Modelo Macri: Tipo de Cambio Flexible (filosofía económica) | PERIODISMO DE ESCRITORES

Modelo Macri: Tipo de Cambio Flexible (filosofía económica)

viernes, 20 de noviembre de 2015 2 comentarios


Descripción del hipotético Modelo de Cambio Flexible propuesto por Mauricio Macri para ser aplicado en nuestro país, en caso de ganar las elecciones




Escrito por Lic Ramón D. Peralta

Exclusivo para Diario Literario Digital



MODELO MACRI

INTRODUCCIÓN

En algunos días más, Argentina definirá por primera vez su nuevo presidente mediante ballotage. El slogan que más copias posee, es aquel que versa sobre las "diferencias del proyecto". El insufrible cliché "lo que está en juego es el modelo de país que quieren los argentinos", solo alimenta la comidilla de los extranjeros que aún se deleitan con nuestras bravatas de cabotaje. Mauricio Macri o Daniel Scioli, esa es la cuestión. 

Sin embargo, cuando uno analiza con rigor crítico los últimos 80 años de la política económica argentina, se encuentra con neuróticos vaivenes plagados de medidas coyunturales, accidentológicas y emergentistas. De poder "elegir", me quedaría con el "significante vacío" teorizado por Ernesto Laclau, quién en resumen nos dice que la obligación del líder vernáculo es detectar las demandas de aquellos sectores insatisfechos y más perjudicados por la política de turno, para proceder a aglutinarlos de manera equivalencial en un discurso único que luego transforme ese eclecticismo en hegemónico. 
Cosa que sin duda, todos han intentado y no tantos han logrado en el factum. En otras palabras, los políticos nunca proponen en sus discursos proselitistas lo que se debe hacer realmente, sino lo que (perciben) quieren escuchar esos sectores que le reclaman cambios a quienes detentan el poder (y que presumen mayoritarios). Las elecciones no se ganan por los modelos económicos anunciados, sino por el tipo de interpretación que haga el líder sobre los reclamos de esa multitud dispersa y heterogenea; y sus artes para amalgamarlos y traducirlos en un discurso unificador, en pos de llenar ese hiato u oquedad, o bien, erigirse en representante de ese "significante vacío". 

 

Los discursos políticos buscan la seducción de los votantes, los científicos convencer de la posesión de una determinada verdad y método; y los discursos comerciales la adquisición de sus bienes por los incautos consumidores. Todos ellos buscan, no la realidad, sino las palabras justas, las adecuadas, las que deseamos escuchar y leer. 


Porque nosotros no queremos realidad, sino apariencia de realidad. La realidad es algo que no podemos tolerar. El deseo de verdad, es el deseo de justicia, de una justicia que por sobre todo sea justa conmigo. Pero también es un deseo de voluntad; de que mi voluntad sea preservada en las palabras. Otra palabra no quiero escuchar ni leer, necesito que me identifique e identificarme en ella. Nos vestimos con la ropa del lenguaje. 



Luego pasamos al escenario de posibilidades que le pertenece a un futuro puesto en el presente.  En ese sentido, el discurso de Scioli como el de Macri, se encuentran escandidos de los elementos que componen una realidad que aún se ignora. Con esto quiero significar que lo que harán efectivamente es algo que amerita artes adivinatorias que todavía no poseo. 

Los condicionantes y dificultades se insinúan como vastos, intrincados y agudos. De querer ser serios, coherentes y responsables, deberíamos entender que lo primero que deben hacer (y harán) es auditar toda la gestión del gobierno kirchneristas para lograr atrapar las fidedignas magnitudes del cuadro de situación en que se encuentra la incógnita económica, patrimonial y financiera de la República Argentina (algo sobre lo que todos opinan desde lo ideológico y asimismo desde la ignorancia). 

Los argentinos somos célebres por opinar sobre cualquier ciencia, tema o tópico; munidos con solo creencias, dogmas y sospechas. Aunque sin ello, también construimos afirmaciones que habremos de defender a capa y espada hasta sacarle brillo al ridículo. A los efectos, es bueno recordar lo que dijera el filósofo español Julián Marías sobre los argentinos, con una ironía tan consustancial como descriptiva: 




"Viven, como dijo Ortega y Gasset, una permanente disociación entre la imagen que tienen de sí mismos y la realidad. Tienen un altísimo número de psicólogos y psiquiatras, y se ufanan de estar siempre al tanto de la última terapia. Tienen un tremendo súper ego, pero no se lo mencionen porque se desestabilizan y entran en crisis. Tienen un espantoso temor al ridículo, pero se describen a sí mismos como liberados. Son prejuiciosos, pero creen ser amplios, generosos y tolerantes. Son racistas al punto de hablar de... ‘cabecitas negras’ en un país donde no hay negros."


"Son el único pueblo del mundo que comienza sus frases con la palabra NO. Cuando alguien les agradece, dicen: ‘NO, de nada’ o ‘NO’... con una sonrisa. Los argentinos tienen dos problemas para cada solución. Pero intuyen las soluciones a todo problema.. Cualquier argentino dirá que sabe cómo se debe pagar la deuda externa, enderezar a los militares, aconsejar al resto de América Latina, disminuir el hambre de Africa y enseñar economía en EE.UU."



"Los argentinos tienen metáforas para referirse a lo común con palabras extrañas. Por ejemplo, a un aumento de sueldos le llaman... ‘Rebalanceo de Ingresos’; a un incremento de impuestos... ‘Modificación de la Base Imponible’; y a una simple devaluación... ‘Una Variación Brusca del Tipo de Cambio’. Un Plan Económico es siempre... ‘Un Plan de Ajuste’, y a una Operación Financiera de Especulación la denominan... ‘Bicicleta’.



Esta última parte es tan tragicómica como emblemática, ya que nos pinta en cuerpo y alma aún en el aquí y ahora. Así como mágicamente se usa la palabra "Pueblo" para separar simbólicamente a los que se cree siguen a los popes peronistas, también se usa "Plan de Ajuste" para designar a cualquier modelo económico que proponga la oposición, sin que resulte óbice alguno, conocer o no ese plan. Recordemos que el mismo Menem, intentó asustar al electorado diciendo que: "la Alianza significa el ajuste" (cosa que de hecho fue llevado a cabo por el peronismo con Duhalde al frente)



Y aunque el kirchnerismo haya devaluado, pagado deuda como ninguno, fomentado la concentración de riqueza, coadyuvado a acciones oligopólicas, haya privatizado la explotación minera, haya otorgado concesiones privilegiadas a empresas extranjeras para el sector petrolero (tal el caso de Chevron), haya pactado en condiciones escandalosas con el imperio Chino los negocios más sensibles y estratégicos para la Argentina o haya ajustado la economía vía una de las inflaciones más altas del mundo (...) el mote de "Plan de Ajuste" siempre quedará en manos de la oposición. Nada de qué asustarse, es parte de nuestra teología.    
   

   
Pascal dijo cierta vez: "Si no crees en Dios, reza, reza que Dios viene solo", es decir que, al discurso se le confiere atributos divinos desde siempre. Hay una interpelación teofánica de lo ideológico, que Althusser describe en tanto funcionamiento como el "ritual ideológico". En síntesis, es impropio sostener que debatimos sobre determinado modelo de gestión para el futuro, sino que, lo hacemos sobre el "discurso del deseo" de uno y otro, no más que eso. 



MODELO MACRI: PRIMERAS NOCIONES




Tal lo solicitado, en éste trabajo solo intentaré analizar desde la filosofía económica, algo que Macri anunció en su discurso pre-electoral y del cual nunca se desdijo (hasta ahora), vaya curiosidad. Sus palabras fueron (y aún son): "Eliminación del cepo cambiario, liberación del tipo de cambio e instauración de un dolar unificado". 
Hemos escuchado a diversos economistas, algunos más prestigiosos y experimentados que otros, sostener distintas opiniones al respecto. En lo personal, no espero que un profesional con menos de 20 años de ejercicio en la profesión (y que no haya trabajado en el exterior en puestos claves), entienda lo que quiso decir Macri; no obstante, uno se puede ilusionar en que economistas como Miguel Bein y Mario Blejer si lo hagan.
Para mi sorpresa, tanto Bein como Blejer han dicho (entre otras cosas), que si bien lo que intenta hacer Macri no es imposible, afirmaron que se necesitarían alrededor de 40.000 millones de dolares para poder llevar a cabo el plan Macri. Y yo me pregunté ¿Por qué afirmaron semejante cosa?. 



Dado el respeto que le profeso a ambos economistas, me debí sugestionar (no sin grandes esfuerzos) en la creencia de que se trata de otra expresión proselitista (en linea con el discurso Sciolista), porque de pensar que era una opinión responsable, atentaría contra la buena imagen que mantengo sobre ellos. 



Soy consciente que la ciencia económica en Argentina, se ha transformado en una práctica henoteista, en donde según la secta a la que se pertenezca, determinados "dioses y fetiches" adquirirán más preeminencia que otros. Así es como una aggiornada definición de economía se puede traducir como "una respuesta dogmática ante un acto de sorpresa". En otras palabras, ante algo que se mueve constantemente, nosotros siempre reaccionamos con propuestas estáticas, invariantes, ideológicas y canónicas.


Aún con el diario del lunes, las lecturas jamás arrojan interpretaciones consensuadas. Recordemos que la respuesta dogmática, se caracteriza por aprovechar como argumento a su favor, aún aquellos errores de gestión más evidentes. El subterfugio de que la culpa de los propios yerros, es siempre responsabilidad de EE.UU., el mercado, las corporaciones u otros fantasmas diabólicos; impide el debate racional y un mínimo sentido común. El problema del "sentido común" radica en que es poco común que la gente lo tenga...


Yendo al grano, la correcta lectura que debemos darle a las palabras de Mauricio Macri, de pretender permanecer firmes al lado de la economía en cuanto ciencia, es aquella que nos conduce al Régimen Cambiario denominado Modelo con Tipo de Cambio Flexible o Flotante.     

En éste sistema, a diferencia de lo que dijo Bein o Blejer, no se necesita que ingresen divisas (por la vía que sea), pues el Banco Central deja de intervenir en la formación de valores del tipo de cambio. Es decir que, para preservar el valor de la moneda local, el Banco Central no vende dolares u otras divisas ni las compra. En síntesis, es el mercado quien define el valor del peso y del dolar mediante el añejo predicamento de "oferta versus demanda". 

Esto significa muchas cosas, que pocos han entendido, a excepción de Juan Carlos De Pablo y Guillermo Calvo. Mejor dicho, son los únicos que públicamente se expresaron en el mismo sentido, y con esto digo que me disculpo a priori si dejé afuera a economistas que piensan al unísono, pero de los que no pude conocer dictamen alguno. Ambos economistas, a grandes rasgos, se expresaron en signos que guardan altos porcentuales de correspondencia con lo que leerán en este ensayo. 

 

DEVALUACIÓN  


De efectivamente ponerse en práctica lo que Macri prometió, sin duda se puede lograr en un breve lapso de tiempo: liberar el tipo de cambio, eliminar el cepo cambiario y unificar el tipo de cambio, por la sencilla razón que tal trilogía se haya implícita en dicho modelo. De hecho, no funciona de otra manera. Cualquier intervención del BCRA, "ensuciaría" el sistema. Así se le llama al tipo de cambio flexible que es contaminado por la intervención de la autoridad monetaria "Tipo de cambio sucio". 

La experiencia nos enseñó que cuando el Sistema de Cambio Flexible es "ensuciado" (lo que tiende al vicio) por el Banco Central, aparece irremediablemente el "desdoblamiento cambiario", perdiéndose así, el tipo de cambio único. Porque tampoco puede decirse que hay tipo de cambio libre cuando interviene el BCRA (aún se trate de someras dosis), aunque exista libre movimiento de capitales. 

Esto significa tres cosas básicas: 

1.- No habrá una devaluación clásica, aquella que suele dictaminar el BCRA sobre el tipo de cambio oficial, por la simple razón que el Banco Central deja de intervenir. 
2.- Desaparece el dolar oficial, el dolar turista, el dolar linked, el dolar ahorro y todos las demás expresiones inherentes al desdoblamiento cambiario.  Porque todos pasan a integrar un único dolar o divisas, que habrán de converger en un único tipo de cambio. 
3.- Desaparece el cepo cambiario, justamente a raíz de lo dicho en el punto 1. El BCRA al no intervenir más en régimen cambiario, no necesita desprenderse de dólares para preservar el valor del peso, ni comprarlos para fortalecer las reservas internacionales.   


Explicado con más amplitud, la devaluación o sobrevaluación estará en manos de los mercados, y cuando digo los mercados abarco a todos aquellos que participan en la compra y venta de divisas. No hay que pensar solo en quienes conforman el actual mercado paralelo, sino que, debemos imaginar al todo confluyendo en lo único. 

Los exportadores, inversores, organismos multilaterales de crédito, ahorristas (vendedores), etc, serán quienes aporten los dolares para la oferta, y la demanda estará integrada por los importadores, los pagos de deuda y aquellos que crean que preservarse (compradores) en dolares es mejor negocio que tener pesos, o bien, es menos riesgoso, etc. 

Bajo este escenario, en mi opinión es muy difícil evitar que se produzca un desplazamiento de precios generalizado, es decir un "pico inflacionario". En otras palabras, el cuadro de situación del aquí y ahora, por novedoso y nítidamente diferente a las experiencias precedentes de la historia; nos impide trazar paralelismo o componendas etnográficas y etnológicas. Nunca hubo un estadío semejante, aunque muchos vean correspondencias que solo son fruto de las visiones alucinógenas provocadas por la ideología. 


Para los amantes de la Macroeconomía Dinámica, que de dinámica tiene poco, el típico modelo IS-LM-BP (Equilibrio en el mercado de bienes y servicios-Equilibrio en el mercado financiero-Balanza de Pagos) en mi opinión no aplicaría. 


Para los que no son economistas, dicho modelo  de economía abierta o modelo Mundell-Fleming consiste en la formación de expectativas racionales determinísticas, es decir, se basa en los supuestos de previsión e información perfectas. Cosa que para la filosofía no existe, lo más que podemos decir de las expectativas es que responden a la necesidad del Ser de ratificarse ser y a sus proyectos del deseo. Las pulsiones materiales, los principios de placer y la motorización del goce implícitos en el deseo de "renta" más que racionales son inmanentes y ontológicas. Tampoco es serio afirmar que existe la posibilidad de que los agentes puedan asirse de "información perfecta".  

Con éste modelo, en "teoría" el índice de precios en el mercado de bienes y servicios se ajusta lentamente a lo largo del tiempo hacia su valor de equilibrio estacionario (de ahí la denominación de modelo monetario de la determinación del tipo de cambio con precios rígidos en el corto plazo, pero con precios flexibles en el largo plazo) y el mercado de activos financieros se ajusta instantáneamente. En este mercado, Dornbusch asume que tanto la tasa de interés como el tipo de cambio nominal tienen una velocidad de ajuste infinita.

Sobre estos supuestos, se prevee que luego de una primer gran devaluación, los precios al principio queden relativamente quietos, y que luego de un período de tiempo, se produzca un desbordamiento, lo que se conoce como "Overshooting". Algo similar a lo que vimos en el año 2002 luego de la devaluación de Duhalde.

LEVES COINCIDENCIAS CON EL AÑO 2002

Para no hacer tan extenso este ensayo, solo diré que en el año 2002, Argentina venía recibiendo préstamos internacionales por distintas vías (que se interrumpe abruptamente), con un libre movimiento de capitales, un plan de convertibilidad ya agotado (estabilización de la moneda), pero habiendo abandonado cualquier posibilidad de ajustar el tipo de cambio y las tasas de interés para combatir la inflación y la recesión. Lo que algunos denominan el Triángulo de la Imposibilidad o Trinidad Imposible. 

La falta de competitividad había dejado al país fuera de los mercados internacionales y por ende, una importación barata había destruido una sensible porción de industrias, empresas y comercios. En consecuencia, el desempleo y la pobreza treparon hasta alcanzar nuevos récords negativos, el consumo y la producción quedaron heridos de gravedad. 

En dicha ocasión el Banco Central de Argentina, devalúa pero sobre un tipo de cambio oficial (1,40) y en simultáneo deja que un flamante dolar paralelo haga el trabajo del overshooting. Es decir que, el "coeficiente de pass trough" o indice de traslación de precios a los bienes transables según la variación del tipo de cambio, quedó en manos de un dolar desdoblado. Esto se debió a que el "corralito y corralón" fruto de la más espectacular corrida bancaria que registre la historia argentina; había dejado por un lado, desapalancado al sector bancario y financiero, y por el otro, con una enorme deuda de corto plazo. Deuda privada que termina siendo endosada al sector público. 

El dolar oficial de $ 1,40 por dolar, sirvió para pagar las deudas del sector bancario puesta en manos del Estado, y el dolar paralelo es quien cumplió el rol de preceptor de la economía y las finanzas. Aquí si se pudo verificar el Modelo IS-LM-BP, es decir "precios rígidos" en el corto plazo y precios flexibles en el largo plazo. 

¿Por qué en el 2002 se vio el overshooting y en el año 2014 (con éste gobierno) no se pudo lograr?. Pues fundamentalmente porque en el 2002 había desaparecido la liquidez, el consumo había caído a niveles inadmisibles y había desaparecido el crédito. El tipo de cambio fijo, nuevamente el culpable de la nueva crisis.  
Empresarios denunciados por el manejo irregular de la pauta porteña financiaron la campaña de Macri 

Moraleja: no puede haber overshooting cuando hay una demanda agregada más dinámica que la oferta agregada, cuando hay exceso de liquidez en el M1, cuando el sector bancario está consolidado y cuando hay un crédito dirigido casi exclusivamente a los préstamos personales, al consumo y al Estado (crowding out). 

También hay que entender que esta vez somos el resultante de un proceso inverso al del 2002, donde veníamos endeudándonos para afrontar los déficits gemelos. Ingresamos al 2015 pagando deuda externa y por el contrario, restringiéndonos unilateralmente y por motus propio toda posibilidad de recibir crédito externo. El cepo cambiario fue muy eficiente para impedir el ingreso de capitales, pero no lo fue tanto para evitar la fuga. 

En resumen, lo único que nos une al 2002 es el atraso cambiario, la ausencia de crédito internacional, la ausencia de inversiones,  el déficit fiscal y recientemente se le sumó un incipiente déficit comercial. El empleo comenzó a bajar como asimismo comenzó la destrucción de sectores productivos. Continuar así nos conduce a un destino ya conocido.  




ANTECEDENTES DE LOS SISTEMAS DE CAMBIOS



Período 1955/1958 – El retorno al mercado desdoblado. Luego de la caída de Perón, se vuelve al régimen anterior a 1943, con un único dólar “oficial” fijo y un dólar “flotante” libre. El sistema de mercado desdoblado duró toda la etapa del gobierno de facto de la Revolución Libertadora.



Período 1958/1964 – Flotación pura y mercado único de cambios. Desde diciembre de 1958 hasta diciembre de 1961 rigió la liberación cambiaria, consistente en una flotación administrada, sistema sugerido por Roberto Alemann. Tal como el Sistema Monetario Europeo, se utilizaban bandas de flotación laxas, y no rígidas. Durante el período rigió además libre transferencia y movilidad de capitales. En esa época el presidente Arturo Frondizi suscribe contratos petroleros que resultaron muy discutidos en su implementación. Frondizi resulta finalmente derrocado por una insurrección militar, sospechado de sus vínculos con el comunismo. En el período presidencial de José María Guido (1962-1963) el sistema continuó sin sobresaltos, con flotación pura y mercado único de cambios, hasta iniciada la presidencia del Dr. Arturo Illia.
Período 1964/1966 – La vuelta al control de cambios. El Presidente Illia denuncia los contratos petroleros y reinstaura el control de cambios, el que de todos modos resultó más honesto y menos distorsivo que el puesto en práctica durante el peronismo. La brecha cambiaria “oficial/paralelo” en general no superó el 20%, y en la práctica existían ciertos impedimentos para las importaciones suntuarias y las exportaciones sin valor agregado.


Período 1966/1971 – Nuevamente tipo de cambio fijo y mercado único. Derrocado Illia por un nuevo golpe militar, el presidente Onganía con sus ministros Salimei y Krieger Vasena reinstaura el mercado único de cambios con tipo fijo en m$n 350 por dólar. A su vez, instala las retenciones a las exportaciones agropecuarias. Merced al régimen de retenciones, el tipo efectivo resultaba de m$n 250 para los exportadores. Durante 1968 se dicta la Ley 18.188 que establece una corrección monetaria basada en quitar 2 ceros a la antigua moneda nacional (m$n). Así, el tipo de cambio fijo pasaría a valer 3,50 “pesos Ley 18.188”.

Se pone en práctica por primera vez el sistema de “devaluaciones compensadas”. El sistema dura hasta octubre de 1970 sin sobresaltos, momento en que estalla una crisis financiera con componentes políticos (originados en el Cordobazo de 1969) y una fuerte corrida bancaria. El dólar cotizaba a $ 4 “pesos ley”.

Período 1971/1976 – Tipo fijo y regreso al control stalinista. La corrida bancaria provoca la pérdida de U$S 300 millones de reservas en 24 horas, y se instaura un control drástico a la salida de capitales, el que resulta aún más duro que el del gobierno peronista, aunque con gradual pérdida de su poder de aplicación.

Durante el tercer gobierno del Gral. Perón, se prohíbe definitivamente la compraventa de divisas y, en la práctica, se prohíbe el funcionamiento de las casas de cambio. Eran asimismo frecuentes las denuncias y arrestos por “agio y especulación”, basados en una ley de 1974 que el gobierno reutilizó en 2007 para sancionar a las compañías petroleras.

Es de destacar que los atrasos del tipo de cambio fijo respecto de la inflación interna eran notables, sumado ello a la crisis mundial del petróleo de 1973, hasta que en 1974 se produce el “rodrigazo”, una devaluación del tipo fijo del orden del 100% de una sola vez, decretada por el ministro Celestino Rodrigo, ya bajo el gobierno de María Estela Martínez de Perón.


Período 1976/1978 – Tipo flotante puro. Suceden los acontecimientos de marzo de 1976, y en el marco de una profunda reforma política, el gobierno militar establece en principio un sistema de tipo único y flotante; el mismo provocaba numerosas expectativas inflacionarias como consecuencia del incremento de costos internos por encima de los costos internacionales y la actividad especulativa, hasta que el ministro Martínez de Hoz idea un sistema novedoso en 1978.


Período 1978/1981 – Tipo fijo y tablita cambiaria. El Ministro Martínez de Hoz instaura la “tablita”, una suerte de cronograma de devaluaciones pautadas con tipo de cambio fijo que intentaban controlar y limitar la inflación futura. El objetivo primario de la “tablita” era fomentar la importación de maquinaria barata para modernizar la industria, y así aumentar la productividad de la fuerza laboral. En la práctica estos objetivos no se cumplieron, y el país comenzó a inundarse de importaciones de bienes de consumo, que causaron fuerte daño a la industria local. Paralelamente, la inflación interna impulsada por el déficit fiscal, empieza a despegarse de las devaluaciones pautadas, y el sistema derivó en un fuerte atraso del tipo de cambio que estalla en febrero de 1981.

Período Febrero 1981/Diciembre 1981 – Tipo flotante con desdoblamiento. Durante la presidencia del Gral Viola, el Ministro Sigaut intenta liberar el valor del dólar amenazando con fuertes quebrantos a quienes apuesten contra el peso. Lanza allí su célebre frase “el que apueste al dólar perderá”. El sistema se inicia con una devaluación del 10% que degenera en un proceso depreciatorio de más del 100% en junio de 1981.


Como consecuencia de esto, hacia julio de 1981 se desdobla el mercado de exportaciones e importaciones, realizando mercados con control de cambios y libre respectivamente hasta diciembre de 1981, fecha en que por disturbios políticos cae Viola y es reemplazado por Galtieri, quien designa ministro de Economía a Roberto Alemann.

Período administrado Diciembre 1981/Junio 1982 – La vuelta al tipo flotante. Alemann vuelve una vez más al tipo flotante administrado, tal como hiciera en 1958, y el sistema parece estabilizarse al cabo de tres meses; hasta que estalla la guerra de Malvinas y sale el gobierno íntegro en junio de 1982. Los gastos bélicos signan esta etapa, que origina la caída del ministro Alemann y prepara el proceso para la salida del poder de la dictadura militar.

Período Junio 1982/1990 – Tipo fijo con devaluaciones periódicas (crawling peg). Los ministros Dagnino Pastore y Cavallo (previamente presidente del Banco Central) instauran un tipo de cambio fijo con devaluaciones periódicas. Una vez producido el llamado a elecciones nacionales, el sistema continúa en aplicación durante el gobierno radical del Dr Alfonsín mediante minidevaluaciones sucesivas, conocido como crawling peg; y hasta el 18 de diciembre de 1989 ya con Carlos Menem como presidente, fecha en la que el Ministro Erman González vuelve a cambiar de sistema para volver una vez más a la flotación administrada.

Durante 1985 el Secretario de Hacienda Mario Brodersohn establece el “Ahorro obligatorio”, una suerte de ahorro compulsivo a tasa baja que en la práctica significó un impuesto encubierto a los tenedores de inversiones financieras.


Durante 1987 se gesta la crisis monetaria llamada “Plan Bonex”, consistente en una inmovilización y punción de los depósitos bancarios de empresas y particulares, y su canje compulsivo por bonos públicos. Este sistema se repitió en 2002.

Hacia junio de 1989, y debido a la fuerte caída en las reservas internacionales del gobierno, el Dr Alfonsín se ve obligado a anticipar la entrega del poder al Dr Carlos Saúl Menem.


Período Junio 1990/Abril 1991 – Nuevamente la flotación administrada. El ministro Erman González deroga el sistema de tipo fijo luego de la crisis del Plan Bonex. La flotación administrada sin reglas de intervención continuó con turbulencias hasta abril de 1991.


Período 1991/2001 – Tipo de cambio fijo y convertibilidad. En abril de 1991, el ministro Domingo Cavallo instaura el tipo de cambio fijo con convertibilidad y paridad 1 a 1 con el dólar, cambio de moneda mediante (se abandona el Austral). El sistema resulta ser una copia del sistema de “patrón oro” de 1892. Si bien el sistema resultaba efectivo para controlar la inflación, en la práctica implicó renunciar a la política monetaria activa, la que sólo monetizaba la economía en la medida en que los capitales internacionales ingresaran al país. Esto se lograba fijando una tasa de interés doméstica superior a la internacional; la consecuencia fue un importante proceso de transnacionalización de las empresas del país. 
La convertibilidad monetaria equivalía a un “patrón dólar”, tal como la Caja de Conversión de principios de siglo XX equivalía a un “patrón oro”. Actualmente el país está asociado al área del dólar, como antes estuvo asociado al área del oro. Esto es así, dado que a partir de 1899 el país estableció un tipo de cambio fijo, mediante la utilización de la Caja de Conversión creada por ley de 1.892 y hasta ese momento no usada efectivamente. Asimismo, el patrón oro de aquel entonces era similar al patrón dólar de la convertibilidad.

Cabe de todos modos destacar algunas diferencias y similitudes entre ambos sistemas:

a) No existían en 1899 áreas diferenciadas de liderazgo de monedas (o metales), dado que la adhesión al patrón oro era entonces masiva. La única preocupación era garantizar la convertibilidad de moneda contra oro, debiendo contar con suficientes reservas en metal. En la convertibilidad de 1991 existían tres monedas líderes o de reserva: el dólar, el yen japonés y el incipiente euro (€), que reemplazó al marco alemán (DM).

b) Es análoga la Caja de Conversión de principios de siglo a la vigente desde 1991, en el sentido de que antes, los agentes económicos podían sin expresión de causa convertir moneda en oro al cambio prefijado, y desde 1991, la convertibilidad se refería a un tipo de cambio prefijado por ley, en virtud del cual los agentes económicos podían, sin expresión de causa, convertir moneda en dólares al cambio prefijado.

c) Bajo un sistema de patrón oro, ningún país puede exportar inflación a través de déficits fiscales expansivos, mientras que con patrón dólar el país cuya moneda se ha convertido en reserva (en este caso, USA), puede “exportar inflación”.

d) Bajo un patrón oro, las fluctuaciones de precios se refieren a la inestabilidad implícita en la producción de metal, concentrada en pocos países. Bajo un patrón dólar se distorsionan los precios relativos de bienes transables y no transables, siendo que los últimos se incrementan respecto de los primeros.

e) Ambos sistemas preservan a un país de la inestabilidad de precios. Así, la oferta monetaria acompaña de modo más armónico los crecimientos del producto, si la expansión del crédito interno es moderada y se incrementan las reservas internacionales.

f) Bajo ambos sistemas, las variaciones de crédito interno pueden generar aumentos de tasa de interés, los que provocan entrada de capitales externos y/o aprecian el tipo de cambio real. Pero ello es un obstáculo para la actividad interna. Los procesos de crecimiento interno acompañados por una expansión moderada del crédito interno generan un liderazgo de la demanda de dinero respecto de la oferta. Ese aumento de tasa de interés sistemáticamente atrae capitales externos y aprecia el tipo de cambio, creando problemas de financiamiento y competitividad externa a las empresas nacionales.

g) Bajo ambos sistemas, el respaldo en reservas debe ser significativo para solventar procesos de demanda excedente de divisas, dado que las reservas variarán para solventar desequilibrios. Sólo la confianza interna del país determinará el porcentaje de respaldo necesario para afrontar desequilibrios en el mercado de cambios, sean inducidos por expectativas u otros factores. Bajo tipo de cambio flotante, los volúmenes necesarios son independientes de tales desequilibrios.

 

El proceso de altas tasas de interés y la subvaluación del tipo de cambio (cabe recordar que la alianza con el dólar coincidió con su etapa de mayor fortaleza en la economía moderna) desembocó en una importante pérdida de competitividad comercial y recesión interna con deflación de precios hacia diciembre de 2001.


Período 2002/actualidad – Una vez más, la vuelta a la flotación administrada. Luego de una importante devaluación compensada con overshooting hacia la Semana Santa de 2002 (fecha en la que el tipo nominal libre alcanzó un valor de $ 4,10 por dólar, mientras el dolar oficial devaluado por Duhalde quedaba en $ 1,40 por dolar), el tipo de cambio alcanzó una senda de estabilidad con flotación sucia. Hacia 2008 vuelven a experimentarse inconvenientes de atraso cambiario por problemas de inflación interna que se gestan desde agosto de 2007. Esta inflación interna genera un proceso de revaluación del tipo de cambio real que quita competitividad al sector agroexportador e industrial, sumado ello a un agresivo esquema de retenciones a la producción agropecuaria. 

El impacto de la crisis financiera internacional de 2008, sumado al conflicto interno con el sector agropecuario, desaceleraron la inflación interna y atemperaron los problemas de atraso cambiario, pero se gestaron problemas de confianza y expectativas negativas que incidieron sobre una demanda de divisas en ascenso, que obligaron al gobierno a redoblar esfuerzos para mantener el equilibrio fiscal y externo, gravemente perjudicado por la sequía que redujo fuertemente la cosecha agrícola.

A partir del 2009 la inflación vuelve a cobrar impulso hasta llegar al 2012 con promedios que rondan entre el 25 y el 30 % anual, hasta llegar al 38 % en el acumulado 2013/2014 como pico. El sistema de minidevaluaciones sucesivas continúa, pero en virtud a la negación dogmática de la inflación real respecto de la oficial (Indec mediante), se produjo un profundo desacople de la paridad cambiaria, de un 60/70 % aproximadamente. Lo que en el 2001 se llamó corralito (impedimento de retirar dolares y pesos de los bancos), hoy se llama peyorativamente cepo cambiario, consistente en dejar atrapados a los argentinos en el peso, cosa que se logró parcialmente. Esta imposibilidad de poder preservar el poder adquisitivo del dinero, tiene a los argentinos nerviosos y en estado de ansiedad e incertidumbre. 

 



INSTANCIA DE ESPECULACIÓN

Antes que polemizar sobre las eventuales especulaciones futuras, debemos analizar detenidamente el grado de deterioro que produjo la especulación actual en nuestra economía real. En ese sentido debemos preguntarnos ¿Por qué dejaron de llegar nuevas inversiones? ¿Por qué se siguen fugando capitales? ¿Por qué no se pueden sostener nuestras exportaciones? ¿Por qué hay tanta inflación? ¿Por qué la gente se pasa al dolar? (...) etc. 

Más allá de las respuestas que cada uno se provea a si mismo, debemos aceptar que éste modelo económico está plenamente distorsionado  y que, por ende, la especulación es una realidad que ya nos afecta a todos. No hace falta esperar ningún nuevo gobierno o un nuevo modelo. Quizás lo más evidente sean las operaciones de un no tan exótico "carry trade", que se da en aquellos que compran dolar ahorro al cambio oficial (más el 20 %), para acto seguido, revenderlo en el mercado paralelo obteniendo un jugoso spread o ganancia. Todo esto ocurre mientras los importadores acumulan acreencias contra el Estado por más de 8.000 millones de dolares por importaciones autorizadas y no liquidadas  ¿Hay algo más insólito que eso?

A esto debemos sumarle, las operaciones con el dolar linked o el dolar "liqui". El privilegio del que usufructúan las clases más pudientes a la hora de usar el dolar "turista".  Otras operaciones de carry trade, hechas en moneda dura que además devengan intereses en el extranjero. No obstante, nada caracterizará más a los recuerdos que nos dejarán estos tiempos, que ver a las empresas (que pueden) importar semielaborados y manufacturas provenientes de países asiáticos a precios irrisorios, para venderlos en el mercado doméstico con su marca como si fueran de propia producción nacional. 

Cuando levantar la cosecha de manzanas, olivos, cítricos, hortalizas y en general cualquier otra expresión de producción regional; resulta más caro que lo que obtienen por su trabajo, es porque sin duda alguna hay "algo que no funciona bien". 

Ver como se tira la leche recién ordeñada porque venderla  y trasladarla significa perder dinero, es muy triste. Y aún más triste es ver cómo sacrifican a millones de pollitos recién nacidos porque no pueden darle de comer. Peor todavía, cuando alimentarlos significa perder dinero. 

Cuando no conviene vender, trabajar y producir, y cuando los países vecinos poseen los productos transables y de uso mucho más barato que acá, hay especulación y también contrabando. Cuando el cepo cambiario  impide el ingreso de tecnología y bienes de capital, hay una producción que agoniza. Mi mala memoria me impide exponer todos los casos que a diario se patentizan en torno a la especulación que favorece éste modelo económico. 

Cuando un flete terrestre del norte del país es más caro que el flete en barco a China, o cuando solo la mitad de los argentinos produce para mantener a la otra mitad, es porque no estamos con una economía sana. En síntesis, las cosas no están bien, y el rumbo es bien conocido por quienes peinan canas. Hay algo que los políticos se olvidaron, la renta. Sin renta no hay negocio ni economía, por ende, de seguir así, el exceso de liquidez irá al consumo neurótico, a la especulación, a otros países (fuga de capitales) o a todos ellos en simultáneo. Todo eso, mientras seguimos cayendo sin paracaídas. 

 


LIQUIDEZ Y CONSIDERACIONES MONETARIAS

Aún sigo preguntándome ¿Por qué la mayoría de los economistas argentinos no salen de sus casamatas?. Sería mucho pedirles que abandonen por un momento los vetustos y estériles manuales económicos, para que piensen por si mismos y vean al verbo saturado más allá del percepto fenomenológico. Sin pensadores, la economía se torna un saber inútil.  

En Argentina todavía se habla de reservas como respaldo de la base circulante. Como si nuestra mente no pudiera abandonar la heurística impuesta por la convertibilidad. Cuando ya hace más de 40 años que abandonamos el patrón oro (año 1971). Llama la atención que los economistas de éste gobierno, digan que la inflación no obedece a la emisión monetaria cuando en simultáneo sacrifican divisas que ya casi no tenemos para preservar el valor del dolar paralelo. Es tremendamente contradictorio.

Pero más paradójico es calcular la base monetaria para cotejarla con el nivel de reservas del BCRA, y luego vociferar que el "valor de convergencia es tal", soslayando la indirecta emisión que se hace vía la reserva fraccionaria de los bancos privados ¿Qué nos está pasando?. Con esto no digo que nos hagamos cultores de la Escuela Austríaca, pero si que tomemos nota de lo que cada movimiento y doctrina económica tiene para enseñarnos, dejando de lado aquello que aparentemente ya no nos sirve.  

Explicado con algo más de claridad. Supongamos que en Argentina en el año 2030 se bancariza el 100 % de la economía. Es decir, todos los trabajadores en relación de dependencia, los comerciantes, jubilados y empresas hacen sus movimiento de cobros y pago mediante tarjetas de crédito, débito, cheques, giros, transferencias, letras, cartas de crédito, etc. Algo que en los países más desarrollados ya está pasando, y que también es un norte al que nos dirigimos inexorablemente. 

Entonces pregunto ¿Qué relevancia tendría hablar de emisión monetaria, o bien, cuál sería la emisión monetaria o cuál sería la base monetaria?. Otra pregunta, cuando usemos únicamente el dinero nocional ergo virtual, bancarizado o aquel que pervive solo en los ordenadores ¿Habremos de entender que no existirá entonces aquello que denominamos inflación? Hay realidades que nos están pasando por encima, sin que el dogma economicista nos permita reaccionar en tiempo y forma. 

Hay que entender de una vez por todas que, los medios fiduciarios que crean los bancos y los mercados de capitales, también cumplen funciones expansivas. Los problemas de las burbujas financieras y económicas globales, son consecuencia de esas prácticas. Ya en el año 1.844 con la Peel`s Act (o Ley de Peel) se dispone del coeficiente de caja del 100% (en oro) para la emisión monetaria, a los efectos de evitar las cíclicas crisis económicas y financieras a las que se estaba sometiendo Inglaterra y en general el viejo continente.  

Los escolásticos de la edad media, tempranamente nos habían advertido que además del encaje del 100 % de la emisión monetaria, se debía exigir el coeficiente del 100% sobre los préstamos y créditos. Porque no solo el papel moneda sin respaldo produce duplicación de los activos, sino que, también lo hace el crédito y el préstamo sin encajes. 

De hecho, si en Argentina, mañana mismo se bancarizara el total de la economía, y por ende, desapareciera el papel billete/moneda, no cesaría la inflación en un ápice. La liquidez y la demanda de dinero obedece a múltiples factores, pero que no se debe cerrar a la base monetaria del papel moneda circulante, porque eso ya es obsoleto e invita al yerro. En síntesis, esa cuenta harto reduccionista que se hace dividiendo la base monetaria por las reservas internacionales del BCRA para determinar un hipotético valor del dolar "convergente, de equilibrio o de mercado" es completamente falaz y absurdo. 

En nuestro país, la base circulante sigue siendo muy alta más que por la inflación, por el alto índice que mantiene nuestra economía sumergida o informal. También se debe a un pésimo sistema tributario, al nivel de  evasión fiscal que tenemos y a la costumbre o cultura especulativa que nos ha llevado a atesorar dinero en efectivo (normalmente en divisas) por fuera del sistema bancario, todas secuelas sintomáticas dejadas por ésta tradición de consumir planes mágicos y cortoplacistas.   

En el año 2006, EE.UU. sin dar mayores explicaciones deja de publicar el M3, que por aquel entonces tenía incluido 36 agregados monetarios de entre un amplio menú de derivados financieros. En Argentina, tampoco tomamos en cuenta los derivados financieros para nuestros agregados monetarios. Es decir, en la teoría de la negación de la negación, incluimos además de lo que no queremos saber, aquello que nos resulta tortuoso entender. Nuestra zona de confort gnoseológica es estrecha pero adictiva.    



ESTADO Y MERCADOS 

Para la filosofía económica, el Estado y los Mercados son mónadas, es decir, existen y no existen. Luego decimos que solo existen juntos pero no separados. Explicado de otro modo, el Estado forma parte del accionar económico de los mercados, y estos forman parte del accionar público del Estado. Pero si pretendemos disolver uno de ellos, no lo logramos. 

Si hay desdoblamientos cambiarios, fugas de capitales, desplazamientos (crowding out), inflación y distorsiones, es porque el Estado jamás logra autonomía respecto de los mercados, quienes siempre se resisten a las manipulaciones espurias, obligando tarde o temprano a que el Estado corrija y se autodepure para poder continuar. De eso se tratan los ciclos económicos, de una incesante puja entre la creación e innovación del sector privado quien es el único que crea riqueza, versus el Estado, encargado de gastar, regular y administrar en tanto lo público.   

Después de Nietzsche y Engels, sería Lenin quién rotularía la economía de Rusia como un "capitalismo de estado". Con esta evidencia empírica, los mismos neomarxistas teorizaron que, un país capitalista de estado es aquel en donde el gobierno de turno controla la economía y finanzas, actuando como una gran "corporación hegemónica", succionando plusvalía para hipotéticamente invertirla en "producción futura" (cosa que tampoco se verificó).

Porque finalmente esa plusvalía cooptada por el Capitalismo de Estado, es usada unívocamente para consolidar poder financiando clientelismo y militancia política y en pos de alimentar una emergente plutocracia burócrata o burguesía de izquierda (execrable y corrupta).

En otras palabras, por fuera de cualquier ideología, el Estado para la economía en el sentido más estricto lejos de ser una figura mitológica, épica y romántica, se comporta como la principal y más hegemónica corporación. Donde los empresarios son relevados por funcionarios públicos, capaces de convertir a la función pública en un excelente negocio.  

El Estado que se ha transformado en empresario, suele provocar la mayor concentración de riqueza y en consecuencia, generar distorsiones y desequilibrios de grandes proporciones en el comercio y la economía real. Las actividades monopólicas, oligopólicas y monopsónicas solo son posibles  cuando el poder político posee amplia discrecionalidad en sus facultades. Tampoco pueden existir grandes corporaciones privadas con privilegios concentradores, sin un poder político que se lo permita. 

No hace falta que les recuerde qué opinaba Karl Marx del Estado. Luego de su muerte, Friedrich Engels, en su obra Socialismo Utópico y Científico argumentó que "la propiedad por parte del Estado no acaba por sí misma con el capitalismo, sino que el capitalismo de Estado sería la última fase del capitalismo". Lamentablemente una vez en el gobierno, nadie parece estar dispuesto a disolver ese poder en pos de continuar con la tiranía del pueblo. 

También dijo que "los instrumentos para acabar con el capitalismo se encuentran dentro del capitalismo de Estado", cosa que tampoco se pudo visualizar en los hechos. El hombre es demasiado ambicioso como para abandonar el poder voluntariamente cuando no siente necesidad de cederlo. He aquí la utilidad del dogma político, aquel que le hace creer al idealista que los bienes del Estado son parte del patrimonio del ciudadano sin serlo en el factum.    

En síntesis ambos son imprecindibles, y ambos se necesitan mutuamente para poder existir, pero para la economía como causa sui poco importa el idealismo, la utopía o la ideología. Las dosis de poder que capture uno en detrimento del otro, siempre derivará en cíclicas crisis económicas, ya sea por acción, mala praxis, corrupción, omisión o por todas ellas en simultáneo.  


IMPORTACIONES Y EXPORTACIONES: COMPENSACIÓN  


Otra de las características relevantes, propia de estos tiempos amorfos, es la existencia de un comercio internacional parcialmente "calzado". Desde el año 2011 (incluso antes) las empresas importadoras fueron obligadas por Guillermo Moreno, Secretario de Comercio Interior entre el 20o5 y el 2013; a pactar con empresas exportadoras una metodología operacional que compensara los dolares solicitados para importar con dolares que ingresaran de las exportaciones. 


A esto se lo denominó Planes de Compensación, que en la mayoría de los casos fueron instrumentados mediante "Fideicomisos de Compensación", tipología especialmente creada para poder lograr una terciarización menos riesgosa y más transparente. El ente fiduciario por excelencia fue Nación Fideicomiso, encargado de administrar esas extravagantes operaciones. Es importante tener en cuenta éste dato, porque cuando explique sobre el final las conclusiones, será trascendental para comprender por qué el Modelo Macri de cambio flexible tiene algunas posibilidades que obran como benignas. 

Cuando digo benignas, estoy queriendo significar que, si bien no toda la economía funciona mediante la paridad del dolar paralelo, si lo hace un alto porcentaje de ella. Hay sectores plenamente dolarizados en tanto "blue", tal el caso de los bienes raíces o inmuebles. Dentro de este corpus deberíamos meter también al comercio internacional compensado que ocupa más del 50 % del total, ya que, siempre la compensación estuvo referida al dolar billete, es decir, no hay cambio oficial en el MULC, sino que se compensa dolar contra dolar (exportación contra importación). 
Esta situación aliviará la presión alcista de precios inicial, ya que, en estos vastos sectores, no debería sentirse la liberación del dolar anunciada por Macri; y por el contrario, debería hacerla más competitiva al ser menos burocrática. Un Acuerdo Estado-Empresario, coadyuvaría a que la suba inicial sea más moderada y de menor impacto social. 


COLOFÓN NO CONCLUYENTE

Este trabajo desconfía del modelo Dornbusch, desconfía de la versión no lineal propuesta por De Grauwe y Dewachter, desconfía del Modelo Mundell Fleming, desconfía del Modelo IS-LM, desconfía de la Macroeconomía Dinámica y confía en que en éste caso no se verificará el clásico Overshooting. No obstante, podemos inferir con ciertas probabilidades de aproximación que, es altamente factible que veamos un proceso de "Inversión del Modelo Mundell Fleming"

La trinidad que presenta el Modelo Económico que le dejará el kirchnerismo al próximo gobierno posee:
1.- Un tipo de cambio semi-fijo (crawling peg).

2.- Un restringido movimiento de capitales (dado por el Cepo cambiario)

3.- Y una política monetaria que no es autónoma del poder ejecutivo, pero  si muy activa
Pero mantiene:
1.- Una alta demanda de dinero

2.- Un consumo sostenido

3.- Bajo ratio de endeudamiento externo

PROCESO


Despejar nociones de oportunidad

Para una correcta ignición, se requiere que todo el paquete de medidas de shock sea anunciado en conjunto y en un mismo acto, cualquier tipo de gradualismo o titubeo pondrá en dilemas los efectos que se pretenden generar.
Si bien la liberación del dolar y su unificación es bastante elocuente, debe estar acompañada (en caso que se decida) con otras medidas concluyentes y definitorias. Por ejemplo si se dispone una baja en las retenciones a los granos, debe hacerse con claridad y por  única vez. Si por el contrario los anuncios dejan entrever la posibilidad de "retoques" o futuras bajas o subas, los productores y empresas acopiadoras pueden optar por demorar las ventas/liquidaciones o especular con entregas parciales y oportunistas.

Desbordamiento inicial con precios estables en el largo plazo
En éste escenario debe esperarse un proceso inverso al Modelo Mundell Fleming, donde el desbordamiento se dará al principio, imprimiendo alta volatilidad a los mercados. Luego de ese primer período de pico inflacionario, los precios comenzarán a estabilizarse y la inflación bajará hasta ubicarse en un dígito (valga como probabilidad ilustrativa y no como sentencia). 

El "pass trough", si bien se somete a múltiples variables, sobre-reaccionará al principio, trasladando la variación del tipo de cambio a los productos importados, afectando indistintamente a los productos transables y no transables en su conjunto. La sobreactuación en Argentina, obedece más a expectativas culturales que a cálculos racionales. Es decir, no importa si el importado es materia prima que solo incide en un 3 % en la constitución del precio final. Pues la sola creencia de que los aumentos pueden seguir dándose, generará lo que se conoce como "pánico cambiario", lo que se traduce en remarcaciones "acolchonadas" o desbordadas a efectos de cubrir los hipotéticos mayores costes en la reposición.      

Exportación e Importación


El Plan Macri, de ponerse en práctica de manera pura, posee buenas posibilidades acorde la arquitectura que aún mantiene la balanza comercial y el nivel de dolarización que tiene el ahorro privado. En otras palabras, a pesar de que terminaremos el año con un pequeño déficit comercial de entre 1.700 y 2.000 millones de dólares anuales, también es cierto que hay alrededor de 12.800 millones de dolares de granos guardados a la espera de mejores valores. 

A este acumulado, hay que sumarle alrededor de 6.700 millones de dolares de automotores, manufacturas industriales y autopartes stockeadas en forma de agio, es decir que están producidos, no se exportan por problemas cambiarios y tampoco se quieren vender en el mercado doméstico por razones especulativas. Para no hacer tan largo éste informe, entre los demás segmentos de negocios se suman casi 3.200 millones de dolares adicionales.

En resumen, con un tipo de cambio liberado y unificado, más anuncios que alivien la presión fiscal que ejercen las retenciones nos encontramos con casi 23.000 millones de dolares exportación, que podrían ingresar en un relativamente acotado lapso de tiempo (primer semestre del 2016). Si a esto le sumamos los lógicos ingresos esperables bajo éste cuadro de situación, en concepto de Inversión Extranjera Directa o Indirecta y nuevos Créditos y Empréstitos, es factible vaticinar un tipo de cambio que tenderá a la baja. 

Del otro lado, tenemos alrededor de 8.500 millones de dolares de deuda con los importadores y aún quedan contingentes un número no determinado de "Utilidades Pendientes"  de empresas extranjeras que a raíz del cepo cambiario no han podido girar a sus casas matrices. En estos casos, se recomienda acordar previamente con dichos actores a efectos de  lograr mejorar el plafón cambiario ergo mayor certidumbre. 

En otras palabras, los tiempos de reacción de la importación tenderán a ser más lento que el exportador, provocando que la sobre-oferta de divisas condicione el tipo de cambio severamente. La lentitud de la importación, responderá a que precios más altos derogan las ventajas comparativas que poseen los productos importados en el actual estadio. 

En síntesis, entrar a un Régimen con Tipo de Cambio Flexible en este tablero, nunca antes visto, será prolífico en paradojas, ya que el contexto internacional de precios bajos en moneda dura, puede convertirse en un interesante estímulo para aquellos productos de commodities y semielaborados que venían soportando valores de liquidación interna de $ 6,50 por dolar en promedio. El campo aún tiene mucho hilo en el carretel, y por cierto es el sector (por lejos) más productivo y eficiente.  


Tasas de interés y demanda monetaria

Si bien no han habido declaraciones de la alianza "Cambiemos" al respecto, es de suponer que el BCRA en linea con la liberación del tipo de cambio, también sea condicionado a dejarle al sector bancario cierta autonomía para fijar el tipo de interés. 

Puesto que este sistema, funciona cuando los bancos y las empresas compiten con una mínima intervención del Estado; bajo esta consigna, los bancos procurarán rentabilidad y mayores cuotas de mercado (captar la mayor cantidad de ahorristas y usuarios de crédito), en simultáneo que compiten mediante la oferta de paquetes promocionales.  

En el desbordamiento inicial, muchos pesos se pasarán al dolar u otras divisas, que serán absorbidos por la oferta de divisas del sector exportador haciendo aumentar el tipo de cambio o devaluar nuestra moneda. Pero éste proceso no durará mucho, pues a esto, le seguirá el desbordamiento de la oferta de dolares lo que hará bajar nuevamente el tipo de cambio (o valuación del peso). 

Luego del primer desbordamiento, el mercado cambiario se tornará altamente volátil e imprevisible. Llegado ésta instancia, la experiencia nos dice que la respuesta a la volatilidad es la ansiedad por certidumbre y rigidez. Esto significa un éxodo del dolar al peso, quién será usado para colocaciones bancarias a tasas fijas, a la inversión en nuevos emprendimientos productivos, activos de renta fija, al consumo o a todas ellas en simultáneo. La eliminación de las trampas de liquidez, se verían también  sobre fines del primer semestre o principios del segundo.    

Dicho con más claridad, recuperar la rentabilidad de la actividad productiva y eliminar las especulaciones de carry trade serán relevantes y primordiales. Cuando el dolar se vuelve tan volátil y el comercio, la producción y la industria se vuelven buen negocio, lo lógico es preferir la inversión al ahorro y el ahorro a la tenencia de divisas. 

Porque un tipo de cambio libre, y un mercado bancario y financiero donde sus actores compiten, promueven tasas de interés positivas respecto a la inflación. Cuando los depósitos en dolares o pesos en el sector bancario nacional se tornan rentables, se reduce la fuga de capitales traspasando su inmanencia hasta llegar al proceso inverso, el retorno de capitales argentinos fugados. 

Consumo y Empleo
Los acuerdos salariales que suelen darse sobre el estimado del IPC del año anterior, servirán para morigerar los efectos de las suba de precios (pico inflacionario), pero que pueden ocasionar reacciones sociales sobredimensionadas, especialmente instigadas por la oposición, que en éste supuesto, estaría representada por el kirchnerismo y otras fuerzas. Si bien éste trabajo no desea incorporar el asunto político y social, me veo en la necesidad de dejar este punto entre signos de interrogación. 

Técnicamente hablando, el consumo puede llegar a enfriarse levemente en el desbordamiento inicial, para luego retomar su curso  sobre fines del primer semestre del 2016. Sin embargo, acorde lo anunciado por Macri, el empleo no se vería afectado en el desbordamiento, pero si comenzaría a aumentar con el correr del tiempo (ceteris paribus). Por la sencilla razón de que una mejora en los índices de competitividad, aumentaría la renta y con ello las exportaciones y la producción.  

 

Acuerdo con los Holdout o Fondos Buitres

Nadie se ofenderá si digo que éste es uno de los temas que más se ha contaminado de ideología y de debates absurdos. Lo cierto que es una deuda, y como tal, debe ser encarada. Lo curioso es que Argentina no es famosa por sus geniales negociaciones precisamente, de hecho el acuerdo con el Club de París en manos de Axel Kicillof servirá en las futuras curriculas universitarias como un digno ejemplo de lo que "no se debe hacer". 

Sin embargo el tema de los fondos buitres es otra cosa. En lo personal, y acorde las charlas que he tenido con amigos y colegas que trabajan en Wall Street, soy de los que creen que un acuerdo con los Holdouts no debe ser hecho apresuradamente y que tampoco es necesario a los efectos del Plan Macri. Para no andar con tantos rodeos, lo que me dijeron es: "A nosotros Paul Singer y sus fondos, nos importa poco y nada". 
Y tiene lógica para aquellos que han tenido la mala suerte de conocer este mundillo de las finanzas corporativas; en otras palabras, para éste ámbito  no existen las conductas corporativas cuando obstaculizan la consecución de un buen negocio. Una Argentina confiable en medio de la actual coyuntura mundial, es un muy buen negocio. 
Con esto quiero decir que por un lado, no estoy convencido de que sea prudente negociar pago alguno hasta tanto no auditemos las cuentas oficiales. Una vez que el nuevo gobierno conozca los números reales, sostengo que hay que dejar decantar el desbordamiento inicial y analizar las reacciones de los mercados. 

Si las inversiones extranjeras y los organismos multilaterales de crédito reaccionaran favorablemente con la sola recuperación de la confianza y credibilidad del Plan Macri, manifestando así una palpable indiferencia a los holdouts, nuestra posición negociadora ante dichos acreedores se vería notablemente fortalecida. Por otro lado, esperar unos meses más a modo especulativo no provocará mayor afectación y por el contrario, puede darnos gratas sorpresas. 

En síntesis, soy de la firme creencia de que los créditos y la inversión llegarán independientemente de lo que se pacte con los fondos buitres. Aunque tampoco hay que olvidar que, todo esto necesita de la participación del Congreso Nacional, por ende, la ralentización de estos acuerdos se presumen contemplados en el equipo de profesionales que acompañarán a Macri.        

Efectos y problemas 

En el desbordamiento inicial, el crédito tenderá a encarecerse enfriando así momentáneamente el consumo. De disponerse también recortes en el gasto público el consumo se reduciría aún más, más allá de los aumentos salariales, dado el desacople en los tiempos de estratificación. Insisto en poner grandes signos de interrogación a la resistencia social controlada por la oposición a Macri. 

Otro serio problema, lo tenemos en la ausencia de un mercado de capitales maduro y preparado para poder aprovechar el ingreso de nuevos y masivos capitales en pos de alimentar el crédito productivo. Del más de un millón de PYMES existentes en Argentina solo 14.000 se han integrado al mercado de capitales, a pesar del enorme esfuerzo volcado por las autoridades de la Bolsa de Comercio de  Buenos Aires. 

Si bien ya se están tratando algunos proyectos tendientes a constituir receptáculos dirigidos al sector productivo, sospecho que los tiempos de reacción de uno y otro no serán los anhelados. Todos los sectores productivos, incluyendo el campo y el segmento agroindustrial deberían estar en el mercado de capitales. Pero tengo fe, hay gente muy capaz trabajando y con muchas ganas de modernizar nuestro castigado y ninguneado mercado de capitales. 

 

Otro problema ha tener en cuenta, radica en propiciar el ingreso de capitales (salida del cepo) pero sin asignarles libertad absoluta, porque nuestro mercado de capitales aún no está preparado para ello, las nefastas experiencias precedentes deberían servir de parangón. Se impone la necesidad de pensar en un muy direccionado  canal de liquidez ergo selectivo control de ingreso y movimiento de capitales tendiente a redireccionarlos al sector productivo evitando aquellas colocaciones nocivas, destructivas y especulativas


Hay una labor cultural y comunicacional que debe hacerse y pronto, en pos de informar y acostumbrar a los ciudadanos a considerar a nuestro mercado de capitales como un integrante trascendental en nuestras familia y Patria. Si realmente consideramos que el Estado somos todos, nada más descriptivo de un buen nacionalismo que apoyar y hacer fuerte nuestras empresas y productores, porque en ellos va el venturoso futuro de nuestros hijos.

Para la ocasión, deseo citar las palabras de cierre que en 1939 José Ortega y Gasset nos dijera desde su histórica y magistral conferencia en La Plata: "¡Argentinos, a las cosas, a las cosas! Déjense de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcisismos. No presumen ustedes el brinco magnífico que daría este país el día que sus hombres se resuelvan de una vez, bravamente, a abrirse el pecho a las cosas, a ocuparse y preocuparse de ellas directamente y sin más, en vez de vivir a la defensiva, de tener trabadas y paralizadas sus potencias espirituales, que son egregias, su curiosidad, su perspicacia, su claridad mental secuestradas por los complejos de lo personal".


Consideraciones finales

En el significante político cohabitan inmanencia y trascendencia, ese signo formado por lo dado que siempre trasunta los propios límites. Insinuación sobre aquel proceso donde deviene la saturación del fenómeno, la casa del fantasma, la propia fantasía ¿Qué preguntas hacerse para poder ver el significado y la representación que oculta la metáfora y el enmascaramiento de lo invisible?... Deshacer esa visión mental del percepto que siempre es expandida por la imaginación, como si la fenomenología de lo saturado pudiera explicar la visibilidad de lo invisible, es un verdadero problema. 


Al parecer, el Ser se siente siempre adventicio (un extranjero) ante el conocimiento del ente que lo procura contener sin contener, y aunque muchos prefieren creer que la certidumbre es nuestro norte, y la curiosidad nuestra naturaleza, el Ser siempre se encarga de re-descubrir una cierta adiáfora. Su realidad es puramente inquisitiva. Si puede indagar y dudar, es porque él mismo está siempre en dilema; su ser jamás es dado, sino preguntado, ya que está insistentemente separado de sí mismo por la nada, otredad. El Ser para sí está permanentemente en suspenso puesto que, su Ser es un perpetuo postergamiento. No existen hechos para la fenomenología económica, solo interpretaciones. 


Finalmente compulsar proyectos o modelos económicos es un acto ingenuo, porque es imposible saber qué tiene de realidad el signo del significante más allá de lo que exterioriza el faltante. No hay un objeto palpable. Confiar en un político o un economista es un acto de fe, es decidir creer en algo que solo está argumentado por el discurso del deseo. Los políticos son mercaderes de ilusiones ¿Cómo se dio el periplo del descuido, por qué llegamos a esto, qué nos llevó a ser así con lo que hicieron de nosotros?... 





                                      FIN DE CAPÍTULO


Resulta aporético que el oficialismo no entienda que los clichés que utilizan en su campaña proselitista para asustar a la oposición es justamente lo que argumenta racionalmente su voto antikirchnerista



Exclusivo para DIARIO LITERARIO DIGITAL




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+ comentarios + 2 comentarios

22 de noviembre de 2015, 0:21

Muchas gracias Sr. Peralta....me aclaro muchos puntos que tenia confusos, y espero que macri en caso de ser presidente aplique las politicas que pregona sin dejarse intimidar por estos dogmas retrogrados que nos han sepultado en un pozo desde hace tanto tiempo.
SALUDOS CORDIALES

Anónimo
24 de noviembre de 2015, 11:23

Una hermosa utopia ilustrada, llena de teorias y esperanza que como pueblo deberiamos apoyar al unisono por nuestra patria grande y la que dejaremos a nuestros hijos.... si no fuera por la experiencia y gestion mas desastrosa que tuvo la ciudad de Buenos Aires en toda su historia con Macri como craneo. El equipo economico Tecnicista aprendice y actor de los 90 no tienen la capacidad creativa ni social de llevar a cabo lo que usted tan elocuentemente expuso. Eso si, las calles estan hermosas en Capital Federal.

Desde el humilde interior, con respeto. Saludos!

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