Psicoanálisis existencialista: sin inconsciente (Filosofía) | PERIODISMO DE ESCRITORES

Psicoanálisis existencialista: sin inconsciente (Filosofía)

martes, 20 de octubre de 2015 0 comentarios

Nadie jamás nos consultó si queríamos nacer, y cuando ya nos estábamos acostumbrando a la vida, nos echan... (estas son las cosas que le dan mala prensa al existencialismo)


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Escrito por Lic Ramón D. Peralta




Serie de ensayos "El Ser en las relaciones del ser" 

CAPÍTULO ANTERIOR: PSICOANÁLISIS, LA EXÉGESIS DE LO IMPOSIBLE

Diario literario digital


EJERCICIO FILOSÓFICO


INTRODUCCIÓN

Cuando el filósofo español Xavier Zubirí anticipa la "crisis de fundamentos" (segunda década del siglo XX) que sobrevendría en la ciencia clásica a partir del desarrollo de la ciencia cuántica, nos adelantaba que estábamos dando comienzo al período denominado "Inversión del Posivitismo Lógico". Una nueva dimensionalidad paradojal comenzaba, donde el "estudio de campos" reemplazaría a la fraudulenta "causalidad". Ver ampliado en PRESUNTAS LIMITACIONES DE LA MENTE HUMANA  


Nunca imaginé que apelaría al reduccionismo, pero entiendo que por elocuente, quizás haga las veces de "comodín epistémico", la siguiente introducción... El doctor Anton Zeillinger, en la Universidad de Viena, sostuvo que "La mente solo procesa una mínima cantidad de lo que recibe, 400 mil millones de bits de información por segundo. Los estudios científicos han demostrado que sólo somos conscientes de 2.000 millones de esos bits (...)" 


Si así fuere, explicaría muchas cosas, en especial las capacidades diferenciales implícitas en la "Teoría de las inteligencias múltiples". Lo que no significa que seamos todos igual de inteligentes, tampoco que seamos unigénitos ni rotundamente diferentes. Puede representar un sinnúmero de cosas, y muchas de ellas clásicamente antinómicas, como las exposiciones logorreicas, geniales y bastardas de Lacan en tanto lingüística.  


Pero también explicaría el proceso de discernimiento, asociación y análisis implícitos en la dialéctica. Especie de procesamiento binario de las percepciones y elaboraciones intelectuales. En apariencia, la conciencia se encuentra obligada a economizar energía, so también se halla condicionada por una tradición algorítmica que genera caminos bifurcativos de manera programática y condicionante, en cuanto composición mental.   

La lógica clásica y matemática, nítidamente deficitarias para enfrentar los desafíos que nos demandan las ciencias más adelantadas (ciencia cuántica y cosmología) ya tiene tallada su lápida, mientras los más conservadores se empecinan en prorrogar su obituario. La lógica no clásica y más propiamente la lógica cuántica serán las nuevas vedettes de aquí en más (de hecho ya lo son).


    
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También nos aportaría una aproximación nocional de las sensibles distancias que se establecen, entre estudiar de memoria y pensar lo que se está leyendo o escuchando. La empresa de memorizar sin entender, consume rápidamente la totalidad de esa "capacidad de bits" inmerso en la conciencia; mientras que, la comprensión se torna sinónimo de "compresión", al poder lograr incorporar más cantidad de información con la misma cantidad de bits. 

Asimismo, la refleja abreacción de contra-atacar antes que escuchar, redunda en escarceos y escaramuzas propio de la esencial condición del Ser de luchar por ratificarse ser (estimulado por recuerdos hirientes); ergo irreverente reflejo sediento de bits improductivos.  

Sin embargo, los beneficios no se detendrían aquí, pues el hecho de "comprender" la información que se recepciona, permite ordenar el archivo inmaterial que posee la mente humana, lo cual se traduce en una más eficiente regurgitación de todo aquello que el devenir nos va exigiendo en tanto nuevas respuestas.  

En otras palabras, la cultura sería aquello que memorizamos hasta el final de nuestras vidas, porque previamente entendimos ese saber asido, quien se encuentra delimitado, catalogado y dimensionado. Como contracara, están las frecuentes falencias mnésicas, característico de aquellos estudiantes que sin método, solo asimilan en base a férrea memorización. 

Se aprueban los exámenes, pero no se logran plataformas culturales sólidas ni duraderas, así como tampoco se promueven seres ávidos de más gnosis en la adultez ergo auténtica vida intelectual. Eso explica por qué un título universitario, tampoco simule ser vacuna alguna que nos inmunice contra esa irrespirable y pandémica fatiga y renunciamiento inmerso en la palabra "mediocridad" (sinónimo del pecado de la pereza). 


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Hay mucho para teorizar a partir de éstos resultados científicos (en caso que decidamos creer en ellos), pero no quiero extenderme en éste punto, pues no es motivo de éste ensayo (salvo que lo sea para usted). Estas delimitaciones naturales de la mente humana descritas desde las mediciones cuánticas, también relatan la escisión dada entre estudiar filosofía y filosofar (entendida ésta última como acción de pensar la idea en cuanto nuevo conocimiento y duda). Sin temor alguno, podemos conjeturar que hay muchos memoriosos pero pocos pensadores. 


Es curioso que la tradición fenomenológica iniciada con Descartes haya sido padre putativo del Posivisimo Lógico y asimismo del Psicoanálisis, en apariencia agonales agentes de repulsión recíproca. La hemipléjica lógica clásica, siempre nos propuso una sola respuesta válida ante la encrucijada. 

La ciencia cuántica y su lógica homónima nos enseñó que no hay respuestas únicas que invaliden a las demás, sino que hay probabilidades y tendencias quienes frecuentemente admiten varias verdades sobre una misma realidad. Quizás esto también nos permita cierta piedad con el caótico códice lacaniano, quien desde la conciencia y la lógica clásica intentó explicar un tipo de inconsciente lindante con la movilidad, probabilística y simultáneidad (característico de la ciencia cuántica), sublime aporía. 

El monismo materialista y su ansiedad de pronto determinismo ya no convence a nadie, porque también se probó bajo los mismos términos del positivismo que, lo inmaterial es inmensamente más rico en energía y esencias que el mundo de la materia, que de hecho, también es contenida por la primera. Ver capítulo EL SER Y LA NADA, CARACTERIZADO ENTRE LAS ESENCIAS



Los obsoletos Principios de No contradicción, de Identidad y del Tercero Excluido han sido verdaderas trampas cazabobos, manteniendo aún la paternidad de la violencia destructiva implícita en la palabra en cuanto relaciones del ser.

Para la lógica cuántica, se establecen en cuanto acción contingente, varios resultados válidos en sincronía, como así se develan nuevas incógnitas que nos obligan a expandir las fronteras de la contemplación, investigación, análisis e imaginación.  

Nuestra primer reacción en cuanto Ser que lucha por ratificarse Sujeto en las relaciones del ser mediante la palabra (bajo los cánones de la lógica clásica), es la de atacar o defenderse ante el Otro que sentimos o intuimos nos amenaza. Por ende, no debe llamarnos la atención que la refutación, el agravio, el descrédito, vilipendio o el ninguneo (por mencionar solo algunos ejemplos) sean la regla, sin que se verifiquen excepciones a priori. La comunicación entre sujetos es la patria del estrés, la disputa y la tensión.     

Así es como hoy asistimos azorados ante una no declarada Guerra de Ciencias, donde el Inconsciente se ha convertido en un apetecible trofeo épico. Y es tan enajenante todo esto que, uno no puede dejar de preguntarse ¿Qué tan intelectuales son los científicos, filósofos, médicos y profesionales implicados en éstas reyertas; quienes aún siguen sin entender que todos aportan piezas para ese rompecabezas que consensuamos en denominar "realidad"?. 


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Los conciliábulos, la asertividad  y los debates productivos nos exigen de un proyecto conciliador, empático, flexible y abierto como punto de ignición. Es decir, suplantar la sempiterna voluntad de lucha conque naturalmente nos plantamos ante el prójimo en cuanto comunicación, por el de una empresa que persiga la expansión de los horizontes cognitivos y la mítica comunión de ideas en pos de jerarquizar el colectivo por sobre ego y alter. 


Al parecer el Psicoanálisis se halla rodeado por una confederación de ejércitos que intentan reducirla, en el peor de los casos, ultimarla. Un Psicoanálisis que supo concebir para el mundo esa manga palabra y su significante, Inconsciente, justamente dado la tozudez de una filosofía de la conciencia empeñada en hegemonizar una racionalidad revestida de facultades omnipotentes, omniscientes y omnímodas que nunca fueron ni serán. 

La nueva "religión de occidente", la filosofía de la conciencia halló su dique de contención en la teorética freudiana. Lo Inconsciente, aquella mágica y enigmática pieza gnoseológica se ha consagrado en un tropo infranqueable e imprescindible para el ámbito de cualquier ciencia de la cultura. Existe un antes y un después de Freud y su Inconsciente, los auténticos "maestros de la sospecha".    

En apariencia el mayor pecado de Freud, fue haber visto algo tan profundo, simbólico, místico como "real", mucho antes que la comunidad científica, curiosamente montado sobre esa engangrenada herida absurdamente autoinflingida por la filosofía. Hoy el significado de Inconsciente mantiene unos pocos, endebles e inverosímiles  detractores, ya  que, los argumentos, definiciones y explicaciones son tan etéreas como eclécticas.  

El cogito cartesiano que a priori se presenta como diluyente del concepto de Inconsciente, es paradigmáticamente uno de los pilares del psicoanálisis, y veremos el porqué (cuanto menos trataremos). Por favor intente amigarse con las contradicciones, porque evidentemente es el lenguaje que nos identifica y mantiene unidos desde siempre. 

¿Por qué si la mente humana solo puede procesar conscientemente una pequeña porción de la información que la atosiga, no habría de existir algo sumergido, misterioso, inmaterial u oscurantista que responda al nombre de Inconsciente?. Ojos que no ven, significa "Nada". 


En el anterior capítulo (ver Psicoanálisis, la exégesis de lo imposible) expuse: "Que no pueda establecerse una relación de conocimiento (Husserl) entre el Yo sujeto y el Otro sujeto es plenamente digerible; que exista un vínculo ético (Levinás) o existencialista (Sartre) quizás sea tolerable, pero para que eso sea válido debe funcionar en ambas vías, de ida y vuelta. Y en éste caso nos preguntamos ¿Cuál es el resultante posible de la clínica cuando hay dos Sujetos interactuando, es decir alterando recíprocamente cada Otredad y Yo sujeto?" 

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Que es uno de los tantos puntos de donde se toma la filosofía para poner entre signos de interrogación a la clínica psicoanalítica. De hecho fue uno de los tópicos que más exaltaron aquellos filósofos y estudiantes que me escribieron pidiendo explicaciones. 

Misivas que pueden resumirse en la siguiente pregunta: ¿Por qué defiende al psicoanálisis?. Como si mis ejercicios filosóficos fuesen el fruto de algún jugoso sponsoreo o de alguna repentina e improvisada campaña proselitista. No defiendo ni ataco a ninguna ciencia ni disciplina, solo intento entender y aprender (pero claro que si, se aceptan auspiciantes). 

Y respondo la pregunta ¿Cuál es el resultante posible de la clínica cuando hay dos Sujetos interactuando, es decir alterando recíprocamente cada Otredad y Yo sujeto?" (síntesis de Ricoeur). Justamente la que se evidencia, la que está implícita, es decir, si la interactuación de dos Sujetos modifica la alteridad, el Otro y el Yo, es porque el tratamiento psicoanálitico no deviene en neutro a prima facie, sin que ello se deba asociar con un conocimiento del Sujeto en cuanto nouménico y/o fenomenología. 

Como tampoco es inocua la música, el arte, una caricia, un paisaje o la fe (etc). No afirmo que sea beneficioso (tampoco lo niego ni le soy indiferente), solo infiero que hay una estrecha relación entre los estados emocionales, espirituales con los mentales y que, la estructura implícita en el lenguaje juega un papel preponderante en todo ello.      

¿Es que acaso existe la posibilidad de que la mayor parte de la información que nos provee el universo se pierda definitivamente? ¿Cómo se filtra toda esa información? ¿A través de nuestras creencias? El modelo de lo que creemos acerca del mundo, se construye a partir de lo que sentimos en nuestro interior y a través de nuestras ideas. Cada información que recibimos del exterior se procesa desde las experiencias y saberes que hemos tenido, so nuestras respuestas emocionales proceden de estas memorias. Por ello se deduce que los malos recuerdos nos impulsan a caer en los mismos errores... ¿Será esto así?
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EL PSICOANÁLISIS EXISTENCIALISTA DE SARTRE



Estas investigaciones y mediciones, desempolvaron una tesis que muchos consideraron rebuscada (en su momento), en el mejor de los casos, hasta llegar al absurdo (en el peor).  La sola presunción de que eso que denominamos "inconsciente" pueda ser el resultante de una conciencia limitada naturalmente en cuanto capacidad operacional y funcional, llevó a que muchos intelectuales (incluyendo psicoanalistas) relean atentamente la Teoría del Psicoanálisis Existencialista o Existencial del filósofo francés Jean Paul Sartre.  

El psicoanálisis existencialista (PE), sin embargo pivotea sobre el campo ontológico (como buen filósofo) más que en la componenda psicológica y psicoanalítica (eso afirma el autor). Se autorreferencia como un estudio periférico y aleatorio respecto del compendio psicoanalítico y psicológico. Lo cual suena a evasiva, porque no deja de comprender al Sujeto como neurálgico y central dentro de su análisis, aunque es cierto que relega al lenguaje a un plano menos protagónico. 

Puesto que en algún punto, Sartre reconoce que incluso el nombre dado (PE), se inspira en la tradición freudiana del psicoanálisis, admitiéndolo como la materia prima conque edificará el esqueleto de su juicio. Es decir que, ésta vez es la filosofía quien se vale de la especulación psicoanalista, y no  al revés (como en antaño).    

Estos hallazgos "científicos" reabrieron la posibilidad de imaginar, tal como lo delineó Sartre, un psicoanálisis carente de inconsciente, lo cual no significa que represente mi opinión, mucho menos su apología. 


Es curioso, porque Lacan se vale de Sartre para refrendar la bisagra axiológica, teleológica y noológica de la clínica psicoanalítica, aquella que enuncia "es el Otro quien le asigna sentido al Yo sujeto". Sartre diría "Cuando el Otro me mira, me objetiva" piedra angular para el tipo de lenguaje analítico jerarquizado por el Psicoanálisis.

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No obstante la nítida influencia sartreana en Lacan, toma distancia de ésta teoría sin inconsciente en pos de completar la exégesis del trabajo de Freud, para finalmente, terminar convirtiéndose en algo más que su mejor discípulo. Un Lacan que sigue sumando tanto feligreses como herejes.     



"La existencia precede a la esencia" se vuelve a poner sobre la lupa, para darle soporte a aquella pregunta que tan frecuentemente se ha hecho la filosofía ¿Es posible por caso que podamos pensar y teorizar sobre el inconsciente desde la mera conciencia?. Y es una buena pregunta, ya que aún sigue siendo respondida con más voluntarismo, ansiedad y dogmatismo que con ciencia y coherencia (aunque me reservo la opinión para el final del próximo capítulo).


Sartre, expande su radicalidad hasta llegar a desechar cualquier tipo de complejo. En su filosofía no hay espacios para el Complejo Edípico de Freud o el de Inferioridad de Adler, ya que para él, el Sujeto elige libremente a conciencia hasta que se topa con su propia nada. BaudelaireJean Genet (...) y Ser y la Nada, fueron los primeros esbozos de esa original rebeldía.

Puesto que el "Ser en si" en su marcha rumbo al "Ser para si" justifica el advenimiento de la nada en el mundo, siendo la libertad quien lo patentiza. El filósofo francés sostiene que la conciencia solo puede lograr síntesis parciales y temporales de la realidad (Hegel), en tanto le posibilitan visualizar mentalmente el pasado tanto como el futuro como un horizonte de análisis y definición latente en su "No Ser", donde el pasado ya no es, y el futuro aun no es, sin que dejen de afectar al Sujeto presente (la noción de la nihilización cobraba vida nuevamente).  

Sartre luego se pregunta ¿De qué modo el hombre se anoticia de su ser-libre? (ya que, en este sentido, no hay quien carezca de algún, aunque ínfimo,  grado de libertad). Y agrega, "ésta es absoluta e inalienable por definición", pero ¿Puede la libertad envolver y permanecer oculta al propio hombre, durante toda su vida?. 




Sartre afirma que la conciencia humana es "involuntaria". Sin embargo su elección de escapar es libre (aunque, por existencialismo, su escape esté condenado, a priori, al fracaso).


"La alteridad, en efecto, es negación interna, y sólo una conciencia puede constituirse como negación interna. Cualquier otra concepción de la alteridad equivaldría a ponerla como un en-sí, es decir, a establecer entre ella y el ser una relación externa, que requeriría la presencia de un testigo para comprobar que el otro es otro que el En-sí. Por lo demás, lo otro no puede ser otro sin emanar del ser; en ello, es relativo al en-sí: pero tampoco podría, ser otro sin hacerse otro: de lo contrario, su alteridad se convertiría en algo dado, o sea en un ser capaz de ser considerado en-sí." (Ser y la Nada - Conclusiones)


Señala Sartre "el enfrentamiento con lo que no se es aún y la toma de conciencia de que las acciones por venir son siempre posibles, mas nunca certeras, son performativas de la angustia inherente a la manera que tiene el ser humano de enfrentar la vida" 



Esa angustia y estremecimiento es el emergente de ese "face to face" del Ser en cuanto ser ante su libertad, ergo la "Nada". Sartre sigue repitiendo el uso de la palabra angustia instituida por Heidegger en Ser y Tiempo (digno legado de kierkegaard) como muestra de respeto y tradición. Lo cual nos sugiere tímidamente que, ni la misma filosofía pudo escapar del todo al campo gravitacional del dogmatismo.


La angustia es un dualismo que nos condiciona ante el lenguaje posicionador por antonomasia, el tiempo; porque nada más aterrador que poder elegir en libertad, conscientes de esa libertad. Renegamos sino la tenemos y renegamos cuando la tenemos, vaya aporía. Para Sartre, la libertad es nuestra principal fuente de sufrimiento como asimismo felicidad.


El fuerte de ésta teoría se lee con atención en el libro "Saint Genet, actor y martir", que no es un libro más. Se eleva, cual encíclica cartesiana, en cincel hierofánico de la idiosincracia que el espíritu humano es capaz de deconstruir culposamente sobre los padecimientos del ser en cuanto alma humana, obviamente según la visión de Sartre.


Sartre, en éste ensayo novelesco disfrazado de biografía, se propuso alcanzar el "olimpo literario", esforzándose en pulir un estilo que hasta ese entonces, percibía como anacrónico, espigado y sinuoso. En esa neurótica búsqueda de su propia identidad narrativa, terminó concibiendo (gracias a Genet) la génesis de su redentor "existencialismo".


Saint Genet, se terminó convirtiendo en el punto de encuentro y comunión de la otrora tradición fenomenológica iniciada por Descartes, expurgada por Husserl, nihilizada por Nietzsche, pontificada por Heidegger y aggiornada desde el incipiente psicoanálisis por Freud y sus discípulos más dilectos.


Genet, es además de un prisma focal, el partner necesario de Sartre, cuyos actos fueron hechos a la medida de sus necesidades; para darle valía y perspectiva a su diacrónico vocabulario filosófico.


En un anterior trabajo sartreano de "psicoanálisis existencial", publicado en 1947 y reducido a dimensiones más digeribles, fue "Baudelaire" el que ocupó el mismo rol de Genet. En síntesis, Genet es fruto de la ansiedad de Sartre, ergo la confirmación de una estructura dialéctica de la que adolecía hasta minutos antes. 



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Tanto tesis como antítesis son contradictorias, pues el asumirse confirmado y determinado nos inhibe de la idealizada libertad de acción, pero en paralelo nos hipnotiza en una fantasmagórica zona de confort (propio del costumbrismo). Sin embargo, el sentimiento y razonamiento de libertad, nos torna vulnerables ante la angustia existencial que, se evidencia  ante un universo de posibilidades expandido, insondable desierto donde el Ser Sujeto debe hacerse responsable de sus decisiones, quien en simultáneo está plagado de limitaciones y prohibiciones. La aporía también asume heráldica de trascendental.  
Para Jean Paul Sartre, éste dilema existencial es lo que enfrenta unívocamente al hombre con su verdadera condición, evocándolo como el punto de partida para lograr eludir su concepto de "mala fe". 



El Psicoanálisis Existencialista se revela como el resultante del sentido a transitar ante éste arduo proceso donde el Ser Sujeto se responsabiliza de un tipo de existencia radicalmente libre, amén de sobre-entenderse actor y actuado de todos y cada uno de sus pensamientos, miedos, deseos y acciones. 



Sartre desestima la posibilidad de que exista el inconsciente (freudiano) puesto que, lo infería como deficitario, inadmisible, inconsistente. En otras palabras, niega la somera idea de que dentro del ámbito de la ontología, pueda darse una indiscernibilidad de la moral y los propios actos, so la presencia de un hemisferio psíquico desconocido, del que el Ser Sujeto no pueda dar cuenta.


"Así, el para-sí es un absoluto unselbststanding, lo que hemos llamado un absoluto no sustancial. Su realidad es puramente interrogativa. Si puede preguntar y cuestionar, se debe a que él mismo está siempre en cuestión; su ser nunca es dado, sino interrogado, ya que está siempre separado de sí mismo por la nada de la alteridad: el para-sí está siempre en suspenso porque su ser es un perpetuo aplazamiento. Si pudiera alcanzarlo alguna vez, la alteridad desaparecería al mismo tiempo, y, con ella, desaparecerían los posibles, el conocimiento, el mundo." (Conclusiones de Ser y  la Nada)





Sartre se apoya en la tradición fenomenológica, quien como todos saben, tiene como centro de gravedad a la intuición en tanto decodificador de los problemas emergentes del Ser Sujeto en cuanto conciencia, encargado también de actuar de mediumnidad entre el Yo con el mundo y su propia alteridad (asociación analogizante).



Dicho de otro modo, imagina una fenomenología que mira al Ser Sujeto en permanente pesquisa por el ente en tanto premeditación e intencionalidad pero sin que lo pueda evitar (curiosidad) y tampoco lograr, emulando aquel célebre aforismo de Husserl que reza: "toda conciencia es conciencia de algo". Por ende  nos deberíamos preguntar ¿Y el Inconsciente, no es inconsciente también de algo?... ¿Cómo pudimos descubrir el inconsciente si la conciencia no puede llegar a él?. La aporía se relame.  


"¿Y qué puede ser la alteridad, en efecto, sino el cruce de reflejo y reflejante que hemos descrito en el seno del para-sí, ya que la única manera en que lo otro puede existir como otro es la de ser conciencia (de) ser otro? (...)"
(perteneciente a las Conclusiones de Ser y la Nada de Sartre) 


El francés afirmó en el estudio de "La trascendencia del Ego", que la conciencia posee dos capacidades caracterizadoras, una que denominó "pre reflexiva" y la segunda "reflexiva" (propiamente dicha). Asignándole a la "pre-reflexiva" el atributo de conciencia espontánea, carente de un Yo como medium enlazante, en tanto se empeña en una inmanente búsqueda del ereignis.
Siendo éste tipo de "acontecimiento" una vía que queda a mitad de camino del nihilismo activo de Heidegger y la premisa de Badiou, que nos compele a pensar sobre una natural predisposición del Ser Sujeto de poder pensar la novedad del Ser en cuanto cambios radicales y discontinuidad del proceso histórico.  

 Ereignis

Seyn
).  y de la pregunta centrada en el ser del ente ,

La conciencia reflexiva se verifica en cada oportunidad en que logramos asir y controlar lo que atrapa nuestro pensamiento, ya sea de manera primigenia o fruto de una re-lectura de la memoria. También incorpora la noción de un Ser Sujeto capaz de  captar su propio Yo, ergo Yo Sujeto en cuanto pensamiento en mismidad; confiriéndole asimismo la facultad de proyectarse y lanzarse más allá de los límites de la razón.  

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Sartre agrega que toda acción de la conciencia reflexiva altera la conciencia pre reflexiva (tal si se tratase de un enunciado de la física cuántica). En otras palabras, le cercena la ingenuidad de ser mero espectador del universo. 

No obstante, Sartre insiste en que la libertad esencial se genera en la conciencia preflexiva. Justamente a raíz de eso y a pesar de ello, se permite comparecer tras una toga traslúcida, quien intenta ocultar y asimismo descubrir la "elección" como proyecto totalizador del Ser Sujeto, que de ningún modo debe ser entendida como voluntaria e inquisidora, pero que, es la que reseteamos frecuentemente en cada instante del devenir. 




La aproximación abstracta a la "elección" desde lo metafísico es el centro de gravedad del Psicoanálisis Existencial o Existencialista de Sartre, quien no prescinde del corpus empírico. Es decir que, le suma a la inmanencia y esencialidad, la experiencia como linea de largada de una conciencia que será interpretada y explicada mediante la ontología.

Sartre deja deslizar la idea de un Psicoanálisis Freudiano de tipo empírico, intentando en simultáneo adosarle a su PE el escudo nobiliario de "trascendental". Es decir, no quiere invalidar a Freud, pero si ponerse por encima, cosa que se hace evidente cuando habla de las diferencias con el "deseo empírico" de Freud. 

De algún modo, Sartre logra escurrir una epistemología del tipo comparativa, puesto que logra vincular mediante la compulsa, a la "conducta como proyecto fundamental de comunicación" con la esencialidad e inmanencia de aquellos actos que el hombre realiza sin conciencia, ergo "Facticidad". En éste sórdido juego de palabras, Sartre se mueve introduciendo la idea de un "Conductualismo y Cognitivismo" tan vigoroso como el "Fisicalismo, Emergentismo y Epifenoménismo" (propio de la filosofía de la mente). 


"Así, el problema ontológico del conocimiento se resuelve por la afirmación de la primacía ontológica del en-sí sobre el para-sí. Pero ello para hacer nacer inmediatamente una interrogación metafísica. El surgimiento del para-sí a partir del en-sí no es, en efecto, comparable en modo alguno a la génesis dialéctica de lo Otro de Platón a partir del ser. Ser y otro, en efecto, para Platón son géneros. Pero hemos visto que, al contrario, el ser es una aventura individual. Y, análogamente, la aparición del para-sí es el acaecimiento absoluto que viene al ser. Cabe aquí, pues, un problema metafísico, que podría formularse de este modo: ¿Por qué el para-sí surge a partir del ser?" (Ser y la Nada - Conclusiones)


Pero no todo es diferenciación, Sartre también define puntos de comunión con la teoría freudiana, uno de ellos, quizás el más destacable sea el confirmar que, las evidenciaciones y manifestaciones del psiquismo son el emergente de simbolizaciones encriptadas en lo más profundo de las "estructuras" (reconociéndole al lenguaje un espacio que, si bien más condensado, espacio al fin)

Mientras que Sartre se empecina en que tampoco hay nada más allá de la "libertad ontológica", Freud hace lo propio con la existencia concreta del hombre, ergo la líbido solo se puede expresar si a priori existe una presencia corpuscular del Sujeto. La fuerza de la sexualidad en cuanto némesis de lo estructural de ambas perspectivas, sirve para unirlas en simultáneo que las separa y distingue. 

También podemos sonsacar (si nos permitimos profundizar un poco más) que la teatralización del Ser Sujeto en sus relaciones del ser con el Otro (o la red) no solo que es permanente e identitaria, sino que además se interpreta como el explicativo de la evolución del psiquismo humano y su orientación.  


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Aquí es donde Sartre nos introduce a la noción de "Dialéctica Regresiva", que es aquella que se encarga de la búsqueda detectivesca en tanto curiosidad, de la significación, significante, enunciación y enunciado original y constituyente del Ser Sujeto, las que se presuponen espontáneas e inmanentes.

Freud afirmó que los mecanismos del inconsciente son originales y constitutivos. En otras palabras, el inconsciente precede a la conciencia. Esta premisa analítica le posibilita potenciar sin prescripciones, la imagen de un hombre regido por principios inalienables como el placer, o pulsionales como el de vida y muerte; y asimismo violar las normas implícitas en la Lógica Clásica (Identidad, no contradicción y tercero excluido) y el irrespeto a la síntesis del espacio-tiempo (entre otras)  



Con un poco de voluntarismo, podemos concluir que, el "Pre-reflexivo" de Sartre se parece en mucho al "Inconsciente" de Freud, ya que ambos (en el fondo) sobre-entienden que el Psicoanálisis es imprescindible para el autoconocimiento de la internalidad del Ser Sujeto, puesto que el carácter disciplinario del método se sostiene en la especialización de un Otro (psicoanalista, psicoterapeuta, etc) que le confiere sentido al Yo Sujeto, ergo "cuando el Otro me mira, me objetiva", requisito ineludible para que nos permitamos aceptar la idea de un Psicoanálisis con razón de existir.

Aunque los límites y alcances de ese supuesto "conocimiento relativista del Sujeto" se tornan difusos, ambiguos y hasta enfrentados cuando tanto Sartre como Freud avanzan en sucesivos ensayos y tratados... Pero ¿qué tan amplias y reales son las distancias entre la teoría freudiana y el existencialismo sartreano? ¿No es acaso el lacanismo una más elaborada y sofisticada sinfonía del Psicoanálisis Existencial de Sartre, a quién le faltaba la sección de cuerdas de Freud? 

Ambos cierran prematuramente sus teorías, diciendo que "el conocimiento absoluto del Sujeto es imposible". La pregunta que uno puede hacerse es ¿Qué validez poseen los inasibles espacios donde el conocimiento del Ser Sujeto se hallan implícitos en estas dos teorías que tienen como único límite legalizado al absoluto?.


Al parecer el Ser se siente siempre adventicio (un extranjero) ante el conocimiento del ente que lo procura contener sin contener, y aunque muchos prefieren creer que la certidumbre es nuestro norte, y la curiosidad nuestra naturaleza, el Ser siempre se encarga de re-descubrir una cierta adiáfora para con la "ontología del no ser" en cuanto 
teoría estocástica de lo que creemos, intuimos o probamos transitoriamente sería, tal si fuere presa de una desquiciante anagnórisis que va más allá de lo meramente existencialista.


ESCAPE

No habrá colofones en éste capítulo, pues como buen ejercicio filosófico, las conclusiones quedan en las buenas "manos" del lector. Solo agregaré muy sucintamente que, el Psicoanálisis Existencial de Sartre, no debe ser tomado con liviandad, cuando vemos la enorme influencia que ha tenido en sendas teorías sociológicas y políticas, pero especialmente en la Economía. 



Las Expectativas Adaptativas, la Teoría de las Expectativas Racionales, la Ley de Oferta y Demanda y en general las hipótesis, teoremas y tesis más usadas en las ciencias económicas (basadas en la teoría del valor subjetivo), se toman de esta supuesta "libertad del Sujeto para elegir y protagonizar sus decisiones de forma consciente"; inquietante y espectral epistemología, sin cuyo presupuesto filosófico; caerían como piezas de un castillo de naipes (expuesto al viento).  
Le pedí al principio que tratara de amigarse con las contradicciones, porque nada más paradójico que el comprobar que las versiones económicas más radicales del Capitalismo, se apoyan en la filosofía de uno de los más conspicuos promotores del socialismo, Jean Paul Sartre.  



FIN DE CAPITULO


¿Puede ser admisible una teoría incompleta, incierta e indeterminante? ¿Cuál es el margen de error, qué tan lejos o cerca se está del absoluto? ¿Es lo mismo definir al Inconsciente que preguntarse qué es, dónde está, qué lo origina, dónde radica su movilidad y cuáles son sus esencias? ¿Qué tan necesario es conocer al Ser Sujeto y qué tan inhumano es intentar cosificarlo en cuanto gnosis y control de ese ente ahora supuestamente cognocible? ¿Y si llegar a conocer al Sujeto significa objetivarlo, por qué insistimos en arrojarnos al vacío implícito en semejante paradoja irresoluble?... 



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