Ciclos de las commodities: Crisis Mundial del petroleo | PERIODISMO DE ESCRITORES

Ciclos de las commodities: Crisis Mundial del petroleo

sábado, 20 de diciembre de 2014 0 comentarios

Escrito por Lic Ramón D. Peralta



Ayer la tan anhelada obra de la represa de Chihuido I, fue adjudicada a un consorcio argentino-ruso, liderado a nivel local por Helport (Eunekian) y la rusa Inter Rao, quién carga sobre sus espaldas, la no despreciable tarea de aportar un crédito de largo aliento que ronda los 1.500 millones de dolares. 


El anuncio fue realizado por los ministros de Planificación, Julio De Vido, y de Economía, Axel Kicillof, en el Microcine del Palacio de Hacienda. En el encuentro también estuvieron presentes la secretaria de Energía, Mariana Mantranga; y el secretario de Obras Públicas, José López. La pregunta que me hago es: ¿Está Rusia en condiciones de llevar adelante éste compromiso financiero ahora?. 



Mas allá de las suspicacias que despierta, esta suerte de "repartija" de las pocas grandes obras previstas por el gobierno nacional, donde las represas de Santa Cruz fueron a parar a manos de los chinos y ahora, la de Neuquén a manos de los rusos; los grandes interrogantes pasan por inferir, que en realidad estamos en la antesala de un alineamiento de Argentina con el Grupo de Cooperación de Shangai. Lo cual, a prima facie nos podría hacer suponer que las probabilidades de acuerdo con los fondos buitres en el 2015, obedecerá mas que a una decisión política, al condicionamiento que imponga el éxito de ésta nueva sociedad. 



Muchos economistas de prestigio, han relacionado los ciclos largos de kondratiev a las crisis de las commodities, sin embargo cuando ampliamos la cosmovisión empírica  y filosófica, podemos sospechar que no existen axiomas, silogismos ni tautologías, que puedan resistir una exhaustiva falsación científica. En lo personal, no encuentro un encuadre sostenible como un absoluto. 



Muchos aun nos resistimos a entender, que el paradigma de la economía globalizada ha cambiado significativamente, desde que los derivados financieros anunciaron su hegemonía. Lo que se traduce, en una mayor cantidad de factores detonantes, de los cuales - y vaya paradoja -, los primordiales no son responsabilidad de los estados y sus políticas, y tampoco de las empresas productiva. Sencillamente porque hoy la dimensión de las finanzas maneja mas de 20 veces la cantidad de dinero nocional que la economía real. En otras palabras, hoy el juego de la oferta y la demanda, juega un papel periférico respecto de los futuros. 



Las acciones especulativas de muy corto plazo, han generado además del hiperneurótico comportamiento de los agentes económicos, distorsiones y descacoples tan grandes y acelerados, que aun las ciencias económicas no han podido analizarlas en profundidad, y mucho menos, encontrar las vacunas y los anticuerpos conque defenderse. Estamos en serios problemas. 






Lo que mas me llama la atención, es la falta de profesionalismo de los economistas de elite, que están actualmente al mando de un barco que parece seguir a la deriva. Ayer leí un artículo en el diario Lapoliticaonline.com, donde en teoría, la presidente, estaría enojada con Kicillof y su equipo, por no haber previsto la crisis actual de Rusia. Y la entiendo, porque la crisis rusa no comenzó ayer, la semana pasada o el mes pasado, comenzó mucho antes. Claro que lo mío, es bastante insano, cobarde  y vil, porque cualquiera  puede hacerse el sabiondo con el diario del lunes. No obstante, en mi defensa diré, que lo que hoy estoy diciendo nuevamente, ya lo tenía escrito en mi blog. 



En 1945, Argentina le declaró la guerra a Alemania, durante la presidencia de Farrel, pero luego de que los germanos se rindieran. Nuestro alineamiento en realidad, nunca fue neutral, estábamos con las potencias del eje. Esa pésima decisión, explica en gran medida el porqué Argentina viene en caída económica incesante y el porqué quedamos a un costado del mapamundi capitalista. Año 2014, volvemos a elegir, ¿mal o bien?. Quizás las respuestas no se hagan esperar. La pregunta que quizás deberíamos hacernos es, ¿Cuánto nos costará ésta superstición anti-imperialista selectiva?. Porque claro quedó, que éste tipo de idealismo no lucha contra el imperialismo, sino contra determinado tipo de imperialismo. Otras formas de imperialismo, se las consideran "benignas y hasta utópicas". ¿Cuál será el costo para el aparato productivo nacional (desde lo estratégico), de los acuerdos firmados entre Argentina con Rusia y China, donde por falta de financiamiento se otorgaron concesiones y privilegios escandalosos?. ¿No podemos ver algo del tamaño de una tormenta perfecta?.



Hace poco leí el último libro de Jack Rasmus:"Transiciones a la Depresión Global", de Editorial Prensa Claridad, 2015. Antes ya me había entusiasmado con su anterior obra: "Recesión Épica: Preludio a la Depresión Global y la Economía de Obama" del 2010". Libros muy recomendables, por cierto, sobre todo ahora, ya que la mayoría de las predicciones fruto de un profundo e inteligente análisis, se fueron cumpliendo una tras otra. Aunque no es el único autor que pre-anunció la inminente crisis mundial actual parida nuevamente por el petroleo. La secuencia, parece una causación humeana, pero colmada de lógica.


Desde junio del 2014, el precio del crudo de alto grado (ICE Brent) ha caído más de un 40 por ciento, la disminución es de alrededor de USD $ 115 por barril, en enero de 2014, a sólo USD $ 67 por barril a finales de noviembre y menos de U$D 60 en Diciembre. La caída más baja desde la recesión del 2009. El descenso de los precios no sólo ha sido más profundo de lo esperado en una corrección cíclica normal, sino que también parece más que un evento temporal. Algunos predicen que los precios mundiales del petróleo se mantendrán por debajo de los USD $ 60 por barril en el 2015, y potencialmente podría caer tan bajo como USD $ 40 por barril, colapso que se produjo durante la recesión de 2008-09.



¿Qué efecto tendrá una deflación sostenida de los precios del petróleo en la economía mundial? – A la deriva y al mismo tiempo aumentando la inestabilidad financiera - apenas se discute en la prensa económica Occidental. En cambio, la deflación del petróleo se informó como un desarrollo económico positivo, tanto para las economías avanzadas (AA) y para las "economías de mercados emergentes" (EME), así como para la economía mundial en general.






Los economistas, la prensa de negocios, y los gobiernos de las economías avanzadas están dando un "giro positivo" a la caída de los precios del petróleo, afirmando que significará menores costos para las empresas y los consumidores en la EA. Los precios del petróleo más bajos significan precios de la gasolina más bajos y por lo tanto más para los hogares de los consumidores para gastar en otros lugares. Menores costos del petróleo estimulan la inversión empresarial y el gasto, se argumenta, y por lo tanto también impulsará el crecimiento económico. Pero esta visión simplista puede resultar incorrecta, no sólo para los AA pero para las economías de mercados emergentes en particular y para la economía mundial en general. Los efectos negativos combinados de profunda y sostenida deflación de los precios del petróleo también pueden ser mayores que sus efectos positivos.



Hay por lo menos tres grandes impactos potenciales sobre la inestabilidad económica mundial, que probablemente sigan a raíz de deflación de los precios del petróleo mundial, algunos de los cuales ya han comenzado a aparecer:



En primer lugar, una más rápida apreciación del dólar estadounidense, y el correspondiente descenso relativo de las monedas de varias economías de mercado emergentes (EME) - en particular los que dependen de las exportaciones de productos básicos y en especial aquellos para los que las exportaciones de petróleo representan un porcentaje significativo de las exportaciones totales. Hay una larga e histórica y documentada relación entre la caída de los precios del petróleo y un dólar en aumento. Así que la deflación mundial de petróleo significa un dólar estadounidense en aumento.



Un segundo impacto desestabilizador de la caída de los precios del petróleo será el de contribuir a la deflación general en Europa y Japón. Economías que ya han entrado en recesión. A pesar de los billones de dólares de las inyecciones de liquidez por parte de los bancos centrales en los últimos meses, los niveles de precios todavía se han reducido a cero o menos. La Deflación del Petróleo añadirá significativamente una deriva deflacionista en Europa en general y en Japón. A su vez, es probable que conduzca incluso a más inyecciones de liquidez por parte de sus bancos centrales, en forma de más flexibilización cuantitativa (QE), alimentando aún más los mercados de valores y los activos de bonos burbujas.



En tercer lugar, la disminución de activos financieros vinculados al petróleo podría aumentar la tendencia a la inestabilidad financiera global. La deflación del petróleo puede conducir a quiebras e impagos generalizados para diversas empresas no financieras, que a su vez precipitarán eventos de inestabilidad financiera en los bancos vinculados a esas empresas. El colapso de los activos financieros asociados con el petróleo también podría tener un "efecto cadena" más adelante en otras formas de activos financieros, difundiendo así la inestabilidad financiera a otros mercados de crédito.






Los efectos positivos de la caída de los precios del petróleo en las economías, incluidos los EE.UU, son generalmente sobrevalorados. El descenso del precio del petróleo no puede tener un impacto tan positivo sobre el gasto del consumidor y la inversión empresarial que muchos en los AEs ahora asumen. El efecto neto total en la economía mundial, por lo tanto es probable que sea, más negativa que positiva.

El colapso continuo de los precios del petróleo desde junio ya ha tenido un efecto devastador en las economías de mercado emergentes, especialmente los que dependen de las exportaciones de productos básicos - como Brasil, Chile, Argentina y Sudáfrica, e incluso Australia y varias economías del Sudeste Asiático. La deflación del petróleo ha tenido un impacto aún más severo en aquellas EME altamente dependientes de las exportaciones de petróleo como un gran porcentaje de su mezcla de productos básicos - como Venezuela, Rusia, Nigeria.

El mecanismo de transmisión inicial por lo que la deflación mundial de petróleo afecta negativamente a las EME es por la caída de las tasas de cambio de divisas. La deflación de los precios del petróleo se asocia generalmente con un aumento correspondiente en el valor del dólar estadounidense frente a otras monedas. Un dólar en alza a su vez significa la caída del valor de la moneda de otros países.

Desde que el colapso de los precios del petróleo a nivel mundial comenzó en serio, en junio pasado, el rublo ruso se ha reducido aproximadamente un 50 por ciento. La moneda venezolana, el bolívar, alrededor de un 75 por ciento. La moneda de Nigeria, la Naira, ha disminuido un 12 por ciento sólo desde mediados de octubre. Incluso la moneda de los países exportadores de petróleo desarrollados, como los de Noruega, Krone, ha caído un 17 por ciento. Después de haber permanecido estable durante varios años, el dólar estadounidense comenzó claramente a subir en junio pasado, ya que los precios mundiales del petróleo iniciaron su caída libre en ese mismo mes. Así que la caída de los precios del petróleo sube al dólar y, a su vez deprime monedas de las EME, y especialmente deprimen la moneda de las economías exportadoras de petróleo. Y cuanto más dependiente la economía sea en las exportaciones de petróleo, mayor será la disminución de divisas de las EME.


En otras palabras, no son las sanciones a Rusia impuestas por Occidente las que son responsables de la mayor parte de la reciente caída del rublo. Tampoco son las políticas económicas nacionales venezolanos que están contribuyendo a la disminución en el valor del bolívar venezolano. Es el colapso de los precios mundiales del petróleo el principal culpable.

Todos los productos básicos, no sólo el petróleo, sufren un impacto cuando ocurre la deflación del petróleo. Una marcada y sostenida reducción del petróleo generalmente se asocia con una disminución de las ventas y los precios de otros productos básicos. Todo el sector mundial de los productos básicos puede verse afectado negativamente. Eso ya ha comenzado a suceder con los productos básicos como el cobre, el oro y otros metales industriales, que han comenzado a caer, como consecuencia de la disminución del precio del petróleo actual. El Índice de Bloomberg de 22 productos básicos, por ejemplo, ha caído recientemente a su nivel más bajo desde el 2009.

Incluso productos no relacionados con petróleo, han experimentado una disminución en relación con el dólar estadounidense desde junio pasado. En los últimos meses el Real de Brasil ha caído un 15,5 por ciento y el dólar de Australia en un 12 por ciento - y en ambos casos a pesar de las intervenciones de sus bancos centrales en los mercados de divisas para evitar aún más la caída de sus divisas.

La disminución de la moneda en la Economías de Mercados Emergentes ( EME ) pone en marcha una serie de acontecimientos económicos críticos que hacen que el crecimiento económico se desacelere bruscamente en las EME, e incluso precipita las recesiones.

Por ejemplo, fuertes caídas en los valores de moneda conducen a la fuga de capitales de las EME. Tanto los inversionistas nacionales y extranjeros no compran esas monedas, compran dólares, y envían el capital fuera del país para comprar activos estadounidenses - típicamente bonos de Estados Unidos y reservas y otros activos que pueden ser atractivos, así, como bienes raíces. La fuga de capitales de las EME se refleja luego en las caídas de la bolsa y un aumento en las tasas de interés de los bonos del gobierno de las EME. Los antiguos flujos de inversión extranjera directa en las EME también disminuyen. El capital monetario en general se termina. El crédito escasea. La caída del valor de la moneda conduce a un mayor costo de los bienes importados para los consumidores y la consiguiente disminución de los ingresos reales de los consumidores y el gasto. Las exportaciones de negocios también disminuyen. Todo lo anterior se traduce en una desaceleración del crecimiento económico real en las EME, e incluso recesión. Y todo por el aumento del dólar - el comercio de divisas y de reserva global - y la disminución de la tasa de cambio de divisas de las EME que pone en marcha el proceso.


Este mismo proceso ya ha estado sucediendo, en silencio, durante el año pasado para las EME. Reacciones a los planes del Banco Central de Estados Unidos y la Reserva Federal, de elevar las tasas de interés en el 2015, ha provocado una serie de las tendencias arriba mencionadas. Nótese que sólo hablar del aumento de las tasas, se ha traducido en una "otra vez si / otra vez no” desestabilización de varias EME durante el pasado año. Algunas Economías de Mercado Emergentes han podido compensar parcial y temporalmente los efectos de la posible subida del dólar estadounidense - es decir, por ahora. Sin embargo, en caso de que la Reserva Federal de Estados Unidos en realidad aumente las tasas, los efectos sobre la depreciación de la moneda en las EME, la fuga de capitales, y así sucesivamente, sin duda empeorará.

Pero incluso antes de que lo "peor" pueda ocurrir, la rápida caída de los precios del petróleo desde el pasado junio están teniendo el mismo efecto en este momento, que el cambio de política de la Reserva Federal de Estados Unidos podría tener en un futuro próximo: es decir, que esté causando que el dólar suba y las monedas de las EME caigan, poniendo así en marcha los efectos desestabilizadores mencionados, en sus economías. La deflación creciente está afectando las exportaciones de petróleo y de los productos básicos de las EME dependientes en este momento. Un impacto negativo más general pronto podría seguir, y sin duda lo habrá en algún momento del 2015.

En los casos de las economías de la Euro Zona y Japón el principal riesgo de la deflación mundial de los precios del petróleo es que la caída de los precios del petróleo impulse las tasas de inflación generales en cero, a niveles de deflación. Ya la inflación general de la Euro Zona es un mero 0,2 por ciento y el de Japón menos de 0,8 por ciento. Los bancos centrales de ambos tienen una meta de inflación pública de al menos 2 por ciento, pero se están moviendo en la dirección opuesta, a pesar de los miles de millones de dólares equivalentes de Euros y Yenes inyectados en sus economías por sus bancos centrales en los últimos años. Sus niveles generales de precios han seguido bajando.

En caso de que la deflación del petróleo empuje sus economías por el acantilado en deflación general, sin duda será una excusa para inyectar aún más miles de millones de dólares en sus economías, con la noción ideológica falsa que, en la economía actual, más dinero eleva el nivel general de precios. La historia ha demostrado que esto es una tontería, por supuesto. Inyecciones de liquidez de los bancos centrales masivos resultan en la inflación de activos financieros, pero no en la inflación general para bienes y servicios en la economía real. De hecho, las inyecciones de liquidez conducen a burbujas de activos financieros. Pero la deflación del precio del petróleo será la excusa, sin embargo, para más inyecciones 'QE' de dinero en Japón y la Euro Zona en el 2015. Mientras más inyecciones de liquidez se produzcan, más contribuirán a las burbujas de activos financieros e inestabilidad.

El argumento de los políticos responsables Europeos - como de sus primos en Estados Unidos - es que reduciendo los costos del petróleo, se liberan ingresos para que los hogares puedan gastar en otros consumos, así como añadir ingresos a las empresas en las que invertirán posteriormente. Pero ambas premisas pueden resultar incorrectas. La deflación produce un efecto psicológico negativo de consumidores y empresas, una psicología de 'expectativas deflacionarias. La caída de precios, es decir, la deflación general de precios, puede llevar a los consumidores a esperar que los precios bajen aún más, y por lo tanto hacer que se congele el gasto inmediato. Lo mismo ocurre con la actividad de la inversión empresarial. Incertidumbre sobre hasta qué punto los precios de sus productos caerán hasta el momento en que los traigan al mercado en una fecha futura, la incertidumbre en los negocios puede llevarlos a renunciar a la inversión adicional a pesar de tener ingresos adicionales con los que invertir como resultado de la disminución del coste del petróleo. En otras palabras, la deflación es perversa. La deflación de los precios generales, posible, gracias a la deflación del petróleo, en realidad puede resultar en un menor gasto de los consumidores y menos inversión empresarial - no servir de estímulo para ninguno de los dos.


El petróleo es no sólo una mercancía física comprada, vendida y cotizada en los mercados mundiales; sino que también se ha convertido en un importante activo financiero desde que los EE.UU y el mundo comenzaron su comercio liberalizado por futuras materias primas (es decir, una garantía financiera) a finales de 1990, a una escala global.

Así como la disminución de los derrames de hidrocarburos a la disminución de otras materias primas físicas (por ejemplo, cobre, mineral de hierro, oro, etc.), seguridades financieras petroleras (productos derivados del petróleo) la deflación de los precios también puede "extenderse" a otros activos financieros, provocando su declinación, como un efecto de cadena.

Ese efecto de cadena no es muy diferente a lo que ocurrió con la crisis inmobiliaria entre el 2006-08. En ese momento la profunda contracción en el sector mundial de la vivienda (un activo físico) no sólo "se extendió" a otros sectores de la economía real, sino a los bonos hipotecarios (es decir, activos financieros que representan la vivienda y la construcción comercial), y los derivados basados en los bonos, también quebraron. El efecto fue el "desbordamiento" a otras formas de activos financieros que desencadenaron una reacción en cadena de la deflación de activos financieros.

El mismo "efecto de cadena activo financiero" podría surgir si los precios del petróleo continúan a menos de USD $ 60 por barril. Eso representaría una deflación de casi el 50 por ciento en los precios del petróleo que potencialmente podría poner en marcha un evento de inestabilidad financiera mundial más generalizado, posiblemente asociado con el colapso del mercado de bonos basura corporativos en los EE.UU que son los que han impulsado gran parte de la producción de esquisto en los EE.UU.

Al igual que en Europa y Japón, el "tema de conversación" en los EE.UU es que la deflación mundial de petróleo bajará los costos de consumidores y empresas, que se traducirá en un mayor consumo, inversión y el crecimiento. El argumento contrario, pertinente a Europa y Japón, que podría causar las expectativas deflacionarias a instalarse, conduciendo al impacto opuesto en el consumo y la inversión no es tan importante para los EE.UU. Los niveles generales de los precios en EE.UU están bajando, pero mucho más lentamente y de un nivel mucho más alto en torno al 2 por ciento.


El problema con el argumento de "crecimiento positivo" en el caso de los EE.UU es que puede no aplicarse debido a otras razones específicas. Estas incluyen:

El ahorro para los consumidores en los precios del petróleo y de la gasolina más bajos probablemente serán absorbidos por los crecientes costos de la asistencia sanitaria, la educación, los alquileres y otras necesidades que ahora se está produciendo en los EE.UU.

Otro problema es que el aumento del valor del dólar estadounidense, que está asociado a la deflación mundial de petróleo y el aumento de las tasas de interés en Estados Unidos, es casi seguro que frenará las exportaciones y, por tanto, el crecimiento económico de los EE.UU.

El crecimiento de los EE.UU también se verá afectado negativamente por la caída de los precios del petróleo debido a que la deflación traerá a su fin la fuerte inversión y la expansión de la producción de Esquisto de extracción de gas y petróleo. A USD $ 60 por barril de petróleo, el gas de Esquisto y la producción de petróleo no es competitivo con la producción de petróleo tradicional. La producción de esquisto, por lo tanto se reduce significativamente, a su vez, la reducción de la contribución de la producción industrial, que es una parte importante, al crecimiento económico de EE.UU. La sacudida en Esquisto que se avecina no ocurrirá sin problemas. Esto significará impagos empresariales generalizados en el sector. Y puesto que la mayor parte de la perforación se ha financiado con bonos corporativos ‘basura’ de alto riesgo, el sacudón al Esquisto podría traducirse en una crisis financiera del mercado de bonos basura corporativa de Estados Unidos, que ahora está muy extendido, lo que lleva, sucesivamente, a la quiebra de los bancos regionales. En otras palabras, otro evento de inestabilidad financiera eventualmente trazable en última instancia a la deflación mundial de petróleo.

La deflación mundial de petróleo superó el umbral de clases con la reunión del 28 de noviembre del 2014 de la OPEP en Viena, Austria, en la que Arabia Saudí, junto a la OPEP, tomó la decisión de no reducir la producción de petróleo crudo, por lo tanto dejar que el precio del petróleo continúe bajando.

La pregunta que surge de inmediato es, ¿por qué esta decisión de la OPEP y los saudíes? Pura lógica empresarial argumenta la OPEP, debería haber votado para reducir la producción de petróleo para apoyar el precio mundial del petróleo. No lo hicieron. Entonces, ¿qué hay detrás de la decisión? Es probable que una combinación de varios factores.

En primer lugar, la OPEP y los saudíes saben que la producción de esquisto mundial de petróleo y gas representa una amenaza existencial relativamente a corto plazo a sus beneficios. Los saudíes han decidido expulsar a los endeudados perforadores y a los productores de esquisto más pequeños fuera del negocio. Y detrás de los saudíes están, sin duda, las grandes compañías petroleras de USA que quisieran ver lo mismo.

Pero podría haber algo más en esta historia. Arabia Saudita y sus amigos neoconservadores en EE.UU están apuntando a Irán y Rusia, con su nueva política de manejar el precio del petróleo. El impacto de la deflación de petróleo ya está afectando gravemente a las economías rusa e iraní. En otras palabras, esta política o la promoción de la deflación mundial del precio del petróleo, encuentra el favor de intereses políticos significativos en los EE.UU, que quieren generar una alteración profunda de las economías de Rusia y de Irán por razones de objetivos políticos globales. No será la primera vez que el petróleo se utiliza como arma política global, ni la última.


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