarse del Manzano, quien no tiene ángulo de visión hacia los otros.

MANZANO

-- No. Es que estuve filosofando.

El ÁRBOL NOGAL pregunta, aunque ligeramente despectivo:

-- ¿Otra vez?

El Nogal mira a los otros, y apenas sonríe a espaldas del Manzano. Todos coinciden en consentir falsamente al Manzano, a quien creen loco.

MANZANO

(humilde) Como de costumbre. -- Pero creo que anoche se me fue un poco la rama.

Los otros sueltan unas risitas burlonas. El manzano ignora las burlas, no les interesa. Prefiere seguir hablando.

MANZANO

-- Pensaba acerca de nosotros, de cómo fue que de repente aparecimos todos acá, chupando agua por las patas.

Los otros dejan de reír y piensan al respecto. El pino, luego de pensarlo un poco, dice:

PINO

-- Bueno…, Yo fui el último en llegar. Pero creo tener una respuesta para eso.

NOGAL

(sorprendido) -- ¿Vos? ¿Una respuesta para algo?

Los otros árboles, a excepción del pino y el manzano, se echan a reír.

El pino, algo avergonzado, responde:

PINO

-- Es que yo también estuve filosofando porque no podía dormir. Una trepadora me pegó unas termitas en los genitales. La comezón es insufrible. No tuve otro remedio que pensar un poco al respecto de todo, cosa que les recomiendo hacer de vez en cuando. (cínico) No muerde ni mea, créanme.

NOGAL

-- ¿Y exactamente en qué pensaba esa cabecita, pino?


PINO

-- No me acuerdo, porque después me quedé dormido y se me borró la memoria.

Los otros se lamentan con desprecio hacia el pino.

PINO

(avergonzado) -- Me pasa todas las noches. Cada vez que despierto, a gatas si me acuerdo de ustedes. Y enseguida me pregunto: ¿cómo se supone que llegué a este lugar?

Los otros continúan lamentándose. El manzano interrumpe el despectivo murmullo diciendo:

MANZANO

(interrumpe con impaciencia) -- ¡Yo suponía…! …

Los árboles hacen silencio. El manzano aprovecha para continuar:

MANZANO

(continúa) -- … que, en términos generales, podríamos ser el resultado de un fruto divino.

LOS DEMÁS

(murmuran) -- ¿De un fruto divino?

MANZANO

-- Sí, un fruto de dios. ¿Saben quién es dios, verdad?

PINO

(burlón) -- ¿No es el doble de “iuno”?

Los otros ríen por lo bajo. El manzano advierte la burla. Aún así, continúa:

MANZANO

-- Cuenta la leyenda…

PINO

(interrumpe curioso) --  ¿La leyenda?

El manzano intenta mirar con desconcierto al pino.

MANZANO

(impaciente) -- La leyenda, fábula o patraña que escribí en mi mente durante la noche, pino. ¿Qué otra leyenda iba a ser?

PINO

(piensa) -- Ah, claro.

MANZANO

-- Que dios era un árbol muy bohemio y solitario, que solía venir a estos pagos a descansar.

PINO

(desconcertado) -- ¿A descansar…? ¿De qué?

MANZANO

-- De la vida, Pino.

PINO

(desconcertado) -- ¿De la vida? (irónico) Entonces vendría de noche, porque de día se te llena la cabeza de murciélagos.

Los otros ríen.

Pino también ríe, aunque no entiende por qué lo hace.

MANZANO

-- No, pino. La noche aún no existía.

Los otros piensan desconcertados al respecto.


FUNDE A:

EXTRAÑA MONTAÑA – DÍA – PASADO

Vemos a DIOS caminando cuesta arriba por la montaña. Dios es un árbol de madera blanca y hojas negras mate, y voluptuosas. Camina ayudándose con un fémur largo y filoso. DIOS TIENE PIES DE MADERA.

Se detiene, mira hacia arriba, luego otea el surco del río, sobre el futuro valle, y continúa caminando.

Mientras tanto, la voz del manzano dice:

MANZANO

(voz en OFF)

-- El único horario que había, era las doce del mediodía. Con suerte las doce y monedas. Dios tenía pies, y caminaba cuesta arriba por la montaña, buscando un lugar en donde dormir.

PINO

(OFF)

-- ¿Y a qué especie pertenecía ese yuyo malo?


CORTA A:

EXTRAÑO BOSQUE – DÍA – PRESENTE

El manzano, asombrado pregunta:

MANZANO

-- A todas, pino. Dios era una fusión de todas las especies habidas y por haber. O mejor dicho, nosotros somos una ramificación de la especie única, la de dios.

NOGAL

-- A la flauta. Cuánta psicodelia bizarra. ¿Está seguro que esas amanitas no le están subiendo los psicoactivos a la cabeza, don Manzano?

El manzano mira dificultosamente el suelo, el cual abunda de amanitas a su alrededor. Los otros desatan unas ligeras risitas burlonas.

MANZANO

(mirando las amanitas) --  ¿Usted cree?

PINO

(curioso) -- ¿Qué? ¿Qué sabor tienen?

MANZANO

(mirando las amanitas) -- No sé. Jamás pasan por mi paladar. (extrañado)

-- ¿Cómo fue que de repente aparecieron ahí?

PINO

-- Cagamos. Al viejo se le sopló la copa.

Los otros ríen burlones.

NOGAL

(aburrido) -- ¿Al menos sabría decirnos cómo fue que aparecimos nosotros, don manzano?

MANZANO

(indignado) -- Desde luego. Para eso es que estuve pensando, ¿no?

Los árboles se miran de reojo, sorprendidos, como diciendo: “¿Será para tanto?”.

MANZANO

-- Dios se quedó dormido. El tiempo transcurrió a gran velocidad, como un tren de carga atravesando cada estación del año hasta alcanzar la primavera.

PINO

(confundido, a los otros) -- ¿Y qué es un tren de carga?

Los otros se encogen de hombros.

MANZANO

-- Entonces dios despertó. Unos extraños insectos a quienes llamó “abejas”, inspeccionaban su cuerpo, pues el árbol estaba minado de frutos dulces. Dios supuso que, durante su descanso, alguien lo había embarazado. Y se enojó. Y le costó asumir que aquellos frutos no eran, sino el resultado de una concepción divina, una manifestación más de la naturaleza misma, la florescencia.

LOS DEMÁS

(atónitos) --  ¿La florescencia?

MANZANO

-- Y los frutos maduraron. Y no existiendo aún quién los cosechara, un día cayeron al suelo, en donde luego la Pacha Mama se encargó de amamantar.

PINO

-- ¿Y esa quién era?

MANZANO

-- ¿La Pacha Mama? La dueña de la verdulería, claro.

Los otros se miran desconcertados entre sí.

FUNDE A:

EXTRAÑO BOSQUE – PASADO

El lugar es el mismo, sólo que no hay árboles.

MANZANO

(OFF)

-- Los frutos crecieron hasta convertirse en árboles…, Hay una fogata hecha con cadáveres de algunos árboles amontonados unos sobre otros. Alrededor de la fogata, hay varios árboles que dialogan entre sí. Todos tienen pies de madera a suerte de raíces.

Hay árboles caminando por el lugar, contentos.

Entre los árboles que gozan de la fogata, hay una cannabis, que se inclina hacia adelante, quema las hojas que le sirven de cabello, se sacude para convertirlas en brasas, y humea el lugar. Los otros inhalan y ríen.

FIN DE LA PRIMERA ENTREGA

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