Petroleo barato vs energías renovables | PERIODISMO DE ESCRITORES

Petroleo barato vs energías renovables

lunes, 1 de diciembre de 2014 0 comentarios

PRIMERA PARTE


Shale oil/gas en EE.UU., en Argentina, en África, etc. Nadie puede acusar a Arabia Saudita y sus socios de no defender su status quo ante ésta impertinente arremetida autoabastecedora. Con un petroleo por debajo de 70 dolares, el shale de enquisto ¿podrá sobrevivir a su etapa inicial de altas inversiones? 

Escrito por Lic Ramón D. Peralta



Una de las grandes paradojas de la humanidad, se describen con dos teorías de orden matemático, la de kurt Gôdel (Teorema de incompletitud) y la de Benoit Mandelbrot (principio de autosimilitud a partir de los fractales). El primero demostró, que las denominadas ciencias exactas, están imposibilitadas de aportarnos certidumbre absoluta, aun a pesar de nuestros berrinches de exactitud y perfeccción. La segunda nos dice, que todo movimiento de crecimiento y decrecimiento, siempre juega contra una mística contra-cara en forma de reflejo o imagen invertida en un espejo. Suena simple, pero su formulación y comprobación, no lo son. 

Los ciclos económicos, son una cabal muestra de la existencia de estas dos teorías del conocimiento, visto desde lo sociológico y su alter ego, la economía. Y así como todo avance tecnológico y nuevo descubrimiento, juega con algo que se convierte en obsoleto y por ende, con actividades productivas y empresas que se destruyen; las ideologías políticas se preservan empeñadas en diferenciarse en la ignorancia de éste saber. Schumpeter, lo denominó "creatividad destructiva". Esto que fue también teorizado tempranamente por Karl Marx, Engels y Lenin, tuvo también en las URSS su propia viralización. Capitalismo y comunismo, permanecieron inmunes a las soluciones de estos ciclos económicos. Hoy nada ha cambiado.

Evidentemente, las absurdas luchas entre izquierda y derecha, obedecieron en primer lugar al componente dogmático impreso en cada mundo, al desborde de ansiedad ante nuevas filosofía que parecían mágicamente redentoras, a una coyuntura de guerras y extrema pobreza, pero especialmente a la enorme ignorancia de las mayorías, incluso de la petit intelectualidad que se constituyó en vanguardia de las masas. El cóctel era el ideal, nada podía fallar. Y así fue como nos regalamos un siglo entero plagado de caos, desidia y mucha confusión. 

Hoy en Argentina, seguimos debatiendo los mismos problemas que a principios del siglo XX. Lo cual es angustiante en grado extremo. La lucha contra el imperialismo, es quizás el fetiche que mejor supimos conservar, tanto es así, que ya en la Revolución Universitaria de 1918, se enarboló como estandarte principal, sin que haya tenido solución de continuidad hasta nuestros días. Nuestro principal problema "sigue siendo el imperialismo", y tanto nos empeñamos en éste cronopio, que jamás pudimos ocuparnos de solucionar los verdaderos problemas que tenemos como Nación. Claro que, reconocer que nuestros padecimientos son generados por nosotros mismos, no goza del glamour ni el abolengo del romántico ANTI-IMPERIALISMO.


Así es como hemos sabido sembrar con profundo amor en nuestro almácigo, el fractal "independencia de las corporaciones" que siempre juega con el "fomento a las inversiones externas o extranjeras". ¡Muerto Repsol, viva Chevrón!

Otro de los clásicos fractales, cuya "autosimilitud" no terminamos de entender es: "políticas keynesianas vs inflación", o si prefieren: "estímulo del consumo vs aumento de precios generalizados por pujas distributivas del sector empresarial", es decir...inflación. Aumentar descarnadamente el consumo sin tomar en cuenta que debe jugar con inversión productiva, nos conduce a la inflación. ¿Sencillo no?. Pues los argentinos necesitamos de un siglo mas de inflación. Somos algo lentos, tenemos problemas de aprendizaje,  sin duda. 

De ésta sempiterna necedad, surge en forma de oprobio,  el fractal "Inflación vs recesión". Una de la tantas absurdas polémicas en la que suele recalar el argentino tipo (tipo adoquín), es aquella que separa a los que "pugnan por un no ajuste vs los que no quieren ajuste". Nadie afirma querer un ajuste. Es decir, que entre los que no quieren ajuste (amantes de la inflación) y los que pugnan por un no ajuste (amantes de la buena administración), se ubica con exótica comodidad la inflación. 

Muchos parecen no entender que en realidad, la inflación es el ajuste. La devaluación, es solo una medida de tipo técnico-contable. Y para probar éste punto, observemos como en gobiernos que no han aplicado "ajustes devaluatorios", cuanto menos abruptos; han logrado bajar la inflación, de la misma manera que lo hicieron los gobiernos que "si devaluaron", me refiero a la recesión. Es decir, que de una u otra manera, la inflación se logra bajar con una exasperante desaceleración de la economía real, ergo recesión. Sin embargo, el dogma kirchnerista insiste en vender la imagen del "Gran Pulcro"; invisible obviamente, y con otros superpoderes del tipo caricartoon. 

Es opinable, pero también consensuable. Luego de 20.000 milllas náuticas de espurios debates y estériles discusiones, habrá devaluación contable....tarde o temprano. Es algo que, los argentinos de niños sabemos íntimamente. Las estadísticas, indican sospechosamente que cuando la devaluación se practica de manera ordenada, planificada y contextualizada, la recesión o enfriamiento de la economía suele ser mas sutil y de menor duración, que las que se dejaron ser en el dogmatismo populista. La economía se resiste a ser muchas cosas diferentes. Los remedios que llegan tarde, lo hacen en el mayor sufrimiento. 



Pero entrando en el tema de fondo, tocaremos de soslayo la problemática energía, quién acaba de ser "bendecida" por  la baja del commodity petroleo. Que ante la contemporánea crisis, insinúa el fractal "menor precio/menor importación vs menor precio/menor inversión". En otras palabras o las mismas, hay algo  que nos favorece (en apariencia) y algo que nos perjudica (en evidencia). Con un barril del crudo por debajo de los USD 65,00,  para nuestras alicaídas arcas oficiales, resulta un placebo digno de que dure en el tiempo. Sin embargo, nuestro principal receptáculo de potenciales inversiones, Vaca Muerta y su shale oil/gas, acaba de ser puesto en el microscopio electrónico. 

El neologismo "break even point" augura ponerse de moda. Y porque este eufemismo ingles, nos dice que el "franco a bordo" de rentabilidad de las explotaciones de enquisto, parte de una imaginaria linea que no baja de los USD 90,00 por barril. Supongamos que una vez amortizada la curva de experiencia sea menos, aun no sabemos ¿cuánto menos?. Lo que si sabemos, es que las dudas que se suman a las ya existentes, hacen de Argentina un formidable repelente para inversiones y que ahora no exime a Vaca Muerta.

Si a esto le sumamos, que la OPEP acaba de declarar que "ese es el precio del mercado, y por ende, no bajaremos nuestras cotas de producción"; todo nos hace intuir que la criatura viene de nalgas, ergo el parto no estará inmunizado de dolor. 

Paradójicamente, en Noviembre pudimos exportar combustibles líquidos, en especial naftas de octanaje medio. Aunque los nuevos saldos exportables son una mala noticia si se lo evalúa como un termómetro de la marcha de la economía, le dan algo de oxígeno a la crisis cambiaria que atraviesa la Argentina, ya que las ventas al exterior y las menores necesidades de importación implican el ingreso de dólares al país. La felicidad, sin embargo, no es completa, ya que en los últimos meses el precio internacional del crudo está en caída y arrastró consigo a los valores de los derivados del petróleo.



Lamentablemente, para el relato cosmogónico del kirchnerismo, los fractales también suelen generar controles cruzados, generando así formas matemáticas de verificar las mentiras oficiales e institucionales. Por ejemplo, veamos el fractal "Aumento del consumo eléctrico vs crecimiento de la producción industrial"




La industria presentó el crecimiento más alto de consumo energético desde 1991 hasta 2003 y, a partir de ese año, es el sector comercial y residencial el que muestra el mayor incremento. La relación entre consumo industrial y consumo residencial y comercial fue en 1991 de 0,8, en 2001 de 1,06 (más energía se empleó en la industria que en residencial y comercial) para caer, nuevamente en 2011 a 0,87. Es decir, que en realidad, la industria creció mas en los 90 que en la "década ganada", en donde el aumento del consumo se explica bastante bien con la distorsión de precios que provocaron los subsidios al consumo. Explicado de otra manera, mientras el sector industrial aumentó anualmente su demanda de energía eléctrica a razón del 1,2 % promedio, el sector residencial lo hizo a razón del 4,9 % en el mismo período. Un buen motivo, se podría describir con la palabra "despilfarro". 


No podemos dejar de ver con preocupación la transferencia de energía desde la industria –donde se convierte en valor agregado del PBI- hacia los edificios –donde se convierte solamente en confort y gasto. Sin pretender que los argentinos adoptemos una austeridad medieval y renunciemos a todo tipo de confort, la evolución de las importaciones de energía nos hace pensar que este confort tiene un costo que está fuera de nuestro alcance. Más aún si pensamos que las importaciones de energía se duplicaron en los últimos veinte meses, de mantenerse la tendencia que se ve desde el año 2009, las importaciones de energía se duplicarán nuevamente en poco más de tres años.



Durante los veinte años analizados el total de energía se multiplicó por 1,7, la generación de electricidad por 2,6, el consumo de electricidad en la industria por 2,4 y el consumo de electricidad en edificios por 3,1.



Evidentemente la electricidad presenta ventajas respecto de otras formas de energía que hacen que nos esforcemos por superar desafíos tecnológicos que no habían podido resolverse en un pasado no muy lejano. El transporte eléctrico puede ser un buen ejemplo en este sentido. Sin embargo, al analizar el problema eléctrico no podemos pasar por alto dos cuestiones claves: primero, a partir de qué fuentes se genera la electricidad y, segundo, como no disponemos de soluciones tecnológicas que permitan tener pulmones de energía eléctrica, es necesario contar con capacidad de generación de respaldo que pueda compensar los picos de consumo; este respaldo implica un costo económico y una pérdida de eficiencia del sistema. El primero de los problemas planteados es de índole local y varía de país a país; el segundo es global y para resolverlo se está avanzando en la tecnología de las baterías y de las redes inteligentes.




Vemos una nueva tendencia en la industria de la construcción argentina que evita, dentro de lo posible, las instalaciones de gas en edificios comerciales y residenciales debido a la mayor simplicidad de ejecución y habilitación de las instalaciones eléctricas. Reemplazar cocinas y estufas a gas por sus contrapartes eléctricas puede tener sentido en países donde la energía eléctrica proviene de fuentes nucleares o renovables, pero no es así en la Argentina donde la electricidad se produce principalmente a partir de la combustión de hidrocarburos. Aproximadamente el 65% de la energía eléctrica es de origen térmico (combustión de hidrocarburos); en el mejor de los casos, sólo el 40% de la energía contenida en los hidrocarburos se convierte en electricidad, esa electricidad se distribuye a través de líneas de transmisión y se adapta a los requerimientos de los usuarios en transformadores, perdiendo otro 14% de su capacidad. De modo que, en lugar de utilizar el gas para cocinar y calentar ambientes, lo usamos para generar electricidad, haciendo que sólo el 35% de su potencial energético llegue a los usuarios.

Ante la coyuntura que se hace elocuente, deberíamos preguntarnos ¿Qué futuro inmediato tendrá la nueva ley de Energías Renovables?, presta a ser votada en el Congreso Nacional, y si el gobierno realmente piensa aplicarla ésta vez. Porque de no poder recibir inversiones por un buen tiempo en Vaca Muerta, las energías renovables  podrían constituirse en un digno Plan B.  Claro que no tiene la estridencia del business petrolero, ni los "retornos" por las cuantiosas adquisiciones en el exterior hechas mediante consultoras, brókers y empresas "amigas". Lamentablemente para los mercenarios todo terreno de la política, con el viento o el sol no se puede "currar". Y aunque parezca trivial, éste es el principal obstáculo que impide el entusiasmo del gobierno para finalmente decidirse apoyar éste tipo de provisión de energía.

Sin olvidarnos de los fractales, podemos percibir que "la baja de los precios del petroleo se enfrenta con el mayor precio de inversión por Mw de las renovables". Pero tampoco hay que olvidar, que el precio interno del barril de crudo, en la Argentina de Galuccio ya ronda los USD 84,00 dolares, sin miras de que pueda (o quieran) llegar a bajar.  Lo que significa que los análisis de inversión en EE.RR. solo deberían obedecer a factores políticos, fiscales y financieros. Porque cuando hablamos, por ejemplo, de costo de Mw de energía eólica, en realidad estamos hablando del costo de financiamiento dividido por Mw de suministro nominal.

Todo es cuestión de que éste gobierno, y los sucesivos,  se decidan apoyar  con énfasis la implementación de las energías renovables como política de estado. Es un Plan B, que muchos países desarrollados lo asumen como una entidad personalísima y de vida propia, ergo indiferente  al mundo del petroleo como negocio, quién corre por otro tipo de carriles.

La energía eléctrica a partir de las renovables y su ininterrumpida evolución tecnológica, no solo han aumentado significativamente sus factores de capacidad, sino que han logrado bajar los costes de inversión hasta dejarlas muy próximas a las del ciclo combinado. Obviamente, la diferencia es que una vez amortizada la inversión, los costos de operación y mantenimiento hacen que aun en escenarios de mercados spot, las EE.RR como la eólica, puedan competir con hidalguía y sustentabilidad. Hoy en el mercado spot de la Eurozona, el Mw de eólica ronda  los 48 euros en promedio, bastante mas bajo que el costo monómico vernáculo.

Tampoco debemos olvidar, que el potencial del mercado de capitales doméstico en nuestro país es enorme. Con la debida promoción y con políticas de incentivos claras, podríamos estructurar importantes proyectos en EE.RR., ni bien el gobierno haya solucionado el conflicto con los hold outs. Y no me refiero a otra cosa, que al poder financiarse el Estado con los organismos multilaterales de crédito nuevamente, deje liberado el espacio que hoy ocupa en el mercado de capitales doméstico para el apalancamiento del sector productivo, programas fiscales de incentivo de por medio. ¿La estabilidad jurídica?, pues ese, es otro asunto que solo resolveremos con mucho tiempo de calidad institucional.



A diferencia del petroleo, los límites a la proliferación de las EE.RR., están en el sector financiero doméstico, que en distinción del sector petrolero, deberá financiarse (cuanto menos hasta el 2018) mediante el mercado doméstico de capitales, aun si pudiera traccionar algo de equity como IED (inversión extranjera directa). No obstante, y a modo de reflexión final, bien podríamos inferir que un correcto análisis estratégico, nos debería llevar a profundizar algo mas en la dimensión de las commodities como estudio proyectivo; para poder pronosticar con algo mas de responsabilidad, los efectos que podría tener en Argentina, una sostenida baja del precio del crudo. Y de esto nos encargaremos en la PARTE II DE ÉSTE ENSAYO: CICLOS DE LAS COMMODITIES 
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